Trasmina al país el ejemplo de San Lázaro para dignificar al Legislativo. Cercado por bloques opositores, el PRI perdió la mayoría absoluta en seis Congresos locales

En la mayoría de los estados donde el pasado 6 de julio hubo elecciones locales, los diputados del PRI ven repetida la experiencia de sus compañeros legisladores federales, e igual que ellos se resisten a aceptar la nueva realidad, pues ya no controlan sus respectivos congresos.
Ni las maniobras y mañas que tanto resultado les dieron en el pasado ni las negociaciones “de igual a igual” les han permitido enfrentar a una oposición que, en bloque o de manera separada, impone nuevas reglas políticas.
Como resultado de esa pérdida de poder en Sonora, Colima, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Campeche, los priístas tendrán que aceptar nuevas leyes orgánicas de sus respectivos congresos; una mayor fiscalización en el gasto estatal y de las propias cámaras, y, sobre todo, una nueva manera de legislar que, a decir de la oposición, busca rescatar, independizar y dignificar el Poder Legislativo.

Sonora

Sonora vive una minicrisis política por la resistencia de los diputados del PRI a aceptar su papel de minoría en el Congreso local. Por lo pronto, los priístas, con todo y ser minoría, lograron una misteriosa mayoría en la elección de mesa directiva para que ganara, supuestamente, Carlos Gámez Fimbres, con lo que “aseguraron” el control camaral.
Sin embargo, los legisladores del PAN y del PRD, que juntos suman 19 posiciones contra 14 del PRI, reclamaron el triunfo para el panista Víctor Manuel Vázquez Romero.
De esa manera, a un mes de que tome posesión el gobernador electo Armando López Nogales, del PRI, no se ha instalado el Congreso.
La oposición no se explica como hicieron los priístas para ganar, pues la votación fue privada. Quizá fueron ayudados por tres diputados de oposición; Gámez Fimbres obtuvo 17 votos contra 16 del panista Vázquez Romo. La otra posibilidad es que, al dejar el escrutinio al presidente saliente de la Comisión Permanente, Ricardo Acedo Samaniego, éste haya favorecido a su compañero de partido.
La situación se le complicó al bloque PAN-PRD, que forman la mayoría, debido a la inexperiencia de sus diputados y a la falta de una ley orgánica del Poder Legislativo, situación en la que también se encuentra Oaxaca.
El coordinador de la bancada panista Carlos Tapia Astiazarán advirtió que de no reconocerse la directiva que preside Vázquez Romero, la Cámara de Diputados no sesionará, sino a partir del 1º de octubre, cuando debiera haber otra elección para una nueva mesa directiva. Para entonces la votación podría ser mediante boletas de colores y de manera abierta, para evitar las sorpresas.
Para que pueda constituirse la Cámara deberán asistir las dos terceras partes de los diputados, o sea, 22 de un total de 33, y eso no ha ocurrido. El bloque opositor lo ha evitado. Sin embargo, para evitar acumular cinco faltas consecutivas, situación que obligaría a llamar a los suplentes, hasta el primer día de octubre concurrirán únicamente siete legisladores de las dos fracciones de manera rotativa para sumar, como máximo, 21 diputados.
Esta situación podría perjudicar al gobernador electo López Nogales, quien deberá asumir el cargo el 22 de octubre ante el pleno del Congreso. Para ello deberán reunirse las dos terceras partes.
Mientras tanto, el presidente en funciones del Congreso, Carlos Gámez Fimbres, consideró que la crisis política que provocó la designación de la mesa directiva es un problema de desconfianzas recíprocas entre PAN y PRD y de divisionismos internos.

