El gobierno mexicano altera las cifras de su intercambio mercantil con Estados Unidos hasta en más de 50% de lo que reporta –sobre la misma materia y en el mismo período– el Departamento de Comercio estadunidense.
La manipulación de esas estadísticas –dice el investigador y empresario Emilio España Kraus– no es accidental o desinteresada. Tiene un objetivo muy concreto: proteger actividades de contrabando, que a la larga se traducen en fugas de capitales no registrados.
Aunque son varios los funcionarios involucrados, existe uno al que se considera el artífice de esta serie de tendenciosas alteraciones: Francisco Gil Díaz, exsubsecretario de Ingresos en Hacienda y actual vicegobernador del Banco de México.
A estas conclusiones llegó España Kraus, quien señala que hemos vivido en el engaño, en este rubro, al menos durante los últimos 20 años. “Hay cifras para consumo interno y cifras para consumo externo”, dice.
Aunque el contrabando es lo que explica fundamentalmente las diferencias, el descontrol sobre las operaciones de las maquiladoras y una incapacidad manifiesta de las dependencias gubernamentales para empatar sus propias estadísticas, entre las cuales, inclusive, presentan diferencias, es otra de las razones de la notable disparidad, explica.
España Kraus escribe sobre cuestiones económicas desde hace 20 años. Lo ha hecho en los diarios Novedades, El universal y Excélsior. Tiene 61 años, es propietario de Industrial Soconusco, empresa que fabrica manteca de cacao y cocoas y que, entre otros productos, tiene en el mercado las pastillas de menta Usher.
El viernes 19 de diciembre de 1975, en una carta dirigida a la sección “Foro de Excélsior”, comparó por primera vez las cifras oficiales del comercio entre ambos países durante 1973 y 1974. Por un lado, las que emitió la Dirección General de Estadística, dependiente de la entonces Secretaría de Industria y Comercio (SIC). Por el otro, las equivalentes elaboradas por el U.S. Department of Commerce. Las diferencias entre ambas –escribió– “casi se antojan increíbles”.
Y documentó:
“Tan sólo por lo que se refiere a las exportaciones de México a Estados Unidos, este último país registra habernos comprado 1,875.8 millones de dólares más de lo que dice la SIC, esto es 24% más.
“Por lo que se refiere al déficit, las cifras oficiales mexicanas, para 1974 y 1973, presentan un déficit superior de 789.7 y 528.1 millones de dólares, respectivamente, del que muestran las cifras estadunidenses, esto es, 53.75% y 83.61% superior que lo publicado por el U.S. Department of Commerce.”
Veinte años han pasado desde su primera “observación” y las diferencias continúan, aunque, asegura España Kraus, matizadas en los últimos cuatro años.
España Kraus tiene acceso, a través del módem de sus computadoras, a los datos de la balanza comercial de Estados Unidos con el mundo. En especial, le interesan los datos que revelan lo que compró y vendió México a ese país.
La balanza comercial registra las cifras de exportaciones e importaciones que realiza, a través de sus empresas e industrias, un país. Teóricamente, no tendría que haber ninguna diferencia entre las cantidades de uno y otro país, pues las cifras se obtienen de los mismos pedimentos aduanales de importación y exportación. No hay otra forma de comerciar.
Pero quedan fuera de las estadísticas los intercambios producto del contrabando.
Entrevistado en sus oficinas, el empresario dice que hace unas semanas llegó a sus manos la revista Examen de la situación económica de México, editada por el Banamex, correspondiente a noviembre de 1994, y en la cual se afirma que “diversos factores permiten contemplar un futuro favorable”. La previsión se basa en cifras del Banco de México.
Con estadísticas y cuadros comparativos en mano, España Kraus denuncia:
“Las estadísticas económicas del Banco de México no son más que una sarta de falsedades y en estas se han basado, invariablemente, las decisiones en materia económica que han tomado quienes han estado a cargo del Ejecutivo. Por eso, normalmente, sus gestiones devienen fracasos, porque es obvio que no se puede llegar a conclusiones razonables basados en mentiras.”
Para España Kraus ésta es una de las claves que explica el porqué “llevamos más de dos décadas en que, sin fallar, todas y cada una de las medidas económicas que se han adoptado para tratar de mejorar la problemática económica del país, nos han ido sumiendo cada vez más en una situación crítica.
