La iniciativa privada reacciona contra el gobierno, empecinado en sostener un modelo económico que falló Se quiebra la estructura financiera: las empresas, sin dinero para pagar créditos e impuestos

A punto del colapso económico y financiero en la industria, el comercio y los servicios, con la moratoria generalizada en puerta, los empresarios se desesperan por la falta de rumbo en la economía nacional, por la carencia no ya de un programa económico en forma sino de acciones inmediatas que eviten el cierre de unidades fabriles, el despido masivo de personal y el crecimiento de las carteras vencidas.
El anuncio del grupo Sidek –consorcio con 247 empresas, que da empleo directo a 9,000 personas e indirecto a 20,000– de que dejará de pagar los 20 millones de dólares que debe, y la advertencia de los empresarios regiomontanos de que no pagarán a los bancos ni cumplirán sus obligaciones fiscales, incluyendo el Seguro Social e Infonavit, si no se crea un programa que privilegie la producción sobre el control de la inflación, son el anticipo de una crisis mayor.
Germán Robles Quintero, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), dice que si todos los empresarios piensan en la moratoria, “pues acabamos con el país. Si no pagamos a los bancos ni al gobierno, el país entra en un problema financiero delicado. Se agravaría la situación, entraríamos en el caos general. Cierto, muchas empresas no puedan pagar sus obligaciones y adeudos financieros. El caso del grupo Sidek es uno de ellos. La falta de liquidez es una realidad en todas las empresas. Se deben dar medidas de apoyo, para evitar que esto se presente en forma generalizada”.
Pero los empresarios consideran que el gobierno no aplica medidas urgentes ni los tranquiliza. Jorge Espino, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla, dice que se sintieron decepcionados al escuchar sólo vaguedades del secretario de Comercio, Herminio Blanco:
“Si no se atienden los problemas, no sé qué va a quedar de las empresas. Por eso, la desesperación cuando se le plantearon los asuntos urgentes al doctor Herminio Blanco. Pero no hubo respuestas acerca del tipo de cambio y cómo se le hará para bajar las tasas de interés, porque en unos cuantos meses no habrá empresa viva pagando esos intereses a los bancos; 26 organizaciones empresariales, coordinadas por el CCE, tuvimos varias reuniones de trabajo con él, para tratar los problemas de la industria de transformación, del comercio y de servicios, que son los mismos en el país.
“Pensamos que por lo menos iba a tranquilizarnos o siquiera a dar respuesta a las peticiones de desregulación o simplificación administrativas. Queríamos saber qué tan adelantado está el nuevo esquema fiscal, para que todo mundo no tenga la tentación constante de salirse de la economía formal y pasarse a la informal, etcétera. No recibimos ninguna respuesta en este sentido. Ni cómo ni cuándo. Creí que la reunión iba a tranquilizar a todos, pero resultó lo contrario, quedaron tan inquietos o más que antes.”
El corresponsal Antonio Jáquez informó que los industriales regiomontanos están buscando una salida a la falta de liquidez de las empresas. Guillermo Beltrán, director de Estudios Económicos de la Caintra-Nuevo León, expresa:
“Mientras crecen los problemas de los industriales, y de los empresarios en general, vemos una posición muy tibia del gobierno, que no genera expectativas, pues parece que sólo le interesa resolver cuestiones políticas.”
Agrega: “con ayuda de Estados Unidos, el gobierno está resolviendo su problema de liquidez. Falta ahora que se haga algo así para resolver la falta de liquidez de todo el aparato productivo nacional. Se necesita una solución igual de urgente y de valiente a la que tomó Clinton para defender la planta productiva de Estados Unidos”.
Las propuestas de los industriales de Nuevo León fueron expuestas a Herminio Blanco por directivos de la Caintra, el jueves 16, “pero no creemos que haya soluciones”, señala.
