Trampolín, los cargos públicos de Carlos y Raúl. Contratos, créditos, obras públicas y prebendas, todo era posible para las constructoras de los hermanos Salinas de Gortari

TAMPICO, TAMPS.- Temeroso de perder la vida, el empresario Andrés Herrera Garza huyó a Estados Unidos después que fracasó su asociación en varios negocios con los hermanos Enrique, Raúl y Carlos Salinas de Gortari, a quienes consideraba “poderosos e influyentes”, aun antes de que Carlos llegara a la Presidencia de la República.
Antes de salir del país, el 11 de marzo de 1984, Herrera Garza escribió a su padre, Andrés Herrera Casasús: “en virtud de los problemas que han surgido con mis socios y dado el poder que tienen, he decidido informarte, para protegerme, de los actos que los involucran conmigo, y que por ellos tratarán de físicamente desaparecerme y/o presionarme a firmar documentos que me perjudiquen.
“Deposité con nuestro notario una copia rubricada en original con instrucciones para hacer las denuncias ante la Contraloría y la Procuraduría.”
Anexa documentos que muestran y detallan su asociación con los Salinas. Proceso obtuvo copia de ese expediente.
En un documento manuscrito de diez hojas, firmadas todas a un costado, y “bajo protesta de decir la verdad”, Herrera Garza refiere que en 1978 creó la constructora HyHy Asociados, SA, y agrega: “dada mi amistad, en ese entonces –y desde 1976–, con Raúl Salinas de Gortari y en virtud de no tener capital para financiar (obra), hice un trato con él, consistente en que me daba poder para hipotecar una casa de su propiedad y obtener un crédito de largo plazo con el banco Banpaís, y yo me comprometía a pagarle 5% de todos mis contratos, en virtud de que él era director de Caminos de Mano de Obra de la Secretaría de Obras Públicas, con la que yo tenía mis contratos”.
En 1982, Raúl Salinas de Gortari fue nombrado director general de Caminos Rurales de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas (SAHOP), y pidió a Herrera Garza que ayudara a su hermano Enrique, director general de la constructora Eguía y Asociados, Construcciones, “cuyos dueños eran Raúl, Carlos y Enrique Salinas de Gortari, a través de prestanombres que nunca conocí. Esta constructora trabajaba exclusivamente para la Dirección General de Caminos Rurales desde su fundación.
“Posteriormente, cuando su hermano Carlos fue nombrado secretario de Programación y Presupuesto, y no pudiendo aparecer ellos como empresarios o empleados de dicha constructora por razones políticas y legales, fui invitado como socio y director general.”
Cuenta que en abril de 1983, en casa de Raúl, se tomaron los acuerdos siguientes: Herrera Garza cedería 80% de las acciones de su constructora HyHy Asociados y obtendría 20% de las acciones de Eguía y Asociados. Para eventualmente absorber y liquidar estas dos empresas, se formaría una tercera sociedad llamada Grupo Constructor Orión, SA de CV, en la que Herrera Garza obtendría 20% de las acciones “y el resto se distribuiría entre sus prestanombres”.
La constructora de los tres hermanos Salinas de Gortari había obtenido, en noviembre de 1982, un contrato de la Dirección de Caminos Rurales de la SAHOP para la construcción del camino Santiaguillo-Rincón de Ortega, en el estado de Guanajuato.
“Este contrato se lo ganaron mediante un concurso por invitación arreglado”. Al mes siguiente, lo cobraron por adelantado –unos 12 millones de viejos pesos–, “sin haberse ejecutado trabajo alguno en absoluto”. La fecha de terminación de la obra era diciembre de 1982; sin embargo, los trabajos se ejecutaron de enero a agosto de 1983. “En ese período fungía como director general (de Eguía y Asociados) Enrique Salinas de Gortari, y durante ese tiempo arregló fraudulentamente, con el residente de la obra, hacer menor trabajo que lo que el proyecto indicaba y que se había cobrado. Esto era, no seguir la línea del camino, de manera de cortar menos volumen de roca, significando 30% del total de la obra”.
Herrera Garza se hizo cargo de la Dirección General de Eguía y Asociados en agosto de 1983. Cuenta que, desde su primera visita a la construcción del camino en Guanajuato, se dio cuenta de las anomalías y las reportó a la Dirección del Centro de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).