Colima

Escenario inédito en la historia local: el manejo de la LII Legislatura del Congreso del Estado, que deberá instalarse el 1º de octubre, es negociado entre iguales por la fracción del PRI y el bloque formado por los grupos parlamentarios del PAN y del PRD.
Alentadas porque el PRI perdió la mayoría absoluta del Congreso en las elecciones del 6 de julio, las fracciones opositoras se proponen amarrar –antes de tomar posesión– el compromiso de una reforma profunda para “democratizar” y “dignificar” al Poder Legislativo.
En esa dinámica, y ante un virtual equilibrio de fuerzas, el nombramiento de los miembros de los órganos de gobierno de la próxima Legislatura se convirtió en uno de los puntos centrales de la negociación que apenas se inicia y en la que, pese a la pérdida de fuerza, los priístas pretenden sacar ventaja desde un principio.
Los resultados electorales oficiales configuran un Congreso dividido, con diez diputados del tricolor, siete panistas y tres perredistas. (Aunque hasta el viernes 19 persistía la posibilidad de que la balanza favoreciera a la oposición, si al día siguiente el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidía otorgar al PRD otra diputación plurinominal, en manos del PRI).
En esas condiciones, al mismo tiempo que se dijo dispuesto a negociar la composición de los órganos de la nueva Legislatura, el PRI pretendió tomar ventaja –según panistas y perredistas– con una reforma legislativa favorable a su fracción parlamentaria, ante una eventual falta de acuerdos y la posibilidad de un empate en la votación para elegir a la primera mesa directiva.
La presión política ejercida por el PAN y el PRD, que incluyó un plantón frente a la entrada del Palacio Legislativo y negociaciones en los niveles local y nacional, hizo que los priístas dejaran “pendiente” la discusión y aprobación de la iniciativa, que había sido prevista para el viernes 12.
Y así se retomó la vía del diálogo. Mediante un “Acuerdo por la dignificación, autonomía y gobernabilidad del Poder Legislativo del estado de Colima”, dado a conocer el 4 de septiembre, las fracciones del PAN y del PRD –encabezadas por los diputados electos Marco Antonio García Toro y Arnoldo Vizcaíno Rodríguez– formaron un bloque frente al PRI y anunciaron sus planteamientos para los trabajos de la nueva Legislatura.
Las principales propuestas, que implican la reforma de la Ley Orgánica del Poder Legislativo y el reglamento respectivo, son:
–Crear una Comisión de Gobierno Interno, integrada por los coordinadores de los grupos parlamentarios, que sustituya la Coordinación General del Congreso, que actualmente recae en un solo diputado. Se plantea que la presidencia de esta comisión sea anual y rotativa.
–Integración plural y equitativa de las comisiones; creación de la Comisión de Vigilancia de la Contaduría Mayor de Hacienda; elaborar y ejercer el presupuesto anual del Congreso con el consenso de los grupos parlamentarios, y designar mediante el mismo mecanismo a los funcionarios y empleados de confianza de la Cámara, atendiendo los criterios de capacidad, probidad y honradez.
Para garantizar esta reforma, plantearon que tanto la Coordinación provisional como la primera presidencia de la mesa directiva deben ser ocupadas por diputados de oposición. Asimismo, invitaron al grupo parlamentario priísta a incorporarse a esos acuerdos.
La fracción del PRI, cuyo coordinador es el diputado electo Jorge Armando Gaitán Gudiño, respondió el 8 de septiembre mediante un desplegado, en el que señaló “diversas contradicciones” en el documento del llamado bloque opositor, además de que “contiene algunos aspectos insustanciales y otros no apegados a la ley ni a la realidad política del estado”.
Advirtió un “espíritu impositivo” y mostró su preocupación de que “se pretenda confundir a la opinión pública o que se ignore que los legisladores priístas somos mayoría con diez diputados, que los legisladores panistas son primera minoría con siete y los perredistas segunda minoría con tres y que, además, sumadas la primera y segunda minorías, no constituyen la mayoría de la Cámara: tal pareciera que se quisiera manejar un esquema similar al de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en donde la suma de minorías sí hace mayoría”.
Como producto de dos sesiones de pláticas entre los tres coordinadores parlamentarios, la última el miércoles 17, se anunció un primer acuerdo general para reformar la Ley Orgánica del Congreso –aunque no se han discutido los puntos– y la diputación priísta se comprometió a entregar una respuesta a los planteamientos del PAN y del PRD.
–¿Considera factible alcanzar acuerdos? –se le pregunta al coordinador perredista, Arnoldo Vizcaíno Rodríguez.
–Hemos sentido en lo general una actitud positiva; sin embargo, el diálogo está muy tierno. Apenas platicamos en dos ocasiones y no terminamos de conocer hasta qué grado están los priístas en condiciones de entender y asimilar que es otra realidad o hasta qué grado estarían dispuestos a tratar de imponerse a chaleco en su vieja mecánica de hacer las cosas. No podríamos augurar ahorita ninguna cosa como segura: la discusión fuerte y de fondo se dará a partir de la próxima reunión.
Respecto de las negociaciones, el priísta Jorge Armando Gaitán Gudiño dice: “Vamos muy avanzados en los diferentes acuerdos que estamos buscando, con la idea de que el Congreso funcione de la mejor manera y que responda a las expectativas de los colimenses”.
El coordinador de la fracción panista. Marco Antonio García Toro, señala que la reforma a la Ley Orgánica del Congreso debe hacerse con la intención de fortalecer al Poder Legislativo, “devolverle su dignidad como poder que es y que se convierta en el garante del equilibrio de poderes en el estado, que no quede nunca más sometido al Ejecutivo”.
Expresa que debe hacerse valer el mandato de la población en las urnas, que se inclinó en favor del cambio, pues el PRI obtuvo 38% de la votación y la oposición en su conjunto 62%.
“Vamos también por el fortalecimiento del Poder Judicial mediante la modificación de su Ley Orgánica. También pensamos en contrapesos para el Poder Ejecutivo, para poner límites a sus funciones: revisaremos el presupuesto con mucho detalle, principalmente lo relativo a las partidas secretas. Sabemos que el Ejecutivo requiere partidas para manejar discrecionalmente, pero no tienen por qué ser secretas, deben ser comprobables.”

