Solo, desesperado, sospechoso ante la opinión pública en el caso Colosio, el gobernador Manlio Fabio Beltrones acusa: “Durante un año, me hice a la idea de autoimponerme silencio para no crear más líneas de confusión, pero eso únicamente provocó que se ensañaran conmigo”.
Ahora, a casi un año del crimen del candidato presidencial del PRI y de aquel tránsito entre la noche del 23 de marzo y la madrugada del 24 que le marcó su vida, el sonorense acepta: “me equivoqué al guardar silencio”.
Y en un intento por revertir “las campañas de calumnias, rumores y desinformación” que dice se han orquestado en su contra, ya sin futuro político, califica: “respecto del asesinato de Luis Donaldo, hubo un impecable manejo legal, pero graves deficiencias en la parte investigadora, a tal grado que ésta parece un herradero monumental”.
Contra la pared, sin grupo en el gabinete federal, deambula entre Los Pinos y Palacio de Gobierno, entre Sonora y redacciones, busca tribunas, asume su defensa y enlista interrogantes.
“¿Quién está filtrando desinformación, quién rumores y mentiras?, ¿quién filtró, por ejemplo, que el gobernador de Sonora había entregado una cinta grabada a la fiscal Olga Islas?, ¿qué mensaje se quiso dejar con eso?, ¿avisarles a los involucrados en esa grabación que ya se tenía conocimiento del contenido?, ¿ponerlos en alerta y que huyeran?, ¿que ya no se enviara más información al gobernador Beltrones?, ¿que el gobernador se callara porque todo lo que aportara podía ser utilizado para lastimarlo?”
Vestido con un traje azul marino, Manlio Fabio canceló una gira que tenía por San Luis Río Colorado para recibir al reportero.
En la entrevista, a tirabuzón, habló de su amistad de ocho años con el procesado Raúl Salinas de Gortari, declinó opinar sobre el expresidente Carlos Salinas, porque “decir ahora lo que no se expresó en su momento sería de cobardes”, y negó tener propiedades o cuentas bancarias en el extranjero.
Reconoció como único patrimonio una casa habitación en Hermosillo e ingresos mensuales, en su calidad de mandatario estatal, de 34 mil nuevos pesos.
En cambio, de Luis Donaldo Colosio Murrieta, de su asesinato, de “su participación sospechosa” en pasajes de la investigación, en momentos clave de la indagatoria, habla largo.
Se exime de toda responsabilidad.
“La bala que mató a Luis Donaldo Colosio Murrieta todavía sigue flotando en el aire y anda buscando víctimas políticas; eso es lo que ocurre”, previene.
“Es condenable que a estas alturas, a casi 12 meses del asesinato de Colosio Murrieta, imperen las líneas de confusión, distracción y entretenimiento sobre las de investigación”, denuncia.
“No desplacé al Ministerio Público, no asumí las funciones de la Procuraduría General de la República. No es cierto que interrogué a Mario Aburto ni es cierto que me lo prestó la PGR como si se tratase de dulces. No lo tuve a mi disposición”, alega.
“No es cierto que Jaime López Ferreiro (jefe de seguridad del gobernador) haya viajado en el avión que transportó a Mario Aburto, asesino confeso de Colosio Murrieta. Ni él ni yo participamos tampoco en ningún interrogatorio”, repite.
“Acudí a Tijuana previa acción convenida con el presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari. Todo lo que se ha dicho en contrario es una mentira bordada alrededor de un evento donde se contó con mi presencia”, justifica.
Y respecto de la investigación del crimen, sostiene: “no se necesita ser perito en la materia para saber que se nos está presentando un cúmulo de información equivocada, tergiversada o dispuesta a tratar de llevar entretenimiento, distracción y confusión hacia la comunidad, y no la verdad”.
Apura: “hay interrogantes que debieran ser por sí mismas líneas de investigación”.
