BELICE.- Preocupado por los recientes acontecimientos en Chiapas y sus efectos políticos, económicos y sociales, Manuel Camacho Solís hace a un lado el aislamiento que se autoimpuso y, desde esta ciudad caribeña, advierte que los conflictos y los problemas no se pueden acabar ni, mucho menos, resolver dividiendo la sociedad.
Las soluciones políticas, dice, siempre son difíciles. El diálogo es lento y con resistencias. Visto en perspectiva, sin embargo, es el mejor camino.
Y exhorta:
“Hay que insistir en el diálogo. No hay que darse por vencidos, aunque esto exige que haya una posición honesta y respetuosa entre todos.”
Camacho Solís reapareció públicamente aquí para dar a conocer a la comunidad caribeña, reunida en esta ciudad de no más de 200,000 habitantes, el resultado de los trabajos desarrollados por la Comisión Independiente de Gobernabilidad que, en su parte medular, sostiene que frente al fin de las ideologías, de la apología de la globalidad económica y de las visiones extremas, surge una nueva corriente mundial capaz de hacer compatibles la democracia, el desarrollo y la equidad mundiales.
Después de su intervención, Camacho Solís aceptó una breve entrevista con el reportero, para analizar el conflicto chiapaneco en su nueva etapa y la situación de la política nacional.
A continuación se transcribe íntegramente el contenido de la entrevista efectuada en la cafetería del hotel Ramada Royal.
–¿Cómo ha visto el desarrollo de los acontecimientos en Chiapas?
–El país necesita paz y estabilidad económica. Si la economía se sigue deteriorando, no habrá margen para responder al reclamo social. Pero también si no hay tranquilidad, será más difícil aún estabilizar los mercados.
“La solución de la economía, de la política y del reclamo social está, hoy, junta. Así hay que verlo. Así lo estamos viendo todos.
“Los problemas de Chiapas y del país no se van a resolver si se escala el conflicto y se divide a la sociedad. La solución política es necesaria y posible.
“Una tregua duradera, con garantías serias y verificables para el Estado mexicano y para la tranquilidad de la economía, es preferible a un escalamiento del conflicto en Chiapas y a la polarización de muchos otros problemas, comenzando por la propia ciudad de México.
“La paz estará más cerca si la vemos como resultado del cambio, de los avances que puedan irse logrando para hacer frente al conjunto de dificultades que hoy enfrenta el país.
“Ahora, la política puede restituir el orden si se concilia la necesidad de fortalecer el Estado de derecho con las demandas legítimas de democracia.”
Acerca de la actuación del ejército, comenta:
“El ejército mexicano ha cumplido con eficacia y lealtad las tareas que le ha encomendado el presidente de la República.”
–¿Cómo juzga el comportamiento del EZLN?
–Independientemente del carácter clandestino de la organización, es importante no perder de vista su arraigo en las comunidades indígenas donde tiene presencia, además del apoyo importante de la sociedad chiapaneca y de su presencia política en la opinión pública nacional.
“Por ello, sigo pensando que la mejor salida es la política: impulsar por vías políticas las reformas que favorezcan a la gente y lleven a la consolidación de un orden democrático pleno en nuestro país.”
Agrega que debe hacerse todo el esfuerzo para que Marcos y el EZLN sean “parte de la solución y no del conflicto, porque en medio de un conflicto acentuado, ellos tendrían la iniciativa y no podrían orientar el país a las mejores causas.
“Por la naturaleza de la lucha del EZLN y las características de su organización, no puede ser un factor de estabilidad. Pero, en un contexto distinto, con muchas otras fuerzas, con espacios políticos e institucionales nuevos, pueden facilitarse cambios que aumenten la estabilidad.”
Puso como ejemplo el acuerdo político del 27 de enero de 1994 entre los candidatos a la Presidencia y los partidos políticos. Ese acuerdo, según Camacho Solís, contribuyó a mejorar la elección del 21 de agosto:
“A esto es a lo que me refiero cuando hablo de construir salidas políticas. Construir bloques de diálogo y no zanjas de división.”
