Condenas en Europa al gobierno mexicano; no se entiende la pretensión de negociar con quienes se considera delincuentes

PARIS.- La nueva ofensiva militar lanzada por las autoridades mexicanas en Chiapas fue ampliamente comentada por la prensa francesa, provocó la indignación de amplios sectores de la opinión pública y una inmediata reacción de repudio y preocupación de partidos políticos, centrales sindicales y de todas las organizaciones no gubernamentales y de defensa de los derechos humanos.
El anuncio de la suspensión de la ofensiva militar y la intención gubernamental de reanudar el diálogo fueron recibidos con desconfianza. Prueba de ello es que no se suspendió la manifestación de repudio a las autoridades de México y de solidaridad con Chiapas prevista para este lunes 20, la cual será la tercera en diez días.
La primera manifestación se realizó el sábado 11, enfrente de la embajada de México. Fue pequeña y tomó desprevenido al embajador Ignacio Morales Lechuga, quien recibió a una delegación de siete personas en presencia de las corresponsales de Proceso y Radio Mil.
La segunda se realizó en el mismo lugar el lunes 13. Esta vez las fuerzas policiacas francesas y el embajador estaban perfectamente al tanto de la movilización, que fue más importante. Al grito de: “todos somos Marcos”, unos 200 manifestantes franceses y latinoamericanos desplegaron mantas y pidieron el fin de la ofensiva militar en Chiapas. Dos unidades de la CRS (Cuerpos Republicanos de Seguridad) los mantuvieron bajo estricto control.
El embajador Morales Lechuga recibió a otra delegación, pero no aceptó que los reporteros mexicanos y franceses estuvieran presentes. Después, explicó que le habían manifestado su profunda preocupación por la ofensiva militar y que él había insistido en que las tropas sólo apoyaban a los agentes judiciales que cumplían la orden del procurador general de la República de arrestar a los dirigentes zapatistas.
Morales Lechuga subrayó que los únicos muertos de que tenía conocimiento era un coronel del ejército y dos soldados. Reiteró también que el gobierno mexicano seguía abierto al diálogo.
Maurice Barth, responsable del departamento de América Latina de la Cimade, una de las ONG más importantes de Francia, encabezaba esa delegación y salió de la entrevista con el embajador mexicano tan preocupado como antes de ella.
“No entendemos cómo el gobierno mexicano pretende seguir dialogando con personas a las que llama delincuentes y contra las que lanza una orden de detención y una ofensiva militar de tal envergadura. El embajador insistió en que el ejército no cometía violaciones de los derechos humanos en Chiapas y que las únicas víctimas habían sido tres militares. En ese momento de la plática, Antonio Hernández Cruz, diputado federal mexicano, vicepresidente de la CND, intervino. Recalcó que era chiapaneco, que vivía en Chiapas, y que su experiencia diaria nada tenía que ver con lo que describía el embajador. La delegación también protestó enérgicamente por el allanamiento de sedes de organismos de defensa de derechos humanos y por la detención de Jorge Santiago Santiago, que conocemos muy bien y que goza de un amplio respeto en toda Europa.”
Barth entregó a la corresponsal una carta de protesta, fechada el 13 de febrero de 1995, que la Cimade dirigió al presidente Ernesto Zedillo, en la cual expresa su preocupación por la detención de Santiago Santiago, por el allanamiento de la Oficina de Coordinación de Organismos no Gubernamentales por la Paz y del centro de derechos humanos “Fray Bartolomé de las Casas”, organismos con los cuales la Cimade trabaja desde hace muchísimo tiempo.
Barth confirmó que una misión de la Cimade viajará en marzo a Chiapas.
El Comité Católico contra el Hambre, la ONG con más peso en Francia y ampliamente reconocida en el ámbito internacional, también se dirigió al presidente Zedillo. En su carta, fechada el 16 de febrero de 1995, Claude Baehrel, secretario general de esa organización recuerda: “en una carta fechada el 7 de marzo de 1994, que nos fue trasmitida por su embajada en París, el secretario particular de su antecesor, el señor Carlos Salinas de Gortari, nos afirmaba que `el gobierno de la República tiene el firme propósito de seguir trabajando en la región para lograr una solución pacífica a estos acontecimientos, conforme a las leyes y en el estricto respeto de los derechos humanos’.
“Apreciamos esa respuesta de la Presidencia. Desafortunadamente los testimonios directos que recibimos desde hace algunos días nos llevan a pensar que no se ha podido mantener ese propósito, ya que no sólo se descartó la solución pacífica sino que también se cometieron nuevas violaciones de los derechos humanos. Lo deploramos profundamente y le pedimos usar toda su influencia para que su gobierno tome las medidas siguientes: instaurar un verdadero diálogo con el EZLN, para encontrar una solución pacífica del conflicto, en la justicia y la dignidad; apoyar la acción de mediación llevada por monseñor Ruiz y la Conai; asegurar el respeto de los derechos humanos y de las garantías individuales de todas las personas implicadas en el conflicto, de la población civil del estado de Chiapas y de los miembros de las organizaciones sociales y políticas; poner punto final al hostigamiento de las ONG que realizan un trabajo humanitario o que obran a favor de los derechos humanos y de una mayor democracia; pensamos particularmente en la Conpaz y en algunos miembros del equipo Pueblo; respetar la integridad física y psicológica de todas las personas detenidas, y particularmente del señor Jorge Santiago Santiago; realizar cuanto antes una investigación objetiva y conforme a las leyes acerca de estos detenidos; facilitar la presencia de la prensa y de las organizaciones de defensa de los derechos humanos en todo el estado de Chiapas.”
