Abrupto, grosero, triste fin de una carrera de 29 años en el Cruz Azul. “La gente que me ataca debería sentirse tranquila, ¿o quieren que ya no trabaje más?: Ojitos Meza

Enrique Meza todavía no se explica las causas que originaron su despido del equipo a que sirvió, como jugador y entrenador, los últimos 29 años de su vida.
“Es difícil, muy difícil”, sólo acierta a contestar, con la garganta hecha un nudo, cuando se le preguntan los pormenores de su salida del Cruz Azul y su opinión sobre las posteriores críticas de sus directivos.
“Puede sonar a cursilería lo que le diga, pero entienda, son muchos años de trabajo y de pronto me encuentro con que ya no estoy en el Cruz Azul”, advierte “Ojitos” Meza.
Serio y amable, suave en su trato, “el profesor Meza”, como le llamaban los jugadores, acepta –la tarde del jueves 2– hablar sobre las circunstancias que lo tienen hoy desempleado.
Cuidadoso de las formas, temeroso de que sus palabras sean tergiversadas, desde el principio de la entrevista Meza aclara que no responderá preguntas “comprometedoras”.
Con el despido de Meza, el Cruz Azul perdió parte de su historia: fue el único jugador que participó en la obtención de los siete títulos que tiene el equipo.
Meza fue separado del club la noche del viernes 27 de enero, cuando el equipo estaba concentrado para el juego que sostendría al día siguiente contra el Veracruz.
La decisión, precedida de la eliminación del equipo del torneo de copa ante el Irapuato, fue tomada por el presidente del club, Guillermo Alvarez Cuevas. Lo sustituyó Luis Fernando Tena, quien era auxiliar de Meza.
–Se dice que no sólo lo futbolístico influyó en su salida, que hay algo más…
–No lo sé, simplemente creo que el equipo, sin que estuviera muy bien, como los directivos, jugadores y yo mismo pretendíamos, tampoco era un desastre como para que se tomara una medida tan drástica. Pero a final de cuentas es una decisión ya tomada, ya estoy fuera y por eso se me hace muy difícil aceptar que se me siga cuestionando, que se siga atacando a mi persona. Quienes lo hacen tienen que pensar que no soy nadie de fuera, soy amigo de la casa, soy gente que trabajó muchos años allí, que les tuvo una lealtad a prueba de todo.
–Al parecer, no fue suficiente esto…
–Sé que la lealtad no es suficiente para garantizar la permanencia de alguien en un trabajo, lo que determina eso son los buenos resultados y los que di no son tan malos como quieren hacerlos parecer. Desafortunadamente, creo que no soy una gente que le caiga muy bien a todo mundo. Tuve pequeños problemitas con gente de adentro, que me crearon una aureola de inútil, que me es muy difícil aceptar. Las estadísticas no mienten y ellas marcan que mi trabajo fue bueno, a secas.
Meza informa que dirigió 83 partidos; en total, ningún equipo metió más goles que el suyo; el año pasado Cruz Azul quedó en segundo lugar de la tabla general y su centro delantero, Carlos Hermosillo, obtuvo el título de goleo individual, que el equipo no conseguía desde hacía 20 años:
“Cuando tomé el equipo, hace dos años, estaba en cuarto lugar de su grupo, siete puntos abajo del líder de ese sector y al final terminamos en primer lugar, clasificamos y debutaron varios jovencitos que me dieron muchas satisfacciones. Por eso no puedo dejar de pensar que los resultados no eran malos, el equipo estaba a un punto del primer lugar del grupo con un partido menos. Soy el único entrenador que han quitado en esas condiciones, tal vez porque tengo ojos chiquitos, o qué se yo. No estoy conforme, podía pensarse que la segunda vuelta iba a ser mejor, pues las dos campañas pasadas así había sido.
“La gente que me sigue atacando ya debería de sentirse tranquila. Me parece que este ataque feroz a mi persona y trabajo da la impresión de que pretenden que ya no trabaje más. Es muy desventajoso seguir actuando de esa manera.”
–¿Por qué ese empecinamiento?
–No lo sé, será que de alguna manera no les gusto a esas personas, a las que, a final de cuentas, les guardo un respeto muy grande porque los conozco de toda la vida.
–¿Quiénes son?
–No quiero entrar en esos detalles, simplemente le digo que los sigo apreciando como desde el primer momento.
–Por lo que dice, definitivamente en su salida pesó lo extrafutbolístico…
–Puede ser que haya pesado, pero no tengo dudas que la decisión que tomó Guillermo Alvarez está encaminada a buscar el beneficio del club, siempre ha actuado conmigo con mucha lealtad. Podría decir inclusive que somos amigos y que vamos a seguir siendo amigos para siempre, a pesar de que haya tomado esta decisión en mi contra. No sé si de alguna manera haya habido esa presión extra y ésta lo haya involucrado a él. Se siente presionado porque la gente quiere un título, lo cuestionan y lo entiendo perfectamente.

