Como un sueño, en el que todo ha sido perfecto, cataloga Francois Omam Biyik su actuación en el futbol mexicano.
“Todo me ha salido bien”, dice con orgullo el goleador camerunés del América, y se autocalifica: “si esperaba recibir diez, hasta ahora he logrado 20”.
Apapachado por su hijo Jean Arnaud, de cinco años, Biyik por primera vez desde su llegada a México, hace siete meses, acepta hablar extensamente de su vida, de la pobreza y la riqueza, de lo que significa el futbol para él y los aficionados. No rehúye ninguna pregunta.
Reconoce que tenía una “imagen asquerosa” de México, pero que ha cambiado tanto, que cuando decida retirarse le costará trabajo escoger dónde residir, entre Francia, Camerún y México.
La entrevista se realizó en la sala de su casa, situada en un conjunto residencial de avenida Desierto de los Leones, en el antiguo pueblo de Tepelpan, al sur de la ciudad de México.
Todo es felicidad en la familia Biyik. Antes del 15 de marzo nacerá su segundo heredero y el que vaya a ser mexicano, cuentan, los llena de “especial regocijo”.
Francois Omam Biyik es el principal deportista en activo de su país. Originario de un pueblito de nombre Sack Bayeme, donde nació el 21 de mayo de 1966, a los 20 años partió a Francia. En ese país jugó en varios equipos de provincia de mediana calidad. Llamó la atención del mundo cuando con un impresionante salto marcó el gol con el que la selección de su país derrotó 1-0, en el juego inaugural del mundial Italia 90, a la campeona escuadra argentina. Participó en el pasado mundial Estados Unidos 94, pero su época de gloria le llegó a los 28 años, cuando fue transferido al América de México.
Aquí, su marcha ha sido impresionante, tanto que ha trascendido las fronteras nacionales y se le ha mencionado como refuerzo de varios equipos de las ligas argentina, española e inglesa. En 23 partidos del torneo de liga lleva 26 goles y en el torneo de Copa hizo cuatro en tres juegos.
Además de ser uno de los artífices del liderato del América, ha roto varios records, como el de más juegos consecutivos anotando y el del delantero americanista con más goles en una temporada.
Biyik se muestra como una persona sencilla; no lo marea el éxito y sonríe tímidamente cuando se le comenta que de 20 niños interrogados por el reportero, 18 afirmaron que querían ser como él cuando juegan futbol.
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Con la ayuda de Beatriz Zalce como traductora, pues el jugador sólo habla francés, se realizó la entrevista.
–¿Está consciente de lo que representa en estos momentos para el futbol mexicano?
–Sí, me doy cuenta, por la prensa que llega a la casa, por los reportajes, las fotos y sobre todo por la admiración de los niños y jóvenes, que me solicitan autógrafos por donde quiera que voy.
–¿Qué se siente representar esto?
–Para mí es un honor y una felicidad tener tantas solicitudes, quiere decir que lo que se está haciendo produce buenos resultados.
–¿A qué factores obedece el éxito que ha tenido?
–Proviene del trabajo, de la labor de todo un equipo y de una motivación que tengo muy clara desde que llegué aquí, donde he sido recibido calurosamente. Estoy orgulloso porque cuando decidí venir, en Francia muchos me preguntaron con extrañeza qué es lo que había aquí. Ahora, 60% de esos futbolistas tienen ganas de venir a México y descubrir lo que estoy viviendo. No quiero decepcionar a esos niños y jóvenes que me llaman, que me interceptan cuando paso, que tienen ganas de tocarme cada domingo. No los quiero decepcionar, por eso me esfuerzo en hacer cada día mi trabajo.
–Sinceramente, ¿esperaba un éxito así?
–Esperaba hacer un buen campeonato, el primer año siempre es difícil, por eso no esperaba tener un éxito tan rápido, mucho menos en seis meses.
–Casi todos los niños mexicanos quieren ser como usted, meter los goles como usted los mete…
–Deseo que sean como yo o mejor. Cuando se es niño siempre se desea ser como alguien más. Espero que todos sus deseos se cumplan.
–No le discuto que las llaves de su éxito sean las que menciona, pero ¿no le ayuda que los defensas mexicanos no sean tan buenos como los europeos?
