40 años de televisión universitaria

El 28 de febrero de hace 40 años, la Universidad Nacional Autónoma de México emitió su primer programa al aire. Había pasado muy poco tiempo desde que la televisión se inauguró en el país y aún era novedad. La UNAM se inscribió así entre las instituciones educativas pioneras en el arte de difundir por medios electrónicos la cultura y la ciencia al gran público.
La historia de esa divulgación es una historia sinuosa, llena de avances y retrocesos, con menor independencia de los canales privados de la deseable. Con todo se ha logrado, por encima de los problemas, conflictos, desacuerdos, una continuidad de que dota a la máxima casa de estudios de experiencia y capacidad para lanzarse con mayor energía a la conquista real de un espacio en el cuadrante televisivo nacional.
Con motivo del aniversario, TV-UNAM organizó un foro: “Presente y perspectivas de la televisión universitaria”, en donde se analizaron tanto la trayectoria como el futuro deseable de la actividad universitaria en el área audiovisual. Entre los planteamientos que destacaron estuvo la propuesta de recuperar la idea de formar una red de productoras universitarias con el fin de intercambiar tanto materiales como tecnología, y así lograr un mayor difusión de las realizaciones universitarias.
La propuesta anterior se desprendió del reconocimiento, tanto de la actual directora, Guadalupe Ferrer, como de Rosa Marta Fernández, quien estuvo al frente de TV-UNAM durante la primera administración de José Saruhkán, de las dificultades de la universidad para obtener primero, y mantener después, los tiempos asignados mediante RTC o por convenios con las televisoras privadas y del Estado.
Durante las discusiones en el Foro, Rosa Marta Fernández señaló que mientras TV-UNAM no cuente con un canal propio, ésta será una televisora “que continúe amordazada”. Y recordó los casos de censura en el canal 13 durante el período electoral. Guadalupe Ferrer, sin desestimar la necesidad de poseer una frecuencia, recordó que ésta no es una decisión de la dependencia hoy a su cargo sino que compete al Consejo Universitario decidir al respecto.
Se discutió el factor financiero, mismo que ha servido para señalar la inconveniencia de obtener un canal propio. En el Foro se reconoció, sin embargo, que la limitación presupuestaria no es fundamental, ya que existen formas de superarla. Una de ellas es comercializar en los mercados internacionales los productos de TV-UNAM: otra es poner la videoteca al alcance de la consulta integrándola a las computadoras en línea; una más es aprovechando las ventajas de la tecnología: cable, señal restringida, señal vía satélite de paga, y otras vías a través de las cuales la UNAM podría recuperar la inversión.
La actual directora señaló como un momento propicio para insertarse en el cuadrante y abrir nuevos espacios a la televisión universitaria, la próxima revisión a la Ley de Radio y Televisión que se pretende hacer en la Cámara de Diputados a partir de mayo. Esta coyuntura permitirá participar en un proceso que debiera contemplar un cambio de fondo, optando por reglamentar lo que se conoce como “espacio audiovisual” y que comprende a todos los medios e incluye los avances técnicos y las necesidades sociales, en lugar de sólo hacerle reformas a la legislación vigente que no resuelvan los problemas ni actualicen la forma en que se concibe la difusión masiva.