Caras largas y fidelidad a Salinas, mostraron Chirinos, Granados, Montemayor y Cavazos, después de su reunión con Zedillo

Patricio Chirinos Calero, Otto Granados Roldán, Rogelio Montemayor Seguy y Manuel Cavazos Lerma, entronados en las gubernaturas por Carlos Salinas, demostraron deberle más lealtad a quien los encumbró en la política que a Ernesto Zedillo.
Salvo el “Manifiesto a la nación” en apoyo del presidente, que suscribieron el sábado 4 de marzo con todos los gobernadores, menos el de Guanajuato, los cuatro optaron por el silencio ante las exhortaciones a la unidad.
Cuando el priísmo que tanto elogió a Salinas le volvió la espalda, los cuatro gobernadores “salinistas” refrendaron su amistad con el expresidente y, como Chirinos Calero, se empeñaron en que la ruptura Salinas-Zedillo era “pura falsedad”.
Pendiente de ello, el miércoles 1 de marzo, un día después de la detención de Raúl Salinas de Gortari y la rebelión de su hermano el expresidente, Ernesto Zedillo se reunió con 14 gobernadores, entre ellos los de Veracruz, Aguascalientes, Coahuila y Tamaulipas en la residencia de Rubén Figueroa Alcocer, mandatario de Guerrero.
Por la noche, los gobernadores llegaron al número 29 de la calle Cerro de San Pedro, en San Angel, al sur de la ciudad de México. Minutos después lo haría Zedillo.
De lo conversado en la reunión, que se prolongó por más de dos horas, nada se supo. Pero a los cuatro se les vio salir con el rostro cenizo.
Los fotógrafos retrataron a los cuatro con el mismo semblante el domingo 4, en el auditorio “Plutarco Elías Calles”, durante la ceremonia por el sexagesimosexto aniversario del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Al final del acto, en el que hablaron Zedillo y María de los Angeles Moreno Uriegas, fueron interceptados por los periodistas.
Chirinos Calero, quien fue titular de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, habló de mala gana con los reporteros, y de entrada afirmó que la ruptura Salinas-Zedillo “es pura falsedad.
“Ambos han dicho muy claramente que no existe”, increpó, furibundo, a los reporteros, y agregó, en el mismo tono el gobernador de Veracruz: “eso que ustedes dicen es parte de las infamias que se han venido diciendo”.
–¿Sigue siendo amigo de Carlos Salinas? –preguntaron a Otto Granados Roldán.
–¡Por supuesto! –respondió el gobernador de Aguascalientes y exvocero de Salinas. Y parafraseando al gobernador de Nuevo León, Sócrates Rizzo García, Granados Roldán completó: “los amigos son para siempre”.
Montemayor Seguy, mandatario de Coahuila, dijo –a su vez– mantener amistad con Carlos Salinas, pero sobre la rebeldía de su amigo, indicó: esa “opinión personal se la habré de dar a conocer a él”.
El gobernador de Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma, más medroso, declaró sólo que el compromiso es con las instituciones, no con las personas.
Como última aparición pública, cuando menos en el papel, Granados Roldán, Chirinos Calero, Montemayor Seguy y Cavazos Lerma firmaron un desplegado que apareció el lunes 5 de marzo, un día después de la conmemoración del aniversario del PRI.
En el “Manifiesto a la nación”, todos los gobernadores –salvo el de Guanajuato, el panista Carlos Medina Plascencia– afirman que “el gobierno del presidente Ernesto Zedillo, en apego a la ley y acatando la voluntad popular, ha dado pasos firmes para combatir el principal obstáculo de una vida democrática sana: la impunidad”.
Elogian a Zedillo por sentar “bases sólidas” y definir “vías congruentes” para que se resuelva el conflicto en Chiapas, y exaltan su voluntad para emprender los ajustes que reactiven la economía nacional.
En el documento, los mandatarios estatales, incluidos los panistas de Baja California y Chihuahua, Ernesto Ruffo Appel y Francisco Barrio Terrazas, respectivamente, respaldan el proceso de reforma política, con el afán de fortalecer la vida democrática, y no para fomentar el encono y la división.
En suma, “respaldamos y hacemos nuestra la lucha del presidente Ernesto Zedillo”.
Sin embargo, desde ese día los cuatro gobernadores permanecían, hasta el viernes, sin pronunciar palabra sobre el sucesor de quien los hizo crecer en la política.