Para que se aceptara el diálogo, habían pasado muchas cosas. Del 10 al 18 de enero una verdadera ofensiva de paz. Diálogo con todos los sectores, decisiones, mensajes de concordia. Aunque parecía imposible cambiar una lógica de guerra por una lógica política íbamos a intentarlo. El 18 habíamos recibido el primer comunicado dirigido al comisionado. El 20 de enero fue reconocido Manuel Camacho Solís como “interlocutor verdadero”. El 22, un día después de aprobada la ley de Amnistía –que en vez de acercar a las partes, generó desconfianza– se habla de liberación de prisioneros. El 24 de enero, plantea el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) cuatro puntos para iniciar las negociaciones: “demandas económicas, sociales, políticas y militares”. El 27 de enero, los candidatos a la Presidencia de la República firman el Acuerdo Político Nacional. El 27 de enero Carlos Salinas de Gortari declara “no se hagan bolas”. El 28 de enero, se libera a los detenidos en Cerro Hueco. El 29 de enero Manuel Camacho Solís declara: “las condiciones para el diálogo directo están dadas”.
Viernes 11 de febrero de 1994
A un mes de haber salido rumbo a Chiapas, se anuncian las Jornadas de Paz y Reconciliación. Comentamos las dificultades que enfrentamos:
1) ¿La posición del EZLN será por una solución política, o harán del diálogo sólo un escenario de presión? 2) ¿Hay márgenes de distensión real en Chiapas que sustituyan la dinámica de represión-exclusión-discriminación hacia los indígenas? 3) ¿Se dará una división en las líneas del EZLN que haga que una negociación no cuente con el apoyo de todas las corrientes? 4) ¿Contará el mediador con autoridad moral en las comunidades indígenas para facilitar el acuerdo? 5) ¿Habrá suficiente voluntad política nacional para que se dé la convergencia de fuerzas que exigirá un cambio político?
Camacho nos comenta: ¿cuál es el dilema político? Por una parte, están los reclamos de mayor justicia y democracia y, por la otra, está la responsabilidad de no debilitar a las instituciones del Estado con presiones violentas. Si cerramos los ojos a la inconformidad, no habrá manera de conducir, por vías legales y pacíficas, los cambios. Si el Estado se convierte en rehén de presiones violentas, se disolvería progresivamente y con ello se perderían la seguridad y el orden públicos y se debilitarían las condiciones de las cuales dependen el desarrollo económico y el empleo. A nadie conviene una salida no-política, que se traducirá en años de inestabilidad para México. Es demasiado importante ya el peso internacional del país y eso traería graves consecuencias para la estabilidad mundial, que dañaría seriamente la soberanía de México. Por eso el camino es reducir los desequilibrios entre el México moderno y el México que se ha quedado rezagado o que incluso ha perdido con la modernización. El camino está en abrir el diálogo y no en acabar con las libertades públicas y radicalizar los conflictos. La decisión está en conducir los cambios por el camino del acuerdo democrático y la legalidad y no en esperar el momento en que la política pierda su utilidad y seamos todos víctimas de la dinámica de la violencia. Más que un acuerdo, se necesita impulsar una especie de pacto de garantías, la convergencia de la política, la economía y el cambio ciudadano, hacia un avance responsable, pactado.
El conflicto sólo se puede resolver mediante el reconocimiento de los problemas que lo originaron; con cambios que fortalezcan a la nación y no la debiliten; y que supediten los intereses particulares a un compromiso patriótico que refuerce la soberanía de México con libertad, justicia y democracia. Una circunstancia política así, tiene plazos cortos y riesgos altos; tenemos que asumirlos en los próximos días.
Lunes 14 de febrero
El día decisivo. Camacho sale de San Cristóbal, de madrugada, sin nosotros, a su primera reunión con el EZLN, donde se acepta el diálogo que hizo posibles las Jornadas. Como fue al sitio donde ellos se encontraban, se ganó el respeto de los zapatistas.
Miércoles 16 de febrero
Entrega del general retirado Absalón Castellanos. A las 5 de la tarde, en las inmediaciones de Guadalupe Tepeyac, 274 enviados especiales, 30 microbuses, casi el número de habitantes que tiene Guadalupe Tepeyac.
Jueves 17 de febrero
Alguien comenta lo que dicen las columnas políticas para consumo de la ciudad de México: “ocurrirá el diálogo, pero no dará soluciones por la limitada capacidad de Camacho”, “el EZLN no puede hablar de política”. Varios periodistas nos previenen: hay quienes buscan datos y opiniones para vincularlos a ustedes con el EZLN. Buscan cualquier detalle. En el CISEN (Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional) han construido una historia de apoyo de R-100 al EZLN con base en que los zapatistas usan uniformes color café oscuro, del color de los uniformes de los choferes.
Comenta Manuel Camacho Solís: más que investigaciones parecen amenazas. En política, amenazar es un error. Todavía no se dan cuenta de la complejidad del problema. Al debilitar la salida política, están apostando a una salida dura. Con una salida dura no sale la elección. Sin legitimidad electoral, el sistema estaría deshecho.
Viernes 18 de febrero
Llevan nuestras cosas al obispado. En el lugar donde estará nuestro cubículo ya está instalada la red presidencial, para cualquier consulta.
Sábado 19 de febrero
Continúan los preparativos: el círculo de la paz, el círculo de la policía militar, el registro de corresponsales de prensa. Muy pocos podrán entrar y salir de la catedral. Nosotros no saldremos, somos parte de las garantías de que se actúa con honestidad y buena fe. Roberto Salcedo revisa todos los detalles.
Discutimos acerca de las opciones de negociación que tenemos. Dice Manuel Camacho Solís: aún si no se quiere el diálogo, deberá prevalecer una posición equilibrada. No será el gobierno quien escale el conflicto, debe prevalecer la resistencia pacífica, política.
El dilema estratégico es, entonces, el de una negociación prolongada o una negociación que defina, desde el principio, los cauces, los pasos y las garantías para que en un período relativamente corto se logren las transformaciones que darán sustento a la paz.
Sólo hay dos estrategias de negociación: una lenta, por temas, demanda por demanda, que sólo avanza hasta que obtiene pruebas de que ha cambiado la realidad. La segunda, fijar desde el principio la voluntad de paz y acompañar el cese de hostilidades con cambios políticos y reformas institucionales que modifiquen la relación del gobierno con las comunidades indígenas y con el EZLN en Chiapas y con las fuerzas políticas en el país. Nos iremos por la segunda. La agenda que se negociará es: a) Demandas económicas, todas ellas referentes a las graves condiciones materiales de los indígenas de Chiapas; b) Demandas sociales, todas ellas referentes a los indígenas de Chiapas: racismo, marginación, falta de respeto, expulsiones, ataques a la cultura y tradiciones; c) Demandas políticas, todas ellas referentes a la falta de espacios legales de participación real de los indígenas de Chiapas; d) Cese de hostilidades, garantías a una y a otra parte en conflicto; e) Desarme con garantías plenas, y f) Reconciliación y vuelta al trabajo; g) Participación abierta en las organizaciones sociales y en la vida política.
Domingo 20 de febrero
De madrugada, salimos a los puntos que nos habían sido señalados a recoger a los tres grupos de delegados que participarán en las Jornadas de Paz. A la una de la tarde, todos habían entrado en la Catedral.
Comentamos las reglas: en todas las reuniones directas, procurar entender las circunstancias, evitar tensiones que pudieran mal interpretarse. Estar atentos, escuchar todas las señales, pensar cómo traducir las preocupaciones en propuestas políticas. Prepararse mentalmente a que las circunstancias no nos permitieran lograr los objetivos del diálogo. Resistir la presión con la máxima flexibilidad y fortaleza. Pensar en todo momento en lo que conviene al país. Estar abiertos a cada detalle: todo tendría impacto en los delegados del CCRI-EZLN, en los medios y en el resultado final.
Lunes 21 de febrero
A las 9 de la mañana inicia el diálogo. Se conforma el grupo 19+4+3: 19 zapatistas; 4 personas de la mediación; Manuel, Roberto y yo. La estrecha puerta del pasillo, al fondo de la Catedral, lleva al salón donde serán las pláticas. Una pieza alargada con ventanas muy altas. La mesa era demasiado ancha. Los muebles de la sacristía habían sido corridos hacia la pared. Había un pizarrón. Hacía frío, se sentía la humedad. Llegamos nosotros primero. Los esperamos en la puerta para darles la mano. Iban pasando, la mayoría con sus camisas café oscuro y sus pantalones negros, cubierto el rostro con pasamontañas o con paliacates. Fueron tomando sus lugares. Seguramente eso expresaba sus jerarquías. Sólo podíamos procurar entender.
Se pidió guardar un minuto de silencio por los muertos durante la guerra.
Después, habló Marcos: aquí estamos reunidos, representantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y el comisionado para la paz. Paz. Hemos dicho que estamos dispuestos a dialogar y tenemos armas, pero como no tenemos nada contra ustedes, ponemos las armas de lado, para que pese la palabra y no las armas, porque buscamos la paz.
Se levantaron, pasaron uno por uno a dejar sus armas sobre la mesa, cercana a la puerta. Volvieron a tomar sus lugares.
Marcos continuó: hay un compa que va a explicar por qué traemos el rostro cubierto.
Se levantó uno de los integrantes del Comité. Vestía el traje de lana negra de las ceremonias de los chamulas. Dijo: señores que estamos aquí presentes: nosotros como representantes de indígenas, quiero explicar por qué venimos así encapuchados. No venimos por el miedo. La razón es que el gobierno no nos ha reconocido como fuerza beligerante. En el momento en que nos reconozcan, nos quitamos la capucha y hablamos cara a cara.
Luego intervino el obispo (Samuel Ruiz): hablamos con el comisionado y el EZLN y convenimos que cada quien hará su presentación, en seguida yo digo mi posición, en seguida el EZLN y el comisionado. Se hacen algunas preguntas y después nos retiraríamos por grupos para pensar lo que dijimos. Terminada la explicación se dirá el horario, puede haber modificación; el tiempo es para el hombre y no el hombre para el tiempo.
Se hicieron las presentaciones: don Samuel, “34 años de trabajo en la diócesis”. El equipo del mediador: Raymundo Sánchez Barraza; Gonzalo Ituarte; el padre Beto.
Un delegado dijo: que se presente el comisionado. Los compañeros quieren saber quién es.
Soy Manuel Camacho Solís, vengo a escucharlos. Los años que he estado en el gobierno han sido para servir a la gente y no para hacer negocios. Mi línea ha sido respetar las libertades públicas. Creo en la democracia.
Nos presentamos como el equipo del comisionado: Alejandra Moreno Toscano y Roberto Salcedo Aquino.
Los representantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena se presentan: Moisés; Marcos; Ana María; Felipe, tzotzil; Ramona, tzotzil, mero chiapaneco, mero mexicano; Eduardo, tzeltal, cien por ciento mexicano; Pedro, capitán, tzeltal mexicano; Felipe, tzeltal; Oscar, corazón de la selva, delegado tojolabal; Víctor Manuel, chol; Jesús, frontera norte de Chiapas, chol; David, tzotzil; Javier, tzotzil; Humberto; Juan, campesino; Federico, capitán.
Se levantó Raymundo Sánchez, del equipo del obispo, escribió sobre el pizarrón, con plumón azul: lo de la llegada, ya pasó. Lo de la salida y regreso, también será especial. Se propone como horario de trabajo el siguiente: de 7 a 8 las entrevistas con periodistas invitados. Explica lentamente. Algunos toman nota, con enorme seriedad, en sus cuadernos de hojas de colores, amarillo, blanco, rosa.
Llevan sus trajes de ceremonia. Se cubren el rostro con paliacates rojos o pasamontañas de estambre, color negro o café. Ramona lleva un huipil bordado y pasamontañas azul brillante. Ana María lleva traje militar.
Empieza la intervención de Don Samuel: ¿cómo veo este momento? Como ustedes estuvieron sometidos a un aislamiento, viviendo en algunos lugares desparramados, algunas cosas no fueron captadas y voy a decir por qué estamos aquí. Quiero agradecer a Dios que llegáramos a este instante.
Don Samuel, para convencer, cuenta historias. Cuenta una: cuando era chico algunas veces lloraba, me sentía como una gota de agua en un inmenso mar ¿qué es lo que va a significar mi paso por el mundo? ¿qué voy a hacer? Una gota de agua pasa sin que nadie se de cuenta.
Ahora estamos construyendo una historia que va hacia adelante. Como cada quien la haya entendido. Agradece la muestra de confianza. Están preparadas las cosas para que se inicien las pláticas. Agradece al comisionado su actividad para alcanzar el cese al fuego, hasta llegar a este instante en que estamos reunidos como símbolo de que basados en nuestras convicciones queremos construir la paz.
El 1 de enero nos interpeló con un cambio que tuvo repercusión nacional. El indígena en el país no ocupaba ningún lugar en la sociedad.
