MADRID.- La Congregación para los Obispos sigue estudiando el caso de Samuel Ruiz y su posible destitución, lo que indica que en el Vaticano no hay cambios, pese a lo que se consideran fallas del diario L’Osservatore Romano y la Secretaría de Estado.
Así lo afirmó una fuente del Vaticano que prefirió no ser identificada, y precisó que el “descuido” en el diario oficial de la Santa Sede y en la Secretaría de Estado vaticana sólo provocó que “por unas horas se mal interpretara” la postura de la jerarquía católica respecto de la labor del obispo de San Cristóbal de las Casas.
Un artículo publicado por L’Osservatore Romano el martes 21 de febrero fue interpretado por la prensa internacional como un “claro apoyo” del Vaticano a la labor de Samuel Ruiz.
Se titulaba: “Hay quienes echan leña al fuego en la crisis de Chiapas”. Acusaba a los “latifundistas y poderosos de Chiapas de tratar por todos los medios de sabotear el diálogo, provocar el enfrentamiento armado y el derramamiento de sangre”.
Los ataques del domingo 19 contra la Catedral de San Cristóbal de las Casas, explicaba, fueron provocados por “extremistas a sueldo de los latifundistas”, y añadía que las protestas contra Samuel Ruiz eran motivadas por el hecho de que el prelado intentaba propiciar una solución de la crisis sin derramamiento de sangre, con el reconocimiento a las “justas reivindicaciones” de los campesinos y de los indígenas explotados desde hace siglos.
“Este enfrentamiento entre otros exponentes agrarios, de una parte, y campesinos e indios, de la otra, es emblemático de la crisis de Chiapas. Los indígenas –descendientes de los mayas– y los campesinos tratan de levantar la cabeza para terminar con su secular condición de explotación socioeconómica o de marginación política.
“En el otro frente están los latifundistas, la alta burguesía general, que no admite cambios, aunque sean graduales y parciales, de la actual situación, y hacen esfuerzos por que el ejército federal aplaste al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.”
La nota provocó reacciones inmediatas. En México, el nuncio apostólico, Jerónimo Prigione, envió una aclaración a los medios de información el miércoles 22, señalando que “se trata sólo de un artículo de crónica, que no refleja el pensamiento de la Santa Sede”.
¿Cómo una noticia publicada en el diario oficial del Vaticano pudo pasar la censura de la Secretaría de Estado? Toda información que publica el diario pasa primero por el Consejo Pontificio de la Comunicación Social, dependiente de la Secretaría de Estado.
El periodista Andrea Tornielli, de 30Giorni, entrevistado por la corresponsal, informó que un obispo de la Curia le comentó que todo se debió a la inexperiencia de dos personas.
Explicó que el martes 21, por la mañana, el jefe de redacción de la sección internacional del diario pidió a un redactor que hiciera un pequeño artículo sobre la situación de México y el ataque contra Samuel Ruiz el domingo 19.
Redactó la nota recopilando cables de diferentes agencias internacionales, y le dio su propia interpretación. A las cinco de la tarde de ese mismo día, L’Osservatore Romano ya estaba en los puestos de periódicos. Poco después las agencias noticiosas transmitían la nota a todo el mundo, destacando que el Vaticano defendía a Samuel Ruiz.
Según Tornielli, la nota sí había sido enviada previamente a la Secretaría de Estado vaticana, pero la revisó un sacerdote joven, “que no le dio mucha importancia al asunto y, sobre todo, no creyó que los medios de comunicación la iban a considerar como una defensa de Samuel Ruiz”.
Al día siguiente, el vocero oficial del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, no quiso comentar el asunto, y el que le sigue en jerarquía, el padre Ciro Benedettini, se limitó a decir a la corresponsal, a través de su secretaria, que la nota “no era un apoyo oficial a Samuel Ruiz” y que no tenían más que decir.
Durante la mañana, en el diario se recibieron llamadas de protesta de varios integrantes de la jerarquía vaticana; los directivos de L’Osservatore Romano se reunieron y decidieron publicar un artículo sobre México, apoyando al gobierno de Ernesto Zedillo.
El artículo estaba listo; Tornielli proporcionó a la corresponsal una copia de la diagramación de la página en que aparece el espacio reservado para él; finalmente, el artículo fue enviado a la Secretaría de Estado, la cual decidió publicar sólo una escueta noticia sobre el préstamo de Estados Unidos a México.
“Se puede deducir que la Secretaría de Estado –dice Tornielli– decidió que no era oportuno publicar un artículo en contra de lo que había dicho el día anterior.”