¿COMPLOT?

–Por la forma en que se dieron las cosas hace pensar que esto fue una especie de complot, que se orquestó una campaña para lograr su caída…
–Realmente, no podría afirmarlo.
–¿Pero lo ha pensado?
–No lo sé, no soy tan importante como para que la gente se ocupe tanto de mí, pero Cruz Azul sí…
–Y el puesto que usted ocupaba también…
–Sé que hay 10,000 técnicos que quisieran estar en Cruz Azul y el club puede contratar a muchos técnicos, por eso lo que me preocupa mucho ahora es mi familia, que sólo me tiene a mí. Cruz Azul económicamente es una empresa sólida, muy fuerte, pero en el aspecto futbol le hace falta un título, por eso da la impresión que todos están, y me incluyo, desesperados por conseguirlo. Ese título no llega y la gente empieza a argumentar cosas que a veces no son ciertas. En un momento dado esa presión provoca que todo se mezcle y que parezca que fui objeto de una persecución, cosa que por lo demás nunca me preocupó; lo que me interesó fue estar bien con mis jugadores.
–¿Todos los jugadores lo apoyaran?
–Me siento contento en ese sentido, porque siempre supe que tenía un grupo de amigos. Desde el principio pensamos en hacer un frente común, en solidarizarnos de tal manera que si ganábamos, empatábamos o perdíamos, lo hiciéramos juntos. Siempre pensé que era un grupo extraordinario y hasta el momento sigo pensando que es un grupo al que se le pueden sacar muchas cosas. Que a veces le falta unificación de criterio y agresividad, es cierto, pero es un grupo excepcional de jugadores y de gente buena. Aún lejos de ellos, seguiré pensando que son los jugadores que yo siempre hubiera querido tener.

SU SALIDA

Cuando Alvarez Cuevas le comunicó su salida, adujo que el equipo necesitaba estremecerse, porque creían que eso iba a ayudar a mejorar: “lo entendí porque hay muchas cosas en común, a pesar de que él es el jefe y yo, el empleado. Siempre lo conocí como una gente leal y brillante y hoy tuvo que tomar una decisión en contra de su amigo y puedo decir que lo hizo hasta con cierto dolor”, señala.
–Después, ¿usted se lo comunicó a los jugadores?
–No, no he vuelto a verlos. Y no los he visto por una sencilla razón: todavía me causa mucho dolor, porque Cruz Azul ha sido muy importante en mi vida, pero además porque a este grupo le tenía mucha fe, siempre pensé que podía hacer cosas muy importantes.
–¿Ni siquiera se han hablado?…
–Me han hablado muchos por teléfono, pero todavía no he podido hablar con ellos. Ha sido muy doloroso para mí, muchos años de trabajar en una institución y con un grupo de jóvenes a quienes en su gran mayoría conozco desde niños. Todavía me causa un gran dolor. Finalmente lo que va a ser muy importante es que cuando nos veamos, podamos mirarnos a los ojos y saber que ellos nunca me engañaron y que hice bien lo que tenía que hacer.

