Tras dos meses de silencio oficial, la Procuraduría General de la República informó el viernes 24 que había consignado al comandante Jesús Alberto Castillo de la Riva como presunto responsable del atentado cometido contra el director de la Policía Judicial Federal (PJF), Juan Pablo de Tavira.
La consignación fue efectuada ante el Juzgado Octavo de Distrito en Materia Penal, con sede en el reclusorio oriente, y con fundamento en lo previsto en el artículo 292 del código penal, de acuerdo con el cual el coordinador de la escolta personal de De Tavira podría alcanzar una pena de cinco a ocho años de prisión.
Según este precepto jurídico, se hace acreedor a tal tipo de sanción quien “infiera una lesión de la que resulte una enfermedad segura o probablemente incurable”, estado clínico similar al que se diagnosticó al titular de la PJF desde que fue hospitalizado el 24 de diciembre de 1994.
En el Juzgado Octavo de Distrito, el agente del Ministerio Público Efrén García recibió la consignación y a partir de ese momento comenzó a transcurrir el plazo de 72 horas que la ley otorga al funcionario para decidir si gira orden de aprehensión y dicta el auto de formal prisión. El lapso deberá concluir este lunes.
Trascendió que de ser encontrado culpable, Castillo de la Riva también sería juzgado con las agravantes de alevosía o traición, cargos que incrementarían su pena.
Contra Castillo de la Rosa pesan las declaraciones del señor César Puebla y miembros de la escolta personal del titular de la PJF, quienes hicieron notar la actitud “pasiva” con que el comandante acusado actuó en el momento que De Tavira requería ser atendido urgentemente.
“No soy un médico experto. Siempre pensé que el señor estaba profundamente agotado, siempre pensé eso”, argumentó el comandante en entrevista con este semanario ante las sospechas de su participación en el atentado.
Después afirmó que lo ocurrido a su jefe no se trataba de un atentado sino de un accidente, del cual podría ser responsable el señor César Puebla, vecino de De Tavira y encargado de dar mantenimiento a la casa que éste tiene en el kilómetro 39.5 de la carretera México-Toluca.
En respuesta de tales señalamientos, César Puebla insistió en que, atentado o accidente, Castillo de la Riva tuvo responsabilidad por igual.
“No sé si haya sido accidente o atentado, pero en cualquier caso el comandante Castillo tiene responsabilidad. Si fue atentado, participó; si fue accidente, actuó con negligencia”, enfatizó.
Hasta la semana pasada, las autoridades judiciales no habían podido determinar el origen del “gas venenoso” al que los diagnósticos médicos atribuyen el mal estado de De Tavira.








