Xavier Olea, abogado de Ruiz Massieu, explica las cuentas en dólares del exsubprocurador: hacía negocios con la constructora de su hermano Arturo

NUEVA YORK.- “¿Usted sabe que su cliente no pudo haber ganado ese dinero como funcionario?”, increpó un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) a Xavier Olea Peláez, abogado del exsubprocurador Mario Ruiz Massieu. Interrogado de manera informal en un privado del Texas Commerce Bank, el miércoles 8, Olea Peláez replicó: “¿y usted cree que todo el dinero que tiene William Clinton lo ha ganado como servidor público?”.
Ese día, el abogado viajó a Houston con la encomienda de transferir fondos de una cuenta de Ruiz Massieu en esa institución, a otra, en Nueva York, para pagar los servicios de Santangelo, Santangelo & Cohen, el bufete jurídico a que se ha encargado su defensa. El lunes 6, fecha en que se inició su proceso penal, se informó que el gobierno mexicano solicitaba su extradición para enjuiciarlo por obstaculizar la justicia, entre otros cargos.
En Houston, Xavier Olea Peláez no pudo cumplir su encargo. Luego de hacerlo esperar varias horas, los directivos del banco le informaron que la cuenta de referencia, número 08100355370, estaba sujeta a investigación por parte de la Oficina de Investigaciones del Servicio de Aduanas de Estados Unidos y que, por tanto, no podía ejecutar la transferencia requerida. Olea Peláez, quien estaba acompañado por el corredor de arte Rolando Sainz, fue interceptado a su salida del banco por tres agentes del FBI, quienes lo invitaron a platicar en un privado. Los policías, a decir del abogado, le pidieron que se identificara y le hicieron preguntas.
Por la noche, mientras Olea Peláez regresaba a Nueva York, la agencia Notimex difundió un boletín, fechado en McAllen, en el cual se relataba el incidente.
En plática con el corresponsal, Olea Peláez se mostró indignado: “no solamente han calumniado a Mario, ahora insinúan que me quería pasar de vivo y robarme el dinero de mi cliente y de mi amigo”. Antes de empezar una reunión con el equipo de defensores de Ruiz Massieu, Olea Peláez mostró los documentos con que pretendía hacer la operación. Entre ellos estaba un poder, firmado por el propio Ruiz Massieu, que autorizaba la transferencia de fondos de “todo el dinero depositado” en la cuenta del Texas Commerce Bank, salvo un millón de dólares, a una cuenta en el Citibank a nombre de Santangelo, Santangelo & Cohen.
–Entonces el dinero existe…
–Por supuesto que existe. Pero no viene del narcotráfico, como han estado diciendo públicamente sin investigación de por medio.
–¿Son 6.9 millones de dólares?
–No. Es más que eso. Pero no me pidas que te diga cuánto, porque ni yo lo sé. Y ahí están los documentos para probar que yo no sabía cuánto se iba a transferir. Lo único que pensábamos hacer era pagar los servicios de los abogados, que en Estados Unidos son carísimos.
Según el hijo del exgobernador guerrerense Xavier Olea Muñoz, los directivos del banco se excedieron al no permitir la transferencia, pues “según un documento que nos entregaron, el Servicio de Aduanas les ordena que informen acerca de todas las transacciones que se realicen sobre esa cuenta; en ningún lugar dice que los fondos estén congelados”. Añadió: “parece que hay una operación para dejar a Mario sin defensa legal”.
–¿De dónde saca ese dinero un funcionario público?
–De su sueldo de funcionario, obviamente no. El dinero viene de una compañía constructora que maneja Arturo, el hermano de Mario. Mario daba la cara por la compañía ante el gobierno, y su hermano, a cambio, le daba una lana. Así de sencillo. Además, no nos chupemos el dedo: José Francisco (Ruiz Massieu) fue gobernador…
El corresponsal hizo varios intentos por entrevistar a Mario Ruiz Massieu, quien desde el lunes 6 está detenido en el Metropolitan Correctional Center.