PESADUMBRE DE JUGADORES

La salida de Meza afectó en serio a la mayoría de sus jugadores. Cuando fueron informados de la decisión, argumentaron a su favor, pero sus esfuerzos fueron infructuosos. Julio Zamora llegó a sentirse tan mal, que esa noche pidió dormir solo, cuando normalmente comparten habitación en los hoteles.
Al día siguiente, Zamora mismo y el capitán Hermosillo, en nombre de todo el equipo, asumieron la responsabilidad y ratificaron en declaraciones a la prensa su pesadumbre por la decisión de la directiva. Fundamentalmente calificaron a Meza como un gran entrenador y una persona excelente.
Entrevistados ambos seis días después, prefieren ya no abordar el tema, pues –aseguran– ya nada puede hacerse. El jueves 2, Hermosillo y Zamora, los de mayor ascendencia en el grupo, trataban de encontrar un forma de enfrentar la ofensiva frontal de sus directivos que amenazaron proseguir las sanciones por baja de juego.
Interrogado acerca de si las medidas de presión, que incluyen el cese del entrenador y de dos jugadores, servirían para mejorar el rendimiento del plantel, Zamora –escueto y serio– señaló que a ellos sólo les queda obedecer y responder como profesionales.
Aunque hay intentos porque las cosas no pasen a mayores y se busca la comunicación con el nuevo entrenador, las posiciones están muy fijas. Luis Fernando Tena respondió a la misma pregunta diciendo que aquel jugador que no soporte la presión que se está generando “no merece estar en un equipo como Cruz Azul”.
–Alfredo Alvarez dice que no trabajaba bien, que el equipo era predecible…
–Lamentablemente piensa así, dice que el equipo era predecible, pero creo que no. Antes de las finales del año pasado, en una charla entre los dos, me dijo que mi contrato tenía que hacerse de cinco o seis años, porque estaba muy contento. Ahora se le olvidó y me convertí en el más absurdo de los técnicos. No tenía razón cuando habló del contrato de cinco o seis años y no la tiene ahora cuando sugiere que soy el peor. De lo que sí estoy seguro es que se trata del mismo Alfredo Alvarez que conocí hace muchos años, lo quiero mucho, lo aprecio, pero sigue siendo el mismo.
–Se dice que Luis Fernando Tena propició su salida…
–Luis aspiraba a ser el técnico del equipo, pero no creo que haya hecho algo para mi salida. Trabajó conmigo, como auxiliar, estos dos años y siempre tuvo el deseo de ser el técnico del primer equipo; ahora que lo consiguió, tiene la oportunidad de hacer un trabajo importante…
–¿Cómo era su relación? Se supone que un auxiliar debe ser amigo del técnico; ¿usted lo escogió?
–Bueno, no puedo decir que fuéramos amigos, porque lo conocí cuando llegué al primer equipo, o un poquito antes. Todavía con Ignacio Prieto como director técnico, cuando nos reuníamos, siempre estaba Luis presente. Sin llegar a ser amigos, mi relación con él no fue mala. Además, pienso que el hecho de que aspirara a ser el entrenador del primer equipo tampoco es un pecado.
–¿No hubo intriga?
–No, no creo, porque Luis es un tipo capaz y un hombre muy joven. No tengo dudas al respecto.

