El mundo impredescible

Para Baltazar Gracián, el azar es algo ineludible que produce o evita acontecimientos de acuerdo con un misterioso destino. Ante este hecho inexorable, el hombre tiene que entender la existencia como un ocurrir irregular, donde lo sorprendente ocupa un sitio. Esta antigua lección ha sido olvidada en la sociedad moderna porque en ella todo parece predecible. Sin embargo, las eventualidades rompen la lógica preventiva, desquician las instituciones, y los seres quedan desamparados por la falta de comprensión del acontecer.
Para recuperar este saber, el escritor estadunidense Paul Auster escribió varios relatos que agrupó en El cuaderno rojo (Anagrama. Col. Panorama de narrativas; Barcelona, 1994, 91 pp.).
Auster narra trece historias sencillas para mostrar la presencia del azar en la vida cotidiana. Así, cuenta lo sucedido a un amigo francés que un día le pide a una computadora, que contiene las direcciones y los teléfonos de todos los abonados de Francia, la dirección de su padre, quien lo abandonó de niño. Después de obtenerla, envía a éste uno de sus libros de poesía y recibe una respuesta afectuosa; todo esto pasa sin que él hubiera querido conscientemente establecer una relación.
También relata lo ocurrido a una mujer nacida en Praga, cuyo padre durante la guerra fue enrolado en el ejército alemán y enviado al frente ruso. Desde entonces nadie en la familia volvió a saber de él. Tiempo después la joven conoció a un estudiante alemán con quien se casó. Luego de pocos días murió el padre de su marido y ella se enteró de que éste había nacido en Checoslovaquia, y que después de la guerra se había quedado en Alemania con un apelativo nuevo. Cuando la esposa descubrió el anterior nombre, supo que se trataba de su padre.
Asimismo, Auster escribe sobre un desconcertante acontecimiento que le ocurrió. Cierto día encontró una carta supuestamente escrita por él, y que le era devuelta por tener la dirección del destinatario equivocada. Auster se extrañó porque no la había escrito. La curiosidad lo llevó a abrirla y descubrió que en el contenido agradecía los comentarios hacia su obra a una tercera persona. Por último, refiere lo acontecido a otro amigo que buscaba un libro inencontrable. Una tarde, mientras paseaba, descubrió a una mujer que tenía el anhelado libro. Entonces la abordó y le preguntó dónde podría adquirir otro ejemplar, a lo que la mujer le contestó que había ido a ese lugar a dárselo.
En El cuaderno rojo Auster muestra cómo el azar actúa en la vida diaria y enfrenta a los hombres a una realidad inesperada. La sorpresa es parte de la vida y lleva a experimentar otras realidades innombrables. Esta vivencia prepara para aceptar y soportar aquello que cualquier día puede conmover sin caer en el terror o la negación. En palabras de Auster, lo que se llama azar, casualidad, coincidencia, sino o fortuna es “el medio para recordarme que no sé nada, que el mundo en que vivo no dejará nunca de escapárseme”.
El cuaderno rojo es un libro inquietante, escrito con una prosa directa y plena de elegancia que invita a aceptar con resignación las contingencias propias de la vida.