TEPOZTLAN, MOR.- Cinco millones de nuevos pesos de la familia neoleonesa Gómez Sada podrían quedar literalmente bajo los escombros si el dictamen del Tribunal Colegiado de Circuito en Morelos es adverso a Napoleón Gómez Urrutia, hijo del líder nacional del sindicato minero, en la revisión que solicitó contra la acción legal del gobierno del estado que pretende demoler su mansión, construida en un área de reserva ecológica situada en el cerro de El Tepozteco.
Cuando esta querella está por cumplir ocho meses, las autoridades locales confían que la balanza se inclinará finalmente de su lado, como sucedió en octubre pasado, cuando los juzgados tercero y segundo de distrito negaron, con sólo cuatro días de diferencia, las dos solicitudes de amparo interpuestas por el quejoso.
Los comuneros de la región esperan que la demolición sirva de ejemplo para frenar la constante especulación con terrenos pertenecientes a las zonas ecológicas protegidas por los decretos “Parque Nacional El Tepozteco” y “Corredor Ecológico Chichinautzin”, expedidos por los presidentes Lázaro Cárdenas del Río, en 1939, y Miguel de la Madrid Hurtado, en 1988, respectivamente.
La demolición del inmueble fue anunciada el 11 de julio de 1994, luego que la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas de la entidad detectó que había sido edificado fuera del área urbana y habitacional demarcada por el Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Tepoztlán.
“La obra –precisa el documento– aparece enclavada en un área de preservación ecológica, por lo que, con fundamento en lo dispuesto en el artículo 83 de la Ley de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del estado, procede ordenar la demolición total de la misma, pues se construyó en contravención del Plan Municipal de Desarrollo Urbano de Tepoztlán, precisamente en un área de preservación por corresponder a la zona boscosa de la sierra de Tepoztlán.”
El dictamen gubernamental demanda que los afectados cubran los gastos de operación generados por la demolición de la residencia.
“El palacio de los 5 millones de nuevos pesos”, como se conoce aquí a la propiedad de Gómez Urrutia, está construido sobre un predio rústico de las faldas del cerro Meztitla, perteneciente a la cadena montañosa de El Tepozteco y el Ajusco Chichinautzin, según dictamen técnico del ayuntamiento de Tepoztlán emitido el 7 de junio pasado.
Se trata de una residencia a desnivel, de estilo colonial, con más de 16 habitaciones, alberca y varios pisos conectados en su parte exterior por una amplia escalera de caracol que cuelga hasta desaparecer entre pinos y piedras del propio cerro.
Se llega por una brecha de terracería de más de 300 metros de largo que desemboca en la puerta principal: un portón de hierro custodiado por vigilantes.
Aunque aquí los pobladores dicen que la residencia pertenece a Gómez Urrutia, los documentos reconocen como propietaria a su suegra, la señora Oralia Valdez viuda de Casso, de acuerdo con la escritura pública 30765, del 7 de marzo de 1989.
Según este documento, expedido por el notario número dos de Cuernavaca, Hugo Salgado Castañeda, la señora Valdez –”dedicada al hogar”– adquirió en 10 millones de viejos pesos una superficie de 20,000 metros cuadrados del cerro Meztitla, propiedad del señor Eduardo Contreras Collignon.
Funcionarios municipales y comuneros relatan que la inconformidad se inició a principios de 1993, durante los últimos meses del mandato del gobernador Antonio Riva Palacio López. A él acudieron para denunciar el hecho.
“Entre otras cosas –explican–, lo que irritó a la población fue el color naranja chillante con que pintaron la casa. Lo vimos como un insulto a la belleza natural de El Tepozteco. Se lo dijimos al gobernador y él nos contestó: `si la objeción es el color, pues nada más que se lo cambien y asunto arreglado’.”








