Alberto Cárdenas: fue más difícil ganarle la candidatura a panista a Jiménez Remus que derrotar a priista Ruiz Orozco

GUADALAJARA, JAL.- Inminente su toma de protesta como gobernador constitucional de Jalisco, Alberto Cárdenas Jiménez circunscribe y reduce su visión de la política “a una sola palabra: servir…”.
Precedido sólo por la práctica del ejercicio público y político que tuvo como presidente municipal de Ciudad Guzmán –segunda en importancia en el estado, con más de 110,000 habitantes–, el panista que ha encabezado el mayor triunfo en la historia del Partido Acción Nacional (PAN) al ganar la gubernatura jalisciense, ofrece la concepción que tiene del vocablo “política”:
“Es servir, y servir muy bien, pues hacer mal gobierno, que a final de cuentas es lo que se refleja en la política, significa desactivar economías, desintegrar familias, quitar expectativas, abandono de hogares, drogadicción…”
Y enfatiza: “la política hay que interpretarla así. El que quiere meterse es que va a servir así”.
Y punto.
Una versión fidedigna de un destacado panista local refiere que, en principio, Alberto Cárdenas, de 36 años, no quería aspirar a la gubernatura, que él sólo buscaba una diputación. Pero Raúl Octavio Espinoza, su amigo, paisano e integrante del grupo Zapopan, lo impulsó a “la grande”.
Cárdenas dijo sí; pero sabía a quién tenía enfrente: a Gabriel Jiménez Remus, actual coordinador de la fracción panista del Senado de la República.
“Fue mucho más difícil para mí –asegura– ganarle a Jiménez Remus que ganar la elección”, confía Cárdenas Jiménez.

DE CENTRO

Los panistas, aquí y en otras partes, coinciden en la caracterización de “Beto”: es francote.
Alberto Cárdenas dice a Proceso que quiere ser él mismo: “un hombre que cree bastante en la familia, al que le gusta jugar dominó y echar una cubita de vez en cuando…”.
Católico –”no tengo que avergonzarme de lo que soy”–, el lunes pasado recibió la bendición del obispo Serafín López Elizalde, de la diócesis de Ciudad Guzmán –prelado muy vinculado con la teología de la liberación–, para la tarea de gobernar, que comenzará el 1 de marzo, Miércoles de Ceniza.
Entrevistado en el despacho de Tarcisio Rodríguez, dirigente estatal panista –quien a decir de él mismo, será el jefe de la bancada de Acción Nacional en el Congreso–, el ingeniero industrial anuncia que, en relación con la conformación de su gabinete, no habrá “compromiso político” alguno, ni de amistad. “Sólo gente que conoce el tema, que tiene años de dedicarse a esto muy bien”.
Y explica: “el gabinete tiene que ser muy equilibrado, donde todos repartamos la carga suficiente para dejarle tiempo al gobernador a que medite y piense y pueda ver el panorama más tranquilo y no tenga colas de gente esperando por allí…
“Será un gabinete plural –añade–, pero no en cuanto a la interpretación que generalmente se tiene: repartir un cargo al Partido de la Revolución Democrática, al Revolucionario Institucional dos, y ya haces un gabinete plural. No: para mí significa que estén todos los sectores, productivos, religiosos, de todas las actividades.”
Casado con Joann Novoa Mosberger y padre de tres hijos –Andrea, Alberto y Alvaro–, Cárdenas Jiménez pronunció un mensaje ante poco más de 10,000 personas en la Plaza de la Liberación, el lunes 13, en lo que se denominó la “Coronación de la victoria”.
En compañía de Carlos Castillo Peraza, presidente nacional del PAN, afirmó que, con la elección, la ciudadanía jalisciense por fin se había decidido “por el cambio”.
El virtual gobernador, felicitado vía telefónica por el presidente de la República tras de conocerse los primeros resultados de la elección, afirma que, por la forma en que ejercerá su gobierno, éste será “de centro”, que tendrá “la filosofía partidista y doctrinal siempre recta de Acción Nacional”.
Poco después de haber sido nominado candidato a la gubernatura, Alberto Cárdenas recibió cursos intensivos de dicción y de actuación en público en la ciudad de México, que, sin embargo –según consignó el diario Siglo 21–, “no consiguieron quitarle gran parte de los `gazapos’ a los que ya tiene acostumbrados a sus seguidores de mítines”.
“Beto” ingresó en las filas de Acción Nacional en 1988, cuando empezó a fungir como secretario de estudios del comité directivo municipal de Ciudad Guzmán; después, fue integrante del consejo estatal del partido, de la comisión redactora de la plataforma del PAN y precandidato a senador suplente.
En campaña, fue permanentemente señalado y acusado por Eugenio Ruiz Orozco, candidato priísta, de ser “fascista” y de pertenecer a la “ultraderecha”, pero él siempre dijo “estar en sintonía con la doctrina social y cristiana”, además de tener “una amplia banda de apertura mental”.
Cuando su nombre empezó a conocerse en la sociedad jalisciense, rápidamente se esparció la versión de que su candidatura era impulsada por el Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), un grupo proempresarial constituido en 1976 como reacción al gobierno populista de Luis Echeverría Alvarez.
Y ahora dice al respecto: “no sé siquiera que haya oficinas del DHIAC en Guadalajara…”.
–Pero está aquí, y se menciona su nombre para ocupar un cargo en el gabinete, a Fernando Guzmán, quien fue presidente de DHIAC en 1988-1991…
–Bueno, sí, me dijeron después. Pero yo nunca he tenido un contacto con el DHIAC. Deveras. Y si lo hubiera tenido, no me avergonzaría.
“Estuve metido en un rancho, estuve metido en la universidad dando clases de economía, finanzas y administración. Estuve metido con mi familia en una fabriquilla de alimentos que le vendí a mi hermano. En fin, estaba metido en esas cosas.”
El senador Jiménez Remus, la noche de la elección –que arrojó, de acuerdo con cifras del PAN, 955,065 votos (57%) contra 638,737 (38%) del priísta Eugenio Ruiz Orozco– lo felicitó y se comprometió a apoyarlo en su gobierno “y en lo que pudiera”.
Cuando faltan ocho días para que asuma el cargo, el panista anticipa que serán prioridades –”la justicia social nos importa mucho”– la creación de empleos, el desarrollo regional, el impulso a las ciudades medias y evitar que siga creciendo la zona metropolitana.
Sobre las explosiones del 22 de abril de 1992 y el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, Cárdenas dice que los expedientes respectivos “serán reabiertos” porque para los jaliscienses “los casos no están cerrados”.
Es “Beto” Cárdenas, quien también anticipa que no vestirá a diario corbata –”no me incomoda ni me fastidia, pero tampoco es mi característica”–, que seguirá yendo a cenar tacos a las esquinas de Guadalajara, y a escuchar misa los domingos…