La delegada Esperanza Gómez Mont advierte: “Que ya no manden novillotes; conmigo, la fiesta se va a enderezar”

La tarde del 5 de febrero, poco antes de que comenzara el festejo en la plaza México, la delegada en Benito Juárez, Esperanza Gómez Mont, encontró en el callejón al empresario Rafael Herrerías, a quien dijo: “ya ves, estamos poniendo orden y tienes mejor fiesta…”.
La delegada, la primera de extracción panista en el Distrito Federal, en cuya jurisdicción se localiza la México, aludió así a la intervención que tuvo una semana antes para rechazar un encierro del ganadero Javier Garfias, por su presencia insuficiente.
Aficionada a los toros desde “chiquitita”, Gómez Mont asume su responsabilidad en relación con el espectáculo taurino y advierte: “conmigo la fiesta se va a enderezar…”.
Explica: “lo que estamos haciendo es enderezar lo que nos toca. Hemos tenido ya movimientos de juez, de inspector autoridad (jefe de callejón) y ya estamos reuniéndonos con ganaderos, matadores, subalternos.
“Como autoridad –añade– diremos si el toro da el peso, si tiene la edad y si puede lidiarse en la México. Eso es lo que nos corresponde, y lo cumpliremos.”
Entrevistada en su despacho, Gómez Mont cuenta que la entusiasmó ver cómo la afición que acudió la tarde del 5 de febrero –día en que se conmemoró el cuadragesimosexto aniversario de la inauguración de la plaza de toros más grande del mundo– salió “contenta y emocionada” tras haberse despedido de los ruedos, con un rabo, el matador español Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de Capea”.
–¿Cómo han encontrado las cosas?
–Las estamos enderezando. Ya pusimos orden a la fiesta desde el punto de vista de la autoridad. La fiesta ya va mejor; desde nuestro compromiso y como autoridad, estamos cumpliendo.
Gómez Mont llegó a la delegación Benito Juárez el 23 de diciembre. Dice que, desde entonces, ha puesto atención a su responsabilidad con la fiesta.
Reconoce: “han existido malos entendidos, situaciones no claras entre la empresa y la delegación. Pero no vengo a escarbar; vengo a trabajar. No sé qué pasaba antes, sinceramente.
“Si nosotros logramos lo que se está logrando, la empresa saldrá beneficiada. Si esto seguía como estaba, la gente ya no iba a ir. ¿A qué iba? ¿A ver becerros y novillitos con unos cuernitos muy cómodos?”
Con Rafael Herrerías, empresario de la plaza México, Gómez Mont dice que la relación es de “autoridad-empresa”, y afirma que, hasta ahora, no se ha suscitado enfrentamiento alguno.
Admite que la anterior administración no dio a conocer –como reglamentariamente está establecido– el resultado de los exámenes post mortem proporcionados por los veterinarios de la plaza. “Esos documentos –acusa– se guardaban y se archivaban. Pero con nosotros esos exámenes ya se están entregando al juez; queremos cumplir el reglamento”.
Recuerda que su afición a los toros se vio rota “por motivos laborales”, y que su retorno a los tendidos ocurrió el domingo 5, cuando el Capea cortó un rabo antes de despedirse de la fiesta.
“Era muy fanática de Paco Camino, me gustaba cómo toreaba. Ahora, Manolo Mejía me gusta mucho. Y el domingo próximo voy a conocer a (Enrique) Ponce.”
–¿Por qué quiere enderezar la fiesta?
–Tenemos el coso más grande de América; tenemos ganaderos; tenemos toreros; tenemos una afición. Si tenemos todo, lo más sencillo es apretar un poquito la tuerca y se da sola la fiesta brava. Me sentiría muy orgullosa de tener la mejor fiesta brava y que no suceda lo que estuvo pasando.
“Que no manden el novillote a la plaza México, es la catedral de América. ¿Cómo vamos a permitir los mismos aficionados, los mismos empresarios, los mismos toreros, que a la México vengan becerros? Y si queremos sacar a los grandes toreros, los vamos a sacar de la plaza México…
“Los ganaderos entendieron que vamos a regresar sus animales, y traen ahora buenos toros. Vi al ganadero Garfias el domingo y lo primero que le dije fue que debía haber entendido por qué regresamos sus toros. Y él fue el primero que lo entendió.”
–¿Ustedes pidieron la renuncia de Heriberto Lanfranchi y de Samuel Rossete por los animales protestados del encierro de Reyes Huerta?
–Gracias a Dios, tenemos gente consciente que se dio cuenta del problema que habían generado por no cumplir el reglamento, y presentaron su renuncia. Mientras tanto, nosotros cumplimos la ley, hicimos las actas administrativas para la limpieza de todo esto.
“Se les cuestionó –dice– la falta de obligatoriedad y de respeto al reglamento. ¿Cómo es posible que nuestro representante (Samuel Rossete) no se haya dado cuenta, si el público, en esa corrida, de inmediato se percató de la escasa presencia de esos toros?
“Aceptaron y con toda honestidad renunciaron… Ellos lo entendieron perfectamente bien, supieron cuál era nuestra proposición, y nos respetamos mutuamente. Tengo que hacer que se cumpla el reglamento, tengo que hacer la mejor fiesta brava.”
–¿Van a ser duros con la empresa?
–No es que seamos duros. Nosotros poseemos un reglamento que debemos hacer cumplir. Lo que esté mal, tendremos que sancionarlo.