TUXTLA GUTIERREZ, CHIS.- Eraclio Zepeda, el intelectual metido a la política, dice confiar en que el ejército mexicano actúa con “pulcritud” en su reciente operativo en busca de los dirigentes zapatistas y sostiene que si hubo abusos, no podrán ocultarse.
Zepeda, con más de 35 años de militar en organizaciones políticas de izquierda, instituciones culturales y grupos independientes, afirma que seguirá como secretario de Gobierno en Chiapas, pese a la licencia concedida al gobernador constitucional, Eduardo Robledo, porque “en este contexto no cabe pensar en cambios bruscos ni en la línea política ni en la composición del gabinete”.
Vestido con una guayabera color pistache, rostro con huellas de cansancio por los intensos hechos registrados en la entidad, Eraclio Zepeda concede la entrevista en su despacho del palacio de gobierno.
De entrada, hace una intensa defensa del gobierno de Robledo; explica que se constituyó con un gabinete plural, en el que están reflejadas, prácticamente, la inmensa mayoría de las fuerzas actuantes en Chiapas. Recuerda que, gracias a ello, en los 66 días del mandato robledista se pudieron resolver crisis difíciles.
“Siempre existió la absoluta decisión de que únicamente por medios políticos, sociales, de concordia y análisis de los problemas a los cuales nos enfrentamos éstos podrían ser resueltos.
“El estado es amplio, diferente, complejo. Quien quisiera ver la situación de Chiapas en blanco y negro se equivocaría. Ni toda la oposición es una sola ni todo el apoyo al gobierno constitucional. En ambas posiciones hay una enorme riqueza de actitudes, y la única posibilidad de solucionar esta crisis es, precisamente, la búsqueda sistemática de una nueva relación política.”
Sostiene que la solicitud de licencia fue “decisión personal” de Robledo, en un acto de “valentía, inteligente” y de una enorme responsabilidad ante la historia, pues ofrece amplias posibilidades para resolver, en una nueva atmósfera y una nueva tónica, los supuestos obstáculos para la paz que cierta parte de la oposición planteaba.
“La noticia recorrió el país y el mundo y se le dieron muy diversas connotaciones. Como secretario de Gobierno, puedo decir, con absoluta responsabilidad, que fue una decisión consensada con los más cercanos colaboradores de Robledo, ante quien expuso sus razones. Creo y considero que fue una medida a tiempo, que permitió abrir ventanas para que una nueva atmósfera penetrara en Chiapas.”
Considera que Robledo se enfrentó a una “violentísima” campaña de prensa “injusta” en más de un sentido, que logró crear una caricatura de él, completamente alejada de la realidad. “De pronto, el país tuvo ante sí un Frankestein creado con despojos, absolutamente ajenos a la esencia misma del ciudadano Robledo, y la gente que no lo conoce tuvo una visión completamente deformada de su acción. Aunque una inmensa cantidad de chiapanecos no compartió esa posición”.
Optimista, afirma que gracias a la aparición de nuevas fuerzas políticas, ahora Chiapas puede pasar de la retaguardia a la vanguardia política que la coloque al frente de las situaciones en todo el país y que esto puede ser logrado únicamente sobre la base de la pluralidad.
Acerca de la presencia de los zapatistas, afirma:
“No podemos pensar en vencidos y vencedores sino, simplemente, en la creación de una nueva actitud para resolver los problemas ancestrales de Chiapas.
“Sobre ese panorama, Eraclio Zepeda continúa en su responsabilidad de aportar su parte para lograr condiciones de paz. La Secretaría de Gobierno es el instrumento para la creación de los nuevos tratos políticos y, desde ese punto de vista, es lo más alejado que pueda haber a la línea de represión. Su acción es preventiva y no curativa. Cada vez que se emplea la fuerza pública, significa un fracaso en sus acciones.”
–Desde que se ordenó el reciente operativo militar, hay denuncias de represión contra las comunidades indígenas, ¿cuál es la actitud de quien es conocido como un luchador social y que siempre protestó por las represiones en el país?
–Fui invitado para ser el secretario de Gobierno como Eraclio Zepeda. No dejé nada de mis responsabilidades ni de mis anhelos fuera de la puerta, a cambio, para ejercer este cargo. Precisamente, la utilidad que puede derivarse de la presencia de Eraclio Zepeda en la Secretaría de Gobierno se basa en que sea Eraclio Zepeda íntegro.
