Señor director:
Leí con interés el artículo de JEP publicado en Proceso 1832 bajo el título Remember (you too) The Alamo, y me llamó particularmente la atención el primer párrafo que aparece en la parte subtitulada El septentrión abandonado: “El imperio español, al no encontrar oro, se interesó muy poco por el extremo septentrional de sus dominios. No hubo presencia militar ni verdaderos intentos de colonización. Todo quedó librado a las misiones. Este sistema de intercambios y frustrada cristianización se deshizo cuando en 1767 por un decreto real los jesuitas fueron expulsados”.
Al respecto, quisiera agregar lo siguiente: En 1769, el visitador general José de Gálvez inició la colonización de la Alta California, y seleccionó como líderes de la empresa militar y religiosa al teniente coronel Gaspar de Portola, gobernador de Baja California, así como al franciscano Fray Junípero Serra, quien era el superior de las misiones jesuitas en Baja California. De modo que a lo largo de una década se fundaron en la Alta California tres presidios, ocho misiones y un pueblo.
En 1779, el virrey Bucareli y el comandante general de las Provincias del Interior, Teodoro de la Croix, aprobaron la propuesta de Felipe de Neve, gobernador de la Baja y Alta California, consistente en fundar tres poblaciones: San José, Los Ángeles y Santa Bárbara.
El pueblo de Reina de los Ángeles fue fundado el 4 de septiembre de 1781, en la ribera del río Porciúncula. Los primeros pobladores civiles fueron 12 familias (23 adultos y 21 niños), además de cuatro soldados y sus familias; el grupo estuvo integrado por las siguientes castas: española, indígena, mulata, negra, mestiza, coyota y china (filipina). Los colonizadores tenían los oficios de granjero, jornalero, minero, artesano, sastre, armador, albañil y carpintero.
El pueblo de Reina de los Ángeles fue más tarde denominado Los Ángeles, Alta California. A partir del Tratado de Guadalupe-Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, la Alta California pasó al poder de Estados Unidos. (Fuente de información: libro México en Los Ángeles, de Pedro G. Castillo y Antonio Ríos Bustamante.)
Atentamente
Juvenal Valiente Pérez








