Contribución de todos

Señor director:

Estas líneas son una invitación a responder ante la más reciente catástrofe económica del país.
Pertenezco a una generación que ha visto inhibidos sus anhelos, ante los errores de nuestros gobernantes y el haber sufrido la década pérdida de Latinoamérica.
Estoy cansado de escuchar hablar de “solidaridad” a gente sin la mínima calidad moral para hacerlo. Pese a ello, tenemos que buscar soluciones y pagar los platos rotos quienes –por cierto– no disfrutamos del banquete.
Ante la nueva devaluación, hay en mí la sensación de “lo ya vivido”, de nuevo a escuchar de sacrificios y que esto “fortalecerá” el país. ¿En qué? Quizás en lo individual y por una situación aún no desesperada, me fortalezcan los reveses; pero a los “que menos tienen” (como llama el lenguaje político, que todo lo trastoca), a los miserables que se mueren de hambre o a los niños que pierden posibilidades de educación ¿qué les fortalecerá? y con ellos al país ¿de qué le sirve?
En vez de pactos (donde ¿quiénes son los solidarios, a quién le sirve esa solidaridad?), propongo que los que tengamos algo cooperemos; que se nos haga un avalúo y de las propiedades (las mías, escasas y nada envidiables) que cada quien ofrezca 50%, pero que lo hagamos todos. Imaginen 500 millones de dólares de cada ofensivo millonario, más de dos terceras partes del préstamo de Estados Unidos y Canadá; si agregamos lo que puedan dar los políticos honestos y los corruptos con todo y prestanombres, quizá nos evitaríamos continuar vendiendo riquezas del país y el futuro de nuestros hijos.
Si esto se logra, por supuesto deberemos cuidar las manos de quien vaya a administrar lo obtenido, para que no en pocos años resulte que el esfuerzo no sirvió para nada, y nadie sabe, nadie supo, dónde quedó el dinero.
Es una propuesta seria, busquemos que se adhieran los mencionados y a salir de la crisis. ¡Hechos, no palabras!

Atentamente

Eduardo Montesinos B.
Tapachula, Chiapas.