Gilberto Aceves Navarro, pintor: “no tengo gripe, pero mi secretaria sí, lleva semanas y no se le quita con nada”.
Antonio Alatorre, lingüista: “mi estado de salud es perfecto”.
José Antonio Alcaraz, compositor y crítico musical: “tuve una gripe tremenda que todavía se la atribuyo a la contaminación”.
Homero Aridjis, escritor, mandó decir que en su familia hay tres casos graves en este mes, incluyéndolo a él, y como caso curioso, a su perro, del que el veterinario diagnosticó inflamación de las vías respiratorias.
Hugo Argüelles, dramaturgo: “curiosamente, no, hasta estoy extrañado”.
Pedro Armendáriz, actor: “pasé un mes con esa maldita gripe. No me ha tumbado, pero no acabo de aliviarme”.
Eugenio Aguirre, escritor: “sí, me dio una bronquitis conjugada con sinusitis durante un mes y medio. Visité varios médicos que me recetaron sulfas, penicilina, pero no funcionan porque el problema de esta gripe es viral. Hasta que me atendió una eminencia en homeopatía a nivel mundial que se llama Francisco Criollo. Lo que me recetó fue Siena Terra a la 30 potencia, 15 chochos. Además, un café drenante, que es una esencia que se olfatea. Hemos ido matando las bacterias y por eso nuestros anticuerpos son más débiles. También mi colega René Avilés Fabila se enfermó”.
Fernando Balzaretti, actor: “híjole… sí. Fue como el 31 de diciembre. Ya no hay gripes suaves los finales de diciembre y enero. La contaminación nos afecta la garganta. En la obra que estoy ensayando, siempre hay por lo menos un enfermo. Angélica Aragón tiene una gripe tremenda, y Pilar Mata también está enferma”.
Carmen Boullosa, escritora: “nada, somos (ella y su familia) devoradores de vitamina C. Los mexicanos se dividen en tres: uno, los deprimidos; dos, los enojados, y tres, los que tienen gripe. Nosotros estamos deprimidos”.
Guillermo Briseño, músico: “se te bloquean los bronquios, y te das cuenta cuando sales de la ciudad que te sientes muy bien. Me perjudica la contaminación, y eso que yo soy un chilango habituado. Ya las gripes no son como antes, duran más. Tomo vitamina C, me doy golpes de redoxón. Cuentan también por ahí que la vitamina E es buena y los tés. Pero lo que más me preocupa es la falta de dinero”.
Maris Bustamante, pintora: “a fin de año tuve una gripe muy fuerte con tos que venía desde dentro de los bronquios. Con la crisis nadie se está preocupando por la contaminación. El aire sucio baja las defensas y respiramos un caldo de cultivo de virus y de bacterias. Mis hijas tienen gripes constantes. Hay gente que ha muerto de sida por vía de la neumonía”.
Federico Campbell, escritor: “tuve dos o tres días de bronquitis, y en fin de año cuatro o cinco”.
Emilio Carballido, dramaturgo, en su casa informaron que había estado enfermo en enero.
Francisco Castro Leñero e Irma Palacios, pintores: “a mí no, pero a Irma sí. Sé que Alberto mi hermano está agripado”.
Jorge Córdoba, compositor y director del Coro de Madrigalistas: “pues sí. Desde el año pasado he recaído cuatro veces. He tomado antibióticos y he tratado de descansar”.
Busi Cortés, cineasta: “no, nada”.
Alí Chumacero, poeta, la persona que contestó el teléfono dijo que al escritor no le ha dado ninguna enfermedad porque es muy sano, pero que a los jóvenes de la casa sí.
Julieta Egurrola, actriz: “no, yo me cuido mucho en estos tiempos de noviembre a febrero y es raro que me dé. Tomo muchos cítricos, jugos de limón, naranja, guayaba. Como dice el anuncio, tápese para los cambios de temperatura. Eso es lo más grave. Y a mis hijos también los cuido, incluso obligo a mi hija a que se lleve su suéter aunque no le guste cargarlo, y no se han enfermado”.
Flor Garduño, fotógrafa: “vivo casi todo el año fuera del país, pero cada vez que vengo me dan gripes fuertísimas con calentura e infección de ojos. A mi esposo y a mi hija también. Estoy tomando un tratamiento para reforzar las defensas”.
Hersúa, escultor: “desde hace tiempo he estado padeciendo muy seguido de la garganta. No sé a qué se debe, porque yo no era griposo. Tengo un malestar, aparte de psicológico, supongo que tiene que ver con la contaminación. Pensé que era cosa de la edad. Y es que si hay esa epidemia, el vacío de poder existente (que se pelean la Iglesia, el PRD, el PRI y los demás) no permite que se tomen medidas de acuerdo a las necesidades”.
