La CNTE moderada obtuvo 6 de las 40 carteras. Humberto Dávila, líder del SNTE, pero no se va del todo Elba Esther

OAXTEPEC, MOR.- Del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo Morales no se fue del todo.
“En él ha dejado escuela”, como dijo Humberto Dávila Esquivel, su sucesor en la secretaría general y cuya elección no sorprendió a nadie en el Tercer Congreso Nacional Extraordinario que, contra lo previsto, transcurrió en un clima de relativa calma y evidente austeridad.
Además de Dávila, Elba Esther colocó a su exesposo Francisco Arreola en la Secretaría de Finanzas, hizo contralora interna a Sanjuana Cerda Franco, situó a José Escobedo en la Comisión Nacional de Vigilancia e hizo coordinador de la Carrera Magisterial a Juan Nicolás Callejas.
Todos, amigos suyos que cuidarán el “proyecto sindical”.
El perdedor en la contienda por la Secretaría General –quien, a diferencia de Escobedo, no entró siquiera en la planilla “de unidad”– fue Jesús Sarabia. Su fallida mediación en el conflicto de Michoacán trazó su suerte.
Tras cinco días de discusiones, protestas y negociaciones, el Tercer Congreso Nacional Extraordinario del SNTE, que se prolongó de domingo a jueves, una jornada más de lo calculado, arrojó los resultados que se habían anticipado desde hacía semanas.
Las fuerzas moderadas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación obtuvieron, gracias a que no se aliaron con los “ultras” de las secciones 22 de Oaxaca y nueve del Distrito Federal, seis de las 40 carteras del Comité Ejecutivo Nacional (CEN):
Noé García Ortiz, de la sección diez, quedó en Pensiones y Jubilaciones; Alvaro Venegas y Mauro Oyarzábal, de la disidencia en Guerrero, en Cultura y Recreación y Promociones Económicas, respectivamente. También:
David Acevedo, del Bloque de Delegaciones Democráticas de la Sección 11, se hará cargo de Investigación y Capacitación Básica, mientras que Miguel Alonso Raya, líder del Nuevo Sindicalismo –oposición que algunos no la consideran tal–, continuó en el CEN a cargo de la Secretaría de Derechos Laborales Organización de Educación Media.
A Jesús Martín del Campo, impedido de seguir en el CEN del SNTE por ser miembro de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática, se le incluyó en el Comité Nacional de Acción Política, que presidía Jesús Sarabia, quien –dolido– se dedicará de lleno a las actividades en su partido, el Revolucionario Institucional (PRI).
Las secciones 22 de Oaxaca, nueve del Distrito Federal y parte de la 11 –también capitalina– optaron por abandonar durante el miércoles el congreso, una vez que participaron en los debates de las siete mesas instaladas y denunciaron maniobras de los delegados institucionales para bloquear sus propuestas, así como amenazas por parte de golpeadores.
“Se autoexcluyeron”, alegó Elba Esther Gordillo Morales, quien continuaba maniobrando para evitar que los delegados de las secciones 10 y 18, del Distrito Federal y Michoacán, se incorporaran a los trabajos del congreso nacional. Ya cuando se había repartido la mitad de las carteras, los delegados de la sección diez acordaron participar, pero en Michoacán la elección de Raúl Morón no se produjo sino hasta el jueves, por lo cual los delegados ya no se presentaron.
Precedido de intensos cabildeos, el congreso en pleno sólo cumplió el ritual del voto y eligió, sin excepción, a todos los miembros del CEN de la Comisión Nacional de Vigilancia, del Consejo Nacional de Acción Política y a los 55 representantes del Comité Ejecutivo Nacional en cada una de las 55 secciones.
Un total de 1,853 delegados escribieron “sí” en las papeletas; 48, “no”, 11 se abstuvieron y 44 votos fueron anulados.
La elección, por voto nominal y secreto, fue el colofón de cinco días de trabajos en este balneario del Instituto Mexicano del Seguro Social. Los resolutivos avalados por el pleno tampoco fueron sorprendentes.
En su prolongado discurso de toma de posesión, preparado días atrás, el nuevo líder magisterial, Humberto Dávila, aseguró que los resolutivos del congreso serán su plataforma de trabajo durante sus tres años de gestión.
Entre los acuerdos sustantivos, el congreso resolvió exigir al gobierno aumentos salariales de acuerdo con los índices de inflación y crear una comisión para elaborar un anteproyecto de ley que rija las relaciones laborales en todo el país y evite trastornos.
También la plenaria acordó demandar la elevación del presupuesto educativo hasta 8% del producto interno bruto, mantener la autonomía del SNTE de los partidos, reivindicar la educación pública y llamar a la construcción de un nuevo pacto social en México que garantice el avance democrático del país.
En la discusión sobre el conflicto armado en Chiapas, se produjeron fuertes diferencias hasta que, finalmente, de manera unánime, el resolutivo demandó que el ejército mexicano asuma posiciones que permitan reiniciar el diálogo entre el gobierno y el EZLN. Este ha sido el pronunciamiento “más radical en la historia del sindicato”, consideró Martín del Campo.
Elba Esther Gordillo Morales dijo que dejaba un sindicato unido y con rumbo para consolidar los avances democráticos, y confió en que Dávila –de gris trayectoria política en el PRI– sabrá con su honestidad conducir el SNTE.
Antes de ser ungido como nuevo líder del CEN del SNTE, Dávila presentó su informe como secretario de Finanzas. Dijo que de los 532 millones 255,000 nuevos pesos, se gastaron 255 millones 774,000: 70%, destinado al presupuesto de las 55 secciones; 23%, a los del Comité Ejecutivo Nacional, y 7%, a programas de apoyo que nadie supo detallar.
De hecho, el documento del informe y la auditoría que presuntamente practicó sobre el uso de los recursos del sindicato fueron negados por Dávila mismo a quienes los solicitaron.
Elba Esther Gordillo Morales viajó desde el viernes a Acapulco, y el lunes 6 comenzará una gira por España. Su futuro político es una incógnita.