Denuncia ante la contraloría: Raúl Lucro en CONASUPO y enriqueció a González Barrera, consuegro de Hank González

A su paso como alto directivo de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), Raúl Salinas de Gortari fue acusado de traficar con miles de toneladas de maíz, frijol, azúcar, leche en polvo y carne que, en lugar de llegar a la población más necesitada del país, como establece el objetivo de la paraestatal, las desviaba para incrementar su fortuna personal y las de sus principales amigos.
Como cabeza de Distribuidora Conasupo, SA (Diconsa), y luego de la Dirección de Planeación y Finanzas de la empresa paraestatal, Raúl Salinas de Gortari –dicen las denuncias– lucró de 1985 a 1991 con el hambre del pueblo marginado. Y arruinó, agregan, a la mayoría de los ganaderos productores de carne y leche, a los molineros y cañeros, así como a los campesinos dedicados al cultivo de los dos granos básicos del país.
Con la política de importar esos alimentos cuando los había suficientes en el país, el hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari contribuyó, por ejemplo, a edificar el imperio del Rey de la Tortilla, Roberto González Barrera, dueño de Maseca y consuegro de Carlos Hank González, extitular de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos; un avión de esa empresa, por cierto, trasladó la semana pasada a Carlos Salinas a Monterrey, ciudad escogida por el expresidente para llevar a cabo su efímera huelga de hambre.
En todo este período, la Secretaría de la Contraloría General de la Federación (Secogef) recibió múltiples quejas contra Raúl Salinas de Gortari. Sin embargo, Juan Manuel Pasalagua Branche, su consuegro, y Salvador Giordano Gómez, ambos funcionarios de esa dependencia, “con el supuesto conocimiento de la contralora María Elena Vázquez Nava desviaban tales denuncias”, dice una de las últimas acusaciones presentadas la semana pasada a esa dependencia, con copia al presidente Ernesto Zedillo.
En el sexenio anterior, Vázquez Nava estuvo al frente de la Secogef, Giordano se desempeñó como subsecretario y Pasalagua era titular de la Dirección General de Control y Evaluación.
Pero “Raúl Salinas de Gortari era el poder tras el trono”, asegura Víctor Manuel Domínguez de León, quien pide que la investigación se haga extensiva al director general de la Conasupo, Javier Bonilla García, y al delegado en Veracruz, Fernando López Ochoa, “porque siempre le taparon todo”.
Con el grueso de los documentos que entregó a la dependencia y una copia a Proceso, el exauditor de la Conasupo misma revela que las irregularidades que detectó desde 1989 se entregaron a la Contraloría de la paraestatal, la que debía remitirlas a la Secogef. “Pero ahí estaban Nava, Pasalagua y Giordano, quienes ocultaron todo y no nos dejaron investigar más”.
Afirma que en la actualidad Conasupo está totalmente quebrada, pero recuerda que no operaba mal, y sostiene que a raíz de que llegó Raúl Salinas de Gortari, empezaron los tropiezos y los números rojos.
“La misma denuncia pensaba meterla a la Conasupo el año pasado. Sólo esperaba que con el sexenio hubiera cambio de director, pero Bonilla García fue ratificado y me topé con piedra.”

