Desde 1988 algo cambió en la radio mexicana. Su calidad de rockola nacional repetitiva y sin brillo fue dejando paso, paulatinamente en el Distrito Federal primero y en algunas ciudades del interior, después, a programas de tipo informativo y de opinión. Los ciudadanos querían saber lo que sucedía en el país y no sólo escuchar a los cantantes de moda. Una parte de los concesionarios entendió el reclamo y le dio curso.
Ciertamente la apertura ha sido gradual y sobre todo no en la medida de la demanda, con censuras cíclicas. Sin embargo, la radio está buscando su lugar en la preferencia de un auditorio más consciente. Los raitings en el Distrito Federal así lo señalan. Radio Red se lleva un poco más de la mitad de los radioescuchas mañaneros. Y la barra noticiosa de las primeras horas del día dividida en diversos programas informativos y de opinión, el resto.
En esa lucha perenne por conseguir mayor auditorio, los concesionarios están compitiendo ahora en el terreno informativo. Radiópolis, cadena filial de Televisa, ha decidido entrar en la batalla comenzando con la XEX, emisora que tenía los raitings más bajos del grupo. Este consiste en 16 emisoras, nueve en la ciudad de México, cinco en Guadalajara y dos en Monterrey. Ricardo Rocha entra a diseñar la estrategia general.
Se trata de darle presencia a Radiópolis en la radio dedicada a lo periodístico. Desde el 1 de febrero, casi toda la programación de la XEX cambió. El resto de las estaciones van a ir modificándose en los próximos meses.
Las novedades de la X inician a las cinco de la madrugada. Noticias y consejos destinados a los taxistas. Una hora después viene Al alba, revista informativa conducida por dos mujeres: Statsia de la Garza y Beatriz Arias. Ya a las siete, Alberto Barranco Chavarría introduce al público en la dura realidad de los acontecimientos económicos, pero también políticos y sociales. Este segmento es el estelar del día y se busca que la mordacidad del conductor, unida a noticias frescas, de primera mano, exclusivas y entrevistas en el estudio lleven al público que hoy sintoniza otras emisoras a la X.
Para que no se diga que hay censura o cortapisas, Tomás Mojarro, El Valedor, ejercita su esgrima verbal durante 60 minutos. A las diez de la mañana, un grupo de mujeres de diversos oficios: escritoras, pintoras, músicas, realizan un programa llamado El viejerío, en clara alusión a una de las desafortunadas frases del excandidato del Partido Acción Nacional a la Presidencia. Y al mediodía, otra mujer, Claudia Hernández, produce una hora de La divina comida con recetas, música, poesía, literatura y recorridos por cantinas, bares, restaurantes y otros afines.
A la una de la tarde entra el noticiario Detrás de la noticia, con material recogido por 15 reporteros, mismo que pronto contará con comentaristas como Federico Reyes Heroles. A las tres sigue una edición especializada en economía: Finanzas 7.30, conducido por el periodista y editor de la sección de economía del diario El financiero, Luis Acevedo.
A partir de las cuatro, tres programas ligeros con mucho humor: Pasión deportiva, a cargo de Alfonso Morales y Enrique Bermúdez; El humor en los tiempos de crisis, de Héctor Anaya, y Qué tanto es tantito, de Armando Ramírez.
Por la noche otro noticiario que conduce Mario Nader y que tendrá que salir del aire cuando comience la temporada de beisbol puesto que la X tiene los derechos de transmisión y no piensa desperdiciarlos.
La desvelada se encuentra a cargo de Luis Carbajo; hasta medianoche y de ahí a las cinco, entran Los reyes del camino, para hacerles compañía y escuchar a conductores de tráileres, autobuses o simples automovilistas que anden en carretera a esa hora.
Es evidente que la nueva programación busca competirle fundamentalmente a Radio Red, aunque su formato está menos apoyado en la noticia menuda y mucho más en los temas trascendentes y sobre todo en el comentario y la opinión.