–No conozco muy bien la mentalidad mexicana, para mí era un reto llegar aquí y triunfar. Estuve siete años en Francia y tuve oportunidad de irme a otros países, como España e Inglaterra, pero quise conocer una mentalidad más alejada de lo europeo. Nunca me planteo si soy superior a los mexicanos, sólo sé que me fijé un objetivo que tengo que alcanzar.
–Pero es más fácil jugar en México que en Europa…
–No, yo diría que es más difícil, porque aquí se juega al mediodía, a pleno sol, con la altura, la contaminación y además con defensas reforzadas, con muchos jugadores atrás. El papel de los atacantes es cada día más difícil.
–Pero la marca de los jugadores mexicanos es más floja que en Europa…
–Digamos que hay ciertos equipos cuyo nivel es bastante bajo, como Gallos Blancos o Morelia… pero hay equipos como Cruz Azul, Atlante, Chivas, donde todo mundo juega para ganar y obtener puntos; con ellos es muy duro, no hay muchos espacios que se puedan aprovechar.
–Usted nunca fue un gran goleador, en México casi cada tiro al marco se mete ¿por qué?
–En Francia siempre jugué en equipos de media tabla, en equipos equivalentes al Tampico-Madero, donde juegan uno adelante y nueve detrás, simplemente para no perder. Al llegar a México encuentro a un equipo que juega para ganar el título, con cuatro o cinco jugadores con una vocación ofensiva. Yo sigo siendo el mismo jugador, lo único que cambió fue mi equipo.
–¿Si hubiera jugado en el Olympic de Marsella, en el París Saint Germain o en el Milán hubiera metido 30 goles o más?
–En el París Saint Germain actual, sí. En el Milán, no. La mentalidad italiana no imagina jugar con cuatro o cinco atacantes. En el Olympic de Marsella estaba Jean Pierre Papin, había buenos jugadores y daban un buen espectáculo, pero hoy el mejor equipo ofensivo es el Ajax de Amsterdam. En el Olympic de Marsella de 87 a 89 sí hubiera metido muchos goles. En el América me gusta que son 11 jugadores metidos en el ataque y la defensa.
–¿Es el América el que mejor ha explotado sus cualidades?
–Digamos que encontré a un entrenador que de inmediato descubrió mis cualidades y me dio las condiciones necesarias para rendir al máximo. Siento que puedo hacerlo todavía mejor, todavía no me entiendo al cien por ciento con mis compañeros.
–¿Qué falta?
–De lo que se trata es de comprender bien a bien lo que el entrenador nos pide y eso no se da al cien por ciento todavía.
–¿Los 26 goles que lleva reflejan totalmente su capacidad o qué porcentaje le da a la suerte?
–Reflejan mi capacidad, pero también mi suerte; considero ocioso precisar en qué porcentaje.
–¿Ve como un sueño lo que está viviendo en México?
–Sí, pero es un sueño hecho con trabajo, estoy cumpliendo los objetivos que me tracé.
–¿Todo ha sido bueno en México? ¿No le ha pasado nada malo?
–Para ser franco todo es perfecto para mí en este momento. Mi mujer y mi hijo están bien, el equipo marcha bien, estoy obteniendo buenos resultados, espero un bebé. No podría soñar nada mejor.
–¿Cuál es el costo de venir a México? ¿No hay nostalgia por lo que dejó? ¿No hay momentos de soledad difíciles?
–No tengo nostalgia, pero mi mujer sí, está muy sola. Yo trato de olvidar el pasado para proyectarme hacia el porvenir, pero ella no puede y cuando le entra la nostalgia toma el teléfono; lo malo es que luego lo tengo que pagar, pago cuentas descomunales.
–¿Llama cada semana?
–No, cada dos días.
–Disculpe la insistencia, ¿pero no le ha pasado nada malo en México? ¿su estancia ha sido perfecta?
–Lo que es latoso, pero hay que acostumbrarse, es la lentitud burocrática de los mexicanos, pero bueno… ni modo, forma parte de sus encantos, de su cultura. Fuera de eso estoy sorprendido porque la idea que tenía de México era asquerosa y, sin embargo, he encontrado una hermosa ciudad, una de las más hermosas del mundo y a partir de ahí todo es gozo, porque si yo esperaba diez he recibido 20.
