Señor director:
En 1890, Van Gogh se arranca la vida disparándose con un arma. Sólo después de su muerte comenzaría a ser conocido. ¿Actualmente los artistas deben resignarse a morir para ser tomados en cuenta?
Como Paul Cézanne, el pintor mexicano Felipe Gaytán trabaja sin ser conocido ni vender sus cuadros, pues (aparte de su modestia) éstos con temas críticos, grotescos, irreverentes, inmorales, obscenos, sacrílegos… no son fácilmente vendibles y sí, en cambio, censurables, como le ha sucedido. ¿A quién interesaría un óleo con una paráfrasis de La última cena de Da Vinci, donde vemos a un Cristo borracho en medio de una orgía depravada de los apóstoles? A quienes debería interesar es a los organismos oficiales de cultura, pero, al parecer, no es así.
No es un secreto que, por ejemplo, en los concursos suele haber intereses contrarios a la mera calidad de una obra. Esto ha pasado con nuestro amigo Felipe Gaytán, quien, a pesar de que su óleo Perros muertos sobre el Periférico Sur, mientras me acaricio el occipucio, fue seleccionado para el XIV Encuentro Nacional de Arte Joven, 1994 (convocado, entre otros, por el CNCA), su obra no fue expuesta en la inauguración de la muestra que se lleva a cabo en el museo Carrillo Gil desde el 14 de diciembre del año pasado. Ni siquiera una explicación oficial ha recibido. ¿Tal es el trato que merecen los artistas mexicanos? ¿Será porque no es auspiciado por institución cultural o galería alguna?
Queremos aclarar que Felipe no es ningún iniciado. Su calidad (comparable con la de Patricia Soriano o Franco Aceves Humana, este último tan bien recibido por Teresa del Conde), sus exposiciones en México y en Europa y diez años de experiencia así lo confirman.
¿Habremos de esperar a que llegue febrero y termine la muestra para que su cuadro sea colgado en el lugar que le corresponde?
Los miembros de la revista Pedimos la palabra, de la cual Felipe Gaytán es nuestro coordinador de Cultura, rechazamos la censura y las trabas que se le han puesto a su trabajo ganador.
Atentamente
Pedimos la palabra
Pablo Agustín Cadena, director
Felipe Martínez, subdirector
Angel Guzmán, coordinador
Vicente Agustín Cadena, responsable de la publicación.








