De Isabel Arvide

Señor director:

Estoy cierta de que preocupaciones mucho más serias nos deben ocupar; sin embargo, no quiero dejar pasar un comentario de Proceso 957, donde Felipe Cobián asegura que hubo cuantiosos pagos de los exgobernadores de Jalisco para “acallar a periodistas”.
De entrada, me sorprende la torpeza extrema del reportero. La trampa no es admisible; simplemente, no se vale engañar al lector con verdades a medias.
En el cuerpo de la nota se asegura que yo cobraba 8,250 nuevos pesos mensuales, dejando entrever que eran a cambio de mi silencio. Lo que existió, y conmino al periodista a revisar mi archivo, donde están constancias legales de ello, fue una relación transparente de publicidad. Como es habitual en todas las publicaciones nacionales, la revista Siete Cambio, que fue de mi propiedad hasta mayo de 1994, publicó –previas órdenes de inserción– el material que el gobierno de Jalisco nos envió para tal efecto. A continuación se facturó, de acuerdo con los lineamientos correspondientes, su publicación y se cobró. Siempre a cargo de Editorial Casablanca.
Lo que –es obvio para quien quiera verlo– no tiene ninguna relación con “acallamiento”. Si fuese así, habría infinidad de funcionarios y gobernadores –los conocemos, don Julio– disfrutando de la más “barata” de las impunidades. Creo que varios de los implicados en la información nos merecemos, al menos, que se hubiese tomado en cuenta nuestras verdades, en afán de la objetividad por la cual usted ha luchado tanto.
Aprovecho para reiterarle mi invariable afecto y mi permanente gratitud.

Atentamente
Isabel Arvide.