La XVI Feria Internacional del Libro en Minería se moderniza, dice su presidente José Manuel Covarrubias: “la lectura, fundamental”

“Renovarse o morir”, ésa es la consigna de la XVI Feria Internacional del Libro (FIL) que inició la noche del viernes 24 en el Palacio de Minería, con el lema “Cultura dentro de la cultura” y que se dedica a los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
El ingeniero civil José Manuel Covarrubias Solís, director de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidente del Comité Organizador, destaca su objetivo “modernizador”. En el edificio construido por Tolsá, que albergó la Facultad de Ingeniería, dice a Proceso:
“La idea es continuar renovando la feria y hacerla autosuficiente con la ayuda del público y la modernización de servicios, para en el futuro ya no salir a mano como ha sucedido hasta ahora.”
Trescientas actividades culturales y artísticas están programadas durante diez días en dos portentosos edificios del centro histórico: el de Minería (Tacuba 5) y la sede alterna del Palacio de Medicina (Brasil 33). Habrá unos 421 stands de libros, 360 casas editoriales, 59 presentaciones, 44 proyecciones de cine, 42 talleres infantiles, la presencia de 16 países, un curso teórico de CD-Room, conferencias, seminarios y servicios múltiples, que incluyen: sala de prensa, cafetería, cajeros automáticos, papelería y fotocopiadora, paquetería, módulos de información, bodegas, correo y otras facilidades.
El libro nacional mantendrá sus precios “gracias a la participación de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana”, mientras que el importado tendrá aumento “aproximado de 20%”. Covarrubias calcula que la asistencia a la XVI FIL-Minería oscilará “entre 400,000 y 500,000” personas, pagando el público su entrada.
–¿No resulta duro para el visitante pagar cuando el poder adquisitivo se ha deteriorado?
–Creemos –responde el ingeniero civil– que es el momento en que el público debe ayudarnos un poco; la entrada tendrá un costo casi significativo. La tarifa es de dos nuevos pesos (cuota normal) y un nuevo peso (académicos, estudiantes, niños y jóvenes). Los editores aceptaron que el costo de la entrada se rebajaría de la compra que haga el público. De hecho, los editores son quienes ayudan de forma indirecta: sólo pidieron que si se vendían más de 20 nuevos pesos en libros, la gente no pagara cuota de entrada. Es algo razonable.
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara, compara, tiene un costo de entrada de diez nuevos pesos, y “allá la gente paga con naturalidad”.
Covarrubias se declara bibliófilo. Durante su cuarto informe al frente de la mencionada facultad puma en diciembre del año pasado, señaló que el acervo bibliotecario de ingeniería aumentó “de 52,226 a 82,098 volúmenes y en 5,607 títulos”, contando la biblioteca histórica de Minería, con 186,806 ejemplares (en total, ingeniería atiende a más de 22,000 consultantes al año). Gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo se construirá la nueva biblioteca de ingeniería “Enrique Rivero Borrell” en una superficie de 3,404 metros cuadrados, que será terminada en 1996.
–¿Cuesta mucho a la UNAM hacer la XVI FIL?
–El año pasado –responde ante un cuadro de Manuel Felguérez en su despacho de Ciudad Universitaria– discutimos bastante con la cámara editorial, les presentamos estados financieros y cómo contribuyen a atraer público las actividades de exhibición y venta de libros de la UNAM con, por ejemplo, las actividades de Fomento Editorial o Difusión Cultural. La Universidad Nacional Autónoma de México tiene un gasto que era del orden de 30%; así, los costos que presentamos estaban en el orden de un millón 800,000 nuevos pesos el año pasado, que no se recuperan con el costo de la renta de los exhibidores. La UNAM mantendrá este apoyo.
La XVI FIL comprende, por un lado, las aportaciones que hace la UNAM a través de su presupuesto y, por otra, los ingresos que recibe el comité de la FIL “con los gastos que hace”.
Ante una cultura más visual, diferente, que requiere telecomunicaciones y CD-Room, Covarrubias opina sobre la lectura:
“Las enciclopedias del disco CD-Room se venden más que las enciclopedias de libros en Estados Unidos; pero la lectura sigue siendo imprescindible.”