Esta oficina “dio instrucciones para hacer un nuevo concurso por el resto de la obra no considerada en el primer contrato, y nosotros concursaríamos con los mismos precios del año anterior, de manera de ganarlo y no comprometernos más. Haciendo un volumen de obra semejante al que no se ejecutó en el primer contrato, pagaríamos el adeudo. Este contrato debía terminarse en diciembre de 1983. A la fecha de mi renuncia, en abril de 1984, no se había terminado”.
En 1983, Eguía y Asociados obtuvo un contrato para la continuación del camino Tepehuacán de Guerrero-San Juan Ahuehuelco, en el estado de Hidalgo. “Se solicitó un incremento de precios de 36%, sin un análisis que lo justificara, el cual fue inmediatamente aprobado. Esto se logró gracias a las gestiones e influencias de Enrique Salinas de Gortari”.
Herrera Garza también asegura que, en 1982 –año de la crisis económica con José López Portillo–, la constructora “obtuvo dólares preferenciales –50 viejos pesos por dólar– para pagar adeudos, lo cual no se justificaba por la situación en que se encontraba el país”.
Aunque era director general de Eguía y Asociados con plenos poderes –excepto para vender equipo–, con 20% del capital de la empresa, Herrera Garza pudo comprobar que dicho poder y los títulos no estaban notariados, pese a que Enrique Salinas de Gortari le aseguraba que ya lo había hecho.
En cambio, sí se le incluyó en el acta constitutiva de Grupo Constructor Orión, SA, “con 20% de participación, junto con sus prestanombres de Eguía y Asociados, que no conocí”, y se le nombró gerente general en el Libro de Actas y en la Escritura Constitutiva. Tampoco le dieron las acciones, pero no le importaba, toda vez que eran nominativas. Orión se constituyó con un capital de 15 millones de viejos pesos y después se incrementó con una cantidad igual. “Estas partidas jamás se aportaron”.
Grupo Orión se financiaba con recursos de Bancreser –en ese tiempo banco del Estado; al privatizarse se convirtió en Bancrecer, cuyo director general adjunto era Carlos Yñigo de Gortari, primo hermano de los Salinas. Sin embargo, los créditos eran otorgados a nombre de la empresa de Herrera Garza, HyHy Asociados.
Por ejemplo, Grupo Orión adquirió, en 1983, dos trascavos Caterpillar, modelo 955 L, en 17 millones de viejos pesos, al señor Eduardo Ortiz Figueroa. El adeudo se liquidó con cheques de la compañía de Herrera Garza y se le reembolsó con un préstamo quirografario de corto plazo por 20 millones de viejos pesos, de Bancreser. Carlos Yñigo de Gortari estaba “involucrado en la sociedad a través de prestanombres; uno de ellos: Ricardo García Pérez, funcionario de la Secretaría de Salubridad y Asistencia”.
Ese préstamo quirografario “se nos otorgó con mi aval, pero sin existir las garantías suficientes, ni con antecedentes míos, ni de esa sociedad”.
En 1983, los Salinas sacaron de la sociedad a Herrera Garza –”fue una de sus múltiples acciones para perjudicarme”–, sin avisarle, y pusieron a otra persona en el Libro de Actas. Renunció a la gerencia general y Enrique Salinas de Gortari se hizo cargo del grupo.
Más adelante señala: “mi compañía HyHy Asociados, mediante concurso de la SAHOP, obtuvo en 1981 un contrato para la construcción del camino Jalapa-Sánchez Román”, en el estado de Zacatecas. Este contrato fue ampliado en 1981 y 1982. En 1983 ganó otro contrato del gobierno de Zacatecas, a pesar de que quedó en tercer lugar. Fue posible por los antecedentes de HyHy Asociados, pues su equipo estaba ya en la obra, pero sobre todo por “la influencia de la familia Salinas de Gortari ante el gobierno estatal”.
Sin embargo, al romper con Herrera Garza, los Salinas hicieron “una serie de manipulaciones, con su influencia de poder y política”. Herrera Garza pidió a la Dirección del Centro SCT de Zacatecas y al subsecretario de Infraestructura de SCT que lo invitaran a un concurso para realizar otro camino, dada su experiencia de 11 años en construir caminos rurales, “siempre con resultados satisfactorios”; además, el gobierno de Zacatecas le debía 6 millones de pesos. “Pero gracias a su poder, mi petición fue ignorada”. Solamente se invitó a dos compañías. Grupo Orión ganó el concurso “con precios mucho más altos que los promedios”, y a pesar de que “nunca había efectuado obra alguna”.