Acepta que “las soluciones políticas siempre son difíciles, pero no hay que darse por vencidos. Hay un gobierno que merece ser respetado porque tiene un importante sustento constitucional y político. Hay una realidad, la de la inconformidad, que está ahí, que tiene que tener una salida política. Pienso que todos somos mexicanos y que si así lo vemos, encontraremos la salida nosotros mismos.
“Va a llevar tiempo. Nadie puede pensar que esto quedará resuelto de un día para otro. Pero eso no debe ser motivo para que se pierda la decisión de dialogar y de construir un mejor orden democrático en el país.
“Lo económico tampoco se arreglará si no se arregla lo político. Y ahí estamos, en una situación que más que verla como un círculo vicioso, pudiera mejor ser vista como el mapa que abra la posibilidad de la solución.”
–Como excomisionado para la Paz, ¿qué aconsejaría a las autoridades?
–No me toca a mí hacer recomendaciones al gobierno. El presidente de la República está tomando las decisiones que considera mejores. Por mi parte, estoy convencido de que el camino del diálogo, de la paciencia va a ser mejor. No creo, definitivamente, que dividiendo a la sociedad se puedan arreglar los problemas y acabarse los conflictos.
“Finalmente, todos tenemos que caber en el mapa político del país. El PAN tiene ya una presencia relevante y destacada; las fuerzas del gobierno están presentes y deberán tener un espacio y un horizonte político que les dé seguridad en los cambios, y la izquierda y los movimientos sociales necesitan también ser parte de la solución y ocupar el espacio que les corresponda de acuerdo con el apoyo que tienen, para lograr así la estabilidad en un nuevo arreglo político, con el cual estamos coincidiendo la mayor parte de quienes opinamos, actuamos y pensamos en favor del país.
“Podemos ir a un mundo y a una nación en donde establezcamos valores más firmes, en los que la democracia se fortalezca, recuperemos el desarrollo y éste pueda beneficiar las regiones más atrasadas del país. Y también pudiéramos estar en un proceso de destrucción de lo que hemos construido. Pero estoy seguro de que esto último no se dará.”
–¿Cuál es el futuro de Manuel Camacho Solís?
–He pensado que mediante una posición de prudencia, puedo ser en este momento más útil. Y lo que he decidido es irme a trabajar a esta pequeña asociación, que es Democracia y Desarrollo, de la cual, en su momento, precisaremos los términos de esta participación. De esta manera no genero tensión a ninguna de las fuerzas políticas y contribuyo con una opinión y un trabajo sistemático de reflexión sobre los problemas del país.
“Simultáneamente, estaré participando en foros internacionales, como los trabajos que hemos desarrollado en esta comisión de gobernabilidad, que son reflexiones que me parece serán importantes para nuestro país.”
–¿Esto significa que México estará fuera de sus planes por el momento?
–México es lo que me importa y me mueve a participar. Es por lo único que estoy dispuesto a hacer las cosas que valen la pena.
Antes de la entrevista, Camacho Solís había hablado frente a los delegados del Caricom y coautores del documento de reflexión, entre quienes estaban Shridath Ramphal, exministro de Guyana; Enrique Iglesias, director del Banco Interamericano de Desarrollo, y Oscar Arias, expresidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz.
Los integrantes de la Comisión Independiente de Gobernabilidad destacaron, en sus conclusiones, que los problemas de gobierno que antes eran vistos como asuntos exclusivos de los Estados nacionales tienen que considerar ahora una nueva correlación de fuerzas: realidades económica, tecnológica y de comunicación diferentes, y poderosas fuerzas no gubernamentales, movimientos sociales, empresas trasnacionales, etcétera.
Explican:
“Después de estos años, en donde había la percepción de que lo único que iba a contar era el crecimiento económico y la liberalización de los mercados, por encima incluso de la ideología y de la política, pensamos ahora que los conflictos sólo podrán ser resueltos mediante el respeto de los valores éticos, la vida, la libertad, la justicia. Sólo en la democracia y en la justicia pueden fundarse la paz y la estabilidad.”








