Los torrentes de lodo social, de insania humana, vinculados con el salinato, con la trabazón filial de la familia Salinas y Ruiz Massieu, son oleajes de ira, confusión, maldad, tristeza que perturban no sólo a las sociedades mexicanas sino a la opinión pública internacional. Apenas si se apuraba el trago de la acusación en contra del acusador fugitivo Mario Ruiz Massieu cuando Carlos Salinas de Gortari iniciaba un ayuno total, respetable desde el punto de vista psiquiátrico.
Una consideración frecuente sobre la personalidad de Salinas de Gortari, Carlos, radica en sus notas perversas. Según el estudio prolijo e intenso de Daniel Siboney (Perversiones, Siglo XXI Ed.), “… cualquier ser inteligente es un poco perverso. Comprende que la ley de los demás está podrida de apariencias y está decidido a usar esas apariencias, y en vez de respetarlas tontamente, las manipula, se hace su ley propia y en ella se mantiene; de ahí ese lado a la vez pícaro y virtuoso, `ético’ y `malo’ en todos los seres un poco astutos”.
Desde siempre, mucho mundo reconocía en Salinas su inteligencia. Su capacidad de tramas, movimientos y “movidas” que incluyeron asaltos penales a poderosos sindicalistas y a mercaderes del dinero mexicano. Operador contumaz de la publicidad y de la propaganda, se vestía y disfrazaba de cuanto fuera necesario. Aprendió y practicó modos de aparecer, de inmiscuirse doquiera; afectó leyes, tradiciones, grupos; captó intelectuales anhelosos de la amistad con el Príncipe, sedujo al Pontífice local, a los intelectuales “emergentes”, que fueron provistos de becas, ediciones, premios, giras, ayudas, medios de comunicación colectiva, saraos; mucho más que sus antecesores. “El perverso es consecuente; se droga con su imagen”. Las citas son de Siboney, todas.
Desesperado, anunció: “… estoy decidido a cambiar lo más valioso que tengo… lo más valioso que poseo es precisamente la vida. Por eso estoy dispuesto a darla a cambio de la verdad. A partir de estos momentos me mantendré en ayuno total, mientras no se aclaren estos temas (las imputaciones en torno del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta y el desastre económico)”.
“¿Y esa otra embriaguez, la del hambre, con la que se emborracha la anoréxica? Lo esencial ahí tampoco es el placer de intoxicarse con el hambre… Es más bien una presión narcisista que hallamos en todos los perversos, a la medida del factor en juego: recobrar la ley –aquí, el principio de vida–, tenerla a la mano, en el cuerpo, a voluntad. El perverso es cautivo del punto de vista único desde el cual domina el mundo. Son muchos los únicos, pero es conmovedor que en algunas cumbres haya quienes se dediquen a morirse de hambre.”
Asombrados, incrédulos, algunos mordaces, como el senador priísta Ricardo Monreal dijo que es preocupante la actitud de Salinas porque agrava la incertidumbre y la preocupación. Natalia Escudero, del Partido Verde, cree que el ayuno no causará lástima ni preocupación. El mercenario Rafael Aguilar Talamantes sostiene que es una expresión de valentía política (El Nacional, 3/III).
“El ayunador se ve reducido a contratarse en un `gran circo’ (metáfora del mundo) donde su búsqueda se aliena todavía más… La gente se acostumbra a su rareza, se le hace un lugarcito en un rincón y este acostumbrarse de los clientes `equivale’ `a una sentencia de muerte’.”
La indignación en contra de la autocracia salinista, sus consecuencias en la vida de los mexicanos, llevó ya a una condena de su gobierno que fue considerado usurpador, ilegítimo y en todo caso agraviante del presente y del futuro de los mexicanos. Autista, la aceptación de “chamba” con la trasnacional gringa Dow Jones evidencia su desprecio a la discreción, a la autonomía, a la lucha mexicana atávica contra los intereses norteamericanos.
Ahora chantajea con morirse de hambre… de sí mismo, se devora, como siempre, como espectáculo. Pobre hombre, deleznable.
19:35 horas, viernes 3.- Post scriptum.- Todo lo anterior es cierto. Pero están sanos. No tiene uno su tiempo ni sus razones. Salinas ya se desayuna. Irán al pabellón de los cuerdos, según enseña Fernando del Paso.