David Huerta, poeta: “padezco una faringitis crónica y estos días tengo irritación en la garganta y problemas de resequedad”.
Federico Ibarra, compositor: “afortunadamente a mí no”.
Maritza López, fotógrafa: “no, pero siempre estoy con los ojos irritados. Estuve fuera un mes, y cuando regresé me dolió dentro de la nariz, la membrana. Tengo una tía que también se le resecan los ojos y tiene que echarse unas gotas a todas horas, y no se le cura con nada, aunque ha ido con todos los doctores. También Gloria Trevi padece de gripe y por eso trata de no estar en México”.
Alejandro Luna, escenógrafo: “yo me he salvado, pero sí he visto que hay mucha gente agripada”.
Angeles Mastretta, escritora: “nada, catarro como el que tiene cualquiera. Soy alérgica a la contaminación y al polen”.
Jesús Mayagoitia, escultor: “tengo algunos problemas respiratorios, creo que por la contaminación que está muy fuerte, además de que vivo en pleno Eje Central. Me da somnolencia y un cansancio muy fuerte. Tengo también tos de fumador, aunque no fumo”.
María Luisa “China” Mendoza, escritora: “vivir en México es un pleonasmo de asfixia. Desde hace mucho que cuesta más respirar. Los puritanos me han dicho que es porque fumo, hasta eso se me exige dejar. Mis fosas nasales se estrechan más. No sé, es cuestión de ascos por la inflación microbial. No tenemos otro país u otra ciudad, bueno, yo. Aquí me aguanto”.
Sara Minther, videoasta: no, pero mi hijo Emiliano un poquito al final del año. Bueno, a mí me dio en noviembre, pero una gripe normal. De mis sobrinos, casi a todos les dio”.
Silvia Molina, escritora: “no me he enfermado”.
Alejandra Montalvo, actriz: “llevo cuatro días encerrada con gripe. Después de la devaluación nos deprimimos y nos bajan las defensas. Yo hago terapia psicocorporal, y sé que el sistema inmunológico bajo de defensas está propenso al virus. Depresión, estrés y falta de trabajo afectan, porque la enfermedad es una señal de que algo no está bien. Yo por ejemplo, como locutora, no puedo trabajar mientras tengo gripe. Y el virus de la gripe, como el del sida, es mutable”.
Laura Morelos y Cuauhtémoc Nájera, primeros bailarines de la Compañía Nacional de Danza: “casi te puedo decir que 70% de la compañía tiene gripe y tos. Yo llevo diez días, y mi esposo también”.
Mayté Noriega, comunicóloga: “estuve muy enfermita de tos, me dolía la tos, como dice mi hijo. Estuve en cama dos días. Era una congestión nasal espantosa. Yo le meto a todo: desde té de bugambilia con cebolla hasta té de canela con Broncolín y dos aspirinas”.
Pacho, baterista de La Maldita Vecindad: “la nariz tapada todo el tiempo y la garganta relativamente irritada, pero, bueno, me acostumbré a vivir así”.
Fanny Rabel, pintora: “¿nada más les hablas a los mayores o también a los jóvenes? No se me ha quitado la gripe desde el último sexenio, y todo mundo a mi alrededor también se ha enfermado. Esperaba que con este nuevo sexenio se me quitara, pero nada”.
Mario Rangel Faz, pintor: “es la primera vez que me da esta gripe viral. Llevo cuatro o cinco días enfermo y dos días de temperatura”.
Pilar Rioja, bailarina: “sí, me da mucho catarro, se me seca la nariz, me lloran los ojos y me siento cansada”.
Guita Schyfter, cineasta: “esta gripe es una de las más fuertes que me ha dado en la vida. Hacía como un año que no me enfermaba, porque me estaba tratando con antiestamínicos, pero con todo y mis medicinas llevo tres días en la cama. A Hugo (Hiriart) le dan pocas gripes, y si le dan le duran un o dos días”.
Eloy Tarcisio, pintor: “claro que sí y no es por el óleo ni la pintura. Mi hijo de cinco años lleva dos meses con problemas en las vías respiratorias, náuseas, vómitos. Desde el año pasado, más o menos cada dos meses me daba gripe, por alergia al medio ambiente. Mi esposa también se ha enfermado”.
Mariana Yampolski, fotógrafa: “no, yo no he tenido gripe, lo que sí te puedo decir es que tengo un dolor de cabeza por la inversión térmica… y un pavor de acercarme al centro de la ciudad, porque se ve una nata”.








