Jesús Zamora Pierce, exasesor jurídico de montes: no hubo ocultamiento de información

–Si es cierto que hay dos responsables materiales del homicidio de Luis Donaldo Colosio, otros más tuvieron que haber estado encima de ellos.
Esa es la conclusión a que ahora llega el doctor Jesús Zamora Pierce, asesor jurídico del entonces subprocurador Miguel Montes, quien sostuvo primero la hipótesis de la acción concertada y, al final de su investigación, la del homicida solitario.
Zamora Pierce formó parte del grupo de asesores de la Subprocuraduría Especial para la investigación del homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, al lado de Sergio García Ramírez, Francisco Acuña Griego y Agustín Santamaría. Después fue asesor jurídico de la doctora Olga Islas, en el mismo caso, y actualmente es presidente de la Barra Mexicana del Colegio de Abogados, AC.
–¿Cómo observó el caso Colosio entonces y cómo lo ve ahora, tomando en cuenta que Mario Aburto no actuó solo?
–El 11 de noviembre de 1994, los miembros de la comisión rendimos un informe al presidente Salinas. Una de las conclusiones era: hasta hoy no existe fundamento para ejercer acción penal contra otras personas; pero se recomienda que la investigación se mantenga abierta hasta agotar las líneas de investigación y explorar cualesquiera hipótesis que pudieran surgir. En otras palabras, recomendábamos que la investigación continuara. Y esta recomendación sigue siendo válida: debe seguirse investigando.
–La Comisión Permanente del Congreso de la Unión dio entrada a un punto de acuerdo del Partido de la Revolución Democrática para que sean llamados a declarar varios exfuncionarios, incluyendo al expresidente Salinas, al licenciado Montes y la doctora Islas, por ocultamiento de información o desvío de la investigación. ¿Cuál es su opinión?
–La investigación ha tenido varias etapas. A mí me consta solamente la actuación del licenciado Montes y de la doctora Islas. Cuando contemplo esas etapas, las veo como escalones o pasos recorridos en un mismo camino e intención: encontrar la verdad. Y el hecho cierto es que, inclusive hoy, no se conoce toda la verdad. Pero resultaría absurdo que alguien dijera que los actuales encargados de la investigación tienen un deseo de ocultar la verdad. El trabajo del licenciado Montes y de la doctora Islas fue fructífero: llevó a la cárcel a Mario Aburto Martínez, hoy condenado a 45 años de prisión.
–Aburto Martínez fue llevado a la cárcel, pero no sucedió lo mismo con Othón Cortés Vázquez, hoy acusado como coautor material.
–Podríamos rehacer el planteamiento. Vamos a suponer que dentro de dos o tres meses ya no está el fiscal Chapa Bezanilla, y viene otro y encuentra que encima de Mario Aburto y de Othón Cortés hay otro u otros responsables. Nos preguntaríamos: “¿y por qué Chapa no los detectó?”. La respuesta es: “¡porque no los encontró!”. Pero de ahí no podemos concluir que algunos de los investigadores en esas etapas trataron de ocultar la verdad. Ahora, si se llega a demostrar que, por ejemplo, algunos policías o exfuncionarios de Tijuana ocultaron información, ése es un delito que debe castigarse. Pero primero hay que demostrarlo. A mí no me consta que alguien haya ocultado información.
–¿Considera que no hubo actos contra la administración de justicia o de responsabilidad oficial en el caso Colosio?
–No, que a mí me conste. Pero con esto no estoy diciendo que no los haya. Es responsabilidad del licenciado Chapa Bezanilla, entre otras muchas, descubrir si alguien ocultó o deformó información. Pero, repito, no me consta que haya sucedido eso.
–Sin embargo, en el informe que entregaron a Salinas se dice que a raíz del homicidio “hubo deficiencias importantes y notorias” y que la investigación policial “fue defectuosa e incompleta”. ¿Se supeditó lo jurídico a lo criminológico?
–Todas las pruebas que existen para demostrar que Aburto es culpable nos las dio la criminalística. Las pruebas que pudieran existir en el futuro o si existen en el presente para demostrar que alguna otra persona es responsable, sólo la criminalística puede probarlo. Si ésta nos aporta datos correctos, llegaremos a conclusiones correctas, pero si nos da datos equivocados, llegaremos a conclusiones equivocadas.
–¿Dónde estuvieron las fallas y deficiencias si, como dice, al parecer todo se ha hecho bien en la investigación?
–Yo plantearía esa cuestión en esta forma: de acuerdo con las afirmaciones del licenciado Chapa Bezanilla, hay un nuevo responsable. Yo diría: “¿cuáles son las fallas que está cometiendo la procuraduría que le han impedido encontrar a otros responsables, que debería haberlos, según la teoría que ahora se acepta?”. Cuando salieron el licenciado Montes y la doctora Islas, el caso no estaba terminado, y hoy no está terminado. Por eso no se vale preguntar cuáles son las fallas que han impedido que hoy se concluya.
–El artículo 9 del código penal habla del quehacer precedente, del que obra dolosa o culposamente. De acuerdo con este ordenamiento, la escolta de Colosio y el general Domiro García Reyes podrían haber sido detenidos desde un principio.
–Ya entiendo: como la escolta estaba ahí para evitar que agredieran a Colosio y como no lo cuidaron… pues había que ver si podían haberlo evitado. Es evidente que si podían haberlo evitado, entonces son responsables.
–¿Por qué no se dieron a conocer abiertamente en su momento, como ahora, los resultados de la investigación?
–Creo que se dio bastante información. Lo que le cuento usted ya lo sabía. Los informes fueron publicados, incluso cuando la doctora Islas terminó, se imprimió un libraco impresionante.
–¿Está usted satisfecho de su participación?
–Sí, totalmente. Pero una cosa muy importante: no estoy casado con una verdad. Y si en un momento dado estuve convencido de ciertas conclusiones, si el día de hoy, o mañana o pasado, hay pruebas razonables que apunten en otra dirección, yo sería el primero en aceptar esa otra verdad.
Licenciado en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, doctor en derecho de la Sorbona de París, abogado litigante con 33 años de ejercicio profesional y autor de más de 40 estudios jurídicos, Zamora Pierce afirma que actuó en el caso Colosio en forma gratuita y con el mejor deseo de contribuir a encontrar la verdad.
“Pero no soy detective, no soy investigador, no soy criminalístico. Yo no era el hombre que salía a la calle a buscar información. Sólo fui asesor jurídico.”