SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS.- “Pese a los ataques que ponen en riesgo su vida, el obispo Samuel Ruiz jamás dejará de trabajar en favor de la paz, porque sobre todo le preocupa su pueblo, y excluirlo del papel de mediador en la guerra sólo agudizaría la situación”, dice el frayle dominico Gonzalo Ituarte, vicario general de esta diócesis y compañero de don Samuel desde hace por lo menos 17 años.
Advierte que el caso de Chiapas es semejante al de El Salvador, donde acabaron asesinando a monseñor Oscar Arnulfo Romero, a sacerdotes y monjas, “por lo que ese camino en nada beneficia”.
Considera que en los recientes ataques contra el obispo y la Catedral se notan signos “fascistas”.
Explica que don Samuel sólo saldrá de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai) si alguna de las partes, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) o el gobierno federal, se lo piden.
* * * * *
La entrevista se desarrolla en un salón de la curia diocesana. Ituarte explica que Samuel Ruiz busca que los pobres encuentren en la palabra de Cristo una fuerza para llevar una vida con dignidad y con la igualdad que tanto las leyes civiles como el Evangelio postulan para todos.
“Esta posición históricamente afecta intereses de grupos o sectores que miran la realidad desde otra perspectiva, que llevan a rechazar un Evangelio que busca la dignidad de todas las personas y, especialmente, de los pueblos indios.”
En ese sentido, “los ataques contra la diócesis empezaron hace 500 años. A Fray Bartolomé de las Casas lo acusaron de lo mismo que a don Samuel, y a lo largo de la historia por lo menos ocho obispos más, por tener una posición de claridad cristiana ante la realidad social y la marginación, el racismo, el empobrecimiento y la explotación, han sido perseguidos y maltratados”.
Explica que muchos sectores de Chiapas que antes se mantenían al margen de la vida política y social, ahora se han organizado en favor de la paz; por ello, “a la hora de plantear las soluciones hay divergencias y sectores que prefieren que las cosas sigan como están. Entonces hay una pluralidad muy grande. A ese aporte que puede venir de los múltiples sectores activos, no sólo los pobres, se le está metiendo una piedra en el camino y una polarización como para evitar que se busquen estas soluciones de consenso, que implicarían la reducción de privilegios para algunos, un reajuste en la distribución de la riqueza chiapaneca y otro ajuste en la participación del poder, lo que implicaría que se instituyera en Chiapas la democracia.
“Esto acabaría con el predominio de un grupo menor; en términos locales, el dominio de caciques que a veces detentan su poderío con métodos de violencia muy antiguos. Por eso aquí la guerra empezó hace mucho tiempo.”
Reconoce que esas fuerzas que se oponen al proceso de justicia, tienen su peso y respaldo en otros sectores del país, como lo demuestra lo sucedido el domingo 19, cuando “los auténticos coletos” atacaron la catedral de San Cristóbal.
Considera muy significativo que los ataques contra el obispo se produzcan después de que la Conai insistió el 17 de febrero en que se reabriera el camino político del diálogo y tras la salida de Robledo de la gubernatura:
“A partir de ese momento viene la gran campaña contra quien ha trabajado por la paz, en favor de que los pobres tengan una vida más digna, el que ha buscado servir a los pueblos, el que ha contribuido a que tengan proyectos económicos, sociales y de salud. Se le acusa, persigue y calumnia. Con los colaboradores se da también esto. Está el caso de Jorge Santiago, que es encarcelado, y en cambio no se ven avances en otras investigaciones, como el intento de homicidio del padre Miguel Angel, de Chicomuselo, ni en otros casos donde la víctima no ha sido la iglesia sino gente del pueblo. Resulta un absurdo.
“Quieren hacer ver que si don Samuel se va, con eso se resolverían los problemas de Chiapas, cuando él ha sido un freno para que no estalle la irritación que ha existido históricamente por tanta violencia y tanta injusticia. El es uno de los impulsores de la preocupación ya nacional para buscar una salida pacífica en Chiapas.
“Excluir a don Samuel no sólo no va a arreglar los problemas sino agudizaría más la situación.”