Escuchan, los integrantes del Comité, con los brazos cruzados, con los ojos bajos. Algunos observan con detenimiento los cuadros que decoran la sacristía. Federico, con su pasamontañas verde y su gorra militar, ocupa uno de los extremos de la mesa. Quien se presentó como chol, con pasamontañas pardo, se ubica al otro extremo. Que ocupen esos lugares demuestra una organización jerárquica. Marcos ha prendido su pipa. Tiene dedos largos y juega con ellos.
Continúa Don Samuel: hubo diferentes interpretaciones de este acontecimiento. Primero, un grupo de 200 o 400 personas armadas. Después, que el movimiento vino de América Central, gente profesional de la violencia. Los extranjeros ya estaban acá, en la Diócesis de San Cristóbal, ellos fueron los que dieron el pensamiento, dieron las armas, dieron el entrenamiento. Después, no hubo más forma que entender que el movimiento tenía relevancia. Vinieron muchas personas mostrando solidaridad y hubo una reacción generalizada del país buscando paz. Este movimiento quitó una piedra y todo tembló. La paz tiene demandas que van más allá y deja chicas las demás peticiones. Estamos, a poco más de un mes de distancia, sentados para el inicio de un diálogo. Eso nunca se dio en ninguna parte de América Latina. El mundo está viendo como en México se va a resolver esto. Hay una preocupación que nos une, llegar a la paz. Ese es el propósito.
Se pide al EZLN que presente su visión y demandas.
Habla un mestizo: en vista de que estamos aquí reunidos ante ustedes en representación del gobierno federal. Queremos manifestarles que nosotros no estamos aquí para pedirles perdón. Nosotros estamos aquí para manifestarles el sentimiento del mal gobierno que en México ha existido por más de 70 años. Nosotros levantados en armas, no nos dejaron otro camino de solución, porque lo que ahora el gobierno estaba haciendo era que le dieran salida a sus industrias y a sus intereses, no a los indígenas, no a los campesinos y mucho menos a los obreros, ni se diga a toda la gente que ni siquiera posee tierra, trabajo o algo.
Se pasaron muchos años, en los que se encuentran muchos expedientes, inclusive en el Distrito Federal desde que nosotros llegamos a plantear las necesidades, no solamente de organizaciones sino de Chiapas, ante los presidentes de la República y nunca se nos resolvió nada. Hasta hoy no ha habido nada y por eso queremos decirles que nosotros no venimos a pedir perdón sino nosotros estamos aquí para decirles que se lo digan a Salinas de Gortari allá en su Palacio, que completamente lo que ha dicho y ha publicado en Suiza es pura falsedad y pura mentira, que acá en México su gente está bien, eso no es cierto. Aquí se está comprobando ahora. Nosotros los campesinos y el Ejército Zapatista de nuestro lado les manifestamos esos grandes sentimientos, y es para darles la prueba real no solamente de Chiapas sino de todo México.
Y no estamos arrepentidos ni lo estamos pensando ni vamos a arrepentirnos, porque así nos exterminen en los bombardeos de los aviones modernos que a Salinas se han otorgado otros países. Así se pudiera exterminar todo lo que es ahora la selva de Chiapas, pero estamos seguros que otros grupos del país se levantarán porque padecemos los mismos sentimientos, el mismo desprecio y la misma marginación. Es por eso que queremos manifestarle señor licenciado, Camacho Solís, que se lo diga en pleno y al público y que el mundo se dé cuenta que eso es lo que sucedió. No estamos arrepentidos ni nos arrepentimos jamás, ni depositaremos las armas, ni porque nos agarren uno a uno, ni porque nos maten, ni porque nos desaparezcan como lo ha hecho el gobierno.
Habla como si estuviera encabezando un mitin. Apasionado y convencido. Es un cuadro político.
¿Cuántos encargados de luchas pacíficas están en la cárcel? Y si la muerte nuestra es porque los gobiernos realmente no han tomado en cuenta nuestras necesidades y mejor compran aviones para que ataquen a su gente, a su pueblo, a Chiapas. En vez de invertir en aviones para exterminar chiapanecos y mexicanos que se invierta en ayudas, educación, estudio que supera a su México, están comprando bombas como lo están haciendo. Esa discriminación de toda la parte chiapaneca. Eso le pedimos, que en vez de invertir en aviones para exterminar a todos los chiapanecos o mexicanos que eso se invierta realmente en beneficio de todos los seres mexicanos.
Queremos manifestarles, nosotros no somos ningunos extranjeros, nosotros somos campesinos, pero con sentimiento real. Con un sentimiento a raíz de los que ha sufrido nuestro pueblo y por eso ahora estamos aquí, no para negociar las armas, porque son las que nos dieron ahora luz y manifestarle al mundo que en México no ha existido la democracia, no ha habido participación por parte de nosotros para que tal fuera el gobierno y tal decisión hiciera.
Nosotros no tenemos ningún estudio, estamos allá marginados. No tenemos ningún grado de estudio ¿por qué de nosotros no ha salido un licenciado, un abogado, por parte de donde estamos nosotros? ¿Cuál ha sido la razón? Ni siquiera con secundaria salen.
Esas son las causas por las que nos levantamos en armas y estamos dispuestos y no le tememos a la muerte por la lucha justa. Y que nuestras demandas sean atendidas. Si no es así, preferimos morir en pie de lucha, en el combate, aunque tenga los mejores armamentos el ejército federal, y aunque hagan lo que hagan con nuestro pueblo. Nosotros estamos al frente y no nos rendiremos. Así nos exterminaran por una justa lucha, hay otro que va a quedar y va a decir aquí levantamos esta bandera. Estos son nuestros sentimientos y por eso queremos ahora exponer nuestras necesidades concretas, no sólo de Chiapas sino de México.
Marcos: que nos diga el comisionado su posición.
Manuel Camacho: agradezco que hayan dejado las armas sobre la mesa y lo que eso representa, también quiero decirles que respeto su decisión de mantener puestos sus pasamontañas, hasta que sientan tranquilidad y la seguridad de que las cosas van por buen camino.
Vengo aquí con el ánimo de escuchar, de aprender. Sé que se trata de un problema muy difícil, muy complejo y no creo que nadie pueda pensar que hay soluciones fáciles. Yo confío en que a pesar de todo el conflicto nos une, que todos aquí somos mexicanos, y ustedes son una organización de chiapanecos mexicanos.
A pesar de estar en situaciones tan distintas, pensamos en que debe haber cambios en el país que ayuden a la gente, que ayuden a las comunidades indígenas y al pueblo mexicano. Yo creo que debemos estar muy conscientes de que, por una parte, tenemos la oportunidad de hacer cosas útiles, pero si no aprovechamos esta oportunidad, la situación puede empeorar para todos los mexicanos.
Sé que ustedes no tienen miedo a la muerte, me queda muy claro. Sé que no vienen a pedir perdón. No lo estamos pidiendo ni solicitando, ni consideraría yo justo que alguien lo hiciera. Creo que la única manera como vamos a salir de esto es si vemos hacia adelante. Estoy convencido de que si yo tengo una gran responsabilidad, ustedes también tienen una gran responsabilidad. El triunfo de ustedes no es morirse, como tampoco lo sería para mí. Ustedes han demostrado valor, yo también. Lo importante es que saquemos algo que sirva a la gente y que fortalezca a nuestro país.
Aunque hoy se vea como algo difícil, yo creo que hablando se entiende la gente, diciendo la verdad se puede llegar a acuerdos y crean que para mí no hay nada más importante que salir de aquí con algo que sea útil al país, respetándolos a ustedes.
Lo que nosotros queremos es llegar a dos cosas, y lo planteo simplemente como procedimiento:
1) A una salida política que lleve a la paz.
2) A una lista de decisiones en favor de sus comunidades, que ustedes consideren aceptables, justas, y que después haya manera de comprobar que se lleven a cabo.
Tenemos que llegar a un compromiso y a una lista de decisiones verificables. Si ese es el propósito, podemos seguir avanzando. Para lograrlo debemos cuidar el procedimiento, pero que las formas no echen a perder el fondo.
Quiero dar un ejemplo. Hoy por la tarde, en la conferencia de prensa, diré que el comisionado está tratando con una organización de chiapanecos y de mexicanos. Entonces, las cosas que han venido quedando en los medios de comunicación, se pueden ir despejando, para ir llegando a una convergencia. La segunda cosa que voy a decir es que nos queda clarísimo que aquí nadie viene a pedir perdón sino que venimos a una negociación política seria. Y creo que de esa manera podemos ir sacando posiciones de respeto mutuo que vayan aflojando el camino para una salida política.
Marcos: sabemos que el comisionado se la juega, porque antes de esta reunión podíamos haberlo secuestrado. Ha sido valiente y honesto. Lo he estado observando. No hemos recibido ni traición ni falta de respeto. El, como quiera, se arriesgó, y su equipo también. Ha sido prudente. Venimos a que nos escuche y a escucharlo a él. Independientemente de lo que resulte, debemos tener respeto. Queremos dialogar sobre las condiciones que provocaron la guerra. ¿Cuáles fueron esas condiciones? ¿Cuáles serían las condiciones necesarias para que hubiera paz justa, no humillante? Estamos de acuerdo en que se nos llame organización mexicana, mayoritariamente indígena y chiapaneca. Voy dando lectura al pliego. Integrantes del Comité irán explicando los problemas generales que están en la base. Los que se refieren a Chiapas. Los que se refieren a indígenas. La renuncia de Salinas, la renuncia del gabinete.
El fundamento de la paz es la democracia. Por eso pedimos elección libre y democrática, porque es un derecho. Nueva ley electoral democrática que evite que los gobiernos sigan llegando fraudulentamente. Los poderes deben asumir otro camino. Que se formalice la legitimidad de grupos ciudadanos que vigilen el proceso y sancionen las elecciones. Reforma de ley, que se quite al gobierno ese derecho y se forme una estructura no gubernamental que sancione las elecciones.
Un delegado se levanta y habla. Viste chamarra y pantalón grises, lleva una gorra azul, paliacate rojo:
Para nosotros, indígenas marginados, no conocemos la democracia ni conocemos a los candidatos, igual de gobernadores que de presidentes municipales. No tenemos participación. Las armas nos dieron voz. De otra manera seguiríamos existiendo en la nada. Por eso, dígale al presidente Salinas que de todas las leyes, ninguna ha sido hecha por el pueblo. Sólo las hacen los diputados. Queremos que haya una participación, una autonomía. No queremos manipulación. Disculpen, esas son mis palabras.
Toma la palabra otro delegado, es mestizo. Lleva chamarra azul con rayas rojas:
En regiones de Chiapas, por la miseria, han comprado los votos con promesas. Los gobernantes se comprometieron en la frontera para poner una carretera. Eso y todos creídos, las mismas promesas. Eso crea la gran desconfianza del PRI. Las casillas ya van resguardadas. Nunca la ciudadanía ha sido testiga y cuando llega el cuenteo, está la policía o el ejército federal. Entonces esa democracia no es democracia. Ahora nosotros proponemos cómo nuestro pueblo puede participar. Que no sean ellos quienes llevan el cuenteo y que no sean de partido, de grupos no gubernamentales pueden ser testigos, pero que haya esa vía para avanzar. Esa es mi opinión. La demanda es que no queremos el poder ni que uno de ellos tenga todo el poder. Que sea producto de la elección libre y democrática. Esa es la demanda nacional.
Marcos: estas son las demandas políticas.
No aceptamos que los combatientes nuestros sean tratados como delincuentes. Pedimos reconocimiento de beligerancia.
Nuevo pacto entre la federación-estados-municipios que acabe el centralismo y permita autonomía económica y cultural. No pedimos separación, sólo respeto a la lógica federal. Lo que sería la mejor forma: que a cada pueblo, cada grupo, se le dé autonomía. Los pueblos sí son capaces de autogobernarse. Tienen derecho de gobernarse como indígenas y cada grupo étnico a gobernarse con autonomía y pueden manejarse en aspectos económicos y culturales, que es importante.
Porque nos hemos dado cuenta que a todos los pueblos se les imponen autoridades y se les trata como incapaces, por eso pedimos cambios en relación estatal, nuevos municipios, regiones pluriétnicas y que, en base a esto, se convoque a nuevas elecciones y reforma electoral estatal que incluya autonomía.
Hasta aquí, las demandas políticas. Las más fuertes son esas. Lo que sigue se refiere a la tierra, salud, educación.
Habla el delegado de la chamarra azul:
Pedimos que también se represente el dialecto. Que a nivel de gobernador del estado haya gobernadores indígenas que estén electos.
Marcos: cuestiones económicas nacionales: revisión del TLC, porque no ha tomado en cuenta a los indígenas y no tenemos calificación laboral, ni siquiera como ejército de reserva. Los indígenas son el sótano de este país.
Modificación del 27 según el original de Zapata. La tierra para los campesinos que la trabajan, no para latifundistas. Con la precisión de que la tierra incluya lo necesario para la producción, para los que no tienen tierra y para los que la tienen, lo necesario para hacerla producir. Chiapas es productor de petróleo. Entrega sus recursos y no recibe nada a cambio. La electricidad y el petróleo no traen beneficio para Chiapas, que todas las poblaciones lo reciban y un porcentaje de la comercialización regrese en infraestructura al estado.
