Vinculado “con dolo” al subcomandante Marcos por un cable de la agencia gubernamental Notimex, difundido profusamente el jueves 9 por radio y televisión, y publicado el viernes en decenas de diarios del país, el economista Carlos Heredia interpreta: “es un cobro de facturas”.
Como el secretario general del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Mario Saucedo, y la orden de los jesuitas, el crítico investigador asegura ser víctima de un “operativo político-publicitario-militar”, instrumentado por “la línea dura del gobierno” que, a raíz de la identificación de líderes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, “tiene el control de la situación”.
Heredia admite haber conocido a Rafael Sebastián Guillén Vicente, identificado por la Procuraduría General de la República (PGR) como el subcomandante Marcos, y a toda su familia, en su natal Tampico: “fuimos a la misma primaria, a la misma secundaria, a la misma preparatoria”, pero “a Rafael no lo he visto desde 1974”.
El exfuncionario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y desde 1988 persistente opositor a las políticas de Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, recuerda a Guillén Vicente como “un estudiante brillante, muy buen orador, un tipo que construía su discurso de manera muy articulada y muy contundente en su argumentación”.
Pero insiste, en una entrevista vía telefónica: “no lo veo desde hace 21 años; no sé dónde está y no sé a qué se dedica”.
Preocupado por su repentina vinculación al jefe guerrillero, cuya identidad dada a conocer por el gobierno le provoca escepticismo –”dudo que lo sea, pero no tengo elementos para confirmarlo ni para negarlo”–, Heredia califica de “confusa, distorsionada y falsa” la información de Notimex.
La agencia noticiosa emitió un despacho con los datos curriculares de Guillén Vicente, a quien atribuyó, además de los colegios jesuitas de Tampico, estudios en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, en Jalisco.
“En esa institución, también dirigida por jesuitas, Marcos estudió ciencias de la comunicación y entabló amistad con Mario Saucedo, actual secretario general del PRD, así como con Carlos Heredia”, decía la nota de la agencia a cargo de Jorge Medina Viedas, exsubsecretario de Gobernación.
Al día siguiente, la Secretaría de Gobernación emitió un boletín de prensa, en el cual sostuvo, en relación con la mención sobre Saucedo, que “en ningún momento la información oficial de la PGR ha sugerido lo anterior y que no existe indicio alguno de la veracidad de dicha afirmación”. Pero no dijo nada acerca de lo dicho sobre Heredia.
Es falso, refuta Heredia: de 1974 a 1978 estudié la licenciatura en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, y a Mario Saucedo –actual candidato del PRD a la gubernatura de Jalisco– lo conozco apenas hace cinco años.
Interpreta:
“Esta información tiene fines dolosos, matar varios pájaros de un tiro. La veo como un escopetazo al aire, tirar postas por todos lados, (trata de) dar pie a una cacería de brujas y crear un clima de hostilidad, donde el siguiente paso es el que me da miedo.”
–¿Cuál es ese siguiente paso?
–Que empiecen a fabricar delitos con acusaciones falsas y testigos falsos, como se hizo de manera sistemática en el gobierno de Carlos Salinas y parece que ahora también –infiere el fundador del Equipo Pueblo y activista de Diplomacia Ciudadana, organizaciones que cuestionan, con actividades en el extranjero, las políticas del gobierno.
Dice que en el caso de Saucedo, actual candidato a la gubernatura de Jalisco, también se infiere que tratan de combatirlo, porque “representa una línea en el PRD, que el mismo ha denominado intransigencia democrática, y que evidentemente es mal vista en el gobierno”.
Heredia cuenta que conoció a la familia Guillén Vicente en 1962, cuyo casa colindaba con la suya, y se vinculó estrechamente con los ocho hermanos, sobre todo los tres mayores.
“A Alfonso, que es profesor en La Paz; a Paloma, que fue diputada local y presidió el Congreso durante el gobierno de Emilio Martínez Manatou, y a Carlos, que fue compañero (en la escuela) 14 años, desde el kínder.”
Rafael Sebastián, recuerda, aunque “no lo traté directamente, era un muchacho muy dedicado, intelectualmente brillante; no era de muchos amigos. Yo iba a su casa y lo saludaba”.
Como Rafael Sebastián, Carlos Heredia cursó la primaria en el colegio “Félix de Jesús Ruggieri” y la secundaria y preparatoria, en el Instituto Cultural Tampico, todos dirigidos por jesuitas. El economista siempre adelantó dos grados a quien el gobierno identifica como Marcos.
“En el Instituto Cultural Tampico, como en otros colegios de los jesuitas, había profesores que tenían inquietudes sociales. Ellos nos transmitían una actitud crítica ante el conocimiento. Yo no hablaría de ningún contagio sino que nos infundieron un pensamiento crítico que en algunos halló tierra fértil y en otros no. De los egresados de esa escuela, puede hallarse de dulce, chile y manteca.”
–¿En el caso de Rafael Sebastián hubo tierra fértil?
–Sí, sí, pero también puede hallarse a otros que se dedicaron a la empresa privada, sin ninguna preocupación social. Pedro Aspe Armella, por ejemplo, fue alumno de jesuitas.
Heredia fue investigador del Development Gap durante año y medio, y desde que se descubrieron las negociaciones entre México, Estados Unidos y Canadá para la suscripción del Tratado de Libre Comercio inició, con otros intelectuales, un cabildeo internacional para oponerse.
Aduce que su trabajo crítico siempre ha sido “a la luz del día” y que desde hace más de tres años no visita Chiapas, menos aún la Selva Lacandona.
Preocupado, Heredia infiere que la “falsa” información contenida en el despacho de la agencia noticiosa oficial revela que alguien del gobierno “quiere cobrarme facturas” por la actividad opositora que realizó en Estados Unidos y Europa. “Veo que continúa habiendo una utilización política del aparato de procuración y administración de justicia”.
–¿Pese a que haya un procurador que milita en el Partido Acción Nacional?
–No veo que cambie. Quisiera pensar de manera distinta, pero no lo veo.