Otra expresión de desesperación son las acciones del movimiento El Barzón. En las últimas semanas ha realizado manifestaciones en diversos estados del país. Protestó ante el edificio de la Asociación de Banqueros de México y sus integrantes arrojaron cajas con jitomates, piñas y cebollas, para que “nos las abonen a nuestros adeudos”. Bloquearon juzgados en toda la república para evitar que se rematen sus bienes embargados.
Por otra parte, surgió la Asociación Nacional de Tarjetahabientes, cuyos integrantes ya declararon la moratoria.
En diversas reuniones, los empresarios han solicitado las siguientes medidas para salvar a las empresas y al empleo: reducción de dos puntos porcentuales al IVA; suspensión del impuesto al activo para las empresas con ingresos de hasta 20,000 nuevos pesos; apoyo cierto, suficiente y directo de la banca de desarrollo a las uniones de crédito; ayuda a las medianas, pequeñas y microempresas, así como trato no discriminatorio, y que se busquen fórmulas efectivas para bajar la tasa interbancaria, a fin de que la banca comercial disminuya su margen de intermediación y, con ello, se reduzcan las tasas de interés.
Pero sus peticiones se contraponen con las medidas que el gobierno tomó para obtener el paquete crediticio de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y la banca internacional: reducción del gasto público y del crédito bancario. El 9 de febrero, el gobernador del Banco de México, Miguel Mancera, anunció una medida que impide a las empresas planear y programar sus pagos y compras: el tipo de cambio se mantendrá flotante durante 1995, y aseguró que la política de crédito primario sería sumamente rigurosa –el límite es de 10,000 millones de nuevos pesos– y lo será más aún si la inflación se acelera y rebasa las tasas previstas.

LOS DATOS DE LA CRISIS

La Canacintra señaló que en 1994 y hasta enero de este año se cerraron alrededor de 4,000 empresas y fueron despedidas cerca de 70,000 personas. El IMSS informó que en diciembre de 1994 se perdieron 72,929 empleos a nivel nacional y los estados más afectados fueron: Sonora, Chihuahua, Baja California, México y Aguascalientes. En febrero, la RCA-Thompson anunció el cierre de sus instalaciones en Chihuahua, con lo cual se quedarán sin empleo 5,000 trabajadores. La Nissan en Cuernavaca despidió a 1,300 empleados. La Volkswagen anunció paros técnicos escalonados para evitar el despido de 3,000 obreros. En la industria de autopartes, estimó la Canacintra, serán despedidos 18,400 personas en 1995. Pemex consideró que habrá ajuste de personal, principalmente en el centro corporativo de la empresa.
En 1993 la cartera vencida representaba 8.38% de la cartera total y para 1994 ya era de 10.59%, con un saldo de 53,469 millones de nuevos pesos, en 19 bancos. El índice de morosidad fue de 8.12% en enero de 1993 y, para el mismo mes de 1994, pasó a 19.67%. Asimismo, los embargos de los bancos también crecieron: 48% de diciembre de 1993 al duodécimo mes de 1994, con un saldo de 3,570 millones de nuevos pesos.
La suspensión de pagos del grupo Sidek es apenas el comienzo de lo que puede suceder en otras empresas, consideró el Institute for International Economics, de Estados Unidos. Debido a sus deudas de corto plazo y la falta de liquidez, otras empresas mexicanas estarían en posibilidad de repetir la experiencia, como Hylsamex, Grupo Tribasa, Envasa, Cydsa, Grupo Industrial Durango, Ponderosa, Synkro, Lamosa y Mexicana de Aviación.
Jorge Martínez Güitrón, presidente del grupo Sidek, explicó en Guadalajara, el jueves 16, que la moratoria se debió a las altas tasas de interés, la volatilidad del tipo de cambio y la restricción del crédito doméstico. Aseguró que ya se está negociando con los acreedores, quienes se muestran “muy molestos y no alcanzan a comprender cómo el gobierno no ha podido reordenar su economía”.