“Desde este punto de vista, lo primero que tengo que hacer es rechazar los rumores de desinformación. Constituyen un arma destructiva gigantesca y la única forma de eliminarlos es contar con una fuente precisa de información creíble y confiable. Tenemos la experiencia de los primeros días de la guerra en 1994. Mientras los medios de comunicación no tuvieron acceso a las zonas en conflicto, la prensa mundial se llenó de informaciones caóticas que se prestaban mucho a la imaginación de los propios comunicadores.
“Esa experiencia la tenemos ahora y sabemos que la CNDH y las ONG sabrán cumplir su obligación para encontrar las dificultades que pudieran haber surgido en situaciones tensas y, posiblemente, violentas. Tengo la seguridad absoluta, después de haber tenido la responsabilidad que ejerzo, de que las operaciones en Chiapas fueron llevadas a cabo con una actitud de prudencia.
“Sin embargo, para el gobierno de Chiapas siempre fue muy claro que había que diferenciar una acción penal, ordenada por la Procuraduría General de la República, con la acción política, con la que había que crear las condiciones de la vida nueva en el estado.
“La acción penal realizada para cumplir las órdenes de aprehensión de un juez no puede ser tomada como la solución total del problema. Para avanzar allí, tenemos que extremar las posibilidades de coparticipación, eliminando la cooptación y teniendo muy clara la diversidad de opiniones políticas que existen, siempre y cuando se abandone la línea armada.
“Creo que la conquista del orden del Estado de derecho en estos momentos en Chiapas constituye el camino para preservar la democracia. Cuando la violencia surge, la democracia queda relegada.”
–El EZLN dice que se lanzaron bombas, se ametrallaron pueblos, y también ha trascendido que hay cadáveres producto de esta situación, ¿qué tan cierto es esto?
–La información que tengo no contempla esas circunstancias. Cuando suceden acciones de este tipo, es imposible ocultarlas. Estoy absolutamente seguro de que en bien de la confianza mutua para la edificación de la paz, se podrán airear estos temores. Tengo absoluta confianza de que se trata, fundamentalmente, de temores acrecentados por el rumor. Sin embargo, una acción lógica es estar siempre dispuesto a escuchar las diversas voces de la comunidad, y entender que éstas son honestas y están participando para la construcción de esta paz tan necesaria.
“Tengo la convicción absoluta de que las circunstancias probarán que se actuó con pulcritud. Si hubo excesos, se conocerán, (aun cuando) los que se cometen en estas circunstancias no pueden ser elevados a norma universal de nuestras fuerzas armadas. Esto sería tan ingenuo como, desde el otro extremo, considerar algunos cometidos en ciertas regiones donde estuvo el predominio del Ejército Zapatista y pudieran ser elevado a norma universal del EZLN. Creo profundamente en la acción patriótica que se presenta en ambos lados del conflicto.”
–En su solicitud de licencia, el gobernador convoca al obispo Samuel Ruiz “a que abandone sus actuales actividades”. Unos no saben si se quiso referir a su papel como cabeza en la Comisión Nacional de Intermediación o bien a sus actividades religiosas. ¿Cuál es el sentido?
–En el texto hay el espíritu de eliminar los obstáculos para la conquista de la paz. Robledo, desde el primer día, dijo que estaba dispuesto a renunciar si su presencia era un pretexto. Naturalmente que los escollos son diversos. Entonces, con el derecho que le daba la decisión valiente que tomó, estaba moralmente obligado también a hacer ver las otras barreras.
“Veo absolutamente lógico que le haya hecho un llamado al licenciado Amado Avendaño y a don Samuel Ruiz. Estoy absolutamente convencido de que este llamamiento fue de estricto orden político. El gobernador Robledo no actúa en el ámbito religioso. Así pues, el llamamiento es para hacer un lado prejuicios que pudieran limitar la acción de concordia.
“Nadie podría suponer que la acción episcopal de don Samuel es la que está en entredicho. Eso se soluciona únicamente por la vía del derecho canónico, por la vía vaticana. Creo que sería un gran error plantear posiciones que caen fuera del ámbito político. No se trata de un asunto de orden religioso sino de una invitación dramática para reconquistar el diálogo.”
–En este sentido, ¿se puede conferir que don Samuel y Amado Avendaño constituyen un obstáculo para la paz?