Toma la palabra un delegado, quien se presentó como campesino: yo voy a participar. Vamos a hablar sobre la cuestión de la tenencia. Ha habido mucho descontento entre los campesinos de Chiapas y en México, por haber quitado el artículo 27. Por eso pensamos que no es conveniente quitarlo. Porque ese artículo tiene el espíritu original de Zapata de que la tierra es de quien la trabaja y hemos luchado metiendo solicitudes de tierras de terratenientes mexicanos y extranjeros. Y la lucha es importante. Nunca se les ha dado tierras buenas. Estamos en las sierras, en tierras cansadas y cuando hemos solicitado las tierras buenas no las dan y algunos han tomado la tierra por la fuerza y el gobierno manda a la policía para encarcelarlos y torturarlos. Por esta misma razón hemos empuñado las armas en las manos para declarar que esto pasa en todo México. Y todavía nos tratan que los campesinos no trabajamos, que somos huevones, porque lo poco que se produce con el filo del machete no alcanzamos para las familias. Por motivo de las tierras cansadas pedimos que todas las tierras sean repartidas para que no estamos escaseando de alimentos y esto lo pedimos porque no tiene caso que unas cuentas personas estén ocupando, porque 20 hectáreas son pedregales y no pueden meter maquinarias y por eso planteamos que sea nacional.
Interviene otro delegado:
Si, es muy cierto. Queremos que la tierra pase a manos de campesinos, pues. No podemos hacer, pues, otras cosas, otros trabajos. Precisamente por eso venimos a plantear que se solucione, porque según sabemos existen 10 millones de kilómetros cuadrados de tierra ociosa, para que así haya lugar a donde ir a trabajar. Eso es lo que quería decir.
Toma la palabra otro delegado, también mestizo:
La mayoría de ejidos estamos sobre la sierra, que es pedregoso. Y no quieren que rocemos los montes con el machete. Es muy vergonzoso decirles que hace 501 años hemos trabajado con el machete. Y nos da vergüenza porque nuestros ojos ven unas maquinarias modernas. Entonces se ve que hay esa posibilidad, pero no ha habido apoyo del gobierno. Como ya no producimos, nos tienen en el primer lugar de la extrema pobreza.
Otro delegado interviene:
Dos cosas importantes son la participación y tierras mejores. La limitación de la ecología, la entendemos. Pero si no tenemos, ¿qué vamos a comer? Se la vamos a vender a un rico y ¿a dónde vamos a ir? Vamos de mozos, porque la ley les abre el camino para los millonarios vuelvan a acaparar y eso no es justo.
Se levanta el delegado que viste traje chamula:
Quiero completar. Es muy cierto. Los que estamos conocemos la situación de los pueblos. Unos no tienen tierra, otros cuatro o cinco hectáreas. Por eso muchas familias han ido a las ciudades y han sido maltratadas y reciben un salario espantoso y los que tienen tierra la trabajan todos los años y la tierra se va acabando. La tierra es nuestra madre. Nos da de comer. Sin ella no tenemos vida. Por eso no podemos aceptar acaparada la tierra por terratenientes que las ocupan con ganados que no benefician al campesino sino a ricos nacionales y extranjeros. También creo que hay narcotráficos y asaltantes; por eso queremos autonomía indígena y campesina, porque ellos conocen la tierra.
Marcos: democracia, justicia económica, respeto a la libertad. Lo nacional: pedimos la libertad de todos los presos políticos y pobres acusados por delitos que no cometieron. A nivel estado: respeto a la libertad de creencia y formas organizativas de indígenas; cese de las expulsiones y garantías al retorno libre de los expulsados.
Si no hay quien tome la palabra –interrumpe el delegado chamula– decimos de los presos porque cientos están encarcelados, porque por ayudar se los llevan como alborotadores y se quedan sentenciados y no tienen recursos y quedan en la cárcel, por esa razón entonces exigimos que se ponga en libertad a los injustamente encarcelados. La mayoría de los que están en la cárcel son campesinos e indígenas. Para nosotros la justicia se aplica y el caso de un pobre permanece en la cárcel y por eso pedimos libertad a todos los humanos.
Toma la palabra otro delegado:
Pues sí, es muy cierto, pues ir a protestar y exigirle a las autoridades si no hay solución, el que tiene dinero paga a una abogado y le da dinero a las autoridades y pues como no tiene dinero, (al pobre) lo amenazan y si es que insiste en reclamar su derecho lo llevan a la cárcel y cuando nosotros vamos sabiendo que ya está preso y si vamos, nos amenazan, porque no tenemos para pagar un abogado. Y que salgan los presos que no hayan hecho cosas indebidas, pues. Y que se les dé su libertad.
Habla otro delegado:
Es justa su libertad pues por nuestras mismas demandas han sido encarcelados pero ¿qué podemos decirles a los desaparecidos y muertos? Los gobiernos se la van a deber al pueblo y la sangre de ellos sigue exigiendo esa misma justicia, derecho. Y por eso pedimos que esos compañeros que han sido acusados injustamente –hacen que sólo firmen– la libertad de todos ellos, a menos que sea un criminal. Le garantiza la libertad de tantos presos en todo el país, porque se cuentan por miles en las cárceles. Queremos justicia porque se ha dado lucha por dignidad.
Marcos: respecto al conflicto, el Comité ha dado muestras de su decisión por la paz y esperamos que el gobierno libere a los demás presos y se espera un gesto en ese sentido. Seguirían las demandas sociales.
Don Samuel: no sé si hay comentario sobre libertad religiosa.
Chamula: derecho de ejercer cualquier religión no es causa de ser castigados. Por eso pedimos respeto de las personas que tengan alguna religión y no sean expulsados.
Marcos: las demandas sociales se refieren a cuestiones concretas de la población indígena. Que su lengua sea oficial y su enseñanza obligatoria para que permanezca y no se vaya perdiendo. Respeto a la cultura y a la tradición y castigo a quienes discriminan y desprecian a los indígenas.
En relación a costumbres, serían parte del grupo de demandas en autonomía.
Un delegado indígena toma la palabra:
Lo que queremos como indígenas es que nuestras lenguas sean oficiales y sea obligatoria su enseñanza, en la primaria y en la universidad. Nosotros bien sabemos como ha venido de nuestras lenguas que no está tomado en cuenta. Que nuestras lenguas es totalmente despreciado, pero ahorita queremos sea tomado en cuenta porque en Chiapas hay muchas lenguas étnicas que sean enseñadas en la escuela y que nos respeten tomando en cuenta nuestra cultura. Los gobernantes no han respetado ni nuestros derechos ni dignidad. No nos han tomado en cuenta desde hace más de 500 años. Para nosotros ya es insoportable que se siga lo mismo. Por eso queremos se nos tomen en cuenta tanto en nuestra cultura y tradiciones; ya no queremos seguir siendo objeto de desprecio.
Hemos venido de tantos años que somos objeto de discriminación y hemos venido sufriendo tanto. En San Cristóbal ha habido más la discriminación de los indígenas. Ya no queremos que siga lo mismo. Queremos que se acabe el desprecio a los indios, que seamos tomados en cuenta como otras personas, que tengamos derecho de decir nuestras personas como ciudadanos.
Nosotros como indígenas sentimos el dolor y queremos llegar como pueblo y no podemos porque nos imponen lengua y nuestra cultura, en lugar de avanzar ya nos dejaron desnudos, y ya se acostumbraron a llevar otra ropa y que tengamos preparación en los pueblos indígenas. Nosotros tenemos derecho, es lo que decimos, es lo que manifestamos.
El delegado chamula:
Aunque el gobierno habla en favor de la cultura al pueblo, actúa en favor de los caciques, porque los puede controlar, eso es una manipulación. Ya no queremos que siga la discriminación. El país crezca como pueblo, no como niños pequeños que nos pueden llevar de la mano. La cuestión es que se nos reconozca como indígenas.
En la prensa ha salido que son extranjeros los que están haciendo la guerra y esto es muestra de que no se nos haya tomado en cuenta. ¿Y todos esos compañeros espantados por los bombardeos que salieron corriendo? No es de creer que sigan diciendo que son extranjeros.
Los compañeros salen de sus poblaciones y que se los tome en cuenta, y que nos tomen en cuenta.
Interviene otro delegado:
Así es, muy cierto. Queremos que se nos reconozca lengua materna, yo soy chol. Nosotros no tenemos estudios y llegamos a hablar con los españoles desde 1542, nos impusieron esa palabra que se llama español y a veces ni le entendemos y entonces nos devalúan y no nos atienden. Que se reconozca la lengua materna en cada dialecto que hablamos, porque si se pierde la lengua ¿qué va a pasar? que nos van a aplastar, y vendrán los puros españoles y aquí los españoles vinieron desde España. Eso es lo que queríamos decir.
Manuel Camacho: yo quisiera hacer un comentario. Parto de que todo lo que se ha dicho aquí, se está diciendo de buena fe, con honestidad y que se están planteando problemas reales. No voy a discutir, ni siquiera a decir, que lo que ustedes dicen no es así. Acepto que todos esos problemas se presentan en el estado de Chiapas y se presentan en nuestro país en distinto grado.
Hay un punto que me parece fundamental: ¿qué podemos hacer para transitar por una situación tan compleja? Tenemos que decidir qué vamos a hacer. La complicación viene de tres cosas:
1) Tenemos lo que sería una agenda total. Es decir, que se están planteando todos los problemas del país, los más difíciles, los más grandes. Eso nos lleva al problema 2) Cómo vamos a llegar a algo concreto cuando hay una situación muy difícil de manejar, pues se trata de una organización armada que hace esos planteamientos y 3) Tenemos una oportunidad para que las comunidades obtengan beneficios.
Me parece que podemos obtener resultados si cuidamos tres cosas:
1) Cómo vamos a manejar las agendas
2) Cómo vamos a manejar los procedimientos
3) Cómo vamos a manejar la oportunidad de los mensajes.
Hay un margen para llegar a un compromiso político que a ustedes los deje satisfechos y los deje tranquilos respecto a la legitimidad de lo que obtuvieron, pero para aprovecharlo mejor, yo sí quisiera que nos diéramos la oportunidad de platicar momentos antes de la conferencia de prensa, sobre lo que conviene sacar, quién lo saca y cómo lo saca.
Por ejemplo, si ustedes –se los quiero decir así– lo primero que hicieran fuera presentar la agenda que traen, a mí me dejarían sin ninguna posibilidad de negociar nada, ni de hacer nada útil, porque el país entero va a reaccionar y va a decir que es absolutamente inaceptable que desde esta mesa se quiera cambiar algo. Entonces todo mundo va a decir, imposible, no hay negociación.
En cambio si lo hacemos de otra forma y ustedes dicen lo que piensan y nosotros decimos, a la vez, cuál va a ser nuestra respuesta general, de esa manera lograríamos que ustedes digan lo que creen, pero nosotros digamos, en ese mismo momento, la respuesta. De esa manera no se echa a perder todo.
Eso es importante. Además de darnos tiempo de terminar de ver el conjunto de los planteamientos, podemos así ver lo que conviene y no convine hoy sacar a la prensa, lo que sacaremos mañana y así después. Con un solo propósito, que de aquí salgamos con una solución política.
Don Samuel: la propuesta es muy clara, que hoy en la tarde se den un tiempo para mirar qué conviene decir a la prensa en la comunicación que hay esta tarde. En la comida lo dialogan.
Marcos: sí hablaríamos de eso. Ya falta poco, lo demás se va más rápido. Podemos dedicar una parte de la sesión de las 16 a las 18 a ponernos de acuerdo.
Se levantaron, se despidieron: “buenas tardes”. Salieron recogiendo sus armas. Piden derechos civiles, pensé, por eso resultan tan radicales. Habíamos visto desarrollarse, ante nosotros, una forma de diálogo muy antigua –tantas veces descrita en libros de historia como la forma en que se construye el consenso que les permite actuar como “comunidad”– aplicada a una exigencia contemporánea que se manifestó en forma violenta: que se les reconozca capacidad de decidir. Están convencidos de que alcanzarán ese reconocimiento cuando haya “democracia”. Para ellos, la democracia implica tanto un nueva relación de sus pueblos con las autoridades federales, con el supremo gobierno, como la adopción inmediata, de golpe, de todas las demandas de democratización que ha planteado la sociedad urbana.
Camacho distribuyó las tareas. Debíamos tener un documento de respuesta al día siguiente. Llevábamos algo avanzado, se habían hecho consultas con organizaciones campesinas y con abogados de los propietarios, para medir las resistencias a una respuesta sobre la justicia agraria; había un grupo de abogados que nos apoyaba trabajando una propuesta de reorganización municipal; la cuestión electoral estatal y el código civil, se consultaban en México. También habíamos resumido los puntos básicos de las propuestas de ley general de derechos indígenas y la reforma constitucional correspondiente. Todo lo que se propusiera debía tomar en cuenta las preocupaciones del sector correspondiente y, en su caso, debía contar con respaldo presupuestario. El calendario de ejecución se cuidaría especialmente. Todos sabían lo que tenían que hacer. Luego, pasamos al comedor.