Oscar Fernández Malvido, vicepresidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), advierte que “si las industrias truenan, también truenan a los que les debemos”. La responsabilidad mayor de la industria –dice– es conservar el empleo, “porque si no tenemos a la gente empleada, puede ocasionarse otro tipo de problemas”. Pide a los bancos, por tanto, “que moderen sus tasas de intermediación ante la crisis, que aplacen o se extiendan los períodos para el pago de las deudas establecidas. La banca sabe que nadie puede pagar a las tasas y vencimientos actuales”.
Sólo diez bancos comerciales, informó la Canacintra, están dispuestos a ofrecer opciones financieras, como condonación de intereses moratorios, mayores plazos, reestructuras y disminución de margen financiero, para atenuar la situación de emergencia económica que afronta la planta industrial del país.
Sin embargo, sólo son muestras de “buena voluntad”, porque el problema “ya rebasó a los bancos”, considera José de la Luz Santibáñez, presidente de la Comisión de Desarrollo Empresarial de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (Concanaco), quien representa a su sector en las negociaciones con las instituciones de crédito.
Explica: “¿sobre qué bases se va a replantear un crédito si no sabemos cuál es la tasa de interés que se fijará? ¿Cómo puede la empresa echarse una consolidación de pasivos, si no sabe si mañana podrá vender, debido a que hay un mercado contraído? Las condiciones del FMI van a pegar al mercado y este ya está contraído. El Banco de México está sustrayendo la moneda, el circulante, y limita la capacidad de compra, para controlar la inflación. ¿Hacia dónde va todo esto? Pues a la quiebra de muchísimas empresas”.
Continúa: “¿cómo va a funcionar la banca si le fijan fondos? La disponibilidad de los fondos del Banco de México para la banca es a siete días. ¿Quién puede sacar un crédito por 24 horas y con esas tasas de interés? ¿Cómo se pagará? Se debe replantear el esquema del modelo económico. Se debe consultar a la sociedad civil, para la que el modelo no da respuestas. La quiebra de empresas y el desempleo están creciendo en una forma brutal. Aunque digan que es de corto plazo, la crisis es grave. Se debe invitar, no vía crédito ni especulación, a invertir en bienes de capital, cuidando el consumo interno.
“El problema medular es más grave de lo que habíamos pensado, porque es estructural. La mayor parte de las empresas pequeñas y medianas se halla en el quebranto y no sabe hacia dónde va el proyecto económico del gobierno. El consumidor final no tiene para comprar. A los bancos se les achican sus líneas de crédito de financiamiento en el exterior, porque sus resultados son pobres.”
–Según los organismos empresariales, el modelo económico es el adecuado y debe continuar. Usted dice lo contrario. ¿Esa es la opinión de los empresarios a quienes usted representa en las negociaciones con la banca?
–Es un fenómeno no sólo curioso sino enajenante, que surge cuando el líder de una cúpula es invitado a platicar con el presidente de la República o un secretario de Estado. Los tecnócratas no son tontos, son gente inteligente y preparada para su dogmática económica. Convencen al líder porque traen números que soportan su tesis. Los organismos empresariales no tienen capacidad de respuesta en informática. Por eso la cúpula tiene un comentario distinto del de la base. Y la base ve que el modelo no funcionó, porque se abrieron indiscriminadamente las fronteras y se importaron muchos bienes de consumo.
“El problema es cómo hacemos sólido el mercado interno, para que se genere ahorro interno. Es una falacia que pueda existir ahorro interno cuando hay recesión y están cerrando las fábricas. Me endeudé, me reconvertí y ahora resulta que vendo menos y estoy endrogado. Algo no funcionó en el modelo. No funcionó con base en capitales especulativos y se mermó la empresa mexicana, generadora de empleo y ahorro interno. Debe existir la libertad económica y de mercado, pero aplicada a la realidad de cada mercado, no en razón de una teoría que es muy cuadrada en los países anglosajones. Nosotros somos países latinos. Lo que más angustia al sector privado es que no se sabe cuál es el proyecto económico del gobierno ante esta emergencia. ¿Cómo le vamos a hacer? ¿Hacia dónde va? ¿Por dónde?