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–Háblenos del América. ¿Sabe bien a qué equipo llegó, lo que representa, para bien o para mal?
–Francamente, no. Juego en ese equipo porque para mí lo más importante son las ambiciones deportivas, lo demás sólo me interesa un poco, pero, sí, me gustaría un día saber lo que representa.
–Juega usted en el equipo de los ricos, un equipo que presume sus millones…
–Ja, ja, ja… sí y está muy bien, espero que me paguen más, ja, ja, ja…
Su hijo Jean Arnaud, quien sólo se separa unos momentos para pelotear en plena estancia, escucha la respuesta y añade:
–Y además nos dan casa…
–¿Qué es el futbol para usted, además de un juego que lo divierte y que le da de comer?
–Es un medio de distracción, pero sobre todo un medio de comunicación, es una manera de encontrarse con y entre la gente para compartir una o dos horas juntos.
–¿Cómo es Biyik, cuáles son sus valores? ¿qué busca en la vida?
–Es difícil contestar, no es fácil hablar de uno mismo. Prefiero que los que me rodean o dirigen respondan, no me gusta echarme flores, pero tampoco echarme tierra. Prefiero no contestar la pregunta aunque podría decir que soy muy sencillo, soy una gente simple, que siempre está de buen humor, a la que le gusta sentirse seguro y poner a los demás a gusto.
–¿Le interesa sólo obtener dinero del futbol o hay algo más?
–Está el dinero, pero no nada más es eso. Si eso fuera lo único entonces me hubiera quedado en Francia donde ganaba igual de bien que aquí. Es también el gusto que me da ver hombres y mujeres llegar al estadio con niños de dos años, de seis meses. Eso vale más que el dinero. Ellos vienen para compartir un momento de placer con nosotros, la comunión entre el público y el jugador es más importante que el dinero.
–¿Nunca se ha sentido un esclavo del futbol? ¿No extraña la época en la que jugaba por amor a la camiseta, en el barrio, en la calle?
–Hay una diferencia esencial: hoy me pagan por jugar, pero no soy esclavo. El día que me tengan que pegar o azuzar para que juegue le pararé, ya no me darían ganas. Lo importante es compartir el gusto con quienes van al estadio y nos miran en la televisión.
–¿Tiene siete meses de estar en México, qué tanto sabe del país, de sus problemas?
–Me interesa conocer la cultura mexicana y lo que es el mexicano en general, pero hasta ahora no he tenido tiempo ni siquiera de recorrer la ciudad de México, sólo conozco este rumbo y sus alrededores. Me dije, el primer año nada más me dedico al trabajo y a partir del segundo me dedico a descubrir el país.
–¿Pero qué sabe de los problemas económicos, políticos? ¿Es inevitable enterarse de ellos o no?
–Sé que hubo un cambio en la Presidencia de la República no hace mucho tiempo y que hubo devaluación de la moneda, lo que significa que el país tiene muchos problemas.
–¿Sabe que hay una guerra latente, que hay guerrilla?
–Sí, pero aún no domino el sistema político mexicano, sólo sé que en el nivel económico hay caídas terribles; sin embargo creo que se va a recuperar el rumbo y que vamos a volver a tener buenas condiciones.
–¿Tiene miedo, no le gusta hablar de temas políticos?
–No me da miedo hablar, pero es un terreno que no conozco bien, tengo una opinión personal, pero no quiero decir tonterías.
–¿Sabe usted que en México hay muchas desigualdades, muchas injusticias? ¿Qué opina? Pronto será papá de un mexicano…
–Sí, voy a ser papá de un mexicano, se trata de un varón que nacerá antes del 15 de marzo; sé que es un país donde hay desigualdades y que las imágenes que recibimos de él en Africa o en Francia son la representación de la pobreza, de gente que urga en la basura para buscar comida, pero ese es solamente un lado de México, lo mismo sucede en Francia. Ahora que voy a ser padre de un mexicano me voy a involucrar más con ese sector. En México o eres rico o eres pobre, eso lo sé.
–Más allá del América, la gente que va al futbol, que paga un boleto y sufre para ello ¿recibe un buen espectáculo?
