¿Y la economía interna?

Señor director:

Hasta hoy la principal y más visible preocupación del gobierno ante la crisis ha resultado ser la renegociación de los instrumentos garantizados en dólares, los famosísimos Tesobonos. Se han dado varios viajes de los secretarios de Hacienda, Relaciones Exteriores y varios personajes más para convencer a los mercados internacionales de que todavía somos dignos de confianza y de que dejen su lanita para especular; se están pagando las renovaciones de Tesobonos a 19.75% y sigue la garantía en dólares; es decir, más de tres veces la tasa que les pagan en Estados Unidos a corto plazo, y estamos todos rezando a San Clinton para que nos apruebe un crédito impresionantemente grande, del cual no vamos percibir ni el olor, ya que está destinado a sus connacionales que invirtieron y especularon en México, además de entregar la cobranza de la empresa más importante del país por un plazo de diez años. En esta grave problemática internacional, en esta batalla, estamos todos, unos mirando y otros haciendo y unos poquitos decidiendo, y ya llevamos 34 días.
¿Y qué pasa mientras en el interior del país? ¿Qué pasa con las empresas? ¿Se ha publicado algún plan de rescate? ¿Tenemos algún dólar controlado para poder pagar operaciones necesarias para el abastecimiento de las empresas? ¿O estamos a merced del nerviosismo del mercado, en el cual un día pagamos el dólar a 5.30 nuevos pesos y otro a seis? ¿Qué hacer: pagamos a los bancos los intereses y renovamos a siete días una tasa superior al doble de la que teníamos o entramos en el ignoto campo de los morosos? ¿Entregamos los coches, las casas financiadas, las tarjetas de crédito? ¿O, peor aún, entregamos nuestra liquidez a amortizar tasas de interés impagables? ¿Qué tiempo vamos a estar así? ¿Cuánto tiempo podemos aguantar sin tener una política económica definida? ¿En qué tiempo vamos a estabilizar las operaciones? ¿Hasta cuándo nuestras autoridades verán hacia adentro?
Dado el enorme rango de incertidumbre y tomando en cuenta las experiencias anteriores (recordar 1976, 1982 y 1987), el panorama en el mediano plazo será de una gran restricción crediticia vía tasas elevadas y no operación de créditos nuevos, así como una caída importante en las ventas, producto de las restricciones a la economía; es decir, menos recursos disponibles para enfrentar los gastos normales; entonces quizás el nombre de nuestra próxima batalla sea flujo de efectivo y lo que deberemos privilegiar a toda costa sea la liquidez, que yo equipararía a supervivencia.
Hoy la batalla se llama sobrevivencia, valoremos con cuidado nuestros ingresos y gastos y decidamos qué recortar para esperar el futuro.

Atentamente

Roberto Gallardo Gómez
Apartado postal 99, Fortín de las Flores, Veracruz.