El general Manuel García Ruíz, comandante de tropas en la toma de la zona zapatista, egresado de la Escuela de las Américas, conocida como la Academia de Asesinos

MADRID.- El general Manuel García Ruiz, actualmente al mando del XXIV Regimiento que ocupa el ejido de Nuevo Momón, en Chiapas, es uno de los 500 oficiales del ejército mexicano egresados de la Escuela de las Américas, situada en Fort Benning, Georgia, Estados Unidos.
Lo anterior preocupa a Darrin Wood, investigador estadunidense y activista de los derechos humanos, porque “por esa escuela han pasado los peores criminales de la historia de América Latina”, dice en entrevista con la corresponsal en su oficina en el barrio Prosperidad, de Madrid.
General brigadier diplomado del Estado Mayor, Manuel García Ruiz fue el encargado de ocupar Nuevo Momón, uno de los bastiones zapatistas; el viernes 10 de febrero en ese lugar fue muerto, en circunstancias aún no aclaradas, el teniente coronel Hugo Manterola.
La versión oficial señaló que fue víctima de un francotirador. Testimonios recogidos por la prensa aseguran que hubo un intercambio de disparos, que duró aproximadamente diez minutos, entre soldados federales y zapatistas. El general García Ruiz afirmó que no había ocurrido ningún enfrentamiento.
En el ejido, donde vivían unas 118 familias, los soldados al mando de García Ruiz catearon las casas vacías y encontraron bombas molotov, dos rifles calibre .22, pasamontañas y propaganda del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

ESCUELA DE GOLPES DE ESTADO

La Escuela de las Américas (School of the Americas) se fundó con el objetivo de que los soldados estadunidenses tuvieran adiestramiento especial para la guerra en zonas selváticas. Wood señala que posteriormente se convirtió en un “centro de entrenamiento para militares de toda América Latina, con cursos sobre guerra de baja intensidad, operaciones de comando, inteligencia militar, operaciones psicológicas y un largo etcétera. Por eso, rápidamente se ganó el sobrenombre de Escuela de Golpes de Estado”.
Inicialmente instalada en Panamá, salió de ese país en 1984 para ubicarse en Fort Benning, Georgia.
Wood recuerda que el periódico panameño La Prensa acuñó un nuevo apodo y la llamó “Escuela de los Asesinos”. A su vez, el presidente de Panamá, Jorge Illueca, se refirió a la escuela como “la base más grande de desestabilización de América Latina”.
Según el investigador, la escuela adiestra a más de 4,000 militares anualmente: “es una base de entrenamiento para oficiales de América Latina, pero al mismo tiempo sirve para controlar y tener relación con los ejércitos de los países latinoamericanos”.
Darrin Wood obtuvo, gracias al Acta para la Libertad de Información en Estados Unidos, la lista de los oficiales mexicanos que estuvieron en la escuela en 1980, donde aparece el general García Ruiz, quien, siendo teniente coronel, recibió un curso sobre “Operaciones Conjuntas América Latina 0-16”.
Según las investigaciones de Wood, entre los militares que han pasado por esa escuela se encuentran los seis oficiales peruanos integrantes de un escuadrón de la muerte que asesinó a diez personas en 1992; cuatro de los cinco oficiales hondureños citados en un informe de la organización humanitaria America’s Watch como los responsables del escuadrón de la muerte “Batallón 316”, y 105 de los 246 oficiales citados en una denuncia sobre violaciones de derechos humanos en Colombia.
Además, de acuerdo con un informe de la Comisión de la Verdad de las Naciones Unidas sobre la guerra en El Salvador, de 69 oficiales del ejército salvadoreño mencionados como violadores de derechos humanos, 42 se graduaron en la Escuela de las Américas; de esos 42, dos fueron acusados de asesinar al arzobispo Oscar Arnulfo Romero, en 1980; otro está acusado de haber dirigido la matanza de 300 hombres, mujeres y niños en el río Sampul, en 1980; tres están involucrados en el caso de la violación y asesinato de tres monjas estadunidenses y una voluntaria, en 1980; tres fueron investigados en relación con el asesinato de dirigentes obreros en el hotel Sheraton, en 1981; dos fueron acusados de asesinar a cientos de civiles en el pueblo de El Mozote, en 1981; tres están acusados por la masacre de 16 civiles en Las Hojas, en 1983; otro, por el asesinato de cuatro periodistas holandeses, en 1982; seis, por el asesinato de diez civiles en San Sebastián, en 1988; 19, por el asesinato de los jesuitas de la Universidad Centroamericana, en 1989, y dos, acusados de asesinar a la doctora Begoña Garca Arandigoyen, en 1990.
Vicky Imerman, de la revista Covert Action, dio a conocer los nombres de otros exalumnos de la Escuela de las Américas:
General Leopoldo Galtieri, dictador militar argentino entre 1981-1982; general Hugo Bánzer Suárez, dictador de Bolivia entre 1971 y 1978, actualmente condenado por “genocidio”; coronel José Mario Godínez Castillo, de El Salvador, acusado de haber cometido 1,051 ejecuciones, 129 torturas y ocho violaciones; coronel Dionisio Ismael Machuca, también de El Salvador, acusado de 318 casos de tortura y 610 detenciones ilegales; Héctor Gramajo, Edgar Godoy Gaytán y José Domingo García Samayo, acusados de violaciones graves de los derechos humanos en Guatemala; mayor Joseph-Michael Francois, exjefe de la Policía de Haití y participante en el golpe de Estado contra el presidente Aristide; general Humberto Regalado Hernández, de Honduras, vinculado con narcotraficantes en Colombia, y el general panameño Manuel Antonio Noriega.
Darrin Wood señala que cerca de 50,000 oficiales han recibido entrenamiento en la Escuela de las Américas.
–¿Por qué un gobierno que se dice democrático, como el estadunidense, subvenciona un campo de entrenamiento con esas características, sobre todo dirigido a latinoamericanos?
–Prepara mercenarios para proteger los intereses de Estados Unidos, porque esos militares hacen el trabajo que ellos no pueden hacer. Es decir, después de la guerra del Vietnam, Estados Unidos no quiere entrar en conflicto fuera de sus fronteras; entonces entrena a otros para hacerlo.