Al igual que la Cimade y el CCFD, la Federación Internacional de los Derechos Humanos (FIDH), Terre des Hommes (Tierra de los Hombres), Freres des Hommes (Hermanos de los Hombres), la fundación “Daniele Mitterrand” y los múltiples comités de solidaridad con Chiapas que se crearon en toda Francia desde enero de 1994 reiteraron su total apoyo a las poblaciones indias y campesinas de ese estado.
La secretaria personal de la señora Mitterrand explicó a la corresponsal que la esposa del presidente francés, actualmente en viaje de trabajo, se mantenía al tanto de la situación y que su fundación seguía muy de cerca los acontecimientos. No quiso confirmar ni desmentir una información según la cual la señora Mitterrand había escrito una carta expresando su preocupación al presidente Zedillo.
Todas las ONG francesas movilizadas en defensa de las poblaciones indias y campesinas de Chiapas están viendo la posibilidad de crear un Colectivo de Solidaridad con Chiapas para lograr una mejor coordinación de sus acciones.
Por otra parte, por iniciativa del Comité de Solidaridad con los Pueblos de Chiapas en Lucha, el Comité de Solidaridad con los Pueblos de América Central, el Grupo de Investigación sobre la Actualidad en México y el grupo Coatlicue, unos 100 personajes de Francia, Bélgica y Alemania enviaron otra carta al presidente Zedillo, en la cual le expresan su temor de que las justas demandas de los zapatistas sean sofocadas por la represión.
Reunidos en la Unesco, del 13 al 17 de enero, la Iniciativa Indígena por la Paz, presidida por Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, 60 representantes de pueblos indígenas de 20 países calificaron de “lamentable” la decisión del gobierno de México de reiniciar acciones bélicas en Chiapas, y lanzó “un enérgico llamado para que retire las tropas del ejército de las tierras chiapanecas; garantice la integridad física y colectiva de la población civil, en especial de los pueblos indígenas, que son mayoría en dicha área, y acate el protocolo de Ginebra”.
En entrevista con la corresponsal, e interrogada sobre el hecho de que el gobierno mexicano sostiene la tesis de que los indios de Chiapas fueron engañados por un grupo de aventureros, Rigoberta Menchú dice:
“Cada vez que se habla de los indígenas, prevalece el paternalismo. Es justamente una de las relaciones que la Iniciativa Indígena por la Paz quiere cambiar. Los indígenas no son los más desposeídos sobre la tierra, los más sucios ni los más engañados. Todo eso parte de la misma visión paternalista. En Chiapas hay problemas graves que afectan a toda la población, no sólo a los indígenas. Y el levantamiento de todos estos afectados nace de estos problemas no resueltos.”
–En el discurso que pronunció el día de la inauguración de la segunda Asamblea de la Iniciativa Indígena por la Paz usted recordó su intervención en 1994 en Chiapas…
–Sí, enviamos una comisión integrada por personalidades indígenas provenientes de diversos países. Encabezaba esa comisión que hizo recomendaciones a las dos partes.
–¿Cuáles fueron?
–Me es difícil contestar porque fueron confidenciales. Sin embargo, puedo decir que muchas de esas recomendaciones abarcaron el aspecto económico, la implantación de programas financieros y el campo político. Recalcamos la importancia del liderato local y de su participación. Insistimos sobre la necesidad de respetar las comunidades, sus estructuras, sus mecanismos políticos de consultas. Hicimos ver que era sumamente peligroso imponerles mecanismos de consulta que no tenían nada que ver con su propia cultura. Insistimos también sobre el tema de derechos humanos desde el punto de vista de los indígenas.
–Tal como pasó el año pasado, en México hay voces que piden que Rigoberta Menchú intervenga como mediadora en el conflicto chiapaneco.
–Lo sé. Estas voces llegaron hasta París.
–¿Qué va a hacer?
–¿A quién hace esa pregunta, a la Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, o a la Rigoberta Menchú que está encargada de esas dos asambleas de la Iniciativa Indígena por la Paz?
–A las dos.
–La Premio Nobel de la Paz pide disculpas a sus hermanos de Chiapas por no estar con ellos. Pero las tareas de esa segunda asamblea son muy importantes y pesadas. En este momento me toca asumir estas responsabilidades. En cuanto a la Iniciativa Indígena por la Paz, estamos viendo la posibilidad de enviar una nueva misión a Chiapas.
A principios de diciembre último, una delegación del Partido Comunista Francés (PCF), encabezada por Georges Marchais, exsecretario general, viajó a Chiapas, donde sostuvo numerosas entrevistas con distintas personalidades políticas y de defensa de los derechos humanos como Rosario Ibarra de Piedra, Porfirio Muñoz Ledo, Ofelia Medina y Samuel Ruiz.
La delegación regresó “profundamente preocupada” por la tensa situación que prevalecía en ese estado y plasmó esa inquietud en una carta fechada el 23 de diciembre de 1994, que dirigió al presidente Ernesto Zedillo.
Casi un mes después, el PCF recibió una respuesta, fechada el 17 de enero de 1995 y firmada por la jefa de Subunidad de Documentación de la Presidencia, Estela Rojas Fernández:
“Por este conducto, acuso recibo del escrito dirigido al doctor Ernesto Zedillo Ponce de León, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, relacionado con el conflicto suscitado en una región del estado de Chiapas.
“Al respecto, manifiesto a ese partido que existe la voluntad por parte del gobierno mexicano de encontrar una solución negociada de dicho conflicto, mediante el diálogo tendente a satisfacer las demandas de la población campesina e indígena.”