Considera que el arresto de Jorge Santiago, acusado de ser el enlace entre don Samuel y el EZLN, significa una presión para la diócesis y una forma de insinuar actividades ilegales de la misma.
–¿Corre peligro la vida de don Samuel?
–Por supuesto. Pero él lo equipara a la forma como corre peligro la vida de mucha gente que ha sufrido persecución, cárcel y despojos, tortura y asesinato. Bueno, ser parte de un pueblo implica correr los riesgos de ese pueblo. A él le preocupa más la vida de su pueblo que la propia. Obviamente, hay prudencia, el gobierno mismo, cuando estaba el doctor Jorge Carpizo en la Procuraduría General de la República, fue quien le insistió muy fuertemente en que aceptara tener una escolta. No fue a solicitud de don Samuel sino del gobierno, porque es una persona de alto significado para el país, la Iglesia y Chiapas. En ese sentido, el gobierno está preocupado por cuidarlo.
–¿Cree usted que haya semejanzas entre el caso de monseñor Arnulfo Romero y lo que pasa en Chiapas?
–En algunas dimensiones la situación chiapaneca tiene analogía con la centroamericana; de hecho, el estado tiene una cercanía muy importante con Centroamérica en la cuestión social, económica y política. En este sentido, hay compromiso serio y profundo con la paz, la justicia y la verdad, con el pueblo de monseñor Oscar Arnulfo Romero y don Samuel. Quienes están impulsando esta situación de expulsión y contexto de linchamiento contra el obispo, actúan de manera muy semejante a la de aquellos que en Centroamérica fueron creando todo un ambiente de esta naturaleza y acabaron con monseñor Romero.
“Es increíble que habiendo tenido esas realidades allá no exista la mirada clara para darse cuenta que ése no es el camino para Chiapas, que no beneficia ni siquiera a los autores de tales desgracias para esos pueblos, que son los que quieren mantener tal vez sus privilegios. Necesitamos aprender de la historia de sufrimiento de nuestros pueblos.”
–¿Qué interpretación da la diócesis a las corrientes que dentro de la iglesia están contra don Samuel?
–La Iglesia es parte de la sociedad, del país, y participa en la pluralidad. Si a lo que se refiere es al clero, en este sentido el que obispos y cardenales tengan diferentes modos de valorar las circunstancias históricas, es una riqueza. No se trata de unificar a todos. Hay personas que difieren con esta diócesis y otras muchas de América Latina que, en fidelidad al Vaticano II, a Puebla, a Medellín, a Santo Domingo, han buscado hacer vivo y eficaz el Evangelio.
“Otras, creo yo, sacan conclusiones con mucha ligereza debido a notitas de la televisión, son opiniones que no tienen gran fundamento, negativas y escandalosas. Creo que hay desinformación. Como es el caso de la comunicación que sostiene don Samuel con el Vaticano. Así como ha habido acusaciones contra él, han existido hacia muchos otros obispos. Esto ha creado inquietud y efectivamente se han pedido aclaraciones a don Samuel por lo que se dice.
“Don Samuel ha establecido un diálogo pastoral con la Congregación para los Obispos. Fue a Roma el año pasado con el fin de aclarar. Se está en ese esfuerzo de clarificación e incluso el Sínodo Diocesano, que está desarrollándose, tiene como finalidad también una revisión en conciencia de todo el proceso, porque evidentemente como humanos hay algunas cosas que nos habrán salido mal, o que no hemos afinando suficiente.
“Hay un diálogo, correspondencia con el Vaticano. Hay cartas de ambos lados, pero de ninguna manera, como algunos han dicho en la prensa, se trata de órdenes de renunciar y cosas de esa naturaleza. Si hay una visión crítica, si hay unas acusaciones, si hay una clarificación en proceso y si hay un esfuerzo comunitario de la diócesis para buscar mejorar nuestro trabajo pastoral. Y es importante decir que cuando hay correspondencia entre el Vaticano y un obispo, ésa es privada. Ponerse a hablar de algo que no se conoce degenera en interpretaciones.”
–¿Es fundamental don Samuel para lograr la paz?
–Creo que todos somos fundamentales. Don Samuel ha sido un aporte muy importante, pero se necesita que todos participen.








