Para José Agustín, debido a su progobiernismo “los intelectuales coinciden, más de lo que divergen”, según lo revela la disputa generada en la prensa a raíz de las órdenes de aprehensión giradas contra los zapatistas.
Las diferencias que ve Agustín entre los distintos grupos de intelectuales las considera “patéticas, nimias, puras cuestiones de ego”.
Y es que el escritor, en entrevista, no ve una profunda división entre la postura de Carlos Fuentes y la de Aurelio Asiain, ya que, asevera:
“Finalmente, en el fondo, los dos apoyan el gobierno, los dos apoyan la ocupación militar, hay que recordar las respuestas surgidas al principio, desde el primero de enero de 1994.”
Para Agustín, “hay intelectuales que están contra los zapatistas, pero son los menos, como puede verse con la cantidad de manifiestos que se han firmado en los medios de comunicación. Son más quienes piden la paz contra la ocupación militar, está más avalado el diálogo. Los problemas de Chiapas han ido creando conciencia en cada vez más grandes sectores del medio intelectual y artístico”.
De ahí que, opina, “en este contexto, las pugnas que puedan tener los miembros de las revistas Nexos y Vuelta me parecen patéticas”.
Para el famoso escritor “de la onda”, la respuesta de Aurelio Asiain “es una reacción que responde a visceralidades protagónicas”.
De hecho, continúa, “si se revisan los últimos números de la revista Vuelta, es de lo más notoria la ausencia de una perspectiva sólida en torno del conflicto chiapaneco. Hasta Jean Meyer les ha reclamado que se preocupen más por el asunto, porque no dicen absolutamente nada”.
En términos generales, sobre todos los personajes involucrados en la disputa desplegada en periódicos, Agustín adjetiva la división ideológica como “superficial, epidérmica”.
Y Agustín piensa que esto se debe a que “siempre han sido priístas los de Nexos. Saludaban de beso en la boca al gobierno desde la época del presidente Miguel de la Madrid Hurtado, y Vuelta también se alinea con el gobierno de manera muy clara”.
Así que, prosigue Agustín, “que discutan lo que quieran, porque están en unos planos en que su punto de vista cuenta muy poco”.
No por esto el novelista deja de reconocer que hay intelectuales cuyos señalamientos son muy valiosos, “como los de Enrique Krauze y los de Gustavo Sainz”.
Enfatiza:
“Pero a nivel grupo, los intelectuales mexicanos –hay que ver las cartas de apoyo a las demandas zapatistas que han enviado los intelectuales europeos– han caído en un descrédito total, con interpretaciones muy deplorables de la realidad y con una coincidencia gobiernista en su condena al subcomandante Marcos y a los zapatistas desde el principio del conflicto.”
En cuanto a las respuestas de Tomás Segovia, Agustín dice que “es un espléndido poeta y es definitivamente la voz discordante con esta tendencia”.
De Carlos Fuentes, añade, “me parecen más sólidos sus argumentos, parten de una base un poco endeble en cuanto a que elabora juicios apresurados, pero corresponden a una posición más firme”.
Esto lo atribuye “a que Fuentes ha estado en el ejercicio activo, para bien o para mal, de los acontecimientos recientes, es más ágil mentalmente”.