Esa misma tarde, volvemos a reunirnos. Marcos entra primero. Coloca su arma sobre la gran cajonera de madera, los demás delegados hacen lo propio. Nosotros ya ocupamos nuestros lugares.
Marcos dice: seguimos. El tema es salud.
Habla un delegado:
Me toca exponer, pues, la petición de los comités, frente a la salud, es que se construyan hospitales en las cabeceras municipales y clínicas de campo, en los ejidos y parajes. Capacitación para agentes de salud con medicinas y doctores. Los agentes de salud son muy necesarios para los pueblos más adentro, y ya no promesas de campaña. Nos han causado muchas muertes, tanto como el hierro. Es toda mi palabra al respecto.
Vivienda
Toma la palabra otro delegado:
Así como nosotros somos campesinos, no tenemos casa ni nada, los demás compañeros en la ciudad están sin casa y el gobierno sí puede, pues, ayudar a éstos, así como a nosotros que tenemos un corralito. Sólo esto es mi palabra.
Interviene otro delegado:
Es la necesidad de la gente rural. Vivimos en una casa de un solo cuarto y se puede cambiar por una casa digna. Las viviendas de que se habla están hechas de paja que favorece las enfermedades y cuando llega polvo se enferman los niños. Demandamos que las viviendas cuenten con todos los servicios necesarios, luz, agua potable, caminos, transporte y todas las ventajas de la ciudad, transporte y otros servicios más.
Educación
Habla otro delegado:
Voy a tratar de explicar lo que es la educación. Como hemos venido pasando muchos años que no ha habido escuela en nuestras comunidades, nuestros hijos crecen sin estudio, porque el gobierno no nos da materiales ni maestros. Queremos exigir primaria y secundaria en las comunidades rurales. Que se hagan en beneficio del pueblo y no sólo para los ricos. Que los materiales didácticos sean gratuitos y en las cabeceras haya secundaria con internado y preparatoria gratuita para resolver esta urgencia, esta necesidad que está pasando que no tenemos escuela. Que también que tomen en cuenta que no haya distinción de credos, edad, sexo o filiación política. Eso es lo que queremos exigir que el gobierno resuelva (lee con dificultad lo que lleva escrito).
Habla otro delegado:
Por lo mismo, se demanda que las secundarias fueran internado. En este tiempo hay secundarias, pero los costos para los indígenas son imposibles. Se propone formular escuelas internados para facilitar el estudio, porque como es ahora tenemos muchos jóvenes que terminan sexto grado pero el problema es que ahora toda la modificación en cuanto a la educación, los niños no aprenden. Hay un problema muy fuerte en cuanto a estudio y de universidad, no lo creo que se hayan ido a universidades pues con esta pobreza es imposible. Queremos cambios que se den materiales gratuitos, para poder así nuestros hijos y todos los hijos que ahora no perciben ninguna capacitación, tengan escuela.
Interviene otro delegado:
Queremos que haya escuela y maestro en las zonas indígenas, porque se ve entre nosotros que tantas ignorancias que hay en los pueblos indígenas y es parte de tanta ignorancia que no podemos descubrir los problemas. No que los indígenas no puede estudiar, no puede gobernar su pueblo. Queremos que seamos preparados para gobernar su pueblo y tener derecho a defenderlo. En cada pueblo no ha salido ningún doctor ni ingeniero ni licenciado ¿será que por ser indígenas no los pueden hacer?
Interviene otro delegado:
Nomás quiero retomar esas palabras. Necesitamos una educación científica, tecnológica, que no tape como un tapojo. Hay materiales, pero como el pueblo es invisible, no se ve como que está desapareciendo la gente pobre. Eso pedimos, que haiga un nivel más alto, no más bajo.
Toma la palabra otro delegado:
El tema es de bastante importancia, pero bastantísimo. En México hay cientos de analfabetismo. Eso significa que el gobierno no se ha preocupado por mejorar sus condiciones de trabajo. No se ha preocupado por mandar maestros que puedan enseñar mejor. En nuestro país, México, no hay ningún avance, es muy retrasado. No estamos hablando de decir mentiras. Hay gente que no puede hablar y no tiene comunicación. El gobierno no se preocupa por eso.
Habla Ramona:
Educarlo en todo eso, está bien. Pero de lo que se ve claramente aquí en nuestro México más importante es a las mujeres. La mayoría no saben leer. Ellas no se sienten que tengan valor fuerte. Es necesario que aprendan algo. Yo digo que eso no puede ser así, que haya derecho para ellas.
Interviene otro delegado:
Que se acabe el analfabetismo en todo México. Que se mejore y haya condiciones para preparar mejor a la gente adulta. Por eso se exige que a los niños campesinos se les dé educación gratuita.
Toma la palabra quien acaba de hablar:
También se ha visto que no puede el niño ir a la escuela porque tiene que ir al campo. Hay un problema nacional que tiene México y no puede seguir así. Y faltó una cosa, los maestros tienen derecho de prepararse y de un salario justo y se dé atención a la preparación de los maestros. Están los charros y los democráticos, pues que se acabe, porque tienen que dar el ejemplo mejor preparación.
Trabajo
Interviene un delegado:
Una de las demandas también es que queremos presentar nuestras demandas de trabajo. Trabajo digno, con salario justo. Para que nuestro hermanos no puedan dedicarse a las cosas malas. Que se aplique la ley del Trabajo quiere decir que nosotros trabajemos en el campo. Si no hay trabajo ¿cómo podemos seguir adelante? En lugar de modernizar hay desempleo. Por eso queremos que haya trabajo. No hay medio como trabajar. Si no hay trabajo pues, no hay comida. Hay miseria, enfermedades, desnutrición.
Estamos concientes que muchas personas se integran al narcotráfico y a la inseguridad. También las mujeres se venden a las prostituciones. Pos eso es una demanda de todos, en el campo y en la ciudad.
Pues así exigimos nuestras demandas por el trabajo, pues conocer que tantos jóvenes se van a vender a un patrón y tantas muchachas van a venderse y tantas personas no tienen estudio, hay desempleo nacional, estatal. Queremos exigir nuestras demandas para todos los trabajadores. Un buen trabajo para poder cumplir nuestras necesidades.
Interviene otro delegado:
Sí. Es cierto lo que está diciendo el compañero. Hay miles de campesinos que están consiguiendo trabajo, pero no lo encuentran. Encuentran trabajo, pero no les pagan más de cinco mil (pesos antiguos) diarios. Que el gobierno vea eso, que consiga buen trabajo, pues no hay trabajo.
Entonces se crean centros de trabajo. Invitan a los jóvenes a integrarse al ejército, reciben alimentos, ropa, salud. Como no hay trabajo no hay tierra, se han afiliado al ejército, ahí se les enseña su vocación, lo hacen por necesidad.
Que se creen centros de trabajo con condiciones justas. No hay seguridad en las condiciones de trabajo. No tienen ninguna opción. No hay trabajo justo ni salario remunerado. Esta es una demanda importante del país.
Alimentación
Interviene un delegado:
Queremos que se acabe con el hambre y la desnutrición, porque sólo ha acabado con la muerte. Y que los precios sean justos. Además, debe haber vehículos de transporte de mercancías.
El gobierno debe dar educación y alimentación gratuita. Porque los campesinos no pueden. Miles de niños han muerto por desnutrición y se muere un chingo de gente en las comunidades y en los municipios.
Interviene otro delegado:
Queremos que se acabe el hambre porque ya es situación insoportable. Miles de niños mueren de la desnutrición porque la desnutrición es la raíz de las enfermedades. Tanto tiempo hemos venido soportando la desnutrición.
Habla Ramona, en idioma tzeltal:
Marcos: la propuesta es que ellas sufren doblemente. Piden clínicas de parto con ginecólogos, guarderías para niños y alimento: soya, maíz. Ellos se construyen sus cocinas y comedores, molinos de nixtamal y tortillerías. Proyectos de granjas, artesanías, tortillerías para que se organicen y tengan beneficios económicos. Maternal, transporte, eso es lo que piden.
Continúa: hay unos puntos que quedaron sueltos. No han dicho algo sobre derecho de los indígenas e información veraz, con radiodifusora indígena, que se capaciten. Precio justo por la caída de precios internacionales. Reformas al proceso de justicia en el estado de Chiapas. El conflicto, cuando se acabe, requiere indemnización. Casas destruidas por bombardeos, huérfanos y viudas de la guerra zapatista. Que los judiciales no entren. Que el dinero se aplique a mejorar la vida en el campo. Anulación de deudas por créditos.
Respeto a la vida y libertad de miembros del EZLN. Que la ayuda sea canalizada por espacios neutros. Una Comisión de paz y que ésta vigile el cumplimiento de los acuerdos. Con base en esto, iniciamos.
Don Samuel: gracias por los comentarios, pero está previsto seguir una secuencia.
Manuel Camacho: el criterio es: lo que se diga se va a cumplir. Hay temas de respuesta no tan difícil, pero que la realidad nuestra que no se han podido resolver durante décadas. No es sólo asunto de dinero. Se puede decir, por ejemplo, que hoy se gasta más en educación que antes. Creo que lo que aquí han dicho es verdad, que se han referido a la situación real. Entonces, un problema relativamente sencillo resulta muy difícil de resolver, porque algo no está funcionando.
Yo quisiera hacer una consideración. Para que estos resultados se obtengan debe haber algunos cambios en la forma como está operando el gobierno, en este estado, en los municipios. Los cambios deben llevar a que haya mejores resultados. Esto no es asunto no sólo de dinero sino de organización y funcionamiento de las instituciones. También, junto a esta necesidad, cada uno en la sociedad, debe cumplir su labor.
El tema de la educación es uno de los más importantes, porque junto a él está la posibilidad de trabajo, de justicia, libertad –asienten, escuchan y observan con mucha atención–, pero los maestros algunas veces fallan o están mal preparados. Quiero decir que parte del problema está en el gobierno, las autoridades estatales o federales, parte en los maestros, en las familias y otros sectores de la sociedad.
Entonces la solución es lograr la cooperación de otros sectores y también establecer sistemas de verificación para que cada uno cumpla con su parte. Ese es un ejemplo que quería yo darles.
Si uno ve el conjunto de sus planteamientos: económicos y sociales sobre el estado de Chiapas, a reserva de revisar uno por uno con ustedes, prácticamente en todos los campos sí puede haber respuestas. Lo que habría que discutir es ¿cómo lo vamos a hacer?, ¿en qué plazo se va a hacer?, ¿quiénes van a ser los responsables?, ¿cómo se va a estar verificando el cumplimiento de los acuerdos?
Camacho habla dirigiéndose a Ramona, que tiene al frente. Cuando se vuelve hacia Marcos, él se recarga en el respaldo de su asiento. Hace como si no lo escuchara. Toma su pipa, la bolsa de tabaco.
Manuel Camacho continúa:
No veo por qué no se pueden hacer las cosas. En el tema de nutrición, hay por ahí una experiencia que yo viví, donde se hizo un ejercicio durante un año, en la ciudad de México, para atender el problema de la nutrición, es un programa conjunto de las ONG, el gobierno y las organizaciones urbano populares. Durante un año se logró una reducción muy importante de los niveles de desnutrición extrema, con un mecanismo bastante flexible y participativo y la gente estaba contenta con los resultados y dijo que había cumplido el programa.
Los temas están muy claros, podríamos, cuando nos lleguemos a poner de acuerdo, hacer una revisión de experiencias y ver cuáles resultan más interesantes para ustedes. Yo les diría, en principio: 1) todo es cierto; 2) sí se pueden hacer los cambios necesarios para que las cosas mejoren; 3) podemos alcanzar suficiente concreción en las propuestas para que ustedes participen en la solución y queden tranquilos con los resultados.
Hay temas que son más complicados: ¿cuáles son estos temas? Fundamentalmente los de orden nacional. Ustedes, en su pliego petitorio piden la salida del presidente de la República y la renuncia del gabinete. También se han confrontado al ejército. Piden un cambio de fondo de la ley electoral y, en general de la política. Habíamos convenido que los temas de la negociación estarían relacionados con el estado de Chiapas. Ustedes, con toda razón, han expuesto en sus comunicaciones, en esta mesa, que si no se resuelven los temas nacionales, nada cambiará y lo que se prometa no va a cumplirse. El planteamiento puede ser lógico. Sin embargo, si ustedes lo plantean así, el conjunto de las fuerzas políticas del país pensarán que en la mesa de San Cristóbal se están negociando cambios radicales para toda la nación. Si eso pasa, va a haber una reacción en contra. Todo mundo va a decir que esto no está en el camino de la ley, que para eso están las instituciones, que eso afecta a todos los sectores, que hay que hacer consultas más amplias, que éste no es el camino. Lo único que estaríamos haciendo sería vacunarlos contra los cambios. Se agruparían intereses en contra, Llevaría mucho tiempo ponerse de acuerdo y nada saldría. Volveríamos a la situación de principios de enero.