“Lo único que sabemos es que hoy no tenemos para pagar a los bancos. Estamos sobreviviendo. Y si no hay dinero en las empresas, no habrá dinero para el fisco, aunque nos amenacen con mandarnos a la cárcel. Lo que se necesita es un proyecto emergente para el mercado interno mexicano, que no lo hemos visto en el gobierno, y que se invierta en bienes de capital, porque de lo contrario no habrá modelo económico que resista.”
Por todas esas razones, José de la Luz Santibáñez advierte que la moratoria en las empresas será un hecho, sin que tenga relaciones con El Barzón: “las empresas no necesitan un caudillo ni un protagonista. Simplemente ya no tienen para pagar. La moratoria es natural, como la quiebra de miles de empresas pequeñas y medianas, lo cual generará gran desempleo”.
Luis Carlos Treviño de la Garza, presidente de la Cámara de Comercio de Monterrey, propone crear un foro nacional de emergencia, establecer una tregua de seis meses con la banca y evitar que la cerrazón de los bancos y de los funcionarios públicos “barzonicen” la economía.
“Las instituciones de crédito no pueden decir así nada más que no nos dan la tregua o que no hay solución a las tasas de interés o que les entreguemos la casa, el negocio, los hijos y los nietos. Todos estamos en el mismo barco. Si nos hundimos, nos hundimos todos, o salimos adelante todos.”
También cree que al modelo económico se le deben hacer cambios. Considera que se aplicó con demasiada rigidez: “no sé si se deba a la arrogancia académica de los autores o a acuerdos bajo el agua que no conocemos. Es demasiada la cerrazón. Hemos hablado con secretarios y subsecretarios y no vemos que se ceda en nada. Para salir del problema actual de México, el mercado interno necesita crecer, mas no puede hacerlo cuando los trabajadores son cada vez menos y tienen menos poder adquisitivo. Entonces, el mercado interno se sigue contrayendo, contrayendo, contrayendo, y de ahí la quiebra de empresas y la desocupación. Si no ahorramos, no crecemos, pero ¿cómo vamos a ahorrar si estamos en niveles de subsistencia, tanto las empresas como los trabajadores?”.
–¿Qué funcionarios públicos son cerrados?
–Puedo decirle que en mayor o menor grado, algunos han sido muy corteses, muy amables. Pero en cuanto a nuestros planteamientos, ha habido cerrazón. En el sexenio pasado, tuvimos encuentros con Pedro Aspe (Hacienda), Jaime Serra (Comercio), Herminio Blanco y Pedro Noyola (subsecretarios de Comercio). Los funcionarios no nos escuchan, necesitan abrirse más. Después de que Serra Puche, siendo secretario de Hacienda, compareció en la Cámara de Diputados para exponer la Ley de Ingresos para 1995, me reuní con los periodistas y les dije que no podía ser que estuviéramos durante un año haciendo foros y más foros, estudios y más estudios, para demostrar las fallas del sistema fiscal, y, sin embargo, como si no hubiéramos dicho nada. Nos vuelven a recetar exactamente lo mismo. ¿Dónde quedaron las promesas de campaña? Pero lo que más nos dolió fue que nuestros diputados y senadores aprobaran esa ley.
Treviño de la Garza asegura que están haciendo estudios para conocer la realidad de las empresas, “porque seguimos en el reino de la fantasía, nos dicen que el empleo va bien y todo va muy bien. Como cuando nos reunimos con Pedro Aspe, empezó a mostrarnos un montón de gráficas y nos decía: `miren, es casi el paraíso’. Pero le decíamos: `nuestras empresas están muriendo y hay mucho desempleo_. `No señores –nos decía– sí hemos pasado una mala temporada, pero miren las gráficas, todo va bien’. Nosotros empezamos a ver la situación mal desde finales de 1992 y la vimos ya con síntomas de cáncer a mediados de 1993”.