Guerra de telenovelas

La competencia por el anunciante en la señal gratuita de televisión se está melodramatizando. Las dos compañías existentes, Televisa y Televisión Azteca, se han lanzado a fondo para quedarse con el auditorio que gusta de los culebrones. Y su estrategia es similar. Ambas programan en dos canales, en el primer caso el 2 y el 9, en el segundo el 13 y el 7, y las distribuyen de la mañana a la noche, con énfasis en el horario estelar.
Televisa difunde un total de diez telenovelas, tres de las cuales van en horario triple A, y dos de éstas se sitúan en el pasado de México con reconstrucción de escenarios, vestuario y peinados. Tanto Si Dios me quita la vida como Alondra son superproducciones de época que apuestan más a la grabación en exteriores y al uso de todo tipo de recursos formales que a la historia que narran. Televisa parece querer especializarse en recrear formas de vida, lugares, arquitectura, autos, personajes que forman parte de la historia cotidiana del país para dar marco de lujo a sus melodramas cursilones.
Otro elemento con el cual juega Televisa son sus estrellas: en casi todos los casos se trata de explotar la presencia escénica de mujeres que adquirieron popularidad en el negocio del espectáculo montado por la misma empresa. En Si Dios me quita la vida la protagonista es Daniela Romo y en Alondra, Ana Colchero. Las dos han estelarizado telenovelas anteriores de Televisa.
Agregar al elenco el atractivo de imágenes cuidadas, grabadas en locaciones que han escapado a la destrucción del urbanismo moderno, parece pertinente. Debido al carácter trasnacional que la pantalla chica está adquiriendo en los años recientes, así como a la crisis económica, tanto actores como directores dejan de ser exclusivos. Televisa es ya incapaz de asegurarse que sus estrellas no visiten otros cielos. Y Televisión Azteca se aprovecha de ello. Entre sus últimas adquisiciones figuran dos telenovelas cuyo personaje central son sendas actrices formadas en el horno de Televisa: Lucía Méndez y Verónica Castro.
Televisión Azteca se ha pertrechado con todos los implementos posibles para quitar público al gigante Televisa. Uno de los rubros que ha decidido resulta fundamental es el de los teledramas. Actualmente programa diez, aunque en realidad son nueve porque un título se repite en distintos horarios y canales: Café con aroma de mujer. Esta telenovela proviene de Tele Cadena Nacional de Colombia. Se le ha hecho publicidad amplia tanto en prensa como en radio, utilizando el gancho de su tema musical.
La diferencia con Televisa es que Televisión Azteca no produce ninguna de sus series. Verónica el rostro del amor con Verónica Castro viene de Argentina, y Señora Tentación con Lucía Méndez fue grabada por Telemundo en Estados Unidos. Doña Bella es brasileña con la desventaja de que el doblaje es pésimo. Cruz de nadie, por su parte, abre en México la puerta de entrada a la Warner Brothers, empresa que constituye en Estados Unidos un gran emporio del espectáculo conocido como Time-Warner.
Entre producciones locales y extranjeras los televidentes pueden escoger entre 19 títulos y cuatro canales. Tanto por su contenido como por su calidad se antoja un exceso. Demasiada apuesta a un mismo género.