“La consistencia e insistencia de las mentiras del Banco de México se producen porque quien ha manejado el Departamento de Información Económica de esta dependencia ha sido Francisco Gil Díaz. Este hombre, en el régimen de Miguel de la Madrid, fue precisamente el director de ese departamento y cuando fue subsecretario de Ingresos en el sexenio anterior, siguió controlándolo y más aún hoy que es vicegobernador del Banco. Esas mentiras están avaladas por Miguel Mancera, el director, y por otro de los subdirectores, un místico marrullero que se llama Francisco Borja Martínez.”
En febrero de 1991, el empresario buscó una respuesta a sus inquietudes sobre las disparidades entre las estadísticas estadunidenses y las mexicanas.
Fue recibido por el secretario particular de Ernesto Zedillo, en ese entonces secretario de Programación y Presupuesto, y le dejó un paquete de documentos que probaban sus aseveraciones.
Poco después, Carlos Jarque, director del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), le respondió por escrito a España Kraus. Jarque dice que 1990 fue un año de “diversos esfuerzos interinstitucionales para mejorar la estadística de comercio exterior” y que desde el 1 de enero de ese año empezó a funcionar “un nuevo procedimiento y procesamiento de los movimientos de importación y exportación de bienes, identificado como CADEPA (Captura Desconcentrada del Pedimento Aduanal) cuyos objetivos estadísticos son el mejoramiento de la calidad y oportunidad de la información de la balanza comercial”.
Señala que se “está llevando a cabo un trabajo de conciliación estadística con Estados Unidos”, a fin de identificar las causas de las diferencias estadísticas y que después de dos reuniones se había identificado que:
“La principal causa de las diferencias entre los registros de comercio exterior de México y de Estados Unidos son las maquiladoras; Estados Unidos incluye en su corriente de comercio exterior sus operaciones, y México las excluye, debido a que en la estadística de comercio exterior habitualmente y de acuerdo a las recomendaciones internacionales, sólo se incluyen las operaciones definitivas, y las de las maquiladoras tienen un carácter temporal.”
España Kraus no está de acuerdo con la explicación del director del INEGI: “el fenómeno de las maquiladoras se genera como un factor importante a partir de 1980, ¿cómo se explican las diferencias anteriores?”.
Señala que no sólo difieren las cifras mexicanas con respecto a las que maneja el gobierno de Estados Unidos sino entre las propias dependencias nacionales.
Y todavía más, aún dentro del propio INEGI se registran diferencias notorias cuando se trata de informar sobre un mismo rubro:
Por ejemplo, hay diferencias importantes entre: por un lado, el Anuario Estadístico de los Estados Unidos Mexicanos 1993, en el que se presenta la información año por año desde 1981. Y por el otro, el folleto Estadísticas del comercio exterior de México. Información preliminar enero-diciembre de 1991, volumen XIV, número 12, que edita el INEGI mismo.
En la primera fuente se dice que las importaciones totales durante 1990 y 1991 fueron por 32,807.7 y 51,724.5 millones de dólares, respectivamente, y en cuanto a las exportaciones marca 26,838.4 y 42,687.5, en el mismo orden de años.
La segunda fuente dice, en cuanto a importaciones, que fueron por 31,090.0 y 38,356.8, y las exportaciones por 26,950.3 y 27,175.0 millones de dólares.
La diferencia tan grande, sobre todo para el año 1991, se antoja inexplicable, por lo que según España Kraus hay fundamento para pensar que las estadísticas son manipuladas al antojo del gobierno.
–¿Por qué falsear la información?
–Para hacer creer que las cosas son de otra forma a lo que realmente son…
–¿Pero con qué fin?
–No hay control sobre el comercio exterior. Nunca ha habido, sobre todo en los últimos 12 años, un contrabando del tamaño del que existe ahora. La corrupción aduanal es insostenible, increíble. Por eso hay tantos mexicanos con millones de dólares en Estados Unidos. Esa es la razón.
–¿La diferencia entre las cifras es lo que determina el monto del contrabando?
–Exacto, de la comparación de las cifras estadunidenses y mexicanas.
–¿Entonces todo esto es intencionado?
–Definitivamente. Durante los últimos 12 años esta información ha sido alterada y el que la ha falseado se llama Francisco Gil Díaz.