Desesperado, se pregunta: “¿por qué no se ha informado quién filtró la información de la cinta grabada que entregué a Olga Islas?”, y cuestiona, igual: “¿quién filtró al diario Reforma las grabaciones que en el penal de Almoloya les hicieron a Mario Aburto y a su abogado?; ¿con qué intención?, ¿para que ya no hablen?, ¿para que Aburto se calle?, ¿para que su familia no diga más?”.
Hay, considera, “mucho mensaje a través de una filtración”; por ello, insiste, “sería conveniente saber quién está haciendo las filtraciones, con qué fin, porque a lo mejor él mismo resulta cómplice del asesino o el asesino mismo”.
Beltrones, sospechoso, relacionado de varias maneras y en momentos distintos con el caso Colosio, en su momento conversó con el fiscal especial Miguel Montes; se entrevistó y “cambió impresiones” con Olga Islas, y solicitó y se le concedió una entrevista con el procurador Antonio Lozano Gracia, “a quien le hice diversos comentarios sobre lo que yo veía que estaba aconteciendo y sobre lo peligroso que sería seguir bordando sobre líneas de distracción y confusión”.
Obsesivo, se interroga: “¿cuántos Othones faltan por descubrir?”.
Ahora, en el solitario Palacio de Gobierno, tenso, dice prever “que, con las nuevas autoridades, se den avances en la investigación, aunque el daño ya se hizo, se lo hicieron a la persona de Luis Donaldo Colosio y a algunos personajes políticos o que dentro de la política están haciendo su mejor esfuerzo”.
En las últimas semanas del gobierno de Carlos Salinas de Gortari le fueron entregados al mandatario sendos informes por la entonces subprocuradora especial, Olga Islas, y por su grupo de asesores juristas, en los que se revela que la madrugada del 24 de marzo, durante dos horas completas, Mario Aburto Martínez fue interrogado fuera de las oficinas de la delegación de la PGR en Tijuana, y que se investigaba qué personas participaron en ese interrogatorio, la forma en que fue efectuado y su resultado.
Entonces, se filtró la versión de que quien había interrogado a Mario Aburto por encima de la PGR había sido el gobernador Beltrones y López Ferreiro, su jefe de seguridad (Proceso 943).
Al respecto, Manlio Fabio sostiene que dicha versión “la conocí en la prensa, y en todo caso es falsa porque no estuve al frente en ningún interrogatorio ni averiguación, ni tampoco mi jefe de seguridad. Mi presencia se constriñó a conocer en una mesa de trabajo las conclusiones a que iban llegando”.
Meses después, de la misma fiscalía a cargo de Olga Islas se filtró la información sobre la existencia de una cinta grabada. En la misma, se dijo, una mujer, vía telefónica, sin proporcionar su nombre, habría entablado comunicación con el gobernador para aportar datos sobre el asesinato de Colosio Murrieta.
Se especuló entonces sobre la demora del gobernador para entregar la cinta.
“Sí, la entregué cinco meses después”, reconoce, y da su explicación: “el gobernador recibió llamadas anónimas por decenas. Las mismas estuvieron sujetas en su totalidad a un análisis. No las envié porque consideré que podrían aportar más elementos de confusión. Algunas de esas llamadas parecían más dirigidas a buscar víctimas políticas que al culpable del asesinato de Luis Donaldo Colosio.
“Debido a lo anterior, en conversación con la fiscal Olga Islas, le dije que lo que podría tener algo de utilidad podría ser la llamada de la mujer, debido a su insistencia.”
De acuerdo con Beltrones, en su momento solicitó formalmente a la subprocuradora aclarar quién había filtrado esa información, pero hasta ahora no se conoce reporte oficial sobre el punto.
Todavía hace unos días se insistía en notas periodísticas en que su jefe de seguridad había viajado en el avión que trasladó de Tijuana a la Ciudad de México a Mario Aburto Martínez.
Molesto, sostiene que es inverosímil que Adrián Carrera, responsable de la custodia de Aburto y su traslado, no se diera cuenta de quiénes viajaban en el avión. “Identificó a cinco de los viajeros y al sexto no. Y de ahí surgen las versiones de que fue Jaime López Ferreiro. No puede ser”, se defiende.
