GUADALAJARA, JAL.- Recio y transparente al mismo tiempo, el futuro gobernador panista Alberto Cárdenas podría verse cooptado, dada su novatez política, por los mismos que lo llevaron a ganar la postulación de su partido –los del Grupo Zapopan–, que se perfilan para ser sus colaboradores más cercanos.
Identificados con lo que fue en esta ciudad el Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC) –ya queda muy poco aquí de este organismo proempresarial de ultraderecha–, los integrantes del Grupo Zapopan realizaron un intenso cabildeo y una fuerte campaña, en el interior de Acción Nacional, en pro de su mejor carta, Cárdenas Jiménez, y en contra de Gabriel Jiménez Remus, el precandidato natural de los tradicionalistas blanquiazules.
Con Fernando Guzmán Pérez-Peláez, expresidente nacional del DHIAC, a la cabeza, y César Coll Carabias y Daniel Ituarte –los dos últimos candidatos triunfantes a las alcaldías de Guadalajara y Zapopan–, el Grupo Zapopan, de la mano de Raúl Octavio Espinoza, aunque no identificado con los “dhiacos”, pero sí relativamente cercano a ellos, inició una gran ofensiva, primero dentro del PAN y posteriormente fuera.
Espinoza, paisano del virtual gobernador, militante panista desde principios de la década de los ochenta, fue antes candidato a la presidencia municipal zapopana, y luego, en las elecciones federales pasadas, aspirante al Senado como segunda fórmula panista –la primera la encabezó Jiménez Remus–, se convirtió en algo más que el simple jefe de campaña: fue el estratega de Cárdenas hasta las elecciones del domingo 12 de este mes.
Más todavía: ante la insistente negativa de Beto Cárdenas para convertirse en precandidato a la gubernatura –no quería competir contra Jiménez Remus, sólo aspiraba a una diputación–, Raúl Octavio Espinoza lo motivó, lo alentó y lo convenció para que se decidiera, aunque tuviera que competir con el ahora coordinador de la bancada panista en el Senado, y en cuestión de nueve días tenía el voto comprometido de más de la mitad de los delegados a la convención que se celebraría los días 15 y 16 de octubre de 1994.
Bajo este espectro, Raúl Octavio, licenciado en derecho por la Universidad de Guadalajara, exdiputado federal, exregidor del Ayuntamiento de Zapopan y maestro en la Universidad Panamericana (UP) –Opus Dei–, sería entonces el secretario general de Gobierno, el brazo derecho, el brazo político del gobernador panista.
Cárdenas Jiménez aseguró a Proceso que los titulares de las distintas secretarías “serán personas de su entera confianza, panistas, naturalmente”.
Cuando al actual líder de la bancada panista en el Congreso del estado, Gildardo Gómez Verónica, le pidió a Cárdenas Jiménez integrarse a su gabinete –presumiblemente en la Procuraduría del Estado–, éste le respondió que lo único que le podría interesar era la Secretaría General de Gobierno. Sin embargo, el inminente gobernador le respondió que esa responsabilidad sería para Raúl Octavio Espinoza. Gómez Verónica pertenece a la corriente de Jiménez Remus.
Por ahí, en un puesto muy cercano al de Raúl Octavio, se ubicaría Guzmán Pérez Peláez, litigante reconocido, egresado de la Escuela Libre de Derecho y originario del Distrito Federal.
No obstante, en Acción Nacional hay presiones fuertes de los integrantes de la corriente tradicionalista, que se oponen terminantemente a que el expresidente del DHIAC forme parte del gabinete, y de una cosa están seguros: “Fernando Guzmán no ocupará un cargo de primer nivel porque resultaría inconveniente para Cárdenas Jiménez”, pues tendría flancos vulnerables a la crítica, comentó un dirigente panista.
No obstante, Guzmán podría ocupar una subsecretaría o alguna dirección.
Jesús Martínez Gil, también catedrático de la UP, primer y único panista en la administración estatal de gobierno como jefe del Departamento Jurídico, integrante del Grupo Zapopan y obviamente opusdeísta, podría permanecer en alguna dirección o subsecretaría de Gobierno.
Coll Carabias, nacido en la ciudad de México y exintegrante activo del DHIAC, candidato triunfante a la presidencia municipal de Guadalajara, podrá ser, sin lugar a dudas, un colaborador, al menos indirecto, del próximo gobernador, como también ocurrirá con el futuro alcalde de Zapopan, Daniel Ituarte.
