El pasado lunes 13 de febrero, 75 escritores cinematográficos agrupados en la Sección de Autores del STPC eligieron a la realizadora Marcela Fernández Violante como su nueva secretaria general, en remplazo del actor Héctor Ortega.
Este ocupó el cargo de cuatro años por sólo una decena de meses, y quedó así automáticamente imposibilitado para ocupar la Secretaría General del Comité Central de ese organismo gremial, pues es rotativa: la obtiene por turno el secretario general de cada una de las secciones del sindicato, que agrupa a actores, directores, filarmónicos, compositores, autores y técnicos, y que también durante breve lapso ocupó Ortega.
A su vez, la realizadora Matilde Landeta, secretaria del interior en el Comité Ejecutivo del actor Héctor Ortega, protestó: “no se vale que me acusen de traidora”.
Ortega acusó de traición a la realizadora en 1949 de La negra angustias, cuando en su ausencia y a pedido de los integrantes de su sección sindical convocó a una asamblea para solicitarle su renuncia (Proceso 954).
Sobre las declaraciones de Ortega y a propósito de las circunstancias que vive el STPC en la actualidad, se manifestaron por separado las realizadoras Matilde Landeta y Marcela Fernández Violante, así como el guionista Xavier Robles, quien perdió las elecciones frente a esta última.
Ella completará el período de Ortega, y se quejó de que éste no le hizo entrega formal de las instalaciones sindicales ni la puso al tanto de los problemas más urgentes que atendía.
A su vez, Robles, derrotado por un escaso margen de cinco votos, consideró como “una pena” el triunfo de Fernández Violante, ya que ésta, lo mismo que buena parte de su Comité Ejecutivo, es una profesional de la dirección cinematográfica. Sin dejar de advertir que la Sección de Autores corre el riesgo de convertirse en sucursal de la Sección de Directores del STPC al no ser conducida por escritores de tiempo completo, Robles asume como un mandato de los autores cinematográficos sindicalizados la solicitud formulada a Fernández Violante de reclamar para la sección que ahora encabeza la Secretaría General del Comité Central del STPC.
También en referencia a lo manifestado por Ortega, Robles expresó su deseo de “felicitarlo por sus declaraciones”, que consideró “muy precisas y muy claras”. Sobre su separación de la Secretaría General de la Sección de Autores del STPC, que Ortega atribuyó a una consigna, dijo Robles: “hay que aclarar que esa destitución se planeó en las oficinas de Sergio Olhovich, a donde fuimos convocados para pedirle la renuncia a Héctor”. Robles coincidió también con Ortega en el sentido de que “el STPC, nuestro sindicato, debe salir del Congreso del Trabajo y mantenerse al margen de los organismos de control sindical del Estado, y ésa es una de las luchas que le costaron la destitución a Héctor”.
Contra las observaciones críticas de Ortega a propósito de la participación de actores de teatro, centros nocturnos y circos, afiliados a la Asociación Nacional de Actores (Anda), sección actoral del STPC, en decisiones que competen exclusivamente a los actores cinematográficos, Matilde Landeta explica que intervienen en la medida que constituyen una sección bien definida al interior de la Anda.
En cuanto a los empeños de Ortega por depurar el padrón de integrantes de la Sección de Autores del STPC durante su breve gestión, Landeta explica que en realidad trató de reducirlo de 80 “a unos cuantos”, cuando “no podemos borrar del padrón a la gente porque borramos el sindicato”.
La cuestión era al revés, dice Landeta: “inflamos el padrón, porque si no no podríamos ser sindicato, y él no sólo achicó el padrón sino que excluyó a afiliados, como a la propia Marcela Fernández Violante”.
Por rotación, después de haber estado en manos del líder de la Sección de Técnicos y Manuales, Arnulfo Mayorga, explica también la autora de Nocturno a Rosario que “ya le tocaba a Autores y le tocó a Ortega que, como él mismo dice, de sindicalismo no sabe nada, pero como es un puesto bastante político se engolosina con la política del STPC: era el representante de los actores, de los técnicos, de todos, y nos manda a volar a los de la Sección de Autores”.
Juzga Landeta que Ortega “había metido mucho la pata: se ausentó durante más de un mes sin dejar ni siquiera los cheques firmados suficientes, ni registró ante la Secretaría del Trabajo a la sección”. Entonces, dice, “no aparece sino hasta el mero día de la asamblea” en la que se le pidió la renuncia, asegura Landeta. Fue entonces cuando la acusó de traidora, por haber convocado a la reunión en su calidad de secretaria del interior del Comité Ejecutivo.
