Silvio Rodríguez sale al paso de quienes creen que ya no critica al régimen: “Me parece desleal atacar ahora a la revolución”

LA HABANA.- “no me voy a convertir en un cantor de la derrota” afirma el trovador cubano Silvio Rodríguez.
Así, marca su posición “artística y política” ante los cambios ocurridos en Cuba socialista.
–Pero, ¿qué significa ser representante de un proyecto socio-económico que ya cambio?
–Significa haberle entregado todo. Nunca a regañadientes, pero si críticamente. Las cosas que yo creo la s dije entonces y las digo ahora. Aunque ahora las digo menos porque no me gusta hacer leña del árbol caído. Me parece desleal atacar ahora a la Revolución.
Precisa con un símil; “Es como si tienes una familia con el que no estuviste de acuerdo en algo y en el momento en que mejor se sentía discutiste con él y hasta le tiraste un par de golpes. Pero ahora, que está enfermo me parece desleal atacarlo”.
El celebre cantautor cubano –diputado del Parlamento de su país– reconoce: “hubo una idealización muy grande de Cuba: querer asumir la realidad como nos la imaginábamos y no como era”.
No obstante, cree que tras los cambios económicos que existen en la isla, algo quedará de la idiosincrasia que la Revolución inculcó a su pueblo.

REBELDE Y CONTESTATARIO

Silvio Rodríguez recibe a Proceso en una oficina anexa a un pequeño estudio de grabación de lo que pasará a ser el Sello Discográfico Ojalá, del que es propietario.
Con 48 años, 20 de ellos dedicados a la música, el autor de Te doy una canción, rabo de nube, La era está pariendo un corazón, entre otras, fuma y habla con vehemencia.
Muchos de sus admiradores piensan que la imagen de un Silvio rebelde y contestatario se añadió a su talento musical y por eso alcanzó tanto renombre. Consideran que varias de sus canciones son “criticas” al régimen cubano y que ahora “ni siquiera lo toca con un dedo”.
Su canción El Necio generó la polémica. El texto subraya su compromiso con la Revolución (quiero seguir jugando a lo perdido/ser a la zurda más que diestro), rechaza propuestas de arrepentimiento (vienen a convidar a que pierda, a indefinirme, a tanta mierda) y define su posición (caminando fui lo que fui/allá Dios que será divino/yo me muero como viví).
sin embargo él se defiende: “Creo que ha habido una sobrestimación del Silvio Rodríguez joven. Llegaron a valorarme en un sentido que yo mismo no veía. En vez de repetir lo que otros dicen, hay que tomar mis canciones de principio y analizarlas”.
Añade: “sucede que en aquellos tiempos las entenderás eran un poco más estrechas que hoy. Era más difícil decir cosas, había un síndrome de la sospecha muchos más generalizado”.
Y destaca que Resumen de Noticias es una declaración de principios, que se podía cantar entonces lo mismo que ahora: Epistolario del Subdesarrollo es una canción que lo proclama latinoamericanista; La era está pariendo un corazón, es un homenaje a Ernesto “Che” Guevara; y fusil contra fusil es una canción a favor de la lucha armada.
Entonces pregunta; “¿Dónde está la contesta contrarrevolucionaria que algunos ven en aquellas canciones ? Esto ha sido un problema de manipulación y de querer pintar a un Silvio que nunca existió en ese sentido.
“Ahora, un Silvio rebelde, contestatario, que tiene ideas propias es el que está hablando con ustedes y es el mismo de entonces. Un Silvio al que no le gusta ser oveja, a quien le fastidia que le digan lo que tiene que hacer, porque considera que sabe lo que hace”, agrega.
Silvio Rodríguez no cree que el movimiento de la Nueva Trova pasó de moda. Aunque, reconoce, que ya no tiene el auge ni la propaganda de antes.
Señala que cantautores como Pablo Milamés, Arnaury Pérez o Sara González tienen mucha vigencia. “Y para no ser falso modesto, ni último LP (Rodríguez) alcanzó un disco de oro en España en un solo mes de ventas. Los mismos pasó con el anterior (Silvio) pero en dos meses y medio”, agrega.
Resalta que los miembros de la Nueva Trova pusieron énfasis en las letras de las canciones porque “además de tener una sensibilidad musical tuvimos una poética, un sentido de responsabilidad que aquella época nos exigía”.
toma una pausa y, midiendo casa palabra, agrega: “La sociedad y el momento histórico nos exigió ese tipo de canciones. Había que ver si algún músico (de los que hacen salsa) es eso lo que le exige esta época”.

“NO HACEN LEÑA…”

A silvio no le gusta que lo llamen empresario después de haber creado, el mes pasado, la disquera Ojalá  (titulo de una de sus canciones): “Si me dicen filántropo o altruista lo acepto, pero empresario no” apunta.
A diferencia de anteriores disqueras cubanas, la de Silvio posee dos cuentas bancarias a su nombre. En decir. él administrador los ingresos y los gastos, porque, según sus propias palabras, “el estado ahora considera que lo que gano es mío y tengo la absoluta libertad de elegir qué hacer con ese dinero”.
Señala que ésta es una “forma creadora de hacer socialismo”. no intenta competir con el Estado. Su objetivo, comenta, es apoyar proyectos “que la situación económica del país no permiten”.
Mira con pesar algunos cambios que sufre la isla. Cree que se paga ahora el error de “no darle más confianza al ciudadano cubano par que participe individualmente en la economía.”.
“La historia nos está pesando la cuenta”, dice, y lamenta que “inevitablemente estemos perdiendo algunas gratuidades que son verdaderas conquistas del socialismo”.
–¿Los cambios que vive Cuba transformaron ya la conciencias de sus ciudadanos?
–Nos diría que tanto. Se idealizó Cuba. Muchos combatimos eso, pero la idealización empenzó por nosotros mismos: asumimos la realidad no como era sino como nos la imaginábamos.
Silvio considera que, pese a los cambios ocurridos en Cuba, “la idiosincrasia del cubano sigue siendo la misma” que inculcó la Revolución. Y es que, dice, “ por mucha oferta y demanda. por muchas concesiones políticas y sociales que se hagan, caló esa cosa altruista, ese refintín, polvillo o humedad de Hombre Nuevo que la Revolución sembró en todos y que existirá peleando contra la dureza de la realidad”.
–¿O haciendo cambios políticos?
–¡Vaya usted a saber! Pienso que si, pero no se renuncia a lo sembrado. Incluso los que quisieron cambios, políticos radicales viven orgullosos de esa especie de condición que adquirimos en el proceso revolucionario.
A pregunta sobre por qué no compone canciones que hablen sobre la situación actual de su patria (balseros, jineteras, la crisis), Silvio responde que las hace, pero sin usar hechos anecdóticos: “mi lenguaje es otro, voy a las situaciones un poco más simbólicas”, expresa.
Dice que en su último disco – “uno de los más políticos que he hecho”– hay canciones como El problema, Debo, Buscando fondo o Flores nocturnas (dedicada a las prostitutas habaneras), que reflejan en lo fundamental su realidad.
“Yo tengo política a mis manera y no tengo que hacer discursos en las canciones, Nunca los hice. Si yo no hice panfletos ni cartas antes, ¿por qué voy a hacer ahora?”