LA DENUNCIA

Con fecha 8 de marzo pasado, la denuncia dirigida a Norma Samaniego de Villarreal, titular de la Secogef, establece la desviación de productos que eran patrimonio de Conasupo, tan sólo en el caso de Veracruz y en el año de 1990.
La acusación se fundamenta, dice Domínguez de León, en lo que determina para el caso la Constitución y en lo dicho por Juan Antonio García Villa, presidente de la Comisión de Cuenta Pública de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en el sentido de que “se llegará hasta las últimas consecuencias contra aquellos funcionarios que en el sexenio pasado hicieron uso indebido de los recursos públicos, y podrían ser objeto de sanciones administrativas, penales e, incluso, juicio político”.
Cuenta el denunciante que, como funcionario de la Conasupo, pudo percatarse del reclamo generalizado en el país por parte de los molineros porque se les entregaba, para su industrialización en tortilla, maíz amarillo de tercera, importado, el que por su calidad los productores estadunidenses lo usan para la engorda de cerdos.
“En los molinos y en las tinas de cocimiento para su nixtamalización se veía cómo flotaba el maíz podrido y el tamo haciendo una gran torta. Obviamente, Raúl Salinas estaba comprando producto de desecho que se destinaba al consumo de los mexicanos.
“Circunstancialmente, en ese mismo año se registró una gran carestía de productos básicos y tuve conocimiento que se estaba traficando con los productos de primera necesidad: maíz blanco y frijol negro”, dice el texto de la denuncia, integrado en diez cuartillas y más de 260 anexos con oficios, estadísticas, actas administrativas y demás de la misma paraestatal.
Con esa documentación se confirman otras denuncias hechas con anterioridad, como la importación de maíz cancerígeno que se distribuyó e industrializó para los pobres, principalmente del norte del país (Proceso 673).
Asimismo, en el fondo lo que se conoció como “La guerra de las tortillas”, que se dio entre el empresario regiomontano Roberto González Barrera y más de 55,000 molineros de nixtamal, se debió a que la Conasupo destinaba a precios subsidiados el maíz de mejor calidad para el dueño de Grupo Maseca, quien al hacer harina el producto apartaba el grano de mejor calidad.
Hoy, gracias a Raúl Salinas de Gortari, González Barrera –a quien se conoce como Don Maseco– es uno de los hombres más ricos del mundo, ya que su tortilla se vende en parte de Latinoamérica y Estados Unidos; en tanto que el líder de los tortilleros tradicionales, Nazario Palomera Aguilar, debió ir a la cárcel por las protestas que encabezó durante el sexenio salinista (Proceso 843).
En la serie de evidencias que la Procuraduría General de la República acumula a Raúl Salinas para probar su antigua rivalidad con Francisco Ruiz Massieu, destaca una carta que dio a conocer el martes 7 de marzo The New York Times, en la cual el entonces gobernador de Guerrero se queja ante el presidente Salinas de que un subordinado de Raúl en la Conasupo interpuso una denuncia contra su gobierno.
En un anexo de la carta, añade la nota, Ruiz Massieu parece sugerir que la demanda fue un intento de venganza de Raúl Salinas, porque el gobernador les negó a él y a un hombre descrito como su socio, Roberto González Barrera, un lucrativo contrato para construir una planta de maíz.
En su denuncia, Domínguez de León se refiere también a otro producto de consumo general. Afirma que debe precisarse la acusación que le hizo el perredista Heberto Castillo, en el sentido “de que él fue el principal importador de leche en polvo en el sexenio pasado.
“Se precisa, en este sentido, en nuestro parecer, que el citado Salinas de Gortari no fue el principal introductor sino el responsable de las desviaciones de leche adquiridas por la Conasupo con recursos nacionales, la que iba dirigida a sectores marginados del país”, sostiene el exauditor de la empresa paraestatal.
Cita, por ejemplo, el faltante de 9,000 toneladas de leche en polvo que se detectaron en 1990 en 36 barcos que arribaron al puerto de Tuxpan, Veracruz, con un total de 105,000 toneladas.
“En esta línea de análisis sería conveniente saber qué sucedió en los mismos parámetros en los años anteriores y posteriores (1989 y 1991-1994) y, lo que es más importante: qué habrá sucedido con este producto en los puertos de Veracruz y Coatzacoalcos, sobre todo en el primero, que era y es el principal receptor. Así también, es recomendable investigar las internaciones de leche por la frontera norte.
“Y, sobre todo, investigar a Asemex por su posición en este asunto, toda vez que, en su momento, Jorge García Gómez, gerente de Auditoría Interna de la Conasupo matriz, argumentó que el lácteo extraviado lo pagaba la aseguradora”, expresa en su denuncia.
Estadísticas oficiales informan que en el sexenio anterior se importó un promedio de 200,000 toneladas de leche en polvo al año, lo que colocó a México como el principal comprador del producto en el mundo.
Jorge Sánchez Muñoz, entonces diputado federal, acusó en Aguascalientes, el 4 de octubre de 1993, a Raúl Salinas como “el principal introductor de leche en polvo proveniente de Estados Unidos”.
Según el ganadero veracruzano Francisco Javier García, el hermano del expresidente Carlos Salinas de Gortari junto con Carlos Hank Rohn fueron culpables de la desestabilización y descapitalización del mercado de la carne, por las importaciones de ganado que hicieron de Estados Unidos, Nueva Zelanda y Australia, lo que puso en riesgo de desaparecer “más de la mitad de la ganadería mexicana” (Proceso 942).

DINERO A MANOS LLENAS

Cuando estuvo al frente de Diconsa, de 1985 a 1988, Raúl Salinas formó un equipo que hizo también fortuna al amparo del poder público, afirma la empresaria regiomontana Magdalena Luna, copropietaria de una fábrica que tenía relaciones comerciales con esa distribuidora y en la que figuraba como socio Carlos Salinas Lozano –tío de Raúl–, ya fallecido.
Conocedora de la red de relaciones de Raúl Salinas, tanto por los negocios que hizo con Diconsa como por los lazos de amistad que la unían con la familia Salinas Lozano, la señora Luna señala como integrantes destacados del equipo de Raúl a las personas siguientes, “que deberían ser investigados como sus probables prestanombres”:
Norberto Castillo Sánchez, coordinador corporativo de Bonos y Programas Especiales; Leonardo Conde y Ostos, subgerente de Mercancías Generales; Carlos Chavarría Alvarez, gerente en Monterrey; Fortino Chávez Hernández, compadre de Raúl, quien primero estuvo en Diconsa-Tepepan y luego pasó a Solidaridad; René Freyre Jácome, directivo en Durango, y Arturo Sánchez de la Torre, quien fue transferido a Impulsora del Pequeño Comercio, SA.
A todos ellos, afirma la señora Luna, “Raúl los hizo ganar dinero a manos llenas, no creo que sin nada a cambio, especialmente a Juan Manuel Pasalagua Branche, hermano de su primera esposa, quien se desempeñó como gerente de Abastos de Pedidos Especiales en la paraestatal e hizo una fortuna enorme”.

* * * * *

Víctor Manuel Domínguez de León habla en su denuncia de otras ventas ilícitas, pagos en exceso, faltantes de producto, operaciones improcedentes y la desaparición de la Contraloría de la Conasupo en Veracruz, debido a las acusaciones.
Relata que por sus investigaciones ha sufrido atentados contra su vida, pero insiste en que desde hace por lo menos ocho años “algo andaba chueco allá arriba”. Y arremete: “es fácil investigar y llegar hasta el hermano del expresidente de la República. Y si se le escarba, se llega hasta más arriba”.