El juez octavo de lo Penal del Distrito Federal, Carlos Arellano, se declaró incompetente, el viernes 10, en relación con el caso de Juan Pablo de Tavira, y con ello colocó la Procuraduría General de la República en el dilema de volver a consignar el presunto intento de homicidio, ahora frente a un juez del Estado de México, u olvidarse del asunto.
Juan Pablo de Tavira, director de la Policía Judicial Federal, sufrió un presunto atentado contra su vida la noche del 23 de diciembre, que le causó síndrome de desmielinización tardía. La pérdida de la mielina causa que los impulsos cerebrales se pierdan. La Procuraduría, después de una investigación de más de dos meses, consignó acusación por lesiones en contra de Alberto Castillo de la Riva, jefe de ayudantes de De Tavira.
La Procuraduría no anunció cuál será su próximo paso, y familiares de De Tavira dijeron a Proceso que, a partir de una reunión a finales de la semana pasada con todos los médicos que han tratado a De Tavira, están optimistas porque “por lo menos el proceso de desmielinización se ha detenido y parece haber signos de que ha comenzado un proceso leve de mielinización”.
De Tavira está ahora en un tratamiento neuropsiquiátrico para que pueda recuperar las funciones de coordinación y organización de su pensamiento, lo que aún no logra. La familia De Tavira ha recibido ofertas de Estados Unidos y Cuba para atender médicamente al exdirector de la prisión de Almoloya.