Al renunciar el 14 de diciembre de la Sección de Autores, Ortega debió apartarse automáticamente de la Secretaría General del Comité Central del STPC, pero “va y se presenta al STPC y empieza a mandar a los secretarios generales de las secciones, y entonces Humberto Elizondo, el líder de los actores, se enfurece y le dice: `usted está destituido, ya no es representativo, y se salen los representantes de las seis secciones y lo dejan hablando solo”.
Ortega, dice Landeta, “está encorajinado y acaba con que yo soy la culpable de todo eso; yo qué tengo que ver, si a mí también me renunciaron por ser de un Comité Ejecutivo que no funcionaba”.
Para la nueva Secretaria General de la Sección de Autores del STPC, Marcela Fernández Violante, “es muy triste, muy patético que haya terminado así la administración pasada”.
Juzga que en el caso de Ortega “está más en juego la vanidad personal que la pasión por el cine”.
Entre los conflictos que deberán enfrentar los sindicalistas cinematográficos en el corto plazo, Fernández Violante destaca el caso de los Estudios Churubusco, que califica de “patético”, pues acusa que los trabajadores de vigilancia se están robando el material de construcción y la obra está paralizada, con lo que se corre el riesgo de incumplir el compromiso de modernizar los estudios, y asegura que “ya hubo una violación a una chava por los vigilantes”.
Por otra parte, señala, “nos estuvieron escamoteando el reglamento de la nueva Ley Cinematográfica, que es lo importante: todo va con una lentitud pasmosa y el reglamento habla de tiempos de pantalla muy precisos, de modo que cuando esté ya nos van a aplicar los del segundo año”. Asimismo, apunta, “no hay salas para el cine mexicano, entonces los productores, que tienen una larga lista de películas sin estrenar, no producen porque no hay dónde exhibir, mientras los propietarios de Cotsa ya cerraron el cine Chapultepec y nunca repararon los cines”.
Además, “Televicine redujo de 40 a ocho su producción anual de películas”.
Al cine, advierte Fernández Violante, “hay que defenderlo a través de los sindicatos, hay que hacer de ellos los órganos interlocutores; nuestro STPC fue golpeadísimo en la administración pasada, lo mismo que el STIC, ya que los Estudios América fueron vendidos y están abandonados”. Este, analiza, “es el panorama al que hay que enfrentarse”.
No obstante, sostiene, por lo pronto “voy a abrir el padrón de la Sección de Autores a pura gente joven, voy a retacar de gente joven la sección y que empiecen a ver cómo es la lucha sindical por dentro”.
En cuanto a la elección del nuevo secretario general del Comité Central del STPC, Fernández Violante considera que deberá llevarse a cabo a finales de febrero o principios de marzo, con la participación de los secretarios generales de las seis secciones.
Derrotado por escasos cinco votos por Marcela Fernández Violante, Xavier Robles considera, en efecto, que “es una pena que haya ganado el comité de Marcela, porque no es un sindicato representativo de los escritores cinematográficos mexicanos”.
En cambio, argumenta, “nosotros teníamos a Tomás Pérez Turrent, a Paz Alicia Garciadiego, Mitl Valdéz, Pedro de Urdimalas, Guadalupe Ortega, Francisco Sánchez, Reyes Bercini y Carlos Valdemar, entre otros, que siempre se han destacado por su quehacer como guionistas.
“Lo que nos proponíamos era que el Comité Ejecutivo de los Autores estuviese representado claramente por los escritores”, explica, pero lo que ocurrió fue que “ahora la Sección está dirigida fundamentalmente por directores de cine, y algunos de ellos no se distinguen precisamente por ser buenos guionistas.
“Las elecciones fueron además muy cuestionables”, acusa Robles, “entre otras cosas porque se permitió el voto como autor de Diego López, director de los Estudios Churubusco”.
Robles levantó un acta de protesta en la mesa y ante el notario público, “pero Diego votó de todas maneras, y votó por Marcela”.
Además, dice, “la planilla ganadora tuvo 2l votos en carta poder a una sola persona”.
Pero, a pesar de todo, “aceptamos sin regateo alguno el voto mayoritario y el triunfo de la otra planilla”, concede, aunque “no queremos perder el Comité Central del STPC, que estaba en manos de los Autores, por lo cual Gabriel Retes hizo un llamado respetuoso a Marcela, aplaudido por todos nosotros, para que acepte ser candidata a la Secretaría General del STPC”.








