En víspera del congreso del SNTE, Elba Esther “placea” a Humberto Dávila, principal aspirante a sucederla

A 80 kilómetros del Distrito Federal, en el deteriorado balneario de Oaxtepec, Morelos, 2,800 delegados del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) elegirán esta semana al sucesor de Elba Esther Gordillo Morales.
Humberto Dávila Esquivel, Jesús Sarabia, José Escobedo son los punteros, según ha dejado entrever la propia lideresa saliente, pero tampoco se descarta al senador priísta José Guadalupe López Tijerina, al delegado político del Departamento del Distrito Federal (DDF) en Coyoacán, Tomás Vázquez Vigil, y hasta al perredista Manuel Alonso Raya.
Por vez primera desde que se fundó el sindicato, en 1943, una planilla alternativa podría disputar, si bien con escasas posibilidades de éxito, la secretaría general. A la cabeza iría el exdiputado del Partido de la Revolución Democrática Jesús Martín del Campo, uno de los dos opositores integrantes del Comité Ejecutivo Nacional.
A última hora, después de que gobiernos estatales como los de Guanajuato y Querétaro no quisieron apoyar la realización del Tercer Congreso Nacional Extraordinario, por fin, los maestros encontraron una sede.
Sin la asistencia del presidente Ernesto Zedillo en la ceremonia inaugural, del domingo 26 de febrero al miércoles 1 de marzo, los delegados del sindicato más grande de Latinoamérica –con alrededor de un millón 200,000 agremiados– eligirán al sucesor de Gordillo Morales, la mujer que, en abril de 1989, capitalizó la movilización magisterial que sepultó el cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios.
Si bien la agenda del Congreso Nacional es abundante en temas, la elección de la nueva dirigencia nacional hace prever debates acalorados que presagian incluso violencia, por el encono que hasta el viernes no lograba desactivar la lideresa saliente.
Un reflejo de lo que puede ocurrir en los cuatro días de Congreso en Oaxtepec fue lo sucedido en las secciones de Michoacán, Guerrero y en la X del Distrito Federal, que hasta la madrugada del viernes continuaban enfrascadas en negociaciones para la elección de los delegados y la renovación de la dirigencia.
El temple y la habilidad políticos de Humberto Dávila, secretario de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, fueron sometidos a prueba por Gordillo Morales. Al principal aspirante al liderato del magisterio nacional le tocó presidir el Congreso de la sección 10.
Pruebas aparte, Gordillo Morales “placeó” a Dávila durante la semana pasada. El martes 21, la secretaria general presentó su libro La construcción de un proyecto sindical, mi testimonio, con un tiraje de 17,000 ejemplares. En el Salón Los Angeles –que cobró 5,000 nuevos pesos por el alquiler, 70% con cargo al SNTE–, Dávila fue saludado por casi todos los maestros asistentes como si se tratara ya del sucesor electo.
–¡Ja, ja, ja; no’hombre, todos son amigos! –dijo para evadir cualquier cuestionamiento.
Al día siguiente, en la inauguración del foro “El sindicalismo frente a la crisis y ante la nación”, organizado por el SNTE, el Sindicato Mexicano de Electricistas y la Confederación Obrera Revolucionaria, Gordillo Morales colocó a Dávila en el presídium.
Terminada la ceremonia, cuando Gordillo Morales se retiraba repartiendo autógrafos, de pronto lo buscó: “¡Humberto, Humberto!”.
El aludido, quien se había separado unos pasos de la profesora, acudió solícito: “sí, maestra, dígame”. Y la siguió, leal.
El secretario de Finanzas, quien aspira a la Secretaría General, dice que el manejo de los dineros del magisterio es transparente y público. Pero no dice cuál es el monto.
“¿Dieciséis millones mensuales? No, eso es mucho. ¿12 millones? No, es menos.”
–¿Cuánto?
–No, no, menos de 10,000 nuevos pesos mensuales.
Ese mismo día, el martes 21, otro de los aspirantes, Miguel Alonso Raya, si bien con escasas posibilidades, fue uno de los participantes en el foro:
“¿Y ése qué hace ahí? ¿No debería estar en Morelos? –preguntó Gordillo Morales a Dávila, que sólo miró, condescendiente–. Se le fue el Congreso. Quería que se lo diéramos, pero no se lo podíamos soltar; no tiene mayoría.”
Alonso Raya, perredista y exmilitante del Partido Socialista de los Trabajadores, es criticado porque se le considera “oposición ad hoc”, pero se le menciona como aspirante a la Secretaría General, e incluso ha recibido elogios de Gordillo Morales.
Otro de los candidatos, Jesús Sarabia, cercanísimo también a Gordillo Morales, es vicepresidente del Comité de Acción Política del SNTE. Se rebeló al jonguitudismo como dirigente en Puebla, creó un sindicato estatal, hasta que fue rescatado por la lideresa en su ascenso en 1989.
Tomás Vázquez Vigil, delegado político del DDF en Coyoacán –posición habitual del magisterio–, cobró fuerza hace dos semanas.
Mientras, al actual secretario de Derechos Laborales y Organización de Educación Básica 7, José Escobedo, quien fue secretario general de la sección 26 de San Luis Potosí, se le dan pocas posibilidades, pero puede sorprender.
El senador José Guadalupe López Tijerina cierra el abanico de aspirantes.
Así, sin que se pueda descartar una sorpresa, alguno de los mencionados será el sucesor de Elba Esther Gordillo Morales, la dirigente que estuvo al frente del SNTE durante cinco años ocho meses y quien cumplió 52 años de edad el 6 de febrero pasado. La misma edad que tiene el sindicato.