Apenas a la mitad de su administración, el gobernador sonorense se detiene “en otra intriga”. La que lo acusa de autopromover su amistad con Colosio Murrieta.
“Esa es otra falsedad. Resulta triste que personajes de la vida nacional que todos identificamos como ajenos al afecto de Luis Donaldo Colosio Murrieta hoy abusen de su ausencia y se digan amigos de él.
“Hemos visto que hasta aquellos que siempre le regatearon su candidatura hoy citan que pudieron llegar a algún acuerdo con él días antes de su muerte.
“Queda muy claro quiénes salieron perdiendo con la muerte de Luis Donaldo y quiénes se beneficiaron. En la investigación de hace unos meses se preguntaba a quiénes perjudicó el crimen, y de ellos se hizo una investigación.”
Sin embargo, Beltrones se niega a dar nombres. Dice que no quiere colaborar con las especulaciones.
Pero insiste: “en el caso Colosio se hizo a un lado la máxima de que las investigaciones de un crimen se inician por los que salieron beneficiados en el crimen y, en este caso, obviamente el gobernador no lo fue, porque la ojiva que mató a Luis Donaldo mató también mi carrera política”.
SIN FORTUNA
Manlio Fabio asegura que no es propietario de la residencia situada en el número 33 de Spinakker Way en Coronado, California. Dice que el crédito hipotecario con que se hizo la adquisición fue suscrito por la familia de su esposa, Silvia Sánchez.
El crédito, pagadero a 30 años, “pertenece única y exclusivamente a ellos, por lo que no soy el poseedor del crédito, ni soy el que dio el enganche, ni puedo hacer, por ello, una cesión de derechos”.
Al respecto, el documento oficial del condado de San Diego, California, foliado 1994-0520945 y titulado Registro de Transferencia de Propiedad, señala a la letra:
Fecha de Venta: 8/4/94.
Fecha de registro 8/31/94.
Tipo de Transferencia: traspaso intermarital.
Comprador: Sánchez, Silvia E. (mujer casada, como su única y separada propiedad).
Vendedor: Beltrones, Manlio (hombre casado, como su única y separada propiedad).
En ninguno de los documentos que certifican la transacción se menciona a nadie más que al gobernador y su esposa, y las escrituras de la casa están a nombre de ella en el documento 520946.
Por otro lado, Beltrones negó que sea rico, aseguró que sólo posee una casa habitación en Hermosillo y que no tiene propiedades ni cuentas bancarias en el extranjero, “ni las tendré”.
Respecto de su relación con el presunto coautor intelectual del asesinato de Luis Donaldo Colosio, Raúl Salinas de Gortari, dijo que mantiene hasta la fecha una relación amistosa iniciada ocho años atrás, cuando el hermano del expresidente era director de Distribuidora Conasupo, y que en ningún momento ha tenido negocios con él.
Agrega que lamenta su aprehensión, y que tras él haya “una acusación tan seria, que tendrá que ser resuelta conforme a derecho”.
Por lo que concierne a Carlos Salinas, declaró: “no sería justo, ni de hombres, el estar hablando de las fallas que pudo haber cometido y no señaladas en su tiempo. Más bien, aparecería dentro de la zona de los cobardes. Lo que haya pensando en su momento lo debo de haber manifestado en el lugar adecuado”.
–Entonces, ¿qué opinión le merecen las últimas decisiones que ha tomado, entre ellas la del ayuno?
El operador del destape de Ernesto Zedillo, mediante un video, considera que “le tocará a los analistas recrear los días posteriores al poder. Resulta obvio que nadie es perfecto, que vivimos en un país de libertades y que, aunque respeto la decisión que asumió respecto del ayuno, no estoy completamente de acuerdo con ella”.
–¿Qué papel debería jugar entonces el expresidente en los momentos actuales?
–El de exmandatario –concluyó.