Guanajuato

Rota la alianza con el PRD, el PAN busca colocarse al frente del Congreso con su mayoría relativa obtenida en las elecciones del 6 de julio: 16 diputados, contra 12 del PRI, 5 del PRD y uno –respectivamente– para PT, PVE y PDM. Pero no logra acuerdo con ninguno.
En una Cámara hasta ahora gobernada fácilmente por el PRI –incluso frente a los gobiernos de los panistas Carlos Medina Plascencia y su sucesor Vicente Fox–, el escenario de la LVII Legislatura todavía no se define. El viernes 19, día en que se habían reunido para intercambiar propuestas sobre el gobierno de la Cámara y las comisiones, las fracciones prácticamente rompieron el diálogo, ante la ausencia de los priístas y el representante del Ecologista.
La búsqueda de alianzas, acuerdos o consensos comenzó hasta varias semanas después, luego de que se definieron los coordinadores de las tres principales fracciones: PAN, PRI y PRD. Entonces comenzó una intensa actividad en la que ha habido forcejeos, fintas y muchas reuniones entre todos: PAN y PRD; PRD y PRI; de los tres con los diputados únicos de los otros partidos, etcétera.
El coordinador de la fracción priísta Carlos Chaurand (quien había ya coordinado al PRI como mayoría en el interinato de Carlos Medina) dio un “albazo” el miércoles 10, que casi forzó una primera alianza entre los diputados panistas y los perredistas.
En una conferencia de prensa, Chaurand aseguró que los priístas actuarían con mucha responsabilidad, y “adelantó” la agenda legislativa: modernizar el marco normativo del estado; programar la revisión de las cuentas públicas; reformas electorales para “lograr la participación equitativa de los partidos en las elecciones e integración del propio Congreso”, y la revisión de las atribuciones del Tribunal Electoral, básicamente.
Al día siguiente, las fracciones del PAN y del PRD –cuyo número total casi duplica a los diputados priístas– convocaron a su propia rueda de prensa, y ahí anunciaron, al lado de los diputados electos del PDM y PVE, que habían acordado una alianza para la gobernabilidad de la Cámara.
La fragilidad de este acuerdo –que fue por escrito– quedó en evidencia a los pocos días, cuando panistas y perredistas tocaron el tema de las comisiones y cargos administrativos (oficial mayor, contador de Hacienda, coordinador de prensa). El PAN argumentó que la Ley Orgánica le da, como mayoría relativa y por el número de votos obtenidos, la presidencia de la Comisión de Régimen Interno así como la mayoría de las comisiones.
El PRD rechazó esa postura y rompió la alianza. Los panistas, por su parte, afirman que “el PRI los coptó, igual que al diputado del PDM y al del Ecologista”.
El jueves 18, después de varias horas de discusión, los coordinadores de casi todas las fracciones anunciaron que la Cámara será gobernada “bajo el criterio de la proporcionalidad” y, en aparente cordialidad, acordaron reunirse al día siguiente para intercambiar sus propuestas sobre comisiones.
Pero la ausencia del coordinador del PAN, el leonés Ricardo Torres Origel, originó dudas sobre este acuerdo y, por la tarde, versiones surgidas del PAN estatal indicaban una ruptura del diálogo.
Este rompimiento fue confirmado el viernes. A la reunión convocada sí acudió Torres Origel, al igual que el perredista Antonio Tirado. Pero los priístas no se presentaron, con lo que no pudo definirse el gobierno del Congreso. PAN y PRD esperarán hasta el lunes la respuesta del PRI, aunque los perredistas, convertidos en el fiel de la balanza, también mantienen la moneda en el aire.

