El senador Heberto Castillo considera que del domingo 5 al jueves 9 de febrero “hubo una estructura novelada” que armó el presidente de la República para actuar contra el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Heberto, primero, manifiesta su “desconfianza acerca del proceso de presentación” de las órdenes de aprehensión contra los jefes rebeldes: Zedillo Ponce de León anunció, el 5 de febrero, que si el EZLN no se sentaba a dialogar, convocaría al Congreso de la Unión para que se involucrara en el asunto. “A lo mejor ya tenían presas a esas personas…”.
Segundo, expresa sus dudas de que los arsenales encontrados por elementos de la Procuraduría General de la República sean “algo verdadero: pudo ocurrir que las armas las hubieran puesto por ahí”. Y fundamenta: “es natural que el EZLN estuviera pertrechándose con el mayor número de armas; por tanto, eso no era un síntoma de que fueran a dar un golpe o fueran a romper la tregua”.
En entrevista telefónica, el viejo luchador social sugiere entonces que esa “estructura novelada es la declaración de guerra: ¿a quién se le ocurre que puede aprehenderse al jefe de un ejército de más de 1,000 hombres armados. Suena como el pretexto para romper las hostilidades, así me suena…”.
–¿Es la línea dura?
–Claro que esto representa la presencia de la línea dura del gobierno, aunque lo grave es que Zedillo Ponce de León ha ido cediendo a esta línea mientras nosotros estamos allá (en Chiapas) buscando el diálogo, pues al mismo tiempo está ejerciendo esta presión, completamente contraria a todo lo que se ha planteado de manera pública.
“El EZLN recibirá a balazos a los agentes judiciales y efectivos militares. Es la guerra que durará no sé cuántos años; si creen que acabarán con todos en una o dos semanas, están muy equivocados. Se van a esparcir por toda la república, y habrá una sistemática guerra de guerrillas en el país.”
–¿A qué atribuye que Ernesto Zedillo haya tomado esa determinación?
–Pienso que, económicamente, el país está muy comprometido; han existido reiteradas declaraciones de él en el sentido de que no se comprometerá la soberanía, el petróleo, de que no se contraerá deuda externa. Pero todo es negar lo evidente. Sumado a esto, ahora quiere negarse que se trata de una ruptura de la tregua diciendo que se aprehenderá a un delincuente, porque ya conocen a Marcos.
Como comisionado legislativo, Castillo había viajado a Chiapas y, con otros legisladores, intentó penetrar en territorio zapatista la tarde del miércoles, pero un retén zapatista les impidió el paso.
“Si Marcos nos hubiera recibido –dice el ingeniero–, quizá le hubiéramos servido de escudo.”
Heberto Castillo considera que, detrás de la determinación presidencial está clara la presión internacional, “concretamente la de Estados Unidos”.
Considera necesario hacer un llamado al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y a las fuerzas más intransigentes “a que entiendan que es el diálogo lo único que puede llevarnos a una paz duradera en el país, a una solución racional del problema.
“Haría también un llamado al doctor Zedillo para decirle que la guerra no es la solución: ir a aprehender a un jefe de un ejército así como ir a capturar a un facineroso constituye algo completamente ilógico, que lo que único que está desatando es la guerra, la guerra civil.”
–¿Eso es un rasgo autoritario?
–Sí, claro; él ha hablado de que no haría caso de las presiones que le pedían que fuera autoritario y hoy muestra que ha cedido a esas presiones.
“Para la gente que odia a los zapatistas y a Samuel Ruiz García, a Amado Avendaño Figueroa y a la gente que ha defendido estas ideas, será visto como un héroe; pero para una gran parte de la población, como una persona que está dañando muy gravemente la nación.”








