Señor director:
El 29 de noviembre de 1993 y el 24 de enero de 1994, debido a una necesidad de inversión para mantener mi patrimonio seguro, celebré contratos de pagaré a plazo fijo por 28 días con la llamada Banca Patrimonial de Bancomer, a efecto de garantizar el rendimiento que dicha institución me ofreció.
A principios de marzo de 1994, el licenciado Gerardo Adame Goddard, director de Promoción de Sociedades de Inversión, así como los promotores en inversión, licenciados Juan Carlos Domínguez y Rosalba Luna, ofrecieron a la suscrita un paquete en el cual me garantizaban que podía tener un rendimiento superior al que se ofrecía en cualquier pagaré a plazo, con la condición de que para ingresar en el paquete de Cartera BIP, una parte la tenía que invertir en renta variable y la otra en renta fija, garantizándome que la parte invertida en renta fija nunca tendría pérdida; dijeron que “lo peor que podía suceder era el no obtener ganancia, pero que jamás habría merma ni aun de los rendimientos ya obtenidos”.
Decidí que mi portafolios de inversión, con la recomendación y la asesoría de Bancomer, sería de 25% en renta variable y 75% en renta fija, aproximadamente. A la fecha, mi inversión en renta variable no sólo no ha tenido utilidades sino que mi capital inicial se ha visto disminuido, situación que es aceptable, ya que así fue vendida.
Pero resulta que mi inversión “sin riesgo”, según Bancomer, en un principio se vio reducida, y a la fecha el banco no ha querido hacerse responsable de esta pérdida en mi inversión, ya que el licenciado Gerardo Adame Goddard, en las pláticas que hemos sostenido, manifiesta que efectivamente es renta fija, pero que a los clientes “no se les informa de los riesgos de esta inversión, ya que no lo considera necesario”. A su vez, el licenciado Juan Carlos Domínguez, promotor financiero de mis inversiones, manifiesta que “son tantos clientes, que no se acuerda de lo que les dice”.
Me pregunto si el banco indica a sus promotores y funcionarios no comunicar a sus clientes los riesgos que corren sus inversiones.
Esta situación hace presuponer que se está actuando con dolo y mala fe, ya que ni al vender el producto, ni en la publicidad que en ese momento me entregaron, ni en la asesoría posterior de los propios funcionarios de Bancomer dan conocimiento de los riesgos y tampoco explican el concepto de lo que ellos, como promotores financieros, entienden por renta fija.
Por lo anterior, hago un llamado a las autoridades competentes –Procuraduría Federal del Consumidor, Comisión Nacional Bancaria, Comisión Nacional de Valores y a quien competa– a efecto de que se obligue a la Banca Patrimonial de Bancomer a exponer a sus clientes claramente los riesgos que corren sus inversiones, y, en mi caso, que se restituya el daño causado a mi patrimonio por falta de profesionalismo o errores de los funcionarios de Bancomer. (Carta resumida.)
Atentamente
Carlota Fernández Mendoza.








