Injusticia y corrupción

Señor director:

Le suplicamos dar a conocer la siguiente carta, dirigida al presidente Ernesto Zedillo y a la opinión pública.
La vida de la comunidad de San Hipólito Xochiltenango, Tepeaca, Puebla, se ha visto empañada por sucesos que en verdad nos preocupan. El pasado 13 de enero, fue raptada la niña de ocho años Janet Montoya Castillo, quien fue encontrada muerta el día 15 del mismo mes en un túnel del ejido. Como era domingo, no se localizó a ninguna autoridad del Ministerio Público y, por tanto, el levantamiento del cuerpo lo hizo la Policía Judicial al mando del subcomandante Fidel Armando Luna y de las autoridades de la localidad. Desgraciadamente, ninguna autoridad tomó fotos del cuerpo, el cual había sido violado y martirizado.
Posteriormente, los restos de la niña fueron llevados a la ciudad de Tepeaca ante el médico legista J. Santiago Reyes Centeno, el cual pedía 3,000 nuevos pesos para no hacer la autopsia. Los padres de la víctima le dijeron que practicara lo de ley. Al día siguiente, nos presentamos a solicitarle el dictamen médico, y este médico se portó de manera déspota. Preguntó de qué había muerto la niña, que si creíamos que había sido violada y qué lesiones tenía. Le contestamos que después de la autopsia él debería saberlo, a lo que respondió que no podía darnos ninguna información, que fuéramos al Ministerio Público con el licenciado Mario Dávila Arenas para obtenerla.
El agente del MP, Mario Dávila, nos entregó el certificado de defunción, que sólo menciona hematomas y contusiones; jamás habla de la tortura y violación de que fue objeto la pequeña. Posteriormente, la Judicial detuvo a cinco sospechosos –Lorenzo Hernández Montes, José Juan Báez Vivanco, José Carlos Báez Vivanco, Jesús Antonio Samitis Ramírez y Aurelio Ramos Valencia–. Ninguno de ellos es de nuestra comunidad.
Primero los llevaron a Tepeaca, y luego a la Procuraduría de Justicia en la ciudad de Puebla. Allí, el licenciado Mario Ayala nos dijo que tuviéramos confianza, que se estaba investigando el caso y que les iban a practicar los exámenes de semen y sanguíneos correspondientes, pero aseguró que, desgraciadamente, en Puebla no hay aparatos para hacerlos, por lo que tendrían que realizarse en la ciudad de México.
El 24 de enero exigimos al licenciado Mario Ayala que se nos informara del avance de la averiguación previa 46/95, y nos contestó que de los cinco sujetos, uno ya había salido libre y que los demás se encontraban en el penal Adolfo López Mateos. Sin embargo, el abogado que nos asesora, presionando e investigando, se llevó la sorpresa de que los detenidos fueron puestos en libertad desde el día 18 de enero, y que no había sido realizado ninguno de los estudios prometidos.
Con horror nos damos cuenta de que las autoridades corruptas se venden al mejor postor, ya que protegen a los maleantes. Hasta la fecha no nos han entregado copias de las averiguaciones ni el dictamen médico.
Señor presidente: hemos aguantado estoicamente las crisis económicas, y siempre salimos adelante porque somos un pueblo honesto y trabajador, pero si no nos hacen justicia, la haremos por nuestra propia mano.
Pedimos apoyo para clausurar los túneles y cuevas que se encuentran en nuestra localidad, ya que los vándalos han hecho mal uso de ellos, pues no es la primera vez que se encuentran cadáveres en dichos lugares, y exigimos que las autoridades corruptas que han propiciado este problema respondan por tales anomalías en la procuración de justicia.
Le rogamos, señor presidente, que tome cartas en el asunto, ya que aún creemos en el lema de su campaña: “bienestar para tu familia”.

Atentamente:
Anamael Montoya Velazco y Gloria Castillo Zárate (padres de la víctima), autoridades auxiliares municipales y la Comisión de la Comunidad, que representa mil firmas de apoyo y que está integrada por los señores: Alejo Sánchez Rodríguez, Irma Flores de Flores, María de los Angeles Carrillo, María Trinidad Salas, Artemio Serrano, Enrique Téllez Iturbide, Agustín Pérez Arellano, Teresa Flores Gómez, Margarita Sánchez Hernández y Melitón Flores Castillo.
San Hipólito Xochiltenango, Tepeaca, Puebla, a 26 de enero de 1995.