Además, Enrique Salinas de Gortari, “sin autorización legal y sin mi consentimiento, dispuso de un cheque a favor de HyHy Asociados por 2 millones 95,253.30 pesos, correspondiente a un cobro de estimación de la obra Jalapa-Sánchez Román, y lo depositó en la cuenta No. 2-032171-017 de Bancreser, a nombre de Eguía y Asociados, donde dispone de firma de cheques”.
Entre los documentos que anexa Herrera Garza para respaldar su relación con los Salinas de Gortari, por conducto de Enrique, figuran los siguientes:
–Contrato de crédito simple con garantía prendaria, por el que Banpaís reestructura un crédito por 20 millones de viejos pesos. Comparecen Andrés Herrera Garza, administrador único de HyHy Asociados, y “Enrique Guillermo Eduardo Salinas de Gortari”, como aval, ante el notario público 42 de Tampico, Sergio M. Llerena Hermosillo. Allí manifiestan sus “generales”: Herrera Garza, mexicano por nacimiento, originario de Tampico, casado, nacido el 25 de octubre de 1948, ingeniero mecánico, y con domicilio en el kilómetro 147 de la carretera Tampico-Aeropuerto (Prolongación de la avenida Hidalgo), en Tampico. Enrique Salinas de Gortari, mexicano por nacimiento, originario de México, Distrito Federal, nacido el 15 de noviembre de 1952, casado, ingeniero civil, con domicilio en calle Dulce Oliva No. 157, departamento cinco, colonia Coyoacán, México, Distrito Federal, y de tránsito en Tampico.
–Copia de cheque de Bancomer Zacatecas por 2 millones 95,253.30 pesos, expedido el 28 de febrero de 1984, a favor de HyHy Asociados y del depósito de este cheque en la cuenta 2-032171-017 de Bancreser, a nombre de Eguía y Asociados, el 19 de febrero de 1982.
–Carta que Herrera Garza envía a Bancreser, sucursal Parque Hundido, en la ciudad de México, a la atención del gerente Gabriel Lagunes Huante, el 22 de marzo de 1984. Le dice: “en relación con la cuenta de cheques No. 2-019598-07, que llevamos con ustedes, les informamos que a partir del día de hoy las firmas autorizadas mancomunadamente para girar contra esa cuenta son: las del Ing. Enrique Salinas de Gortari y la del Ing. Andrés Herrera Garza”.
–Carta de Enrique Salinas de Gortari, como representante de HyHy Asociados, dirigida, el 9 de febrero de 1984, a la Subdirección de Construcción, Unidad de Servicios Técnicos, de la Comisión Federal de Electricidad, en la ciudad de México, a la atención del ingeniero Jorge González. En ella menciona el contrato 831412, referente a la construcción de obras viales y drenaje pluvial en el poblado de Balsas, Guerrero, y expone que la delegación del SUTERM (Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana) les exige una nueva tarifa de acarreos, y pide indicaciones.
–Carta de Herrera Garza a Juan Manuel Gómez Gutiérrez, comisario de Eguía y Asociados, fechada el 8 de mayo de 1984, en la que le dice que el informe que presentó Enrique Salinas de Gortari a la junta de accionistas “es falso en su gran mayoría, en lo que se refiere a los balances, (la) situación financiera y fiscal. Esto, con el único fin de manchar mi reputación ante los accionistas”. Pide, asimismo, que se haga una auditoría “y de manera especial a mi cuenta, con el fin de que quede bien claro el manejo que hice de las empresas mencionadas durante mi gestión”.
El contador público Juan Manuel Gómez Gutiérrez es el gerente y principal accionista de la empresa Agropecuaria Mendocinas, que el 27 de marzo de 1987 adquirió la hacienda Las Mendocinas, en el estado de Puebla, pero cuyo verdadero dueño es, a decir de los habitantes de esa zona, Raúl Salinas de Gortari (Proceso 942).

LOS TERRENOS

Andrés Herrera Garza también detalla una operación efectuada para adquirir, en noviembre de 1983, dos lotes de 200 hectáreas cada uno en el municipio de Aldama, Tamaulipas.
