Vázquez Raña y Felipe Muñóz intentan que se renuncie al mundial de atletismo; “Hay mala intención; es viable” dice Cesar Moreno, de la FMA

En 1993, dentro de la euforia del gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari porque el nuestro ya era considerado un país del primer mundo, la Federación Mexicana de Atletismo, con el aval de la Comisión Nacional del Deporte, solicitó y obtuvo la sede de los campeonatos mundiales de atletismo de 1997. Ahora, en medio de la crisis económica, el gobierno estudia la posibilidad de renunciar a esa sede.
César Moreno, director técnico de las competencias de atletismo en los Juegos Olímpicos de 1968 y ahora miembro del comité directivo de la Federación Internacional de Atletismo (FIA), señala que sería un error renunciar a la sede, pues México perdería la oportunidad de renovar su infraestructura deportiva e impulsar esta rama. Además, quedaría dañada la imagen internacional del país, sobre todo en la mitad del actual sexenio. El campeonato se realizaría del 10 al 22 de octubre de 1997.
Sobre la infraestructura deportiva, informa:
“Si alguien ha visto competencias de atletismo últimamente, a la mejor no se ha dado cuenta que los mismos colchones que se utilizan ahora, en 1995, son los mismos que se utilizaron en los Juegos Olímpicos de 1968. Hace 27 años. También se siguen utilizando, por ejemplo, los martillos para los lanzamientos que quedaron de 1968. Y las jaulas siguen siendo de cuatro metros, cuando que las actuales son de seis… Las especificaciones de las normas han cambiado unas cinco veces desde entonces, y nosotros seguimos utilizando las mismas.
“Por ello, se nos está haciendo tarde para actualizar todo esto para que sea funcional. Por ejemplo, las pistas sintéticas. Los países más adelantados las están sustituyendo cada cinco años. Es la garantía que dan los vendedores. Y nosotros tenemos pistas desde 1968, como la de Ciudad Universitaria, la de calentamiento y la de la Villa Olímpica.
“Para garantizar el desarrollo de nuestro atletismo, es indispensable estar vigentes. Tenemos atletas excelentes, campeones mundiales, pero si seguimos a la baja, atletas de otros países nos van a superar a corto plazo.”
Pero el Comité Olímpico Mexicano y la Confederación Deportiva Mexicana, según sus presidentes, Mario Vázquez Raña y Felipe Muñoz, consideran que sería dispendioso organizar el mundial.
Argumentan que la remodelación del estadio de Ciudad Universitaria costaría 60 millones de dólares; sin embargo, de acuerdo con estudios técnicos, sólo serían necesarios 13 millones.
Ivar Sisniega, presidente de la Comisión Nacional del Deporte, encargado de encontrar una solución para celebrar los mundiales, dice al reportero:
“El costo de organización es de aproximadamente 20 millones de dólares, una cifra que podemos manejar. Se puede, inclusive, recuperar una gran parte de esa cantidad.”
Acerca de la remodelación del estadio universitario, explica:
“No es tan grave bajar la pista, como se requiere, para que los espectadores tengan mejor visibilidad. No costaría más de 500,000 dólares. Lo oneroso sería adecuar instalaciones para la prensa, para los `vips’, remodelación de algunos sectores de las tribunas, establecer instalaciones de atención médica, en fin. Pero a cambio de esto, tendríamos un estadio e instalaciones de primer mundo, que la UNAM utilizaría para promover más el atletismo.”
De acuerdo con los cálculos de Sisniega, el costo total de la organización podría acercarse a 50 millones de dólares. La Federación Internacional aporta 7 millones y proporciona total libertad al comité organizador para comercializar la justa: venta de boletos, derechos de transmisión para la televisión local, moneda conmemorativa, patrocinadores locales…
Por lo pronto, ya se cuenta con 14 patrocinadores internacionales y se pretende que otros tantos sean nacionales. La FIA otorgó a la empresa ISL, que también maneja la comercialización de la Copa FIFA y los Juegos Olímpicos, la contratación de los patrocinadores internacionales, en un paquete de cuatro años, entre los cuales figuran dos campeonatos mundiales de atletismo, que se realizan cada bienio. La FIA obtiene cerca de 200 millones de dólares por el paquete.