Hay puntos de principios, no negociables, como el reconocimiento de beligerancia que fracturaría la soberanía nacional y hay otros que se pueden discutir, como el avance democrático que uniría al país.
Yo creo que la forma de planear las cosas es importante. Si lo planteamos como un acuerdo de San Cristóbal, no prosperaría. Pero si lo planteamos sumándonos, desde aquí, desde San Cristóbal, a lo que los demás ya están haciendo, en los partido políticos, en el Congreso, sí podríamos avanzar. Si ustedes dan seguridades de que no quieren tener al país como rehén sino que quieren participar en los cambios democráticos, ampliarán la posibilidad de que se logren los cambios nacionales, en favor de la democracia, que ustedes acaban de mencionar.
Hay otro tema grande que cruza a todos los demás, el de autonomía de las comunidades indígenas. No es un tema exclusivo de Chiapas. En los términos que ustedes lo plantean, de respeto al régimen federal, sí es posible lograr que el Ejecutivo federal y los partidos políticos propongan al Congreso un Estatuto que dentro de nuestro sistema constitucional abra los espacios de respeto que ustedes no han tenido en el pasado.
¿Cómo se puede lograr esto? Con derechos que estén legalizados y mediante una serie de reformas políticas, en donde sin establecer una doble soberanía que dividiría al país, pudiera haber grados de autonomía importantes. Estoy pensando en nuevos municipios donde ustedes tuvieran capacidad de gobierno, readecuación de los distritos electorales para que las comunidades indígenas tuvieran representación estatal y federal. Reformas para que en el ámbito donde ustedes están, tuvieran la facultad de gobierno en los municipios, para que tengan acceso a otros cargos. Reformas que puedan ser compatibles con la forma de gobierno del país. Yo creo que es algo que sería un cambio grande, de fondo, justo, y que sería un gran paso hacia adelante.
Para resumir: creo que los cambios nacionales se pueden plantear por vías políticas institucionales. Esto les daría a ustedes una salida política. De esa manera también ustedes contribuirían a los esfuerzos que se están haciendo en los partidos políticos, en el Congreso, en el gobierno, en la sociedad civil, en donde ya hay una convergencia sobre lo que se puede hacer para avanzar en la democratización.
Los temas locales de su pliego, todos tienen salida. No se trata de regatear esto sí y esto no. Podemos hacer un Programa de acciones y cambios que garantice que todas las cosas que se comprometan van a marchar por un camino mejor.
El tema que tiene que ver con indígenas presos por su actividad política, me parece que puede resolverse. Hay que ver los casos y los procedimientos.
El tema de la lengua y la cultura, pueden entrar dentro del tema de la autonomía de las comunidades indígenas y sus derechos.
El tema de reequilibramiento de recursos hacia la región es muy complicado. Tendrá que ser aprobado por todos los estados de la de la federación. Sin embargo, se buscará alguna fórmula que apoye a las comunidades indígenas, sin alterar, con muchos riesgos, el sistema fiscal federal.
Nos parece una buena propuesta que haya una Comisión Nacional de Paz con Justicia y Dignidad, con gente que no sea del gobierno ni de los partidos, ni del EZLN, que verifique el cumplimiento de los compromisos a los que se llegue. Ustedes nos darían la lista y si nosotros podemos ayudar a convencerlos, ayudaremos.
Todo lo que tiene que ver con la indemnización, con el manejo del conflicto, me parece que tiene salidas.
Los temas que tienen que ver con el Código Penal, abusos, falta de libertad, protección de derechos humanos, pueden avanzar muchísimo. Incluso les traigo una información que me pidió el gobernador que les diera, de que será derogado el Código Penal anterior y habrá uno nuevo que considera mejor los derechos de los indígenas.
De los grandes temas, voy a referirme al problema de la tierra, que es una de las razones por las que ustedes decidieron entrar a esta lucha. Estamos ante un tema muy complicado. Si planteamos que hay un regreso al artículo 27, tendríamos dos problemas: 1) no se van a resolver los problemas de tierra que ustedes ya tienen, y 2) eso crearía una enorme intranquilidad entre todos los pequeños propietarios del país. Ustedes me dirían, con razón, “usted no nos da ningún margen. Si no hay reforma ¿qué hacemos? El artículo 27 actual no nos permite resolver los problemas que nosotros queremos que se resuelvan”.
Creo que hay una salida que puede funcionar. Preparar una ley de Justicia Agraria en Chiapas, que no altere los equilibrios del país y permita poner fin al problema de las tierras ociosas o su concentración disfrazada. Si esto se asocia a mecanismos de productividad, en un plazo relativamente corto, podrían resolverse muchos conflictos agrarios en Chiapas. Yo les aseguro que algunas veces, una ley bien enfocada, tiene más impacto que una reforma constitucional que se queda sin reglamentar.
Yo creo, se los digo francamente, que hay una posibilidad real del resolver su pliego, porque tenemos un margen real para darle una salida política. También es posible dejar ese proceso estructurado de tal manera que todo pueda ser cumplido. Con la Comisión que ustedes proponen, podemos estar seguros de que la opinión nacional estará pendiente de que todo se cumpla en los plazos que se proponen.
Hay dos cosas adicionales:
1) Una, es necesario, con todo esto, que se llegue a un cese de hostilidades, a la esencia del acuerdo de paz. Básicamente sería un cese unilateral de hostilidades por parte de ustedes. En forma simultánea, éste se acompañará de una decisión de cese definitivo a toda acción de fuego y de acuartelamiento de tropas. Habría garantías a ustedes, al ejército mexicano y al conjunto de la sociedad.
2) El otro punto es el que les comenté por la mañana ¿cómo manejar la información sobre estos diálogos, cuando tenemos una concentración de prensa impresionante, para que lo que pueda cambiar no lo echemos a perder, al provocar reacciones en contra?
Veo dos posibilidades:
1) En el momento en que ustedes hagan un planteamiento general del tipo del que ustedes han hecho aquí, digamos, presenten formalmente el documento que me han entregado, que en ese momento, también nosotros diéramos la respuesta. Esto, para que no parezca que todos los temas del país se van a negociar en esta mesa sino que dijéramos: “bueno, ye hemos escuchado, hay algunos temas que corresponden al resto del país, nos pareció importante que se plantearan; hay temas sociales y esta es la respuesta”.
2) La otra posibilidad sería que en vez de presentar situaciones polares desde el principio, se pudieran ir construyendo los acuerdos. Por ejemplo: hoy en la mañana se habló de tal cosa, se me propuso que me refiera al EZLN como una organización mexicana de chiapanecos, mayoritariamente indígenas, y yo estuve de acuerdo”. Yo ahí pediría que hubiera, como de parte de nosotros siempre habrá, ese respeto. También que hubiera de su parte, en estos diálogos, una posición de neutralidad de su parte, respecto al presidente de la República, al ejército mexicano y al conjunto de poderes de la Unión. Es decir, “el presidente” y el “ejército mexicano”, “el Congreso de la Unión”, sin calificativos. Creo que de esa manera todos entramos en una dinámica que va a facilitarnos las cosas.
La última reflexión sería sobre la oportunidad. Pienso que lo importante es que salgan las cosas. Para eso, platicaremos acerca de los tiempos que mejor convengan a todas las partes.
Mi opinión personal es que sería muy útil sacar un compromiso, lo más fuerte posible, en el plazo más corto que podamos. Esto les dará mayor cobertura política y, a nosotros, nos permitirá lograr mayor apoyo a las decisiones que son necesarias. Hay que hacer los cambios que tenemos posibilidad de impulsar. Ustedes han hecho un planteamiento, nosotros hacemos un planteamiento. Iríamos los más rápido posible. Lo central es que haya respeto.
Pasamos a la Catedral. Hay más de 700 periodistas acreditados. Es la primera conferencia de prensa. La Catedral se ilumina a flashazos. El acto se transmite a todos los idiomas. Al terminar, regresamos a la mesa.
Don Samuel: después de la conferencia de prensa, la propuesta es que cada grupo se reúna por separado, para darle vueltas a lo que dijeron los demás.
Marcos: hemos escuchado la propuesta del comisionado, y más o menos podemos avanzar. Tengo algunas preguntas. En lo que dice, hay tres niveles:
Lo nacional: a) que no se negocie; b) que se pronuncien las tres partes de esta mesa respecto a la democracia; c) que se haga un llamado a las instituciones del gobierno y a la sociedad civil.
Lo social: que se hagan propuestas verificables.
Lo militar: que se proponga un cese de hostilidades por escrito, o sea, un acuerdo de paz.
Lo que conviene es retirarnos a hacer las correcciones al pliego y pasarlas en limpio. Quedaríamos en reunirnos mañana a las 9.
Martes 22 de febrero
El obispo abre la reunió con su lectura del Salmo 12 (original Hebreo 11). Cuando termina, dice:
Aquí se habla con la verdad. Hubo un principio de confianza. Llegarán mañana los obispos y se propone que ustedes los saluden después. Vendrán el arzobispo de Oaxaca, monseñor Suárez, monseñor Talavera y monseñor Vera; obispos de Chiapas. Ellos son parte del seguimiento por la paz. La propuesta es recibirlos mañana a las siete de la mañana.
Se acepta. Continúa don Samuel:
Si están de acuerdo, seguimos nuestra reunión. El primer punto es la reacción del comisionado al pliego petitorio del EZLN.
Manuel Camacho: Estuvimos revisando el pliego. Habría dos maneras: irse punto a punto o buscar una respuesta política general que no llevara al regateo de una acción sí y la otra no, sino a una solución global de los problemas de violencia. Así, el pliego se responde en su totalidad, aunque el documento está ordenado en forma distinta. La respuesta al pliego de ustedes serían los Compromisos por una Paz Digna.
Frente a mí, Federico. Ojos vivos y atentos. Para estar más cómodo le abrió una boca al pasamontañas verde y hoy parece enmascarado. Todos llevan la misma ropa. Nosotros también. Algunas veces cierran los ojos, pero no pierden detalle, escuchan.
Manuel Camacho: recogiendo lo que ustedes dijeron, contiene:
1) una declaración sobre la democracia, que no quedará incluida en la agenda de discusión de esta mesa.
2) Los Compromisos por una Paz Digna, que incluyen los cambios de justicia económica, bienestar social, democracia y derechos humanos y las comunidades indígenas, en Chiapas.
3) Un compromiso para que, dentro del régimen federal, como parte del marco constitucional, se plantee un nuevo estatus para las comunidades indígenas, de alcance nacional.
4) La cuestión militar, que consistiría en un cese unilateral y definitivo por parte del EZLN; el cese definitivo por parte del gobierno mexicano; las garantías del desarme y el retorno a la vida civil.
5) La integración de una Comisión Nacional de Paz con Justicia y Dignidad.
Estamos haciendo los últimos ajustes al documento y se los entregaríamos más tarde. Por ahora, me voy a permitir leerlo. No es tan largo y sí suficientemente preciso. Ya se integran la mayor parte de las propuestas que ustedes hicieron el día de ayer. Si quieren podemos hacer el repaso de qué quedó fuera, para que les queden claras las razones de por qué no lo incluimos.
Camacho lee el texto que terminamos en la madrugada. Al terminar, hace un repaso del pliego petitorio del EZLN.
Punto uno y punto dos: declaración política.
Punto tres. Ayer hicimos público cuál es el reconocimiento que se hace del EZLN. Ya no se plantearía el asunto de la beligerancia y se pasaría a la vía política. En este punto, mi convicción es que se debe defender la integridad territorial de México. En este punto, no hay discusión. Mi compromiso personal, mi posición, es defender el interés del Estado y la soberanía nacional.
Punto cuatro: el procedimiento que genere menos conflicto entre los integrantes de la federación. Se está consultando.
Punto cinco: incluido, tal cual.
Punto seis: se incluye en la parte fiscal. El asunto del TLC es prácticamente imposible. Lo que se puede hacer es un programa especial de calificación laboral para las comunidades indígenas.
En relación al artículo 27, ya les hice mis comentarios.
La parte de hospitales, queda incluida.
La parte de información quedaría incluida, tal cual.
Los puntos diez, 11, 12, 13, 14, 15, 16 , 17 y 18, también incluidos.
En lo que tiene que ver con la protección de derechos y lo que tiene que ver con salarios justos, son temas que nos gustaría discutir más. Nosotros no podemos ofrecer algo que después no se vaya a cumplir. No tendría caso.
En condiciones semejantes estaría el punto 20 sobre anulación de las deudas. Lo incluiríamos en la parte fiscal y financiera como un apoyo especial a la economía de Chiapas.
La parte de nutrición, la hemos incorporado.
Las cuestiones de libertad condicional y procesos legales, también.
La parte de indemnizaciones, apoyo a viudas y huérfanos, sean o no del EZLN, está incluida.
El punto 26, de acuerdo.
El punto 27, Código Penal, incluido.
La parte de retorno de expulsados, ustedes saben que es un tema muy complicado. Se puede volver a platicar para encontrar una solución práctica y segura.