SU FUTURO

Este viernes 10, Meza partirá en viaje de estudio a Sudamérica. Estará fuera poco más de un mes; visitará Montevideo, Buenos Aires, Santiago y Sao Paulo. A mediados de marzo regresará para tomar un curso intensivo de computación y luego se irá dos meses a Europa. Todo para aprender más de futbol.
“Lo que hice para Cruz Azul tal vez sea poco para ellos, pero creo que habrá algún equipo que quiera mis servicios, porque hice cosas muy importantes que se han intentado demeritar a toda costa, pero que no pueden borrarse”, dice.
–¿No le interesa ocupar algún otro cargo dentro del Cruz Azul?
–No, ya no, con todo el cariño que le tengo, me interesa buscar el beneficio de mi familia haciendo un trabajo honesto en otra parte, va a llegar el momento en que pueda dirigir otro equipo. Lo único que ofrezco es trabajo y mucha honestidad.
–¿Le ofrecieron algún cargo dentro del club?
–No. Desde principios de año Guillermo Alvarez me dijo que si no me pudiera quedar en el primer equipo, iba a seguir en otro cargo, pero le dije que no, que se lo agradecía mucho, pero cuando saliera de aquí, me iría porque quiero llegar a ser alguien importante en el medio y lograr una estabilidad emocional y económica. Tengo un cariño muy grande por esta institución, pero creo que ya se acabó; estoy cortando por lo sano, quiero buscar otra cosa.
Originario de la colonia El Reloj, del sur de la ciudad de México, tras ser integrante de una selección juvenil, Meza llegó a los 18 años a Cruz Azul, donde estaba desde el 3 de mayo de 1966, ya con el equipo en primera división.
Normalmente suplente en el equipo, nunca pudo dar el estirón.
–¿Qué le faltó?
–Ser más constante, fui un jugador que se lesionó mucho. Desafortunadamente cada que entraba, siempre me pasaba algo, chocaba con la cabeza o me lastimaba un tobillo o una rodilla. Pude haber llegado a mejores alturas, trabajé como negro para intentar ser el mejor, pero no pude, y mucho de esto se debe a que a Cruz Azul llegó el portero más grande que he visto en mi vida, “El Gato” Marín, eso me limitó, aunque también aprendí. Luego me fui a los Tigres, donde fui campeón y también me tocó jugar un descenso, el cual –afortunadamente– ganamos en el juego en que participé.
Meza tiene una infraestructura envidiable para el análisis del futbol; cuenta con un estudio en el cual revisa innumerables videos y publicaciones sudamericanas y europeas. Su obsesión es estar actualizado sobre los últimos avances en esta materia y contactos no le faltan. Además, le gusta leer poesía y, en general, buena literatura.
–¿Cómo es su personalidad?
–Primero que nada, intento ser una gente buena, siempre. La gente que me conoce bien sabe esto. Después trato de ser humanista, pensando un poco en los problemas que aquejan a mis jugadores, y como yo lo fui muchos años sé de esto. En este momento no sé si fui muy blando, pero hubo momentos en que senté a Carlos Pintado, a Julio Zamora, a Marcelo Delgado, a Héctor Esparza, a Pedro Duana y eso habla también de que soy un tipo que tiene decisión.
“Intento hacer amigos, pero creo en la disciplina como un factor importante para que la gente evolucione. Quienes dicen que no tengo personalidad es porque no saben ni siquiera qué es eso.”
–Su forma de ser parece que no es para un equipo como Cruz Azul, que reclama de alguien más temperamental…
–Mi desarrollo como jugador y técnico y gran parte de mi persona se lo debo a la institución, Cruz Azul me hizo así. Mi educación es parte de lo que asimilé de los señores Alvarez, a ellos no les gustan declaraciones estruendosas –salvo algunas personas, claro–, pero normalmente son gente muy mesurada; uno tiene que medir muy bien sus palabras y no tocar a gente que pudiera sentirse ofendida; ésa es parte de la personalidad de la institución, ésa es parte de mi enseñanza como trabajador de la empresa.
–¿Se le pagaba igual que a los entrenadores extranjeros que trajo el equipo anteriormente?
–No lo sé, desconozco cuánto ganaron esos entrenadores, pero a mí me pagaron bien y me han cubierto hasta el último centavo. Cruz Azul ha sido tan bueno conmigo, que realmente no tengo más queja que la de mi salida.
–¿Se siente traicionado?
–No, creo firmemente que están en su derecho, que tienen muchas presiones. Todos en la institución exigen resultados. Si se equivocaron o no, sólo el tiempo lo dirá.
–¿Le daría gusto que el equipo fracasara?
–No, y por una razón muy práctica: ya me sacaron, ya estoy fuera, pero formé ese equipo y disfrutaría mucho con el triunfo.
–Se dice también que el equipo está aburguesado, que carece de la mística de antaño, que reniegan de su origen trabajador…
–Tal vez a todos nosotros nos faltó un poco de eso. Hubo momentos en que hubiera sido importante que todo mundo se hubiera dado cuenta de dónde viene la economía, qué hacen los trabajadores para sostener el equipo, cómo suena el silbato de la fábrica cuando el equipo sale campeón. Tiene razón, hemos dejado de hacer algunas cosas.
“Le diré, por último, algo que repetía con frecuencia don Guillermo Alvarez Macías: `la vida y nuestros actos nos han unido, que nunca jamás ni la vida ni nuestros actos rompan esa unión’.”