Cinco meses después del asesinato, el gobernador Beltrones adquirió en california una residencia de 800,000 dólares

En las exclusivas calles de la isla de Coronado, frente a San Diego, California, el gobernador de Sonora, Manlio Fabio Beltrones, posee una casa de tres recámaras y dos baños y medio, con alberca, cuyo valor de compra fue de 800,000 dólares o, lo que es lo mismo, el equivalente a entre ocho y diez años de su sueldo íntegro de gobernador.
Documentos oficiales del condado de San Diego señalan que el 4 de agosto de 1994, cinco meses después de la muerte de Luis Donaldo Colosio Murrieta y al mismo tiempo que el nombre del gobernador de Sonora comenzó a salir en la prensa en relación con su extraña actuación alrededor de ese asesinato, Beltrones adquirió la casa del número 33 de Spinakker Way en Coronado.
La compró a Alberto y Leticia Murguía, quienes a su vez adquirieron nueva casa a unas cuadras. Oficialmente, el inmueble está a nombre de su esposa, Silvia Sánchez, pero el registro de la propiedad señala que Beltrones tuvo que firmar, pues obtuvo la hipoteca y pagó el enganche, y debía ceder los derechos a su esposa.
La casa queda en el condominio Coronado Cays (Cayos de Coronado) y fue pagada con una hipoteca a nombre de Beltrones, por conducto del banco Home Savings of America, por 560,000 dólares y 240,000 en efectivo. Además de demostrar su solvencia para obtener la hipoteca, Beltrones debe estar pagando entre 2,500 y 3,000 dólares al mes por el préstamo. Por impuesto predial, gasta 8,000 dólares al año.
El reportero Roberto Zamarripa, del diario Reforma, afirmó la semana pasada que Beltrones era vecino de Raúl Salinas de Gortari en La Joya, a un lado de Coronado. Sin embargo, las casas vecinas a la de Beltrones en Coronado están bajo los nombres George Araujo y Andrew Polito.