Las peticiones de las mujeres indígenas, incluido.
El punto trigésimo, los juicios políticos. Aquí hay dos problemas: uno, jurídico, pues no son sujetos a este tipo de juicios. Otro, político. Si se están dando todas las garantías al EZLN, tienen que darse garantías a todos los sectores de la sociedad chiapaneca.
Punto 31: incluido.
Punto 32: más que una reforma a la CNDH (Comisión Nacional de Derechos Humanos) sería la incorporación de los más diversos grupos de organizaciones para la defensa de los derechos humanos en los trabajos de ésta.
Punto 33: de acuerdo.
Punto 34: de acuerdo.
Tenemos, de esta manera, un paquete muy amplio de respuestas. Más que la contestación por puntos, lo que hay que hacer son las reformas legales, administrativas y reequilibrios que permitan que estas peticiones se cumplan.
Don Samuel: ¿hay alguna pregunta aclaratoria?
Marcos: nosotros nada más hacemos una pregunta: ¿esta propuesta ya viene del gobierno federal o todavía la va a presentar al gobierno a ver qué opina?
Manuel Camacho: esta propuesta ya está bastante consensada en el gobierno federal. Ya está autorizada por el Ejecutivo federal. Aunque seguiremos avanzando en el tema de cómo lograr el máximo apoyo, pues hay acciones que corresponden al gobierno federal y estatal. La fuerza del momento político sería aprovechada y se buscarían todos los apoyos. Del Ejecutivo, de la Comisión Permanente, de los tres poderes del Estado, de los partidos políticos, de los candidatos a la Presidencia y de las principales figuras de la sociedad civil.
Un delegado pregunta: yo no entendí bien, en el tercero de la página dos, sobre el reconocimiento del ejército zapatista como fuerza beligerante.
Manuel Camacho: hasta donde yo entiendo, ustedes pidieron reconocimiento de beligerancia por la necesidad de tener garantías durante el proceso de la guerra y para que hubiera protección para su gente cuando se llegara a la paz.
Nosotros no aceptamos de la beligerancia porque daría pie a que este conflicto se internacionalice. Creemos que este conflicto se puede resolver entre mexicanos, en territorio mexicano. No se acepta la internacionalización porque abre las puertas a intervenciones extranjeras en la solución de los problemas internos de México. Por eso nos parece que la Comisión Nacional que ustedes proponen puede ser la manera de dar, en la práctica, todas las garantías que se necesitan, porque participarían mexicanos en la solución del conflicto dentro de nuestro país.
Don Samuel: ¿quedó comprendida la razón? Fundamentalmente que traería la aceptación de una dimensión internacional del conflicto.
Manuel Camacho: déjeme volver a explicarles. Si el conflicto pasa a ser asunto de derecho internacional, ya no podríamos resolver nuestros problemas entre mexicanos, como ahora lo estamos haciendo. A mí me parece que hacer los cambios políticos que ustedes proponen, es mejor hacerlo entre mexicanos, sin que las Naciones Unidas nos dijeran si les parece o no les parece. Por eso pensamos que en lugar de beligerancia debemos preocuparnos por el paquete de reformas.
Estoy convencido de que esos cambios políticos les darán a ustedes más garantías y seguridades que cualquier protección internacional. Lo siento. Este es un punto en donde no vamos a modificar nuestra posición.
Pregunta otro delegado: otra pregunta. Nos llama la atención que no se refieran a los indígenas de todo el país. Hay muchos indígenas en otros estados de la república ¿por qué mucha resonancia de Chiapas y no de todo el territorio y los demás estados de la república?
Manuel Camacho: la propuesta que se ha hecho, la detallamos en el caso de Chiapas, pues se tiene que reformar la Ley Orgánica Municipal la Ley Electoral del estado, el Código Civil local. Lo que tiene que ver con la nueva relación, el nuevo trato hacia las comunidades indígenas, se aplicaría en todo el país. Sería ley federal.
Marcos: con respecto al cese de hostilidades pensamos que la declaración debe ser bilateral. Con garantías. El cese estaría condicionado al cumplimiento de lo que se acuerde. Entonces, todavía se puede ahondar más sobre este tema. Mientras, lo que se podía acordar en el cese de fuego indefinido, sin entrar en si se retiran las tropas o si hay desarme. Mientras no nos ataquen, nosotros no atacamos. No tomaríamos la iniciativa de romper el cese al fuego.
Manuel Camacho: acuerdo bilateral, no. El tema de las armas es un asunto clave. Como se lo expliqué, necesitamos garantías. Yo entiendo que para ustedes es fundamental, pero también para nosotros.
Marcos: el problema es el del desarme. Si no implica el desarme como condición previa al cumplimiento de los acuerdos, podemos ir avanzando. No digo que cumplidos los acuerdo los compañeros vayan a decir: “pues ya para qué queremos tanto, si lo que queríamos ya está”. Lo que se puede acordar es el respeto, por parte nuestra, a las comunidades, individuos y organizaciones que no coinciden con el EZLN y el retiro de retenes y la libertad de tránsito.
Yo entiendo la preocupación de usted. Que el ejército está preocupado porque nos pueden llegar armas o porque pudiéramos mover tropas a otras regiones del estado para hacer ataques. Se puede llegar a un acuerdo en el sentido de que estemos en un lado y sepan dónde estamos, tampoco atacamos.
Lo que el ejército federal dice es: “a mí me agredieron, yo respondo”. Y es cierto. Nosotros lo atacamos. Es lógico que diga: “¿qué garantías me van a dar, si se queda con las armas?”. Es ahí donde yo veo el problema. El desarme no es el inicio, es al final del proceso de pacificación. Por eso nuestra propuesta es que el acuerdo sea bilateral, gobierno federal y EZLN.
Nuestro ejército es campesino. En todo caso, preferimos mejor ir a sembrar y a rozar o tumbar, o lo que haya que hacer para vivir. En realidad, la mayoría de nuestra tropa es campesina que, en determinados momentos, se hace fuerza combatiente. Pero así que tengamos cuarteles, arsenales, pues ojalá los tuviéramos. Nuestra fuerza combatiente, si no es atacada, va a trabajar la tierra. De eso vive. Esos son los zapatistas.
Manuel Camacho: lo mejor es el cese de hostilidades. Un acuerdo completo de paz facilita todo lo demás. Por qué no redactamos un proyecto, con las observaciones que hoy se han hecho.
Lo traemos, digamos, en una hora, y ustedes lo revisan. Se harían las consultas hoy mismo, por la noche, y sabríamos mañana si hay margen.
Marcos: esperamos la nueva redacción y sobre esa, avanzamos.
Manuel Camacho: hecho.
Nos despedimos. De regreso a la casa del obispo, hacemos algunos comentarios. Dice don Samuel: veo el choque cultural, veo el problema como lo capté. Vino ayer un saludo, un encuadre, una propuesta amplia del EZLN y la propuesta de un documento extenso. Creo que lo podemos sacar así: una comunicación interpretativa de las peticiones y una respuesta con itinerario. Lo captaron como propuesta de carácter global, a menos que se explique que ese no es el documento que se va a firmar. Decir es viable lo que se dice, con salvedades. Ellos tienen como un choque: hay respuestas genéricas y el mundo indígena es concreto. Las respuestas concretas son tan pequeñas ante la magnitud del problema, que en parte era detallada y pequeña. Hay demandas tan grandes que parecen inviables. Hay un impasse fuerte.
Manuel Camacho: hay dos opciones: a este documento pongámosle detalles. La otra, respondamos el documento con ellos, con su orden y en sus términos.
Don Samuel: lo segundo es mejor. La presión que se puede tener es la del tiempo, tiempo indígena y premura del tiempo nuestro.
nos despedimos del obispo, platicamos entre nosotros. ¿Se vuelve a escribir el documento, punto por punto? No hay de otra. Mañana tendría que estar listo. Hoy nadie duerme. Lo bueno es que trajimos computadora.
Ese mismo martes, por la tarde, conferencia de prensa. Aún más periodistas que el día de ayer, pero ahora en silencio. Enorme expectación. Los zapatistas, uno a uno, ocupan sus lugares. Ramona lleva una bandera. Habla don Samuel: “el trabajo avanza con responsabilidad”. Marcos se había referido, por la mañana, al reencuentro con la patria. “Si quieren saber que hay detrás de los pasamontañas, tomen un espejo y mírense ustedes mismos”. Sorpresivamente extiendo la bandera. Camacho reacciona rápido y alcanza a tomar la bandera por el otro extremo. El mensaje de 100% mexicanos, que quería dar el EZLN, se convierte, con ese gesto, en mexicanos somos todos. Será “la foto”.
Miércoles 23 de febrero
Manuel Camacho lee el pliego de peticiones, punto por punto da la respuesta correspondiente. Termina. No esperaban esta nueva versión. Lo toman como mensaje de buena disposición de nuestra parte.
Marcos: esta es una propuesta seria a lo que piden los compañeros. Es superior a la anterior. Lo que proponemos es que nos permitan revisarla para que, en lo que vayamos estando de acuerdo, vayamos dándole salida y vayamos informando: “este punto ya lo acordamos… éste también”. Hay unos casos en que yo veo que saldrá rápidamente y no tiene caso esperarse a que esté completo el documento. Se puede ir diciendo sí, por partes, según vayamos avanzando.
Le reconocemos el esfuerzo que ha hecho el comisionado y su equipo. Es muy claro el documento y respeta el orden de nuestras peticiones. Lo que pedimos es que nos dé tiempo de leerlo despacio y explicarlo a los compañeros. Va a ser muy fácil porque es muy concreto.
Pienso que podríamos ya responder algunos de los puntos que se plantean aquí. Si está de acuerdo usted y el mediador de que lo hagamos así, podemos hacerlo.
Don Samuel: mi propuesta es que haya una hora de lectura y reflexión por parte de ustedes.
Marcos: mientras, nosotros vamos a seguir avanzando.
Esa misma tarde nos encontramos otra vez.
Don Samuel: ¿ven prudente que haya un comunicado que diga que estamos estudiando o que no digamos nada, cómo lo piensan?
Marcos: trabajamos muchos. Les resumo. Primeras 21 cuartillas: estamos de acuerdo. Hay algunas en las que detallan puntos, por ejemplo, los indígenas tienen derecho a usar su lengua con las instituciones federales, éstas tienen la obligación de buscar a sus traductores.
Segundo: ley electoral chiapaneca proponemos que el Instituto Electoral no dependa del gobierno.
Ley General de Derechos de Comunidades Indígenas. De acuerdo en que sea Ley de Derechos. Proponemos nuevamente revisar la redacción en punto de afectación de latifundios: ¿se toca o no el artículo 27 constitucional?
Salud: de acuerdo con propósitos y plazos.
Vivienda y caminos: de acuerdo.
Educación: de acuerdo.
13, 14, 15 y 16: se responde con la Ley General de Derechos de las Comunidades.
Ya no alcanzamos a revisar el de impartición de justicia.
Queda pendiente la redacción de la parte de democracia en Chiapas y la parte de comunidades indígenas.
Sobre los planteamientos que hizo el comisionado: uno y dos: estamos de acuerdo en que no son resolutivos, pero son centrales a la solución política.
Punto tres: beligerancia, pasa a la discusión del acuerdo de paz.
31 temas, en términos sustantivos, no ofrecen fundamentalmente diferencias.
La cuestión del punto 24, puede ser reformulada como asunto de la Fiscalía especial para los indígenas.
El problema entonces es: el punto de acuerdo de paz y los puntos no resolutivos.
El comisionado hizo un planteamiento. El EZLN hace una contrapropuesta.
En el punto uno y dos se tienen dos opciones:
a) Que cada quien haga su declaración sobre los puntos uno y dos.
b) Referencia explícita al acuerdo por la Paz, la Justicia y la Democracia del 27 de enero y sólo recomendar inclusión del movimiento ciudadano.
Don Samuel: vistos los avances, ¿cómo sugieren ustedes que sea esta rueda de prensa?
Manuel Camacho: veo varias posibilidades. Si vamos anunciando cada punto, va a prestarse a mucha confusión. Parecerá que, en los puntos importantes, no podemos llegar al acuerdo. Yo propongo revisar todo el documento y dar una información integral.
Se informa que 25% de las respuestas al pliego petitorio se consideran satisfactorias. Los temas relacionados a la salud, la educación, una información más veraz, vivienda y respeto a la cultura y a la tradición, a los derechos esenciales y a la dignidad de los indígenas. Después de la conferencia de prensa volvemos a la mesa.
Marcos pasa al pizarrón. Explica dibujando. Dice:
Yo tengo una propuesta prácticamente, el único acuerdo que llevamos es que los temas nacionales no se negocian, que la mesa de San Cristóbal, está chiquita para los temas nacionales. Seguimos con el tema de la beligerancia. Ahí es el único tema en que se dice no. Todo lo demás se ha respondido. El problema es que para decisión de unos puntos, no traemos mandato. Tenemos que regresar a consultar.
Marcos explica cómo tendrían que ser las consultas en las comunidades para llegara a esos acuerdos.