Querétaro

La derrota del PRI en el estado de Mariano Palacios Alcocer fue total. Un panista  –de acuerdo con los resultados de la elección del 6 de julio que le dieron mayoría a su partido en el Congreso local– será quien, por primera vez en su historia, encabece la Gran Comisión de la LII Legislatura, con el respaldo de los diputados de los partidos Verde Ecologista y Cardenista.
Los tres partidos acordaron hace días una alianza, confirmada el jueves 18, con miras a la instalación de la Legislatura, la Gran Comisión y las demás comisiones parlamentarias, así como los nombramientos de los cargos administrativos. El Congreso entrará en funciones el jueves 25 de septiembre.
Una semana después, tomará posesión el gobernador electo, el panista Ignacio Loyola Vera, quien le ganó al priísta Fernando Ortiz Arana por una diferencia de unos 24,000 votos.
Ramón Lorencé Hernández –además, dirigente estatal del PAN– presidirá la Gran Comisión. En entrevista, explica la  nueva conformación:
“El PAN obtuvo triunfos en ocho de los 15 distritos, le correspondieron tres diputaciones plurinominales, para un total de once; al PRI le tocaron diez (ganó siete distritos y tres pluris), mientras que fueron asignadas una plurinominal para el PT, PVE, PRD y PC. Con estos resultados, ningún partido obtuvo la mayoría absoluta. Pero con su mayoría relativa el PAN podría, conforme a la actual Ley Orgánica del Congreso, tener la presidencia de la Gran Comisión. A pesar de esto, desde mediados de julio comenzamos a trabajar para formar una mayoría absoluta. Tanto el PRI como nosotros lo buscamos.”
De acuerdo con la ley, se necesita el acuerdo de trece diputados para lograr la mayoría. Al PAN le faltaban dos votos y al PRI, tres. “Y nosotros logramos aliarnos con los dos diputados electos del PC y del Verde Ecologista, así que ya la aseguramos”, dice el panista.
Y aunque señala que todavía están en pláticas con los otros dos diputados de los partidos “pequeños” –PT y PRD–, tiene confianza en que no habrá problemas para la instalación.
“Creo que el PRI ya está identificado con su papel de minoría, de oposición en Querétaro. Y deberá aceptar estas nuevas condiciones.”
No obstante, el PRI todavía dio patadas de ahogado. Hace dos semanas, la mayoría priísta en la Legislatura saliente “nos la quiso poner difícil” al hacer reformas a la Ley Orgánica del Congreso para que el presidente de la Gran Comisión “ya no fuera el del partido con mayoría relativa, sino que tuviera que ser elegido por votación de todos los diputados, lo cual ya salvamos con la alianza”.
Además, las reformas no han sido publicadas, por lo que podrían no entrar en vigor.
Advierte, no obstante, que el acuerdo con PC y PVE “no podrá ser eterno. Se trata en principio de la gobernabilidad; pero, sin duda, cada tema que presentemos en adelante deberá ser discutido y consensado con todos”.
Y cita la agenda legislativa de inmediata atención: “Reformar la ley electoral en busca de una redistritación, porque vemos que aquí hay unos diputados de 40,000 mil votos y otros de 5,000; queremos hacer una ley de avanzada”.
Los nuevos diputados también buscarían –por lo menos en lo que respecta a los panistas– “convertir a la Contaduría Mayor de Hacienda en un real órgano de fiscalización, que no ha sido hasta ahora. Que las facultades que no ha podido ejercer las aplique; por ello, es muy probable que la Comisión de Hacienda quede en un partido de oposición”.