–Estoy hablando desde el punto de vista del gobernador Robledo, quien de seguro no consideraba que él mismo fuera un obstáculo. Pero si sus contrincantes podían pensar lo contrario, él tenía el derecho absoluto a suponer lo mismo de sus contrincantes.
Acerca de la existencia de “guardias blancas”, señala: “existe la decisión de muchos de los propietarios de defender su patrimonio a toda costa. La tarea del gobierno del estado es impedir a toda costa que se hagan justicia por su propia mano. Esta no puede desarrollarse con actos de ilegalidad. He platicado con muchos de estos rancheros, algunos muy modestos, que están dispuestos a sacrificar su propia vida en defensa de la tierra.
“Ahora, de esto a tener matones a sueldo, hay una enorme distancia. Pienso que las guardias blancas, entendidas como ejército de mercenarios pagados por los propietarios, son algo irreal. Si en algunos casos existieran, se trataría de pequeñas bandas ilegales que habrá que destruir, pero que no pueden ser consideradas como la totalidad del fenómeno.
“Recuerdo, en los más duros días de las escaladas de invasión de tierras –el año pasado–, una conversación con un propietario de mi generación, a quien conozco desde niño, hombre fuerte, recio, que con los ojos llenos de dolor y de lágrimas me decía: `Laco, me voy a morir ahí. Pero va a ser con mi mujer, porque quiero defender lo que he hecho durante 50 años de trabajo’. Y lo entiendo. Puedo asegurar que el caso de este ciudadano chiapaneco expresa la decisión de oponerse a un acto ilegal, como es posesionarse de su propiedad, pero de ninguna manera expresa que él haya alquilado matones a su servicio.”
–La determinación del intelectual y luchador de la izquierda de colaborar con un gobierno priísta, ¿qué consecuencias ha traído para su vida personal?
–Mis amistades se mantuvieron respetuosamente en el mismo nivel. Algunos que me conocían poco, me ofendieron e hicieron también una caricatura de mi acción. En esto creo que el compañero tiempo tendrá la palabra y en estos sesenta y tantos días, el conocimiento de las razones de mi actitud han ido ganando cada vez más comprensión.
“Creo que la andanada de los primeros días ha quedado atrás. La decisión que tomé fue suficientemente explicada por mí en la Comisión de Garantías de mi partido, donde pedí una licencia voluntaria por el tiempo que dilate mi responsabilidad. Cuando ésta termine, volveré a la Comisión de Garantías a exponer lo que hice, a plantear mis acciones, y si hubo errores, estoy dispuesto a escuchar la objeción.”
–Por lo pronto, la realidad es que se le identifica como parte de un gobierno que es considerado represor y que hay marchas de protesta en la ciudad de México y en otras partes del mundo.
–El termómetro que tengo es la relación que experimento día a día con las fuerzas políticas locales y aquí el diálogo avanza y el rechazo hacia mi posición no es la norma universal. Por el contrario, creo que mi presencia en la Secretaría de Gobierno constituye un eslabón para crear la nueva relación política de respeto.
“Aquí nuevamente está el problema de la información. Estoy seguro de que cuando se haga el recuento de las acciones del gobierno de Chiapas, podré seguir viendo a la gente que confió en mí. Pero pienso también que una de las obligaciones de cualquier ciudadano mexicano en condiciones extremas por la conquista de la paz debe ser hacer lo que su conciencia le indica, sin tener temor a poner en supuesto peligro el prestigio que se hubiera acumulado.
“Creo que cuidar en forma temerosa el prestigio genera el temor a ocupar la responsabilidad. Pero en esto no hay más termómetro que el juicio de la acción terminada. No creo que haya realizado un solo acto que vaya en contra de mi pasado.”
–¿El optimismo con que ve usted la situación le hace confiar en que el EZLN depondrá las armas?
–Desde enero del año pasado, consideré que ése no era un problema capital. Creo que lo importante es la decisión de los ciudadanos chiapanecos que visten el uniforme zapatista, de hacer las acciones dentro de la legalidad y dentro de la acción política. Mi optimismo se basa en que nunca más sea necesario que un chiapaneco empuñe las armas para preservar su dignidad.
Y concluye: “el día que yo tomara una acción en la que no creyera, ese día tendría que tener una vergüenza gigantesca que me impediría seguir un solo momento ahí, y no ha sido el caso”.