Manuel Camacho: me parece fundamental que quede claro que no estamos hablando de un armisticio sino del fin de la guerra para dar lugar a un conjunto de cambios y respuestas que beneficien a la gente, que fue una de las razones por las que se inició el conflicto.
Sobre la necesidad de consulta de ustedes, entiendo que es preferible que se siga el proceso de regresar a la base y tener consentimiento de todos, a una situación donde se firmara el acuerdo y después no fuera aceptado plenamente.
La pregunta sería, si prefieren que el Acuerdo de Paz no se mencione todavía. Pienso que hacer públicos los Compromisos para una Paz Digna no perjudica a nadie. Son compromisos sobre educación, salud, vivienda. Eso ya está aprobado y mañana podríamos sacar el resto.
Yo entiendo lo que a ustedes les preocupa. Sin embargo, conviene que se llegue a una definición del EZLN, porque si no, siempre estaremos volviendo a los mismo, y el problema será para ustedes. Otra fórmula podría ser: el gobierno reconoce al EZLN como fuerza política, respetuosa de orden constitucional y de las leyes. Nos iríamos de una vez a la solución de fondo. Eso, ustedes lo tendrían que decidir como organización.
Marcos: no nos conviene. Mejor que se haga público cuando ya sea consultado.
Manuel Camacho: ¿todo lo demás, lo de los puntos que ya aprobamos?
Marcos: no. Eso sí hay que hacerlo público, no tenemos que esperar. Decir ya se están dando respuestas a las demandas de salud, educación, hay que decirlo. Los compañeros seguiremos trabajando en los puntos del pliego. Les haremos una contrapropuesta para el acuerdo de paz.
Viernes 25 de febrero
El EZLN nos envía las modificaciones que sugiere hacer el documento. Nos avisa que están revisando los del gobierno indígena y el tema de la justicia agraria. Vamos al 50%.
Mientras, nos dedicamos a detallar las posibles formas de instrumentación, el programa calendario y las implicaciones presupuestarias. Se consulta con algunos subsecretarios. Cuando es más delicado, Camacho habla con los secretarios o lo consulta al presidente.
Hoja por hoja, recibimos las correcciones. Casi todas se aceptan. Algunos términos se discuten, se precisan o se cambian. El documento saldrá condensado. Se comprueba la utilidad de la mediación. El problema es el Acuerdo de Paz. Se firma o no se firma. Sabemos que el tiempo está en nuestra contra, pero nadie se apresura, cada detalle se consulta, sobre todo cuando había vacíos o ambigüedades, como era el caso de los delitos posteriores en fecha de amnistía; los delitos iniciados durante el período de amnistía aun cuando no se concluyeran sus efectos hasta después del 20 de enero; todos los hechos previos al 1 de enero vinculados con los acontecimientos del 1 al 20 quedarían vinculados a la amnistía; la forma legal de manejar el tema de las armas; el problema de los desplazados.
Estamos en la etapa más crítica de la negociación. Son las tres de la tarde, nos reunimos antes de pasar al comedor, sabemos que toda negociación tiene límites. Para nosotros, el objetivo es defender al Estado mexicano, no a una facción política, defender la soberanía, dar su espacio a las instituciones republicanas, cuidar la imagen y el prestigio del ejército mexicano, pues de no hacerlo, todo ello propiciaría una injerencia creciente del exterior en asuntos internos. Tenemos que insistir en que es necesario sustituir la demanda de renuncias y reconocimientos de beligerancia por una salida de reformas institucionales.
Poco más tarde, recibimos la contrapropuesta al Acuerdo de Paz. Pedimos una reunión urgente con la mediación.
Manuel Camacho este texto es contrario a la Constitución porque incluye conceptos no aceptables: terminología de derecho internacional, paridad entre el Estado mexicano y el EZLN. En caso de suspenderse, funcionarían como otro derecho y una intervención de orden imperativo superior al Estado mexicano. Todo esto es contrario al derecho mexicano. Es inaceptable. El EZLN confía en la nación o no. El acuerdo puede tener todos los avales. Si no se cree en nadie, ¿qué es el EZLN? La nación es su sociedad y sus instituciones. La mejor garantía es que participará toda la sociedad.
Don Samuel: hay un problema de falta de credibilidad. Se han acordado cosas y se han roto los acuerdos, preguntan cuál es la garantía.
Manuel Camacho: si ya nada es confiable, nos volvemos a situar en el momento de la guerra. Si nada es confiable ¿qué es lo que estamos haciendo aquí? El gobierno no tiene problema: no firmamos el acuerdo, nos vamos sólo con decisiones justas y el país sigue caminando.
La Comisión de la Paz se integrará con gente razonable. Es mejor garantía que una instancia internacional. Contaría con un secretariado técnico que opere bien para sacar adelante el paquete de decisiones.
Hay tres garantías factibles:
–Compromiso de la sociedad mexicana.
–Decisiones de hecho, en temas delicados.
–Comisión de verificación, con personalidades de honestidad y valor comprobados.
Don Samuel: yo no defiendo ni un proyecto ni otro.
Manuel Camacho: no hay puntos medio. O se firma el documento sobre la base de la óptima propuesta aceptable por el México de la sociedad civil y las instituciones de la república, o no se firma. El gobierno se retira. Desde el punto de vista político yo cumplí mi palabra. Respondimos al pliego petitorio. Hay una respuesta programática. Vimos soluciones, punto por punto. Buscamos una salida política. Hicimos lo que pensamos es lo mejor para México.
Don Samuel: se buscará explicarles, para eso es la mediación. Estas ideas no las dijeron abajo, porque no quieren una ruptura. Han dado señales de que les interesa el diálogo. Han dicho somos mexicanos. Les angustia que no se cumpla lo que se acuerda. Su preocupación es si sólo se quedarán con un documento. Temen que si no llevan algo seguro, a ellos también se les cae todo.
Manuel Camacho: hoy no hago presentación ante la prensa.
Sábado 26 de febrero
Volvemos a reunirnos con la mediación para explicar con detalle el asunto de la beligerancia.
Manuel Camacho: no ha habido día en que no salgamos con la idea del riesgo de un fracaso y encontremos alguna salida. Marcos tiene preocupación militar y política. Eso es el acuerdo. Yo quiero que vean que a cada preocupación tenemos una respuesta. Propongo que recordemos lo que ha pasado y tengamos claro que estamos ante un asunto de principios.
El cese a toda iniciativa de fuego ofensivo del 12 de enero fue un paso indispensable. Sin embargo, esa decisión requirió de toda una estrategia para lograr su consolidación, desde los cambios políticos locales, las decisiones judiciales, la aceptación de agendas y calendarios, la estrategia de mensajes de concordia con hechos, la aplicación meticulosa de garantías de seguridad, la presión de la opinión pública y de la sociedad en favor de la paz, con grados de consenso y coordinación difíciles de alcanzar, el trabajado diario de conciliación política y la extrema prudencia de parte de las fuerzas políticas y sociales; fue todo eso, sumado, lo que dio credibilidad a las respuestas gubernamentales. La paz no son sólo los 32 puntos para la solución del problema social, la paz no es el establecimiento de poblaciones francas con propósitos humanitarios. La paz es un compromiso ético, un cambio en las condiciones que llevaron a la guerra, nuevos instrumentos de política y de justicia que sustituyan a las armas y un cambio en la conciencia de la gente para aceptar lo que es distinto.
Chiapas por una confluencia singular de hechos y circunstancias políticas, se convierte en un llamado a la conciencia de la nación y da lugar a un proceso de cambios de los que puede resultar una transformación democrática de nuestra vida política.
Sin embargo, la combinación de demandas legítimas con métodos violentos e insurreccionales puede llevar a un debilitamiento del orden legal e institucional del país, al ahondamiento de los conflictos sociales y a un clima de polarización política, al uso creciente de la fuerza y al debilitamiento de cualquier posibilidad de convivencia civilizada.
Con sólo diez días de violencia ya se pudo apreciar a lo que lleva una dinámica de confrontación. Su extensión en el tiempo y a otros sectores o regiones del país, difícilmente llevará a cambios democráticos. México no es ya una nación aislada, ni en su política exterior, ni en el funcionamiento de su economía, ni en su presencia en los medios. Por otra parte, la sociedad rural de antaño comparte hoy su presencia con un compleja realidad urbana y con una sociedad con alto grado de diversificación y pluralismo.
En esas condiciones, el peligro de la guerra, es el sufrimiento de quienes directamente participan en ella, pero también sus efectos adversos, el debilitamiento de todas las posiciones modernas y democráticas. Un clima de beligerancia llevaría, precisamente, a la división del país.
Frente a estos hechos, hay que precisar la posición moral. A favor de quién y en contra de quién se está. Esto es siempre necesario, es el primer paso de cualquier definición, sobre todo cuando se está. Esto es siempre necesario, es el primer paso de cualquier definición, sobre todo cuando está de por medio la integridad de México, la tranquilidad de las familias y el futuro mismo de la nación. Si no se elimina el asunto de la beligerancia, estoy dispuesto a declarar que el diálogo se ha roto.
Me voy a permitir comentarles en detalle un documento en el que hemos precisado cuál es el significado de la solicitud, en el punto tres del reconocimiento de beligerancia. Roberto Salcedo y Marcelo Ebrad ya tuvieron una larga reunión previa con el equipo de la mediación.
En términos de derecho internacional, beligerancia significa una situación de conflicto a través de las fuerzas armadas, en la cual todos los participantes son legalmente iguales en relación a las hostilidades. Tiene como aplicación, al igual que el término insurgencia, la confrontación entre un grupo armado y organizado y un Estado nacional. Alude a una guerra civil o procesos de secesión o independencia.
Se inició la utilización con el reconocimiento de Gran Bretaña a los confederados contra la guerra civil de Estados Unidos. Puesto que las operaciones militares afectaban a terceros países, sobre todo en el comercio. Como la Confederación tenía fuerzas equivalentes a la Unión, el resultado de la guerra era incierto. Los confederados controlaban un territorio. El objetivo político de la guerra era la secesión o independencia del norte.
Desde entonces beligerancia se convirtió en un instrumento político de terceros estados para influir en conflictos políticos de orden interno y así promover sus intereses.
El reconocimiento de beligerancia tiene hoy como requisitos: que los insurrectos controlen una parte considerable del territorio; que este dominio se prolongue por algún tiempo; que se mantenga la confrontación entre rebeldes y gobierno; que ambas partes tengan medios de destrucción equivalentes; que se afecten los intereses de un tercer Estado.
La solicitud tiene cuatro componentes: protección del derecho internacional, integración de un gobierno autónomo, de facto, separado del gobierno, estableciendo una situación legal previa a la demanda de independencia; invitación a terceros estados a intervenir en una situación política interna; decisión de mantener una guerra prolongada. Es decir, su aceptación significa rendición de un Estado soberano frente a una fuerza armada.
En el caso de El Salvador, la declaración franco-mexicana reconocía a una fuerza política representativa, no fue reconocimiento de beligerancia, aún cuando la guerrilla controlaba la mitad del territorio, no tenía efectos de derecho internacional, se hizo para favorecer un proceso de negociación.
El EZLN debe entender que las pláticas de paz implican garantías al Estado y a la sociedad sobre la base de la soberanía nacional; la autodeterminación; la cancelación de la vía de una guerra prolongada, reformas y cambios políticos pactados. Beligerancia y diálogos de paz son incompatibles.
Domingo 27 de febrero, por la tarde
Llega finalmente el acuerdo: 32 compromisos de carácter programático, puntos uno y dos no resolutivos. Todas las decisiones consultadas con el Ejecutivo y el ejército mexicano.
Manuel Camacho: como lo que importa es una paz real, seria y duradera, esperaríamos el resultado de las consultas. Los acuerdos definitivos de paz los firman el procurador de la República, el secretario de la Comisión Nacional de Amnistía, el gobierno de Chiapas y, para cancelar cualquier duda sobre su cumplimiento posterior, estoy seguro de que solicitárselos, lo respaldarían, con su firma, todos los candidatos a la Presidencia de la República.
Por la noche, don Samuel lo hace público: “en un plazo que no será muy largo, en forma solemne y grandiosa, se firmarán los acuerdos definitivos de paz”.
Se ha destacado una nueva campaña de prensa. Ahora resulta que Camacho no tiene representatividad para firmar los acuerdos. La duda burocrática gana espacios: ¿quién hará valer, en el nuevo sexenio, los acuerdos que Camacho firme? Se repiten los métodos de la política sucia: a partir de hechos aislados se hacen asociaciones intencionadas. Cada afirmación que hacen, la consideran prueba de lo que ellos mismo dicen. Asocian cosas distintas para crear sospechas. El doble mensaje establece una liga de causa-efecto. El propósito es identificar a Camacho con quienes generan la violencia.
Lunes 28 de febrero
Todo iba bien, cuando nos informan de una declaración de Marcos que parecía regresar todo a la situación de principios de enero.