San Luis Potosí

En otro tiempo entidad antipriísta, en San Luis el PRI avanza sin problemas y sin enfrentamientos, pues en su calidad de mayoría en el nuevo Congreso logró un consenso con las otras fracciones –PAN, PRD y PT–  que permitió un reparto equitativo en las comisiones y cargos administrativos. Pero finalmente tiene que compartir el poder.
El primer acto después de su instalación, el lunes 15 de septiembre, fue recibir el informe del último año de gobierno del priísta Horacio Sánchez Unzueta, entregado por escrito el miércoles 17. El 26 tomará posesión el nuevo gobernador, el también priísta Fernando Silva Nieto.
Sin necesidad de alianzas –caso raro en el nuevo contexto político–, desde un principio las fracciones de los partidos representados en el Congreso pudieron ponerse de acuerdo, aunque el PAN mantiene una impugnación contra las dos diputaciones plurinominales asignadas al PRI por el Consejo Electoral, que considera indebidas.
Precisamente un diputado plurinominal –del PRI– encabezará la Gran Comisión: Juan José Rodríguez Medina, también secretario general del PRI en San Luis Potosí.
Hasta hace dos años, la figura de la Gran Comisión no existía: el gobierno de la Cámara quedaba en manos de un liderazgo designado por la mayoría priísta, hasta entonces abrumadora. Todavía en la Legislatura saliente el PRI contó con 17 diputados de un total de 25.
Tan hubo acuerdos entre los nuevos diputados, que la propuesta para la integración de las comisiones fue hecha por un panista –secretario de la Gran Comisión–, Mario Leal Campos, dirigente municipal del blanquiazul, y aprobada por unanimidad.
Así, de las 26 comisiones de trabajo, 15 serán presididas por el PRI; ocho por los panistas: dos por el PRD y una por el diputado del PT.