César Moreno critica que se hayan manejado cifras arbitrarias para descalificar la celebración de los campeonatos, y acusa directamente al Comité Olímpico Mexicano. Recuerda que la sede la otorgó Primo Nebiolo, presidente de la FIA, y se firmó un contrato con la Federación Mexicana de Atletismo, avalada por el gobierno mexicano.
A su vez, Julián Núñez Arana, presidente de la FAM, no se explica la mala intención del COM y de la Codeme al tratar de desacreditar la justa, sin bases. Lamenta que hasta ahora, en el asunto de los mundiales, se haya relegado a la FMA:
“Cuando solicitamos en 1993 la sede, lo hicimos con el propósito de mejorar las condiciones del atletismo mexicano. No existe ninguna otra instancia, más que la de nuestro gobierno, para solicitar este evento. Así son las reglas internacionales. Por eso nunca he podido explicarme el atrevimiento de Vázquez Raña para invitar a gente de la FIA para inducirlos a que México decline la organización.”
La FAM delegó en Raúl González, entonces titular de la Conade, la titularidad del comité organizador. Pero debido al cambio de gobierno y a diversos motivos, el comité nunca funcionó y se ha perdido mucho tiempo para comercializar y crear un ambiente propicio para la realización de los campeonatos.
Acerca de los costos del certamen, Moreno señala:
“La operación es recuperable en 100%. Además, vendrían otros beneficios indirectos al país. Por ejemplo, en el último campeonato mundial celebrado en Stuttgart, Alemania, se generaron, de acuerdo con cifras manejadas por los organizadores, ingresos por más de 150 millones de marcos provenientes del turismo.
“Ahora, México es más atractivo en sí. En Alemania, lo atractivo era el campeonato. Pero México significa, para los turistas europeos, incluso estadunidenses y canadienses, un país turístico, exótico, atractivo. Y si además está el campeonato de atletismo, pues hay un aliciente extra.”
Otro aspecto importante es el siguiente: en caso de renunciar a la sede, México tendría que compartir los gastos de sustitución con la Federación Internacional de Atletismo.
–¿A cuánto podría ascender todo ello?
–Todo: 20, 30… 100 millones de dólares… No lo sé. Pero perderíamos –responde Moreno.
–¿Tanto?
–Sí, porque el acuerdo con la FIA es muy claro: existe flexibilidad entre derechos y obligaciones y, por lo mismo, el compromiso de compartir los gastos. En este aspecto, el Comité Organizador y la FIA se juegan 50% de responsabilidades. Entonces, en el caso de una emergencia, como que no realicemos el torneo, pues tendríamos que pagar los gastos que significaría buscar a otra sede. Y, créame, son enormes y desafortunados ese tipo de gastos.
Finalmente, Ivar Sisniega dice:
“Este torneo, como competidor que fui, es, o debe significar la fiesta para los atletas no sólo mexicanos sino de todo el continente. Sería la primera vez que estos mundiales se realizaran en México. Me pregunto: si no alentamos a nuestros atletas, ¿cuál será nuestro futuro deportivo?”
Termina César Moreno:
“Todo esto es muy sencillo: unos mundiales, de cualquier tipo, nos dejan algo más de lo que se dice nos quitan. En México hemos realizado campeonatos mundiales de caminata y en parte por ello tenemos generaciones competitivas mundiales. Ya pedimos el mundial, nos lo concedieron, hay quienes quieren quitárnoslo, se producen especulaciones de la situación económica de México, y hasta se suman mentiras. Bueno, pero si ya lo tenemos, si tenemos este paquete tan atractivo, debemos sacarle provecho: en deporte y en dinero.”
La decisión final está en manos del presidente Ernesto Zedillo.