La persecución del EZLN por televisión

La reciente declaración de guerra del gobierno al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y sus dirigentes ha sido tomada por la pantalla chica como causa propia. Cuatro noticiarios capitalinos: Enlace, 24 horas, Para usted y Hechos, demuestran, una vez más, que su vocación no es periodística sino de fieles propagadores de los dictados de un poder autoritario.
Gracias al trabajo realizado por la Academia Mexicana de Derechos Humanos, AC, podemos constatar con cifras lo que cualquiera intuía al sintonizar los llamados noticiarios de las principales televisoras del país: “la información presentada acerca de Chiapas proviene fundamentalmente de declaraciones y boletines gubernamentales, así como de las visitas que los medios han hecho, conducidos por el ejército mexicano, a las zonas de conflicto”.
Para dichos emisores, la contraparte no existe. Para dar la impresión de unanimidad en torno de las medidas dictadas por la Procuraduría General de la República (PGR), han borrado de su agenda lo inconveniente: tres marchas y mítines de más de 100,000 personas en una semana; la versión de los zapatistas a través de sus comunicados; las opiniones de estudiantes, trabajadores, amas de casa; de las organizaciones no gubernamentales; de intelectuales y analistas críticos del régimen y favorables a los indígenas chiapanecos; los reclamos internacionales ante el avance del ejército. Fade out para todos ellos.
Del 9 al 17 de febrero Ernesto Zedillo obtuvo una hora 24 minutos en los cuatro noticiarios aludidos. Otras autoridades, una hora seis minutos. La PGR, una hora 41 minutos. El ejército mexicano, 37 minutos. Un total de cuatro horas 48 minutos. Al EZLN se le dieron 14 minutos y a la Comisión Nacional de Intermediación, 16 minutos, un total de media hora. En total los cuatro noticiarios analizados destinaron ocho horas 57 minutos al conflicto. Como se aprecia, más de 50% del tiempo fue para que los gobernantes se justificaran. A la iniquidad cuantitativa se suma el manejo de los datos, de los recursos (voz e imagen), de la retórica que en este caso se mostró siempre a favor de las acciones del gobierno y en contra hasta del silencio del EZLN. Esos 30 minutos acordados al Ejército Zapatista fueron más para mostrarlos como delincuentes que para dar a conocer sus razones. Por más que se busque, resulta imposible hallar el mínimo atisbo de objetividad o equilibrio informativo.
El comportamiento actual de la televisión ante un enfrentamiento entre el poder y la sociedad no es nuevo. Se trata de continuar con una zaga que apela a las mejores tradiciones instauradas hace muchos años por el canal 2 de Televisa. Lo que sí es noticia es que el gran iniciador de los métodos desinformadores, Jacobo Zabludovsky, le han salido leales seguidores: Pedro Ferriz de Con y Javier Alatorre. Sólo que nunca segundas partes fueron buenas. Hacen lo posible por parecerse al maestro, pero resultan su caricatura. Los comentarios que se permiten entre nota y nota son tan torpes, que se convierten en un búmerang.
Un ejemplo: “los últimos acontecimientos en Chiapas han atraído de nuevo la atención pública hacia la sentencia que pende sobre el obispo Samuel Ruiz García por parte de la santa sede, que le pidió la dimisión desde finales de 1993”: Javier Alatorre.
La persecución más reciente emprendida por las televisoras ha sido contra el obispo Samuel Ruiz García. Paralelamente, se apoya al gobierno con campañas anónimas que dicen: “Apoyemos la paz, apoyemos a México”. Asimismo, el ejército está recibiendo una “manita de gato” para que su imagen no sea la de un cuerpo represor de sus compatriotas.