Campeche

Pese al fraude electoral denunciado por el PRD, la próxima Legislatura hará historia al ser la primera en estar integrada por 17 diputados de oposición, de un total de 35.
Campeche fue uno de los principales “bastiones” del PRI, al grado de que durante el gobierno del cetemista Abelardo Carrillo Zavala (1985-1991) recibió una “condecoración” por ser la única entidad “ciento por ciento priísta de México”.
El panorama para el trienio 1997-2000 es distinto: La LVI Legislatura estará compuesta por 18 diputados del PRI, 12 del PRD, cuatro del PAN y uno del PT.
De hecho, los futuros coordinadores de los grupos parlamentarios de oposición piensan ya en copiar el estilo de la actual Cámara de Diputados del Congreso de la Unión: Crear un “bloque opositor” para enfrentar a sus colegas del PRI y las iniciativas “anticonstitucionales” del gobernador.
El próximo 1º de octubre los 35 diputados –21 electos por mayoría y 14 por representación plurinominal– instalarán la 56 Legislatura.
El coordinador de la mayoría priísta y presidente de la Gran Comisión –órgano que no desaparecerá, pese a la resistencia de la oposición– será Edilberto Buenfil Montalvo, actual dirigente estatal del PRI y uno de los políticos más cercanos al gobernador Antonio González Curi.
Los próximos coordinadores parlamentarios del PRD y del PAN se proponen desde ahora “devolverle su dignidad” al Congreso y promover que los diputados “dejen de ser levantadedos y asuman su función, que es la de legislar en favor del pueblo que nos eligió”.
Salvador Arteaga Trillo y Jorge Baqueiro Cáceres, designados coordinadores de las fracciones perredista y panista, respectivamente, coinciden en que el Congreso, “con contadas excepciones de algunos diputados”, ha sido una “vergüenza” para el pueblo campechano.
Por su parte, el priísta Buenfil Montalvo minimiza la presencia de la oposición, pues afirma que “llegamos totalmente fortalecidos porque somos mayoría por designio del pueblo campechano”.
Dice, sin embargo, que buscarán consensos con los legisladores de oposición, y asegura que la fracción priísta “no pretende imponer su voluntad; queremos que los diputados de los demás partidos políticos participen en los debates y lleguemos a verdaderos acuerdos”.
Y aunque todavía no han tenido un encuentro directo, se espera que la primera gran diferencia entre los diputados ocurra la próxima semana, cuando sean nombrados los presidentes de las 18 comisiones legislativas.
El perredista Arteaga Trillo no confía en la “buena voluntad” del priísta Buenfil Montalvo y mucho menos en las promesas del “ilegítimo” gobernador González Curi, quien ha ofrecido que su gobierno será respetuoso de las acciones de los distintos poderes.
De entrada, el próximo líder de los legisladores perredistas advierte que presentarán una iniciativa de reforma a la ley electoral estatal, debido a que la actual “fue instrumento para concretar uno de los más escandalosos fraudes en la historia de México”.
En ello coincide el panista Baqueiro Cáceres, quien asegura que el PRI, el gobierno y los órganos electorales del estado “nos robaron el triunfo de nuestro candidato a la presidencia municipal de Campeche, Nelson Gallardo Ordoñez.
“Con esta nueva composición, histórica por el número de diputados de oposición, el Congreso tiene la gran oportunidad de alcanzar su independencia, de dejar de ser una oficina más del Ejecutivo.”
Arteaga Trillo considera que en Campeche, a pesar de que el PRI seguirá siendo mayoría en el Poder Legislativo, “podemos imitar lo que está ocurriendo en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión: crear un bloque opositor con el PAN y el PT sería una actitud sana para enfrentar a los priístas y al gobernador, quien indudablemente tratará de seguir dando órdenes a los diputados”. Cuenta que hay por lo menos cuatro diputados del PRI que “están dispuestos a participar en esta transformación parlamentaria. No digo sus nombres, pero sé que en su momento ellos tratarán de quitarse el yugo del Ejecutivo”.
Advierte que el PRD, desde su tribuna legislativa, seguirá apoyando el movimiento de la senadora Layda Sansores, “quien es nuestra legítima gobernadora”.
El diputado perredista comenta que su fracción promoverá iniciativas para reformar los códigos Electoral y Civil, con el fin de proteger el patrimonio de miles familias afectadas por bancos y agiotistas. Y concluye:
“Como segunda fuerza política en el Congreso, los perredistas trataremos de ser punta de lanza para dignificar al Poder Legislativo”.
Hasta el cierre de esta edición, aquí prevalecía la polémica en torno de la asignación de diputaciones de representación proporcional, después de que el Tribunal Federal Electoral (Trife) revocó el triunfo del PRI en el distrito IX del municipio de El Carmen, otorgando la victoria al PRD.
Con base en esta decisión, el PRI tiene oficialmente 18 diputaciones, doce el PRD, cuatro el PAN y una el PT. Sin embargo, el PRI reclama una diputación plurinominal más y, según su dirigente, ésta le sería arrebatada al PRD.