Criticado por operar con criterios políticos y clientelares, el Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), bandera principal de la política social del salinismo, no sólo empezará a funcionar con menos recursos financieros y sin el despliegue publicitario que lo caracterizó sino que, además, está en peligro de perecer.
El presidente de la República mismo, Ernesto Zedillo Ponce de León, en un intento por borrar todo estigma del salinismo, se comprometió públicamente a impedir que los recursos del Pronasol sigan usándose con fines políticos. Mientras que funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) prometen también “transparentar” el manejo y la distribución de los recursos del programa citado.
Rosario Robles Berlanga, presidenta de la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, afirma:
“Es muy probable que el Pronasol desaparezca el año próximo, ya que para entonces se planea descentralizar el presupuesto que este programa viene manejando.”
Aunque aclara:
“La posible desaparición del Pronasol no significa que deje de haber un espacio para combatir la pobreza, ya que el Banco Mundial impone a los países este tipo de paliativos sociales.”
La legisladora perredista señala que, debido a la devaluación del peso, el presupuesto de 10,676 millones de nuevos pesos destinado al Pronasol para este año resultará inferior a los recursos asignados en 1994, 9,000 millones.
“El nuevo presupuesto fue aprobado en diciembre, antes de la devaluación. De manera que no alcanzará a cubrir las metas que se fijaron y, en términos reales, será menor que el del año pasado. Necesariamente, deberán disminuirse el número de despensas, así como la construcción de escuelas, carreteras y todos los demás programas que se tenían planeados.”
Robles Berlanga indica que la comisión que preside estará atenta para que los fondos del Pronasol no se repartan con criterios políticos, como se hizo en el pasado:
“Pediremos a la Secretaría de Desarrollo Social que nos proporcione una lista de los municipios prioritarios, y que nos indique con base en cuáles criterios se les destinarán los recursos. Están próximos los procesos comiciales en Jalisco, Yucatán, Guanajuato y Michoacán, por lo cual nos hallaremos pendientes para impedir cualquier desvío con fines electorales.”
Considera que la desaparición del “apabullante” despliegue publicitario del Pronasol se debe a que el gobierno del presidente Zedillo Ponce de León se está desligando de un programa identificado con la administración de Carlos Salinas de Gortari.
En un discurso pronunciado en la ciudad de Mérida, el 1 de febrero, Zedillo Ponce de León reconoció el uso político que se ha dado al Pronasol, por lo cual advirtió:
“Solidaridad y todo programa de política social se mantendrán claramente desligados de cualquier uso o propósito partidista, electoral o de discrecionalidad arbitraria de autoridad alguna.”
Al lado de Carlos Rojas Gutiérrez, secretario de Desarrollo Social, el presidente reiteró que el Pronasol “no será un programa para uso o beneficio de ningún partido o fuerza política”.
Dos días después –el viernes 3–, Carlos Rojas Gutiérrez se reunió con la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, la cual le propuso formar un consejo ciudadano, integrado por personas de alta calidad moral, que garanticen el manejo transparente de los recursos del Pronasol.
En la reunión se planteó además la posibilidad de promover una ley de desarrollo social que establezca, entre otros aspectos, que los beneficiarios de las políticas sociales, así como organismos no gubernamentales, puedan participar en la planeación, evaluación y el monitoreo de dichas políticas.
Juventino Pineda, director general de Programas de Desarrollo Regional, de la Sedesol, afirmó días después que aún hay servidores públicos de todos los niveles que “no asumen los principios de Solidaridad”.
Aparte de la financiera, señaló otra carencia:
“No obstante los esfuerzos que por conducto de Solidaridad se han hecho para fortalecer los ayuntamientos, aún resta bastante por hacer para que el municipio desempeñe el papel que le corresponde en el desarrollo del país.”
Debido a esto, en la “estrategia programática” del Pronasol para este año se indica que se pondrá énfasis en “el fortalecimiento de los gobiernos municipales como instancia fundamental para la superación de la pobreza”. Solidaridad empezará a funcionar mediante cinco grandes fondos: Solidaridad Municipal, Desarrollo de los Pueblos Indios, Atención a Grupos Sociales, Promoción del Desarrollo Regional y, finalmente, Empresas de Solidaridad.
A través de éstos se planea crear o financiar alrededor de 5,000 empresas, principalmente agropecuarias y agroindustriales; construir o rehabilitar 800 sistemas de agua potable; electrificar más de 4,000 colonias populares y poblados rurales; pavimentar 7,000 metros cuadrados de calles; apoyar a 533,000 jornaleros agrícolas; construir más de 1,000 kilómetros de carreteras y caminos rurales; otorgar 10,000 becas a jóvenes…
En el documento en que se da a conocer el presupuesto se añade que, para avanzar “en el combate a la pobreza extrema”, los estados de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Veracruz recibirán más de 30% de la inversión.
Escéptica, la diputada Robles Berlanga dice:
“México necesita una verdadera estrategia de desarrollo social. El Pronasol es sólo un paliativo, un programa asistencial que no cambia las estructuras sociales que provocan la pobreza, más aguda ahora con la crisis.”
Añade que, hasta el momento, la Sedesol no ha informado sobre el número de pobres que hay actualmente en el país, ya que su última estadística fue elaborada hace algunos años, cuando se dijo que 40 millones de mexicanos vivían en la pobreza, de quienes 17 millones subsistían en condiciones de miseria extrema.
Entrevistada en sus oficinas de la Cámara de Diputados, la legisladora explica que el parámetro con que entonces se midió la pobreza fue fijado por el Banco Mundial, el cual considera pobres a las personas que perciben un ingreso diario de un dólar estadunidense o menos.
“Necesitamos una nueva estadística, puesto que ha cambiado la realidad económica del país. También necesitamos saber si se siguen aplicando los mismos parámetros.”
Por lo pronto, dice que la estructura del Pronasol se vio afectada con los cambios realizados por la nueva administración, sobre todo con la creación de la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca.
“Todavía no sabemos cómo vaya a funcionar el Instituto Nacional de Solidaridad, que se encargaba de capacitar a los cuadros directivos de Pronasol. Ignoramos también qué pasó con el anterior consejo consultivo.”
El politólogo Rolando Cordera, quien presidió dicho consejo el año pasado, tampoco lo sabe:
“No sé nada. Desde que el presidente Zedillo Ponce de León asumió el cargo, ya no he vuelto a saber, a ciencia cierta, qué pasará con el Pronasol.”