Los lotes se dividieron en cuatro escrituras. Dos están a nombre de Enrique Salinas de Gortari, aunque uno de ellos en realidad era de su hermano Raúl, “que por ser funcionario público no quería aparecer”. Los otros dos lotes, de 100 hectáreas cada uno, se escrituraron a nombre de Margarita Gómez Huesca de Yñigo de Gortari –esposa del director general adjunto de Bancreser– y de Andrés Herrera Garza.
Para pagar los dos lotes, Bancreser concedió a Herrera Garza un préstamo quirografario a 90 días por 10 millones de viejos pesos. “Como yo no tenía cuenta personal en ese banco, el dinero se acreditó en la cuenta de HyHy Asociados, de donde posteriormente cambié un cheque en efectivo para depositarlo en la cuenta de Enrique Salinas en Multibanco Comermex, para que él pagara directamente sus lotes”. Los de la esposa de Carlos Yñigo de Gortari y de Herrera Garza fueron pagados con giro de Bancreser por 4 millones 500,000 viejos pesos, a nombre del vendedor, Juan Miranda Valdez.
“Posteriormente, ellos conseguirían un crédito refaccionario en Crédito Mexicano, donde tienen influencia, y otros créditos para pagarme sus partes. Esto nunca lo hicieron y Enrique Salinas amenazó con nunca pagarme.”
Aquí anexa la documentación siguiente:
–Acuse de recibo de Carlos Yñigo de Gortari respecto del contrato de compraventa, celebrado por Juan Miranda Valdez y su esposa, Lina Contreras de Miranda, como “vendedora”, y la señora Margarita Gómez Huesca como “compradora”, notariado por César Reyes Iza, y que le entrega Andrés Herrera Garza. Está fechado el 8 de mayo de 1984.
–Recibos de pago de honorarios del notario César Reyes Iza por 69,000 viejos pesos, de parte de Margarita Gómez Huesca –con domicilio en Valle Verde 53, Club de Golf Bellavista– y de Enrique Salinas de Gortari, por la escrituración de la compraventa de sus respectivos lotes.
–Depósito a la cuenta 278729-6 de Multibanco Comermex, a nombre de Enrique Salinas de Gortari, por 3 millones 700,000 viejos pesos, en efectivo.
–Escritura de compraventa de Margarita Gómez Huesca, en la que aparece la distribución de los lotes: dos para Enrique Salinas de Gortari, uno para Carlos Yñigo de Gortari y otro para Andrés Herrera Garza.

LA HUIDA

Las diferencias y la falta de entendimiento entre los Salinas de Gortari y Herrera Garza se agravaron. Este último se sintió amenazado, creyó que su vida corría peligro y se fue a Estados Unidos. Enrique Salinas pretendía que su socio en las constructoras asumiera pasivos que no le correspondían.
Así lo indican dos convenios que elaboró y firmó Enrique Salinas de Gortari, para llegar a un arreglo, y que Herrera Garza nunca aceptó ni firmó:
Le dice: “a continuación estoy enlistando la minuta de los acuerdos que por mutuo consentimiento hemos concertado el día de hoy (11 de abril de 1984), relativos al cambio de aval de los pasivos de las empresas HyHy Asociados, Grupo Constructor Orión y Eguía y Asociados:
“1. Tentativamente, el monto de los pasivos a la fecha es de 107 millones de pesos, a reserva de confirmarse; 2. El 20% de pasivo que corresponde al Ing. Andrés Herrera Garza asciende aproximadamente a 21 millones 400,000 pesos; 3. El adeudo personal estimado por el Ing. Andrés Herrera Garza es de 4 millones 500,000 pesos; 4. Los intereses de dicho adeudo a 75% serán calculados a partir de la fecha en que se otorgó dicho préstamo; 5. Los pasivos de que se hará cargo serán los de Tampico, y tentativamente se procederá de la siguiente manera:
“Crédito refaccionario por 18 millones 992,000 pesos, correspondiente a intereses vencidos con Banpaís. Créditos por 7 millones 172,000 pesos, correspondientes a los directos otorgados por el Banco Regional del Norte…”
En la carta que Herrera Garza escribe a su padre, Andrés Herrera Casasús, le dice: “por lo anterior, si algo llega a pasarme, responsabilizo a mis socios mencionados aquí para que los denuncies ante la Procuraduría General de la República y la Secretaría de la Contraloría”.