El más fuerte aspirante a la Secretaría de Finanzas –el otro pilar del gobierno– es precisamente el actual titular, José Lavalle Soler, un técnico en la materia con escasos tres meses en el cargo, pero que siempre ha servido al sistema y a quien los asesores del panista triunfante atribuyen una buena gestión.
El otro candidato a esa secretaría es Jorge Luis Eng, militante de Acción Nacional, directivo de la distribuidora automotriz Del Toro.
Aunque José Guadalupe Tarcisio Rodríguez, presidente del Comité Directivo Estatal de Acción Nacional y presunto diputado plurinominal, ha sido un conciliador entre las corrientes tradicionalista, neopanista y dhiacos, no ocupará un lugar en el gabinete. El será el coordinador de la fracción mayoritaria de su partido en el Congreso –24 legisladores de un total de 37.
Así, los seguidores de Jiménez Remus, Tarcisio y Gómez Verónica, ocuparán las secretarías o dependencias menos decisivas –al menos aparentemente.
Por ejemplo, la Secretaría de Desarrollo Urbano estaría encabezada por un viejo militante, Carlos Petersen, primero en ganar la alcaldía de Guadalajara en 1973, en un triunfo que no le fue reconocido; en Desarrollo Rural quedaría el empresario no afiliado a partidos políticos Francisco Mayorga Castañeda; en Educación Pública, Silviano Urzúa Ochoa, diputado panista. Se menciona además a Efraín González Morfín, excandidato a la Presidencia de la República, quien difícilmente aceptaría, y a Miguel Bazdresch, catedrático universitario.
En Salud se apunta a dos viejos panistas, los doctores Macedonio Tamez –quien además es abogado– y Manuel Baeza González; en Administración, a Ernesto Espinoza Guarro, empresario panista expresidente del comité estatal; en la Procuraduría General de Justicia, a Francisco Ramírez Acuña, exdiputado local y litigante, y a Jorge López Vergara, director de derecho de la Universidad Iteso y autor de varios libros sobre la especialidad.
También se menciona para Desarrollo Económico a Mario Reynoso y al empresario José Levy García; para Turismo, a Guillermo Martínez Güitrón, accionista del grupo Sidek, y a su primo Francisco Martínez Martínez; para Vialidad y Transporte, a Manuel Verdín Díaz, exdiputado local y regidor panista, o a Herber Taylor.
Silviano Urzúa, diputado panista, manifiesta que la presidencia del Supremo Tribunal de Justicia del estado la ocupará Carlos González Durán, un prestigiado maestro universitario y exmagistrado integrante del Partido de la Revolución Democrática.
No obstante lo que se asegura del DHIAC y de su supuesta incursión en Acción Nacional en 1988 con Manuel J. Clouthier, Guadalupe Tarcisio Rodríguez asegura que nunca hubo un ingreso masivo de integrantes de ese organismo a su partido y que, además, desde hace años no existe en Jalisco.
En eso coinciden otros viejos dirigentes panistas, sin dejar de reconocer que por lo menos Fernando Guzmán y César Collo pertenecieron a la organización, de la que inclusive fueron dirigentes.
La campaña priísta se basó fundamentalmente en los golpes bajos contra los panistas, en quienes vieron presuntas vinculaciones con el fascismo y la ultraderecha. La revista Conciencia Pública, que tuvo su origen precisamente en la ultraderechista Universidad Autónoma de Guadalajara (Tecos), desplegó en su portada (número 302) la imagen de la suástica o cruz gamada y, en el centro, la fotografía de Coll Carabias bajo el título: “El Chilango Power a la conquista de Guadalajara”.
Días después, circularon más de 100,000 panfletos con la misma portada de la revista.
Frente a esto, Fernando Guzmán Pérez Peláez, exdirigente de DHIAC, dijo sonriente, al tiempo que mostró uno de los folletos: “El burro hablando de orejas”.
En tanto, a la sede del PAN estatal y a la casa de campaña del candidato triunfante han llegado centenares de “currículums vitae” de gente de todos los niveles económicos y sociales, así como de personas que se dicen “viejos panistas”, en busca de empleo.
Y es que saben que, con el arribo de Alberto Cárdenas Jiménez al Poder Ejecutivo del estado de Jalisco, quedarán sin trabajo centenares de personas de los niveles alto y medio de la administración pública.