Marcos declara: los diálogos en Gobernación son más secretos que los diálogos de San Cristóbal. Nosotros no sabemos lo que están discutiendo; ustedes sí saben lo que estamos discutiendo: la democracia, la salida de Carlos Salinas de Gortari, el gobierno de transición, que no hay hospitales, que no hay escuelas, el artículo 27, el derecho de los pueblos indígenas a la autonomía, cambios en la administración de justicia del país. Lo que nos dice el gobierno federal es que la solución de democracia no se va a discutir aquí. De acuerdo. Pero se tiene que discutir en algún lado, porque la perspectiva es esa, si no la discutes y dices no pasó nada, no hubo un 1 de enero de 1994, y ya los zapatistas los matamos, o los olvidamos, que se vayan dando largas al problema.
El que se haya dado tan pronto el diálogo sí es una sorpresa para nosotros. No lo esperábamos. Yo pienso que el gobierno federal tampoco era su intención negociar tan rápido sino que hay problemas nacionales e internacionales en los que tiene que ver mucho los medios de comunicación, que lo obligan a tratar de buscar una salida porque todos reconocen que él es responsable de las causas. Si cierran la salida del diálogo y la negociación política, entonces con que autoridad moral nos van a reclamar que nos hayamos levantado en armas, porque además el gobierno es culpable de la situación que nos orilla a eso; cómo pretende toda esa mascarada internacional, de un país que tiene resueltos sus problemas económicos que marcha con paso firme hacia el primer mundo y al nuevo orden internacional, a costa de la sangre de sus pobladores fundadores, de quienes ya eran México cuando México no se llamaba México y que tenían en este país formas de gobierno infinitamente más democráticas, más justas y más libres, que la que ahora la modernidad neoliberal nos está imponiendo. Para la mentalidad de usted, esto es un suicidio, pero morir en las comunidades te cambia la perspectiva respecto a la vida o muerte.
El problema es si nosotros volvemos a la mesa del diálogo, lo de Chinameca. Nosotros decimos al gobierno “queremos esto”; el gobierno nos responde con un papel, con un montón de promesas, no hay ahorita ningún cambio de política del gobierno después del 1 de enero.
Un montón de indígenas no les hablan a ellos, detrás de ellos hay alguien, pero detrás de ellos no hay nadie. El que está detrás de ellos, ¿qué quiere?, ¿una cuota de poder local?, presidencia municipal, gubernatura, a qué partido político sirve, alguna secretaría, algún rencor intelectual, o hay algún extranjero. Le están hablando a algo que no está en los hechos, porque los que van a decidir la paz o la guerra son ellos, aunque la parte del gobierno piense que no, que no son los indígenas los que van a decidir eso sino otra fuerza oscura. Y eso es lo que va a provocar, si no hay corrección en ese sentido, que se rompan las pláticas y que vuelva el enfrentamiento militar.
Nosotros no podemos negociar nada. A nosotros nos mandó nuestra gente a dialogar. Distinguimos lo que es diálogo de lo que es negociación. No negociamos. Nuestra gente dirá hay paz o no paz. No podemos hacer nada, a riesgo de dos cosas: o que nos desconozcan como delegados a este diálogo, o de nuestra vida, que nos maten por traición a la orden que traíamos. No hay negociación en la mesa de San Cristóbal, hay diálogo. Terminada esa etapa es la que tenemos que ir a consultar, según su mandato vendríamos a la siguiente ronda a presentar nuestra posición.
El cambio democrático en el país tiene que juntar a muchas fuerzas; no puede ser que el cambio democrático en el país salga de una voz sin rostro; el cambio tiene que venir de la sociedad civil. Nosotros sabemos que nuestra voz es una más. A eso le apostamos, a que otros se levantaran también.
La guerra no depende del EZLN. Si la gente no tiene otra expectativa de que hay otro camino, ya demostramos que la vía armada es una vía.
Tiene que salir el poder federal y estatal que permiten esos fraudes. Si no se salen, entonces entréguenle la decisión de calificar las elecciones a otros de la sociedad civil. El caos del que estoy hablando es peor; es gente sin control. Yugoslavia va a ser un juego de niños comparado con lo que va a ser este país. Toda la lucha por la democracia, y que va a ser interétnico en los estados que son indígenas, y en el resto un caos armado. A partir de ahora, el 1 de enero, el que no va a votar está votado por la vía armada. Quiere decir que no confía en la vía electoral.
No queremos que el país se ensangre. Por eso le decimos al gobierno: tienes que irte, que haya gobierno de transición, y si no te tienes que ir porque el brazo va derecho, entonces entrégale el poder electoral a otra fuerza. Y si el próximo régimen cualquiera que sea su orientación política, y sale débil, o sea con poco respaldo popular, el 1 de enero se va a repetir todo el sexenio, pero a un costo mucho mayor. Se va a descomponer tanto este país que no va a haber pegamento capaz de componerlo. Ojalá no tengas que confirmar esta profecía.
Después de leer la versión estenográfica, pedimos una reunión urgente con la mediación.
Manuel Camacho: aquí no hay ambigüedad. Ustedes son los mejores testigos, ayer habíamos llegado al final. hoy, hay ofensiva de radicalismo y ruptura ¿qué hacemos? Yo vine con una posición y con ella me voy. No me puedo quedar callado.
Si eso se lee bien, es la postura de los comunicados de principios de enero. Sólo agregan que el diálogo está hecho y que la negociación será cuando regresen con firmas. Puede interpretarse como se quiera, pero el texto dice eso.
Don Samuel: yo dije a la prensa que autentificaría los documentos y ellos los consultarían. Se puede ir a preguntar si hay novedad y qué piensan.
Manuel Camacho: si yo salgo y digo algo semejante, estoy rompiendo el diálogo. El texto último había incorporado todo. Los mediadores pueden interpretar lo que sea, pero si antes de firmar el acuerdo se declara eso, es romper el diálogo.
¿Qué dice el EZLN? Los diálogos del gobierno son secretos y aquí discutimos en público la salida de Salinas. No se puede hablar con persona que un día piensa de un modo y otro, de otro.
Aquí hablamos con responsabilidad política, no con descuido político. Están echando abajo lo hecho. Nos hemos pasado trabajando una semana y luego vuelven a los temas del 1 de enero. El hecho es que la prensa ya lo interpretó. La prensa está convencida de que ya se rompió el diálogo.
Aquí no hay engaños. Hay o no acuerdo; si no: pongámonos de acuerdo en el no. Lo de Yugoslavia es sólo calentura. ¿Qué no entienden lo que pasa en Sarajevo? Eso no va a ser. ¿Se quiere la paz o se hace propaganda para a guerra? ¿Qué pasó para cambiar su línea? Ya habíamos llegado a 50% del acuerdo ¿por qué cambia?
Don Samuel: no podemos bordear una interpretación. Había que preguntar por qué se organizaron tres conferencias, cuando pensamos que no iba a haber. No creo que haya voluntad de romper. Pienso en el sentido de distinguir diálogo y negociación. De los puntos uno y dos que trajeron.
Manuel Camacho: mi fuente es lo que ustedes dicen. Ya estábamos en la idea de que 34 puntos habían sido aceptados. Empezamos la traducción para que se pudiera explicar a la población.
¿Qué ha pasado? Ellos consultaron a sus comunidades, éstas les mandaron mensajes, con ello elaboraron un pliego petitorio de 34 puntos. Dimos respuesta general. No bastó. La tradujimos a la numeración del pliego. Luego negociamos punto por punto.
Negociamos tres documentos. “Compromisos”, “Acuerdo de Paz” y “Cese de hostilidades”. Fue un proceso muy detallado. Esos tres textos no son respuesta a un pliego inventado sino a la negociación final. Luego se dijo que ese documento se iba a llevar a consulta a las comunidades. No podemos desconocer que ya habíamos llegado a un acuerdo. Yo no haría nada que estorbe un milímetro a la negociación.
Don Samuel: todo es correcto. Hay que entender que el proceso que lleva a la guerra es inverso al que quieren seguir par la paz. Por eso Marcos dice, vamos allá y será definitivo. Vamos a dar 20 vueltas hasta que esto se aclare.
Manuel Camacho: venimos por la paz, no a imponerla. Tenemos paciencia si el cambio es honesto por la paz. Si no hay ese propósito que lo digan y cada uno agarra su camino. Si no hay honestidad no se puede llegar a un acuerdo.
Don Samuel: hablaré con el EZLN.
Horas después regresó y volvió a reunirlos.
Don Samuel: el EZLN considera que si ellos no mantienen sus posiciones duras, no habrá margen para el acuerdo. Me piden que le diga al comisionado que siguen en lo dicho.
Martes 1 de marzo
Camacho habla largamente por teléfono con el presidente. Alguien toma una fotografía. Luego, comentamos cómo puede ser el acto de clausura de las jornadas.
Salinas declara: “yo he autorizado la respuesta a las demandas que ha realizado”.
Por su parte, la Comisión Permanente del Congreso declaraba que habría un período extraordinario de sesiones en el Congreso para la reforma electoral.
Una de las reformas más duras, la de participación de ciudadanos en el IFE, estaba cerca. Estaba funcionando el acuerdo del 27 de enero y la forma cómo se había manejado el tema de la democracia en los diálogos de San Cristóbal.
Miércoles 2 de marzo
Se cita a la conferencia final de prensa. Roberto Salcedo lee la respuesta a los 34 “Compromisos”, que implican 11 modificaciones legislativas y más de 30 acciones concretas de gobierno en los municipios afectados por el conflicto. Se nota que la redacción ha sido consensada.
Camacho dice: hubo diálogo serio, respetuoso, propositivo. El camino es de respuestas de justicia, sin vencedores ni vencidos sino con patriotismo, respeto y dignidad.
Se refiere al anuncio de que habrá un período extraordinario del Congreso para reformas que garanticen la imparcialidad de los órganos electorales y la participación de ciudadanos independientes en la conducción del proceso electoral. Reconoce el esfuerzo que ha representado para el EZLN pasar de la voz de las armas a la fuerza de las palabras. Ambas partes, dice, fuimos cuidadosos y respetuosos para evitar que los asuntos difíciles rompieran el diálogo y recurrimos a la sensibilidad y eficacia del mediador. Don Samuel Ruiz, lo que permitió reducir el nivel de confrontación directa hasta que se fueron encontrando las salidas a los puntos más conflictivos. Se han propuesto cambios de fondo para hacer compatibles los anhelos de justicia y dignidad de los indígenas con la modernización del país.
Por su parte, el EZLN dice:
Encontramos oídos atentos y dispuestos a escuchar la verdad que salía de nuestros labios. El diálogo de San Cristóbal fue verdadero. No hubo dobleces ni mentiras. Nada fue escondido a nuestros corazones y a la gente de razón y bondad. No hubo compra y venta de dignidades. Hubo igualdad en el hablar y en el escuchar. Hubo diálogo bueno y verdadero. Hemos encontrado en el comisionado para la paz, a un hombre dispuesto a escuchar nuestras razones y demandas. El no se conformó con escucharnos y entendernos, buscó además las posibles soluciones a los problemas. Saludamos su actitud. Ahora esta etapa del diálogo se ha terminado y es bueno su rumbo.
Después de la cena, en el corredor, estábamos contentos. Yo acabo de recibir un hermoso huipil de Larraínzar, de despedida. Hubo libros de regalo. Decía Camacho: “cuando se conocen más profundamente las causas del conflicto y la justeza de muchos de sus reclamos, se ve con más claridad las salidas de largo plazo que requiere el país”. Vistos de manera aislada, podrá haber acuerdo o desacuerdo en algunos hechos, por ejemplo, si el diálogo debía o no ser en la Catedral, se debía o no hablar con encapuchados armados, si se debía o no tocar el tema de las reformas democráticas. Sin embargo, si el EZLN encuentra cauces en la vida institucional y se suma, algún día, a la lucha política abierta, podrá ser un factor de avance, tranquilidad y estabilidad del país. No hay salida cuando se busca el exterminio de los contrarios. La salida política está, precisamente, en ampliar la base política del país, para que nadie quede excluido. La salida está en tener instituciones renovadas que sostengan esa nueva densidad de la nación mexicana.
Habíamos pasado diez días sin salir de la Catedral de San Cristóbal.
Jueves 3 de marzo
Muy de madrugada, salen los grupos que acompañaron de regreso a los 19 delegados zapatistas. Cuando se despiden, en San Miguel, Marcos declara: “nuestro ciclo ha terminado. Ahora le corresponde tomar la iniciativa a la sociedad civil y al resto de las fuerzas políticas”.
Había resultados: acciones que beneficiarían a los indígenas; cambios institucionales en Chiapas; una elección federal más limpia; se pospondría la elección en Chiapas, un año, para bajarle presión al conflicto. El cese de hostilidades podría alcanzarse. En cuestión de semanas se estaría firmando el Acuerdo de Paz.
Nadie podía imaginar lo que vendría después. Cuando, el 23 de marzo asesinaron a Luis Donaldo Colosio, Marcos declaró que el hecho perjudicaba a la línea negociadora del gobierno. El EZLN suspendió la consulta.