–Creo que sí, porque de lo contrario ya no irían al estadio. De cualquier manera espero que todos los futbolistas se den cuenta de que esa gente que paga boletos no tiene mucho dinero y que hay que esforzarse y luchar para divertirlos. Tenemos que ser ejemplares en el terreno de juego. Es cierto que la gente sufre, pero cuando vienen a ver un partido se distraen.
–¿No teme que esta desesperación social se canalice violentamente en los estadios?
–Dejé Francia porque los hooligans eran ya insoportables…
–¿Pero en México puede suceder lo mismo?
–Por lo que conozco de la mentalidad mexicana no creo que la violencia se manifieste a través del futbol, tal vez afuera del estadio o en los barrios, cuando la gente esté harta estallará, pero ahora los que vienen a ver el futbol lo hacen porque les gusta y quieren compartir dos horas con otras personas, no para armar un escándalo.
–¿En la cancha es violento el futbol mexicano, se pega mucho?
–Los árbitros en general se dan a respetar, se hacen obedecer, es bueno que los golpes por la espalda ya no estén permitidos.
–¿Qué defensa lo ha marcado con más violencia?
–Todos tienen mucho cuidado cuando juegan contra el América o contra mí. La vigilancia es cercana, pero en general no se puede hablar de una violencia desmedida, aunque sí de cositas que forman parte del futbol.
–El racismo en Europa ha provocado que muchos jugadores salgan. ¿Usted lo padeció?
–Sí, he sido víctima del racismo en Francia, es una plaga creciente en Europa, es ya insoportable.
–El aficionado mexicano llega a ser racista en defensa de su equipo, insulta en ese tono a los contrincantes. ¿Qué le han dicho en ese sentido desde las tribunas?
–Digamos que no he notado expresiones racistas, aunque en León tuve un problema con un defensa, en mi primer partido. Yo no entendía bien el español, pero me di cuenta que lo que decía era racista, eso ha sido lo único. Entiendo que aquí es frecuente llamar a los africanos negros, pero que eso se hace hasta con cariño, por ese lado no tengo quejas.
–¿Desde la tribuna no lo han insultado?
–No, porque donde quiera que hemos jugado los americanistas son más numerosos que los del otro equipo –y suelta la carcajada.
–¿Por qué el tema económico es tabú en el futbol?
–Bueno, el salario es una cosa muy personal, uno no necesita decirle a otra persona cuánto gana.
–¿Pero la gente que paga un boleto en el estadio no tiene derecho a saber cuánto costó Biyik?
–Si quieren saber que vayan a preguntar a los directivos del América cuánto me pagan, personalmente no me atrevo a decirlo, porque habrá algunos que se frustrarán y otros que estarán contentos. Si el equipo quiere dar a conocer mi sueldo, que lo haga, pero yo no.
–Sólo para tener una referencia, ¿de acuerdo con los costos internacionales que se manejan, Biyik es un jugador caro, mediano o barato?
–Muy, muy barato, de lo más barato. Espero convertirme en caro algún día.
–¿Qué le preocupa de lo que sucede en el mundo?
–La paz. Mientras no la haya no se podrá progresar, ese es el problema mayor, y le sigue la salud.
–¿Está desarraigado de Camerún luego de vivir tanto tiempo en Francia?
–No, cada fin de campeonato tengo un mes de vacaciones y me voy a mi tierra.
–¿Piensa regresar a vivir a Camerún luego del retiro o regresará al primer mundo?
–Estoy dividido, tengo mi país, amo a Francia y muy pronto voy a tener un hijo con la nacionalidad mexicana. Estoy dividido entre tres continentes, pero donde encuentre la felicidad me quedaré.
–Mucha gente tiene la certeza de que el poder del América actual radica sólo en el dinero. ¿Qué dice?
–No es el dinero el que juega los domingos, somos 11 jugadores contra otros 11. Todos los equipos en México compran los mejores jugadores que encuentran; si el América ha encontrado los jugadores que tiene es porque han puesto lo mejor que tenían para ello, pero no solamente el dinero cuenta. Se necesitan jugadores que quieran demostrar que son mejores que los demás.
–¿Biyik goza aplastando a sus rivales, como lo ha hecho hasta ahora?
–Ah, pues claro, así lo exige el futbol, el que gana es el mejor. Si yo los puedo hacer pedazos, para mí será un placer.