Michael Egan, asistente ejecutivo del alcaide, informó el viernes 10: el preso 18437-050 “me ha dicho que en este momento no está interesado en dar entrevistas”. De acuerdo con versiones periodísticas, Mario Ruiz Massieu está en la sección de alta seguridad de esa ya de por sí impenetrable fortaleza. Ahí es vecino del jeque Omar Abdul Rahman y de otros líderes musulmanes acusados de haber planeado el bombazo de las Torres Gemelas de Nueva York, hace poco más de dos años.
De acuerdo con Steve Duchesne, vocero del Servicio de Aduanas de Estados Unidos, la investigación contra Ruiz Massieu “sigue abierta”. Se sabe que es la Oficina de Investigaciones de esa institución la que coordina la pesquisa. Esta dependencia tiene autoridad legal para conducir investigaciones sobre tráfico de drogas, informó.
Una consulta realizada en los archivos de los registros públicos de propiedad en Estados Unidos reveló que Ruiz Massieu adquirió una casa, el 21 de octubre pasado, en Houston, Texas. La propiedad está situada en el número 155 de la calle Litchfield Lane. Según documentos oficiales del condado de Harris, Ruiz Massieu compró la casa a Ronald L. Skalba y a su esposa, Deana. Arturo Ruiz Massieu, hermano de Mario, también posee una casa en Houston. La dirección de esta última es el número 374 de la calle Jirchfield. Esta propiedad fue comprada a Guillermo C. Barajas y a su esposa, Sandra, el 4 de agosto de 1994. De acuerdo con una ficha de referencia, ambas casas están en el mismo vecindario y dentro de la misma área postal, la 77024. Los registros consultados no hacen referencia al precio de dichas operaciones.
Sin mayor evidencia y sin fuente, diversos medios han publicado también que una de las hipótesis de la pesquisa es que Mario Ruiz Massieu obtuvo el dinero que aparentemente depositó en bancos estadunidenses mediante sobornos del capo Juan García Abrego, jefe del cártel del Golfo.
La opinión de los abogados de Ruiz Massieu es otra. Xavier Olea Peláez, Michael Santangelo y Cathy Fleming –estos dos últimos, estadunidenses– afirman que su cliente es víctima de persecución política, por haber señalado a posibles culpables del asesinato de su hermano, y que su detención en Estados Unidos resulta arbitraria. “Normalmente no se procesa a una persona por declarar con falsedad cuánto dinero lleva”, afirmó Fleming. “Sólo se investiga la procedencia del dinero, éste se confisca y la persona que cometió la falta puede irse”. Para Santangelo, el delito en que incurrió Mario Ruiz Massieu “es poco más que una violación de tránsito”.
En contra de lo dicho por el gobierno mexicano, en el sentido de que Ruiz Massieu salió del país con intención de no regresar, Olea Peláez sostuvo que el exfuncionario tenía programada una visita a España desde hacía tiempo y que, al concluir ésta, volvería a México. Interrogado sobre por qué Ruiz Massieu no declaró cerca de 28,000 dólares que llevaba consigo, Olea Peláez explicó que la maleta que contenía el dinero había sido preparada por un asistente y que “Mario se quedó con la idea de que llevaba sólo 18,000 dólares”.
El lunes 6, Ruiz Massieu fue instruido de cargos en Newark, Nueva Jersey. Esposado y visiblemente afligido, el exsubprocurador escuchó los delitos de que es acusado en Estados Unidos, de boca del juez Ronald J. Hedges. El magistrado también le informó que el gobierno mexicano había pedido su extradición. En la ciudad de México, la Procuraduría General de la República precisó que busca a Ruiz Massieu como “probable responsable de los delitos de intimidación contra la administración de justicia y encubrimiento”. De acuerdo con el tratado de extradición vigente, el gobierno estadunidense, en representación del gobierno mexicano, tendrá hasta 60 días para aportar pruebas y convencer al juez de aprobar el envío de Ruiz Massieu a México para que sea procesado.
Por lo pronto, el juez Hedges fijó para el martes 14 la realización de un juicio de fianza, demandado por la defensa de Ruiz Massieu, para determinar si el también exsecretario general de la UNAM alcanza la libertad bajo caución. Se espera que la fiscalía, encabezada por la procuradora distrital Faith S. Hochberg, se oponga a la excarcelación de Ruiz Massieu y argumente que, de ser liberado, el exfuncionario mexicano podría escapar del país.