Los cambios en Lomas Taurinas harían imposible una nueva reconstrucción de los hechos

TIJUANA, BC.- José Sandoval Sandoval no se desanima. El sexagenario, encargado de mantener limpia la Plaza de la Unidad y la Esperanza en Lomas Taurinas, desde hace dos semanas no recibe salario alguno. Tampoco tiene escoba ni cepillo. Y aunque consiguió otro trabajo, se da sus vueltas para cuidar las jardineras, recoger la basura y medio limpiar la estatua de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
A partir de la tarde del 23 de marzo de 1994, algo cambió en Lomas Taurinas. Después del asesinato de Colosio Murrieta, se prometió mucho a los habitantes de esta colonia. Pasaron los días, las semanas, los meses, y las promesas se desvanecieron. Algunas calles fueron pavimentadas con concreto asfáltico: “esta obra se está llevando a cabo por medio del Programa Nacional de Solidaridad y el esfuerzo de los vecinos”.
Lo más cambiado es el escenario del crimen, por lo cual una nueva reconstrucción de los hechos parece imposible. De la pequeña explanada desapareció la tierra y ahora está cubierta por concreto; se edificó una amplia escalinata con dos descansos y se instaló la estatua, con una barda en su parte posterior.
En los muros de las casas que la rodean permanecen las pintas: “Luis Donaldo está presente”; “para siempre con nosotros”; “tu lucha continúa”; “la esperanza no ha muerto”.
La calma es interrumpida por los curiosos y las cada vez menos concurridas misas oficiadas por el padre Miguel, de la Iglesia de la Soledad, cada día 23, a las 16 horas, frente a la estatua de Luis Donaldo Colosio Murrieta.
Cuando llueve, la ceremonia luctuosa se traslada a la iglesia Jesucristo Príncipe de la Paz, localizada en la parte posterior del Centro Comunitario “Diana Laura Riojas de Colosio”. Ahí se encuentra el primer busto de Colosio Murrieta que se colocó en el lugar del crimen, que fue reemplazado por la estatua, con el brazo izquierdo en alto, iluminada todas las noches por dos pequeñas lámparas.
La plaza y el centro comunitario fueron construidos con recursos del Programa Nacional de Solidaridad, en dos meses y medio; las obras fueron inauguradas por el presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.
En la explanada, don José Sandoval Sandoval limpia, retira la basura, regaña a una niña que arrancó una flor y reniega por la falta de pago desde hace 15 días. Y es que el patronato, creado para la conservación de la plaza y sus áreas verdes, está en crisis.
Guillermo Quiroga, vecino del lugar e integrante del patronato, se queja por la falta de solidaridad de los “casi 50,000 habitantes” de las seis secciones que forman Lomas Taurinas y porque las obras de canalización del río hayan sido suspendidas.
No hay dinero. A don José le faltan cepillos y escobas. Su pago no llega. Pero se conforta porque ya trabaja en la farmacia. Su propietario le permite dar sus vueltas para limpiar la estatua de Luis Donaldo Colosio.
El diputado Francisco Javier Reynoso Nuño, precandidato a la alcaldía de Tijuana por el Partido Acción Nacional, que como curioso visitante deambula por la plaza, se detiene al escuchar las quejas de don José Sandoval. Antes de abandonar el lugar, con la mirada fija en la estatua, comenta: “es el resultado de un sistema que ya presenta muchos problemas…”.