Sin embargo, aparentemente la actitud del Vaticano hacia Samuel Ruiz cambió repentinamente: el jueves 23, la agencia de noticias italiana ANSA difundió un cable en el que informó que, según “revelaron fuentes vaticanas”, el artículo de L’Osservatore “proviene de la Secretaría de Estado y fue aprobado personalmente por un prelado que es uno de los más cercanos colaboradores del papa Juan Pablo II”.
La misma agencia cita declaraciones de Luis Badilla, laico experto en Latinoamérica en Radio Vaticana, quien señaló: “la Santa Sede nunca pensó destituir a monseñor Samuel Ruiz de su cargo de obispo, y este artículo es prueba de ello, ya que desmiente cuanto ha sido difundido desde hace algunas semanas por fuentes interesadas en México”.
Consultada sobre la nueva versión de los hechos, la nunciatura apostólica en México informó que mantenía la postura dada a conocer el miércoles 22, en el sentido de que el artículo no reflejaba el pensamiento de la Santa Sede.
APOYO DE TEOLOGOS
En contraposición con la actitud del Vaticano, teólogos de varios países europeos manifestaron durante la semana pasada su apoyo a Samuel Ruiz.
Teólogos alemanes enviaron una carta de protesta al Vaticano por la presión que ejerce sobre el obispo mexicano. Mencionan el caso del obispo francés Jacques Gaillot, destituido por la Santa Sede, y afirman que ahora ésta quiere también la dimisión de Samuel Ruiz.
“El obispo Samuel Ruiz, cercano a la teología de la liberación, se ha empeñado de modo ejemplar en trabajar en favor de los indios amenazados en el estado de Chiapas, y es actualmente el más importante mediador después de la revuelta indígena”. La misiva señala que el Concilio Vaticano II se comprometió con los obispos para que “cuiden en particular a los pobres y a los débiles…”, por lo que advierte:
“Nosotros protestamos enérgicamente contra la actitud arbitraria del papa hacia los obispos. La represión vaticana contra aquellos obispos que son ejemplarmente fieles al compromiso de liberar a los pobres y de ser mediadores en los conflictos, da un bofetón al Evangelio y refuerza la opresión autoritaria. Recordamos que la Iglesia católica romana es una comunidad de iglesias locales que son guiadas directamente por los obispos y no por el papa.”
En entrevista telefónica desde la Universidad Tubinga, el teólogo Hans Küng, uno de los firmantes de la carta, declaró: “es necesaria una gran ofensiva de simpatía en favor del obispo Samuel Ruiz. No es un extremista, como lo quieren hacer ver algunos; es un hombre de la conciliación, que sólo quiere hacer la paz. No es admisible que un obispo sea tratado como un prefecto de una provincia. Sería arbitrario que el Vaticano exigiera la dimisión de Samuel Ruiz. Por eso es necesario que los otros obispos mexicanos lo apoyen. Su destitución sería un pecado contra la colegialidad, la justicia y la lealtad.
“El papa quiere ser `servidor de los servidores’; entonces que se convierta en un servidor de Samuel Ruiz. ¿Por qué no lo invita a conversar? ¿Por qué no es posible que un obispo hable simplemente con el papa?”
En España, la Asociación de Teólogos Juan XXIII envió dos cartas de apoyo a Samuel Ruiz, dirigidas al presidente Zedillo y al Congreso de la Unión.
Exigen el “apoyo manifiesto” del gobierno a don Samuel, para que continúe como mediador en el conflicto, y la retirada del ejército mexicano de Chiapas, pues su permanencia puede “desembocar en una masacre”.
En entrevista, Juan José Tamayo, secretario de la Asociación, consideró que la nota de L’Osservatore sobre Samuel Ruiz fue solamente “una cortina de humo”, y explicó: “lo que el Vaticano quiere es sacarlo de San Cristóbal, pues desde hace 15 o 17 años se sigue una política de represión contra todo aquel que opta decididamente en favor de los más pobres y débiles”.
El teólogo José María González Ruiz, en un artículo titulado “El obispo de Chiapas, en peligro”, que se publicará en unos días en Diario16, señala que sería un error pedir la dimisión de Samuel Ruiz:
“Después de un intento del nuncio de hacerlo dimitir, la posición del obispo se reforzó por la necesidad que había de su postura mediadora; inclusive la Conferencia Episcopal de México lo apoyó. Sin embargo, los católicos nos preguntamos si la suprema autoridad del Vaticano cederá o no ante las presiones de las clases superiores del Estado mexicano.”
Mientras tanto, 63 legisladores italianos, entre diputados y senadores, expresaron la semana pasada su confianza y admiración a Samuel Ruiz, y pidieron que le sea concedido el Premio Nobel de la Paz 1995. La iniciativa, con las firmas de todos, fue enviada a Oslo, al comité dedicado a la asignación del Premio Nobel.








